{"id":1272,"date":"2012-04-22T21:56:00","date_gmt":"2012-04-22T21:56:00","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=1272"},"modified":"2012-04-22T21:56:00","modified_gmt":"2012-04-22T21:56:00","slug":"la-union-libre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=1272","title":{"rendered":"La uni\u00f3n libre"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align:justify\"><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2012\/04\/muro-amor-y-anarquia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1273\" title=\"muro amor y anarquia\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2012\/04\/muro-amor-y-anarquia.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"375\" \/><\/a>Los anarquistas rechazan la organizaci\u00f3n del matrimonio. Ellos aseveran que dos seres que se aman no necesitan permiso de un tercero para acostarse juntos; desde el momento en que su voluntad los conduce al lecho, la sociedad no tiene nada que ver en ello, careciendo del derecho de intervenir.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nLos anarquistas dicen aun m\u00e1s. Por el acto de que se han consagrado el uno al otro, la uni\u00f3n del hombre y de la mujer no es indisoluble: ellos no est\u00e1n condenados a finalizar sus d\u00edas viviendo unidos, si se vuelven antip\u00e1ticos el uno al otro. Lo que la libre voluntad ha formado, la libre voluntad puede deshacerlo.<\/p>\n<p>Bajo el imperio de la pasi\u00f3n, bajo la presi\u00f3n del deseo, dos seres no han visto m\u00e1s que buenas cualidades, han cerrado los ojos a los defectos, se han unido. He ah\u00ed que la vida com\u00fan enturbia las cualidades, hace resaltar los defectos, exhibe \u00e1ngulos que no saben redondear. \u00bfSer\u00e1 necesario que esos dos seres, porque se ilusionaron en un instante de efervescencia, paguen con toda una vida de sufrimientos el error de un momento, que les ha hecho juzgar como una pasi\u00f3n profunda y eterna lo que no era m\u00e1s que el resultado de una sobreexcitaci\u00f3n nerviosa?<\/p>\n<p>Entonces, pues, es preciso volver a nociones m\u00e1s sanas. \u00bfAcaso el amor del hombre y de la mujer no ha sido siempre m\u00e1s poderoso que todas las leyes, que todas las gazmo\u00f1er\u00edas, que todas las reprobaciones con que se ha pretendido atacar el cumplimiento del acto sexual? \u00bfAcaso, a pesar de la reprobaci\u00f3n que se ha arrojado sobre la mujer que ha enga\u00f1ado a su marido -nosotros no hablamos del hombre que ha sabido siempre hacer la manga ancha en sus costumbres-, a pesar del rol de paria reservado por nuestras sociedades pudibundas a la soltera-madre, se ha impedido una sola vez a las esposas hacer a sus maridos cornudos, y a las hijas entregarse a quienes les place o aprovechar el momento en que los sentidos hablan m\u00e1s poderosamente que la reflexi\u00f3n?<\/p>\n<p>La historia, la literatura, no hablan m\u00e1s que de hombres y de mujeres encornudados, de hijas seducidas. Por algunos esp\u00edritus apasionados, d\u00e9biles y timoratos que se suicidan en uni\u00f3n del ser amado por no atreverse a romper con las preocupaciones, por carecer de fuerza moral para luchar contra los obst\u00e1culos que los oprimen, contra las costumbres y el idiotismo de parientes imb\u00e9ciles, son innumerables los que se burlan de tales supersticiones&#8230; en secreto. Eso s\u00f3lo ha servido para convertirnos en trapaceros e hip\u00f3critas; nada m\u00e1s. \u00bfPor qu\u00e9 encapricharse en reglamentar lo que ha escapado a tantos siglos de opresi\u00f3n? Reconozcamos, pues, de una buena vez por todas, que los sentimientos del hombre escapan a toda reglamentaci\u00f3n y que se precisa la libertad m\u00e1s completa para que pueda expandirse normal y completamente. Sed menos puritanos, y nosotros seremos m\u00e1s francos, m\u00e1s morales.<\/p>\n<p>Queriendo el hombre propietario transmitir a sus descendientes el fruto de sus rapi\u00f1as y habiendo sido la mujer hasta hoy juzgada como inferior, y m\u00e1s como una propiedad que como un asociado, es evidente que el hombre ha sugestionado a su familia para asegurar la supremac\u00eda sobre la mujer; y para poder, a su muerte, transmitir sus bienes a sus descendientes; as\u00ed, ha sido necesario declarar la familia indisoluble. Basada sobre el inter\u00e9s, y no sobre el amor, es evidente que necesitaba una fuerza y una sanci\u00f3n para impedir que se disgregara bajo los choques ocasionados por el antagonismo de intereses. Lue\u00adgo, los anarquistas, acusados de pretender la destrucci\u00f3n de la familia, quieren justamente destruir ese antagonismo, basando (a la familia) sobre el amor para hacerla m\u00e1s durable. Ellos no han erigido jam\u00e1s en principio que el hombre y la mujer a quie\u00adnes plazca finalizar sus d\u00edas juntos no podr\u00e1n hacerlo bajo el pretexto de que habr\u00edan hecho una uni\u00f3n libre. Ellos no han dicho jam\u00e1s que el padre y la madre no puedan educar a sus hijos, porque piden que se respete la voluntad de estos \u00faltimos, que no sean considerados como una cosa, como una propiedad por sus ascendientes. En verdad, ellos quieren abolir la familia jur\u00eddica; ellos quieren que el hombre y la mujer sean libres para entregarse o rechazarse cuando les plazca. Ellos re\u00adfutan toda ley est\u00fapida e uniforme que reglamente los trans\u00adportes de sentimientos tan complejos y tan variados como los que preceden al amor.<\/p>\n<p>Si los sentimientos del ser humano est\u00e1n inclinados hacia la inconstancia; si su amor no puede fijarse sobre el mismo objeto, como pretenden aquellos que quieren reglamentar las relaciones sexuales, \u00a1qu\u00e9 nos importa! \u00bfQu\u00e9 podemos nosotros hacerle? Puesto que, hasta el presente, la opresi\u00f3n no ha podido impedir nada, pues s\u00f3lo nos ha dado nuevos vicios, dejemos libre la naturaleza humana, dej\u00e9mosla evolucionar hacia donde la conducen sus tendencias, sus aspiraciones. Ella es, en la actualidad, bastante inteligente para saber reconocer lo que le es \u00fatil o perjudicial; para reconocer, con su experiencia, en qu\u00e9 sentido debe evolucionar.<\/p>\n<p>Cuando el hombre y la mujer se amen verdaderamente, ese amor tendr\u00e1 por resultado inducirlos, rec\u00edprocamente, a tratar de merecer las caricias del ser que han elegido. Suponiendo que el compa\u00f1ero o la compa\u00f1era que se ama puede volar del nido el d\u00eda en que no encontrara m\u00e1s la satisfacci\u00f3n que apetec\u00eda, cada individuo har\u00e1 cuanto le sea dable para atra\u00e9rselo completamente. Como en esa especie de p\u00e1jaros en que, en la estaci\u00f3n del amor, el macho se reviste de un plumaje nuevo y brillante para seducir la hembra cuyas simpat\u00edas quiere captarse, los humanos cultivar\u00e1n las cualidades morales que deben hacer agradables su cari\u00f1o y su compa\u00f1\u00eda. Basadas sobre esos sentimientos, las uniones ser\u00e1n mucho m\u00e1s indisolubles que lo que podr\u00edan hacerlas las leyes m\u00e1s feroces, la opresi\u00f3n m\u00e1s violenta.<\/p>\n<p>Nosotros no hemos hecho la cr\u00edtica del matrimonio actual, que equivale a la prostituci\u00f3n m\u00e1s vergonzosa. Matrimonios de negocios, en que los sentimientos efectivos no desempe\u00f1an ning\u00fan rol; matrimonios de conveniencias de rango -en las familias burguesas, sobre todo- convenidos por los padres, sin consultar a aquellos que se unen; matrimonios desproporcionados, en los que se ve a ancianos paral\u00edticos, gracias a su dinero, unir su vieja estantigua, amenazando con la ruina a la frescura belleza de la juventud; viejas picaronas comprando, a fuerza de dinero, la complacencia de j\u00f3venes ambiciosos, que pagan con su piel y un poco de su verg\u00fcenza la sed de enriquecerse. Esta cr\u00edtica ha sido hecha y rehecha. A nosotros nos basta demostrar que la uni\u00f3n social no ha revestido siempre las mismas formalidades, que \u00fanicamente desprendi\u00e9ndose de toda traba puede propender a conquistar su mayor grado de dignidad. <strong>\u00a1A que bueno, pues, buscar otra cosa!<\/strong><\/div>\n<p style=\"text-align:right\"><strong>Art\u00edculo sin firma de autor publicado en La Questione Sociale N\u00b0 2, Buenos Aires, entre 1895-98.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los anarquistas rechazan la organizaci\u00f3n del matrimonio. 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