{"id":1493,"date":"2012-07-08T23:04:58","date_gmt":"2012-07-08T23:04:58","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=1493"},"modified":"2012-07-08T23:04:58","modified_gmt":"2012-07-08T23:04:58","slug":"la-abolicion-del-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=1493","title":{"rendered":"La Abolici\u00f3n del Trabajo"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align:justify\"><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2012\/07\/abajo-el-trabajo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1494\" title=\"abajo el trabajo\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2012\/07\/abajo-el-trabajo.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"425\" \/><\/a>Nadie deber\u00eda trabajar.<br \/>\nEl trabajo es la fuente de casi toda la miseria en el mundo. Casi todos los males que puedas mencionar provienen del trabajo, o de vivir en un mundo dise\u00f1ado para el trabajo. Para dejar de sufrir, tenemos que dejar de trabajar.<br \/>\n<!--more--><br \/>\nEsto no significa que tenemos que dejar de hacer cosas. Significa crear una nueva forma de vivir basada en el juego; en otras palabras, una convivencia l\u00fadica, comensalismo, o tal vez incluso arte. El juego no es s\u00f3lo el de los ni\u00f1os, con todo y lo valioso que \u00e9ste es. Pido una aventura colectiva en alegr\u00eda generalizada y exhuberancia libremente interdependiente. El juego no es pasivo. Sin duda necesitamos mucho m\u00e1s tiempo para la simple pereza y vagancia que el que tenemos ahora, sin importar los ingresos y ocupaciones, pero, una vez recobrados de la fatiga inducida por el trabajo, casi todos nosotros queremos actuar. El Oblomovismo y el Estajanovismo son dos lados de la misma moneda despreciada.<\/p>\n<p>La vida l\u00fadica es totalmente incompatible con la realidad existente. Peor para la \u201crealidad\u201d, ese pozo gravitatorio que absorbe la vitalidad de lo poco en la vida que a\u00fan la distingue de la simple supervivencia. Curiosamente -o quiz\u00e1s no- todas las viejas ideolog\u00edas son conservadoras porque creen en el trabajo. Algunas de ellas, como el Marxismo y la mayor\u00eda de las ramas del anarquismo, creen en el trabajo a\u00fan m\u00e1s fieramente porque no creen en casi ninguna otra cosa.<\/p>\n<p>Los liberales dicen que deber\u00edamos acabar con la discriminaci\u00f3n en los empleos. Yo digo que deber\u00edamos acabar con los empleos. Los conservadores apoyan leyes del derecho-a-trabajar. Siguiendo al yerno descarriado de Karl Marx, Paul Lafargue, yo apoyo el derecho a ser flojo. Los izquierdistas favorecen el empleo total. Como los surrealistas -excepto que yo no bromeo- favorezco el desempleo total. Los Trostkistas agitan por una revoluci\u00f3n permanente. Yo agito por un festejo permanente. Pero si todos los ide\u00f3logos defienden el trabajo (y lo hacen) -y no s\u00f3lo porque planean hacer que otras personas hagan el suyo- son extra\u00f1amente renuentes a admitirlo. Hablan interminablemente acerca de salarios, horas, condiciones de trabajo, explotaci\u00f3n, productividad, rentabilidad. Hablar\u00e1n alegremente sobre todo menos del trabajo en s\u00ed mismo. Estos expertos que se ofrecen a pensar por nosotros raramente comparten sus ideas sobre el trabajo, pese a su importancia en nuestras vidas. Discuten entre ellos sobre los detalles. Los sindicatos y los patronos concuerdan en que deber\u00edamos vender el tiempo de nuestras vidas a cambio de la supervivencia, aunque regatean por el precio. Los Marxistas piensan que deber\u00edamos ser mandados por bur\u00f3cratas. Los anarco-capitalistas piensan que deber\u00edamos ser mandados por empresarios. A las feministas no les importa cu\u00e1l sea la forma de mandar, mientras sean mujeres las que manden. Es claro que estos ideo-locos tienen serias diferencias acerca de c\u00f3mo dividir el bot\u00edn del poder. Tambi\u00e9n es claro que ninguno de ellos tiene objeci\u00f3n alguna al poder en s\u00ed mismo, y todos ellos desean mantenernos trabajando.<\/p>\n<p>Debes estar pregunt\u00e1ndote si bromeo o hablo en serio. Pues bromeo y hablo en serio. Ser l\u00fadico no es ser rid\u00edculo. El juego no tiene que ser fr\u00edvolo, aunque la frivolidad no es trivialidad: con frecuencia debemos tomar en serio la frivolidad. Deseo que la vida sea un juego -pero un juego con apuestas altas-. Quiero jugar para ganar.<\/p>\n<p>La alternativa a trabajar no es el ocio solamente. Ser l\u00fadico no es ser est\u00e1tico. Aunque valoro el placer de la pereza, nunca es mas satisfactoria que cuando sirve de intermedio entre otros placeres y pasatiempos. Tampoco promuevo esa v\u00e1lvula de seguridad disciplinada y gerenciada llamada \u201ctiempo libre\u201d; nada de eso. El tiempo libre es no trabajar por el bien del trabajo. El tiempo libre es tiempo gastado en recobrarse del trabajo, y en el fren\u00e9tico pero in\u00fatil intento de olvidarse del trabajo. Mucha gente regresa de sus vacaciones tan agotada que desean volver al trabajo para descansar. La diferencia principal entre el tiempo libre y el trabajo es que al menos te pagan por tu alienaci\u00f3n y agotamiento.<\/p>\n<p>No estoy jugando a las definiciones. Cuando digo que quiero abolir el trabajo, me refiero justo a lo que digo, pero quiero decir a lo que me refiero definiendo mis t\u00e9rminos de formas no idiosincr\u00e1ticas. Mi definici\u00f3n m\u00ednima del trabajo es labor forzada, es decir, producci\u00f3n impuesta. Ambos elementos son esenciales. El trabajo es producci\u00f3n impuesta por medios econ\u00f3micos o pol\u00edticos, por la zanahoria o el l\u00e1tigo (la zanahoria es s\u00f3lo el l\u00e1tigo por otros medios). Pero no toda creaci\u00f3n es trabajo. El trabajo nunca es hecho por amor al trabajo mismo, sino para obtener un producto o resultado que el trabajador (o, con m\u00e1s frecuencia, alguien m\u00e1s) recibe del mismo. Esto es lo que el trabajo debe ser. Definirlo es despreciarlo. Pero el trabajo es usualmente peor de lo que indica su definici\u00f3n. La din\u00e1mica de dominaci\u00f3n contenida por el trabajo tiende a desarrollarse con el tiempo. En las sociedades avanzadas e infestadas de trabajo, incluyendo todas las sociedades industriales, capitalistas o \u201ccomunistas\u201d, el trabajo siempre adquiere otros atributos que lo hacen a\u00fan m\u00e1s nocivo.<\/p>\n<p>Usualmente -y esto es a\u00fan m\u00e1s cierto en los pa\u00edses \u201ccomunistas\u201d que en los capitalistas, donde el estado es casi el \u00fanico patrono y todos son empleados- el trabajo es asalariado, lo que significa venderte a ti mismo a plazos. As\u00ed que el 95% de los estadounidenses que trabajan, trabajan para alguien (o algo) m\u00e1s. En la URSS o Cuba o Yugoslavia o cualquier otro modelo alternativo que puedas mencionar, la cifra correspondiente se aproxima al 100%. Solo los fortificados bastiones de campesinos del Tercer Mundo -M\u00e9jico, India, Brasil, Turqu\u00eda- albergan temporalmente concentraciones significativas de agricultores que perpet\u00faan el acuerdo tradicional de la mayor\u00eda de los trabajadores en los \u00faltimos milenios: el pago de impuestos (= rescate) al estado o renta a los paras\u00edticos terratenientes, a cambio de que les dejen en paz en todo lo dem\u00e1s. Incluso \u00e9ste simple trato empieza a verse agradable. Todos los trabajadores industriales (y de oficina) se encuentran bajo el tipo de supervisi\u00f3n que asegura el servilismo.<\/p>\n<p>Pero el trabajo moderno tiene peores implicaciones. La gente no s\u00f3lo trabaja, tienen \u201cempleos\u201d. Una persona realiza una tarea productiva todo el tiempo \u201c\u00a1o si no\u2026!\u201d. A\u00fan si la tarea tiene aunque sea un \u00e1tomo de inter\u00e9s intr\u00ednseco (y cada vez menos trabajos lo tienen) la monoton\u00eda de su obligatoriedad exclusiva elimina su potencial l\u00fadico. Un \u201cempleo\u201d que podr\u00eda atraer la energ\u00eda de algunas personas, por un tiempo razonable, por pura diversi\u00f3n, es tan s\u00f3lo una carga para aquellos que tienen que hacerlo por cuarenta horas a la semana sin voz ni voto sobre c\u00f3mo deber\u00eda hacerse, para beneficio de propietarios que no contribuyen en nada al proyecto, y sin oportunidad de compartir las tareas o distribuir el trabajo entre aquellos que tienen que hacerlo. Este es el verdadero mundo del trabajo: Un mundo de estupidez burocr\u00e1tica, de acoso sexual y discriminaci\u00f3n, de jefes cabeza hueca explotando y descargando la culpa sobre sus subordinados, quienes -seg\u00fan cualquier criterio t\u00e9cnico-racional- deber\u00edan estar dirigiendo todo. Pero el capitalismo en el mundo real sacrifica la maximizaci\u00f3n racional de la productividad y el beneficio ante las exigencias del control organizacional.<\/p>\n<p>La degradaci\u00f3n que experimentan la mayor\u00eda de los trabajadores es la suma de varias indignidades que pueden ser denominadas como \u201cdisciplina\u201d. Foucault ve este fen\u00f3meno de manera complicada, pero es muy simple. La disciplina consiste en la totalidad de los controles totalitarios en el lugar de trabajo -supervisi\u00f3n, movimientos repetitivos, ritmos de trabajo impuestos, cuotas de producci\u00f3n, fichar, etc-. La disciplina es lo que la f\u00e1brica, la oficina y la tienda comparten con la c\u00e1rcel, la escuela y el hospital psiqui\u00e1trico. Es algo hist\u00f3ricamente nuevo y horrible. Va m\u00e1s all\u00e1 de las capacidades de los dictadores demon\u00edacos de anta\u00f1o como Ner\u00f3n y Gengis Khan e Iv\u00e1n el Terrible. Pese a sus malas intenciones, ellos no ten\u00edan la maquinaria para controlar a sus s\u00fabditos tan completamente como los d\u00e9spotas modernos. La disciplina es el modo de control moderno, especialmente diab\u00f3lico, es una irrupci\u00f3n novedosa que debe ser detenida a la primera oportunidad.<\/p>\n<p>Eso es el \u201ctrabajo\u201d. El juego es todo lo contrario. El juego es siempre voluntario. Lo que de otro modo ser\u00eda un juego, es trabajo si es forzado. Esto es axiom\u00e1tico. Bernie de Koven ha definido el juego como la \u201csuspensi\u00f3n de las consecuencias\u201d. Esto es inaceptable si significa que el juego es inconsecuente. No es que el juego no tenga consecuencias. Eso ser\u00eda rebajar al juego. El asunto es que las consecuencias, si las hay, son gratuitas. El jugar y el dar est\u00e1n estrechamente relacionados, son facetas conductuales y transaccionales del mismo impulso, -el instinto de jugar-. Ambos comparten un desd\u00e9n aristocr\u00e1tico hacia los resultados. El jugador recibe algo al jugar; es por eso que juega. Pero la recompensa principal es la experiencia de la actividad misma (cualquiera que sea). Algunos estudiosos del juego, normalmente atentos (como el Homo Ludens de Johan Huizinga), lo definen como \u201cseguir reglas\u201d. Respeto la erudici\u00f3n de Huizinga pero rechazo enf\u00e1ticamente sus restricciones. Existen buenos juegos (ajedrez, baseball, monopolio, bridge) que est\u00e1n regidos por reglas, pero hay mucho mas en jugar que seguir reglas. La conversaci\u00f3n, el sexo, el baile, los viajes -estas pr\u00e1cticas no siguen reglas, pero son juegos sin la menor duda. Y es posible jugar con las reglas tanto como con cualquier otra cosa-.<\/p>\n<p>El trabajo hace de la libertad una burla. El discurso oficial dice que todos tenemos derechos y vivimos en una democracia. Otros desafortunados que no son libres como nosotros tienen que vivir en estados policiales. Estas v\u00edctimas obedecen \u00f3rdenes \u201c\u00a1o si no\u2026!\u201d, sin importar cu\u00e1n arbitrarias. Las autoridades les mantienen bajo supervisi\u00f3n constante. Los bur\u00f3cratas del Estado controlan hasta los detalles m\u00e1s peque\u00f1os de la vida diaria. Los oficiales que les empujan de un lado a otro s\u00f3lo responden ante sus superiores, p\u00fablicos o privados. De cualquier modo, la disensi\u00f3n y la desobediencia son castigados. Los informantes reportan regularmente a las autoridades. Se supone que todo esto es muy malo.<\/p>\n<p>Y lo es, excepto que no es sino una descripci\u00f3n del puesto de trabajo moderno. Los liberales y conservadores y anarco-capitalistas que lamentan el totalitarismo son falsos e hip\u00f3critas. Hay mas libertad en cualquier dictadura moderadamente desestalinizada que en el t\u00edpico puesto de trabajo estadounidense. Encuentras el mismo tipo de jerarqu\u00eda y disciplina en una oficina o f\u00e1brica que en una c\u00e1rcel o monasterio. De hecho, como Foucault y otros han mostrado, las c\u00e1rceles y las f\u00e1bricas surgieron casi al mismo tiempo, y sus operadores copiaron conscientemente las t\u00e9cnicas de control de unas y de otras. Un trabajador es un esclavo de medio tiempo. El jefe dice cu\u00e1ndo llegar, cu\u00e1ndo irse, y qu\u00e9 hacer entre los dos. Te dice cu\u00e1nto trabajo hacer y qu\u00e9 tan r\u00e1pido. Puede llevar su control hasta extremos humillantes, regulando, si le da la gana, las ropas que llevas o qu\u00e9 tan a menudo puedes ir al ba\u00f1o. Con unas pocas excepciones, puede despedirte por cualquier raz\u00f3n, o sin raz\u00f3n. Eres espiado por informantes y supervisores, amasa un expediente de cada empleado. Contestarle es llamado \u201cinsubordinaci\u00f3n\u201d, como si el trabajador fuese un ni\u00f1o malo, y no s\u00f3lo hace que te despidan, te descalifica para compensaci\u00f3n de desempleo. Sin aprobarlo necesariamente para ellos tampoco, hay que se\u00f1alar que los ni\u00f1os en la casa y en la escuela reciben un tratamiento similar, en este caso justificado por su supuesta inmadurez. \u00bfQu\u00e9 nos dice esto acerca de sus padres y maestros que trabajan?<\/p>\n<p>El humillante sistema de dominaci\u00f3n que he descrito rige sobre la mitad de las horas de vigilia de una mayor\u00eda de mujeres y la vasta mayor\u00eda de los hombres por d\u00e9cadas, por la mayor parte de sus vidas. Para ciertos prop\u00f3sitos, no es del todo err\u00f3neo llamar a nuestro sistema democracia o capitalismo o -mejor a\u00fan- industrialismo, pero sus verdaderos nombres son fascismo de f\u00e1brica y oligarqu\u00eda de oficina. Quien diga que esta gente es \u201clibre\u201d es un mentiroso o un est\u00fapido. Eres lo que haces. Si haces trabajo aburrido, est\u00fapido y mon\u00f3tono, lo m\u00e1s probable es que t\u00fa mismo acabar\u00e1s siendo aburrido, est\u00fapido y mon\u00f3tono. El trabajo explica la creciente cretinizaci\u00f3n a nuestro alrededor mucho mejor que otros mecanismos idiotizantes como la televisi\u00f3n y la educaci\u00f3n. Quienes viven marcando el paso, todas sus vidas, llevados de la escuela al trabajo y enmarcados por la familia al comienzo y el asilo al final, est\u00e1n habituados a la jerarqu\u00eda y esclavizados psicol\u00f3gicamente. Su aptitud para la autonom\u00eda se encuentra tan atrofiada, que su miedo a la libertad es una de sus pocas fobias con base racional. El entrenamiento de obediencia en el trabajo se traslada hacia las familias que inician, reproduciendo as\u00ed el sistema en m\u00e1s de una forma, y hacia la pol\u00edtica, la cultura y todo lo dem\u00e1s. Una vez que absorbes la vitalidad de la gente en el trabajo, es probable que se sometan a la jerarqu\u00eda y la experticia en todo. Est\u00e1n acostumbrados a ello.<\/p>\n<p>Vivimos tan cerca del mundo del trabajo que no vemos lo que nos hace. Tenemos que basarnos en observadores externos de otros tiempos u otras culturas para apreciar el extremismo y la patolog\u00eda de nuestra posici\u00f3n presente. Hubo un tiempo en nuestro pasado en que la \u201c\u00e9tica del trabajo\u201d hubiese sido incomprensible, y quiz\u00e1s Weber comprendi\u00f3 algo importante cuando conect\u00f3 su aparici\u00f3n con una religi\u00f3n, el Calvinismo, que si hubiese aparecido hoy, en vez de hace cuatro siglos, hubiese sido llamado acertadamente una secta. De cualquier forma, s\u00f3lo tenemos que usar la sabidur\u00eda de la antig\u00fcedad para poner el trabajo en perspectiva. Los antiguos ve\u00edan el trabajo tal como era, y su punto de vista prevaleci\u00f3, pese a los locos calvinistas, hasta que fue desterrado por el industrialismo -pero no antes de ser promovido por sus profetas-.<\/p>\n<p>Imaginemos por un momento que el trabajo no convierte a la gente en sumisos atontados. Imaginemos, contra cualquier psicolog\u00eda cre\u00edble y contra la ideolog\u00eda de sus defensores, que no tiene efecto en la formaci\u00f3n del car\u00e1cter. E imaginemos que el trabajo no es tan aburrido, agotador y humillante como todos sabemos que realmente es. A\u00fan as\u00ed, el trabajo sigue siendo una burla de todas las aspiraciones democr\u00e1ticas y human\u00edsticas, s\u00f3lo porque usurpa tanto de nuestro tiempo. S\u00f3crates dijo que los trabajadores manuales suelen ser malos amigos y malos ciudadanos, porque no tienen tiempo de cumplir con las responsabilidades de la amistad y la ciudadan\u00eda. Ten\u00eda raz\u00f3n. A causa del trabajo, sin importar lo que hagamos, nos la pasamos mirando los relojes. La \u00fanica cosa \u201clibre\u201d sobre el llamado tiempo libre es que no le cuesta nada al jefe. El tiempo libre est\u00e1 dedicado en su mayor\u00eda a prepararse para ir al trabajo, ir al trabajo, regresar del trabajo, y recobr\u00e1ndose del trabajo. El tiempo libre es un eufemismo para la manera peculiar en que el trabajador, como factor de producci\u00f3n, no s\u00f3lo se transporta a s\u00ed mismo, a sus propias expensas, desde y hacia el puesto de trabajo, sino que adem\u00e1s asume la responsabilidad por su propio mantenimiento y reparaci\u00f3n. El carb\u00f3n y el acero no hacen eso. Las m\u00e1quinas fresadoras y las de escribir no hacen eso. Pero los empleados lo hacen. Con raz\u00f3n Edward G. Robinson, en una de sus pel\u00edculas de g\u00e1ngsteres, exclam\u00f3 \u201c\u00a1el trabajo es para los est\u00fapidos!\u201d<\/p>\n<p>Plat\u00f3n y Jenofonte atribuyen a S\u00f3crates, y obviamente comparten con \u00e9l, una comprensi\u00f3n de los efectos destructivos del trabajo en el trabajador como ciudadano y como ser humano. Herodoto identific\u00f3 el desprecio por el trabajo como un atributo de los griegos cl\u00e1sicos en la cumbre de su cultura. Cicer\u00f3n dijo que \u201cquien da su labor a cambio de dinero se vende a s\u00ed mismo, y se coloca al mismo nivel que los esclavos\u201d. Su candor es raro ahora, pero las sociedades primitivas contempor\u00e1neas a las que solemos ver con desprecio nos proveen de portavoces que han intrigado a los antrop\u00f3logos de Occidente. Los Kapaku de Iri\u00e1n del Oeste, seg\u00fan Posposil, tienen una concepci\u00f3n de balance en la vida, y por ello trabajan un d\u00eda si y otro no, el d\u00eda de descanso destinado a \u201crecobrar el poder y salud perdidos\u201d. Nuestros antepasados, incluso en el siglo dieciocho, cuando ya hab\u00edan recorrido la mayor parte del camino hacia nuestro actual predicamento, al menos sab\u00edan lo que nosotros hemos olvidado, el lado siniestro de la industrializaci\u00f3n. Su devoci\u00f3n religiosa a \u201cSan Lunes\u201d -con lo cual establecieron una semana laboral de cinco d\u00edas 150-200 a\u00f1os antes de su consagraci\u00f3n legal- era la desesperaci\u00f3n de los primeros propietarios de f\u00e1bricas. Les tom\u00f3 un largo tiempo someterse a la tiran\u00eda de la campana, predecesora del reloj. De hecho, se necesit\u00f3 una generaci\u00f3n o dos para reemplazar adultos varones con mujeres acostumbradas a la obediencia y ni\u00f1os que pod\u00edan ser moldeados para ajustarse a las necesidades industriales. Incluso los campesinos explotados del Antiguo R\u00e9gimen le sustra\u00edan un tiempo sustancial a su trabajo para el Se\u00f1or. De acuerdo a Lafargue, un cuarto del calendario de los campesinos franceses estaba dedicado a domingos y d\u00edas festivos, y las cifras de Chayanov sobre los poblados de la Rusia Zarista -nada m\u00e1s lejos de una sociedad progresista- tambi\u00e9n muestra que un cuarto o quinto de los d\u00edas de los campesinos se dedicaba al reposo. Controlando para la productividad, estamos obviamente muy por detr\u00e1s de \u00e9stas sociedades atrasadas. Los muziks explotados se preguntar\u00edan porqu\u00e9 cualquiera de nosotros se molesta siquiera en trabajar. Tambi\u00e9n nosotros deber\u00edamos.<\/p>\n<p>Sin embargo, para captar completamente la enormidad de nuestro deterioro, consideremos la condici\u00f3n original de la humanidad, sin gobierno o propiedad, cuando vag\u00e1bamos como cazadores-recolectores. Hobbes dec\u00eda que la vida era violenta, brutal y breve. Otros asumen que la vida era una lucha desesperada y sin cuartel por la subsistencia, una guerra contra la naturaleza, con la muerte y el desastre esperando a los desafortunados o a cualquiera que no estuviese a la altura del desaf\u00edo de la lucha por la existencia. En realidad, todo eso era una proyecci\u00f3n de los miedos ante el colapso de la autoridad del gobierno sobre comunidades que no estaban acostumbradas a vivir sin \u00e9l, como la Inglaterra de Hobbes durante la Guerra Civil. Los compatriotas de Hobbes ya hab\u00edan encontrado formas de sociedad alternativas que ilustraban otras formas de vida -en Norte Am\u00e9rica, en particular- pero incluso \u00e9stas se hallaban demasiado lejos de su experiencia para ser comprensibles. (Las clases bajas, m\u00e1s cercanas a la condici\u00f3n de los indios, lo entendieron mejor y a menudo la encontraron atractiva. A lo largo del siglo diecisiete, muchos colonos ingleses desertaron para unirse a las tribus o, habiendo sido capturados en la guerra, se rehusaron a volver. Pero los indios no desertaban a las colonias inglesas, al igual que los alemanes nunca saltan el Muro de Berl\u00edn hacia el Este). La versi\u00f3n de la \u201csupervivencia del m\u00e1s apto\u201d -la versi\u00f3n de Thomas Huxley- del Darwinismo era m\u00e1s una cr\u00f3nica de las condiciones econ\u00f3micas de la Inglaterra victoriana que de la selecci\u00f3n natural, como lo demostr\u00f3 el anarquista Kropotkin en su libro El apoyo mutuo, un factor de la evoluci\u00f3n. (Kropotkin era un cient\u00edfico -un ge\u00f3grafo- que tuvo amplias oportunidades involuntariamente para hacer trabajo de campo mientras estaba exiliado en Siberia: sab\u00eda de lo que estaba hablando). Como la mayor\u00eda de las teor\u00edas sociales y pol\u00edticas, las historias que Hobbes y sus sucesores contaban eran en realidad autobiograf\u00edas.<\/p>\n<p>El antrop\u00f3logo Marshall Sahlins, examinando datos sobre cazadores-recolectores contempor\u00e1neos, deshizo el mito Hobbesiano en un art\u00edculo titulado La Sociedad Afluente Original. Ellos trabajan mucho menos que nosotros, y su trabajo es dif\u00edcil de distinguir de lo que llamamos juego. Sahlins concluy\u00f3 que \u201clos cazadores y recolectores trabajan menos que nosotros; y m\u00e1s que un trabajo continuo, la b\u00fasqueda de comida es intermitente, el tiempo libre es abundante, y pasan m\u00e1s tiempo durmiendo durante el d\u00eda, por persona y a\u00f1o, que en cualquier otra condici\u00f3n de la sociedad\u201d. Trabajaban un promedio de cuatro horas por d\u00eda, asumiendo que \u201ctrabajasen\u201d en lo absoluto. Su \u201clabor\u201d, tal como nos parece a nosotros, era labor especializada que ejerc\u00eda sus facultades intelectuales y f\u00edsicas; labor no especializada en gran escala, como dice Sahlins, es imposible excepto bajo el industrialismo. Por tanto, satisfac\u00eda la definici\u00f3n de juego seg\u00fan Friedrich Schiller, la \u00fanica ocasi\u00f3n en que el hombre realiza su completa humanidad al dar completa expresi\u00f3n a ambos lados de su naturaleza: pensar y sentir. Como \u00e9l dec\u00eda: \u201cEl animal trabaja cuando es la privaci\u00f3n lo que lo motiva, y juega cuando la plenitud de su fuerza es su motivador, cuando la vida superabundante es su propio est\u00edmulo para la actividad\u201d. (Una versi\u00f3n moderna -dudosamente mejorada- es la contraposici\u00f3n, hecha por Abraham Maslow, entre motivaci\u00f3n por \u201cdeficiencia\u201d y por \u201ccrecimiento\u201d) El juego y la libertad son, en lo que se refiere a la producci\u00f3n, coextensivos. A\u00fan Marx, quien pertenece (pese a sus buenas intenciones) al pante\u00f3n productivista, observ\u00f3 que \u201cel reino de la libertad no comienza hasta que se ha sobrepasado la necesidad de laborar bajo la compulsi\u00f3n de la necesidad y la utilidad externa\u201d. \u00c9l nunca pudo llegar a identificar esta feliz circunstancia como lo que es, la abolici\u00f3n del trabajo -es m\u00e1s bien an\u00f3malo, despu\u00e9s de todo, estar a favor de los trabajadores y en contra del trabajo- pero nosotros s\u00ed podemos.<\/p>\n<p>El deseo de retroceder (o avanzar) hacia una vida sin trabajo es evidente en cada historia social o cultural seria de la Europa preindustrial, entre ellas Inglaterra en transici\u00f3n de M. Dorothy George y Cultura popular a comienzos de la europa moderna de Peter Burke. Tambi\u00e9n es pertinente el ensayo de Daniel Bell, El Trabajo y sus Descontentos, el primer texto, seg\u00fan creo, en referirse a la \u201crebeli\u00f3n contra el trabajo\u201d con esas mismas palabras y, si hubiese sido comprendido, hubiese sido una importante correcci\u00f3n a la complacencia que suele asociarse con el volumen en que fue incluido, El fin de la ideolog\u00eda. Ni sus cr\u00edticos ni sus celebrantes han notado que la tesis sobre -el fin de la ideolog\u00eda- de Bell no se refer\u00eda al fin de la lucha social, sino el comienzo de una nueva fase, no restringida ni dirigida por ideolog\u00edas. Fu\u00e9 Seymour Lipset (en El hombre pol\u00edtico), no Bell, quien anunci\u00f3 al mismo tiempo que \u201clos problemas fundamentales de la Revoluci\u00f3n Industrial han sido resueltos\u201d, tan s\u00f3lo algunos a\u00f1os antes de que los descontentos post- o meta-industriales entre los estudiantes universitarios hicieran a Lipset abandonar la universidad de Berkeley y buscar la tranquilidad relativa (y temporal) de Harvard.<\/p>\n<p>Como indica Bell, Adam Smith en su Riqueza de las naciones, pese a su entusiasmo por el mercado y la divisi\u00f3n del trabajo, estaba m\u00e1s alerta (y era m\u00e1s honesto) sobre el lado oscuro del trabajo, que Ayn Rand o los economistas de Chicago o cualquiera de los modernos seguidores de Smith. Como observ\u00f3 Smith: \u201cel entendimiento de la mayor\u00eda de los hombres se forma necesariamente por sus ocupaciones habituales. El hombre que se pasa la vida efectuando unas cuantas operaciones simples\u2026 no tiene ocasi\u00f3n de ejercer su entendimiento\u2026 Por lo general se vuelve tan est\u00fapido e ignorante como es posible que una criatura humana llegue a serlo.\u201d He aqu\u00ed, en pocas y simples palabras, mi cr\u00edtica del trabajo. Bell, escribiendo en 1956, La edad de oro de la imbecilidad eisenhoweriana y autosatisfacci\u00f3n estadounidense, identific\u00f3 la crisis desorganizada e inorganizable de los setenta y m\u00e1s all\u00e1, la crisis que ninguna tendencia pol\u00edtica es capaz de canalizar, la crisis que fue identificada en el reporte de la HEW, El trabajo en Am\u00e9rica, la crisis que no puede ser aprovechada y, por lo tanto, es ignorada. Esa crisis es la rebeli\u00f3n contra el trabajo. No figura en ning\u00fan texto de ning\u00fan economista del laisez-faire -Milton Friedman, Murray Rothbard, Richard Posner- porque, en sus t\u00e9rminos, como sol\u00edan decir en Viaje a las estrellas, \u201cno computa\u201d.<\/p>\n<p>Si estas objeciones, formadas por el amor a la libertad, no convencen a los humanistas de tipo utilitario e incluso paternalista, existen otras que ellos no pueden despreciar. Para fusilarme, el t\u00edtulo de un libro: El trabajo es nocivo para tu salud. De hecho, el trabajo es asesinato en masa o genocidio. Directa o indirectamente, el trabajo matar\u00e1 a la mayor\u00eda de los que lean estas palabras. Entre 14.000 y 25.000 trabajadores mueren en este pa\u00eds anualmente en el lugar de trabajo. M\u00e1s de dos millones quedan deshabilitados. De veinte a veinticinco millones son heridos cada a\u00f1o. Y estas cifras se basan en una estimaci\u00f3n muy conservadora acerca de qu\u00e9 constituye una herida relacionada con el trabajo. Por ejemplo, no cuentan el medio mill\u00f3n de casos de enfermedad ocupacional cada a\u00f1o. Hoje\u00e9 un libro de texto m\u00e9dico sobre enfermedades ocupacionales y ten\u00eda 1.200 p\u00e1ginas. Incluso esto apenas es la punta del iceberg. Las estad\u00edsticas disponibles cuentan los casos obvios, como los 100.000 mineros que tienen el mal del pulm\u00f3n negro, de quienes mueren 4.000 cada a\u00f1o, una tasa de mortalidad mucho mayor que la del SIDA, por ejemplo, que recibe tanta atenci\u00f3n de los medios. Esto refleja la creencia sobreentendida de que el SIDA aflige a pervertidos que podr\u00edan controlar su depravaci\u00f3n mientras que la extracci\u00f3n de carb\u00f3n es una actividad sacrosanta e incuestionable. Lo que las estad\u00edsticas no muestran es que decenas de millones de personas ven reducidas sus expectativas de vida a causa del trabajo -que es lo que significa la palabra homicidio-, despu\u00e9s de todo. Considera a los doctores que trabajan hasta morir a los cincuenta y tantos. Considera a todos los otros adictos al trabajo.<\/p>\n<p>A\u00fan si no quedas muerto o inv\u00e1lido mientras trabajas, tambi\u00e9n puedes morir mientras vas al trabajo, regresas del trabajo, buscas trabajo, o tratas de olvidarte del trabajo. La gran mayor\u00eda de las v\u00edctimas del autom\u00f3vil estaban realizando algunas de estas actividades obligadas por el trabajo, o cayeron v\u00edctimas de alguien que las hac\u00eda. A este conteo de cad\u00e1veres se debe a\u00f1adir las v\u00edctimas de la contaminaci\u00f3n auto-industrial y la adicci\u00f3n al alcohol y drogas inducida por el trabajo. Tanto el c\u00e1ncer como las enfermedades card\u00edacas son aflicciones modernas cuyo origen se puede rastrear, directa o indirectamente, hacia el trabajo.<\/p>\n<p>El trabajo, entonces, institucionaliza el homicidio como forma de vida. La gente piensa que los camboyanos estaban locos al exterminarse a s\u00ed mismos, pero \u00bfsomos nosotros diferentes? El r\u00e9gimen de Pol Pot al menos ten\u00eda una visi\u00f3n, aunque borrosa, de una sociedad igualitaria. Nosotros matamos gente en el rango de las seis cifras (por lo menos) para vender Big Macs y Cadillacs a los que sobrevivan. Nuestras cuarenta o cincuenta mil muertes anuales en la autopista son v\u00edctimas, no m\u00e1rtires. Murieron por nada -o m\u00e1s bien, murieron por trabajar-. Pero el trabajo no es algo por lo que valga la pena morir.<\/p>\n<p>Malas noticias para los liberales: el trasteo regulatorio es in\u00fatil en este contexto de vida-o-muerte. La Administraci\u00f3n de Seguridad y Salud Ocupacional estaba dise\u00f1ada para vigilar la parte central del problema, la seguridad en el puesto de trabajo. Incluso antes de que Reagan y la Corte Suprema la deshabilitasen, la ASSO era una farsa. Incluso en los tiempos en que el presidente Carter le otorgaba fondos generosos (para la norma actual), un puesto de trabajo pod\u00eda esperar una visita sorpresa de un inspector de la ASSO cada 46 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El control estatal de la econom\u00eda no es soluci\u00f3n. El trabajo es m\u00e1s peligroso en los pa\u00edses con socialismo de estado de lo que lo es aqu\u00ed. Miles de obreros rusos murieron o resultaron heridos construyendo el metro de Mosc\u00fa. Existen montones de historias sobre desastres nucleares sovi\u00e9ticos encubiertos que hacen que Times Beach o Three Mile Island parezcan simulacros de ataque a\u00e9reo de escuela primaria. Por otro lado, la desregulaci\u00f3n, de moda actualmente, no ayudar\u00e1 y probablemente har\u00e1 m\u00e1s da\u00f1o. Desde el punto de vista de la salud y la seguridad, el trabajo estaba en su peor momento en aquellos d\u00edas cuando la econom\u00eda se acercaba m\u00e1s al libre mercado.<\/p>\n<p>Historiadores como Eugenio Genovese han argumentado contundentemente que -como dec\u00edan los defensores de la esclavitud de anta\u00f1o- los trabajadores asalariados en los estados del Norte de la Uni\u00f3n y en Europa viv\u00edan peor que los esclavos en las plantaciones del Sur. Ning\u00fan reajuste de las relaciones entre los bur\u00f3cratas y los empresarios parece hacer mucha diferencia a nivel de quienes hacen la producci\u00f3n. Si se impusieran seriamente incluso las normas m\u00e1s vagas de la ASSO, la econom\u00eda se estancar\u00eda por completo. Los vigilantes aparentemente se percatan de ello, ya que ni siquiera intentan arrestar a los malhechores.<\/p>\n<p>Lo que he dicho hasta ahora no deber\u00eda ser controvertido. Muchos trabajadores est\u00e1n hartos del trabajo. Las tasas de ausentismo, despidos, robo y sabotaje por parte de empleados, huelgas ilegales, y flojera general en el trabajo son altas y van subiendo. Podr\u00eda haber un movimiento hacia un rechazo consciente y no s\u00f3lo visceral del trabajo. Y sin embargo, el sentimiento que prevalece, universal entre los patronos y sus agentes, y muy extendida entre los trabajadores mismos, es que el trabajo mismo es inevitable y necesario.<\/p>\n<p>Yo discrepo. Ahora es posible abolir el trabajo y reemplazarlo, hasta donde sirve a prop\u00f3sitos \u00fatiles, con una multitud de nuevos tipos de actividades libres. Abolir el trabajo requiere ir hacia \u00e9l desde dos direcciones, cuantitativa y cualitativa. Por el lado cuantitativo, hemos de recortar masivamente la cantidad de trabajo que se hace. En la actualidad, la mayor parte del trabajo es in\u00fatil o peor, y deber\u00edamos deshacernos de \u00e9l. Por el lado cualitativo -y pienso que esta es la base del asunto, y el punto de partida nuevo y revolucionario- hemos de tomar el trabajo \u00fatil que queda y transformarlo en una agradable variedad de pasatiempos parecidos al juego y la artesan\u00eda, que no se puedan distinguir de otros pasatiempos placenteros, excepto que sucede que generan productos \u00fatiles. Sin duda eso no los har\u00e1 menos estimulantes. Entonces, todas las barreras artificiales del poder y la propiedad se vendr\u00edan abajo. La creaci\u00f3n se convertir\u00eda en recreaci\u00f3n. Y podr\u00edamos dejar de vivir temerosos los unos de los otros.<\/p>\n<p>No estoy sugiriendo que la mayor\u00eda del trabajo pueda salvarse de esta manera. Pero la mayor\u00eda del trabajo no vale la pena salvarlo. Solo una fracci\u00f3n peque\u00f1a y menguante del trabajo sirve para alg\u00fan prop\u00f3sito \u00fatil, aparte de la defensa y reproducci\u00f3n del sistema del trabajo y sus ap\u00e9ndices pol\u00edticos y legales. Hace veinte a\u00f1os, Paul y Percival Goodman estimaron que s\u00f3lo el cinco por ciento del trabajo que se hac\u00eda entonces -presuntamente la cifra, de ser exacta, es a\u00fan m\u00e1s baja ahora- bastar\u00eda para cubrir nuestras necesidades m\u00ednimas de comida, ropa, y techo. Su c\u00e1lculo era s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n educada, pero el punto clave est\u00e1 claro: directa o indirectamente, la mayor parte del trabajo sirve los prop\u00f3sitos improductivos del comercio o el control social. De inmediato podemos liberar a decenas de millones de vendedores, soldados, gerentes, polic\u00edas, guardias, publicistas y todos los que trabajan para ellos. Es un efecto de avalancha, puesto que cada vez que dejas sin trabajo a un pez gordo, tambi\u00e9n liberas a sus lacayos y subordinados. Y entonces la econom\u00eda implota.<\/p>\n<p>El 40% de la fuerza laboral son trabajadores de cuello blanco, la mayor\u00eda de los cuales tienen algunos de los empleos m\u00e1s tediosos e idiotas jam\u00e1s concebidos. Industrias enteras, seguros y bancos y bienes ra\u00edces por ejemplo, no consisten en nada m\u00e1s que mover papeles in\u00fatiles de un lado a otro. No es accidente que el \u201csector terciario\u201d, el sector de servicios, est\u00e9 creciendo mientras el \u201csector secundario\u201d (industria) se atasca y el \u201csector primario\u201d (agricultura) casi desaparece. Porque el trabajo es innecesario excepto para aquellos cuyo poder asegura, los trabajadores son desplazados desde ocupaciones relativamente \u00fatiles a relativamente in\u00fatiles, como una medida para asegurar el orden p\u00fablico. Cualquier cosa es mejor que nada. Es por eso que no puedes irte a casa s\u00f3lo porque terminaste temprano. Quieren tu tiempo, lo suficiente para que les pertenezcas, a\u00fan si no tienen uso para la mayor parte del mismo. De no ser as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 la semana de trabajo promedio no ha disminuido m\u00e1s que unos cuantos minutos en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os?<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, podemos aplicar el machete al trabajo de producci\u00f3n mismo. No m\u00e1s producci\u00f3n de guerra, energ\u00eda nuclear, comida chatarra, desodorante de higiene femenina -y por sobre todo, no m\u00e1s industria automovil\u00edstica digna de ese nombre-. Un Barco de Vapor Stanley o un autom\u00f3vil Modelo-T ocasionales estar\u00eda bien, pero el auto-erotismo del cual dependen nidos de ratas como Detroit y Los Angeles queda fuera del mapa. Con esto, sin haberlo intentado siquiera, hemos resuelto la crisis de energ\u00eda, la crisis ambiental y un mont\u00f3n de otros problemas sociales insolubles.<\/p>\n<p>Finalmente, debemos deshacernos de la mayor de las ocupaciones, la que tiene el horario m\u00e1s largo, el salario m\u00e1s bajo, y algunas de las tareas m\u00e1s tediosas. Me refiero a las amas de casa y el cuidado de ni\u00f1os. Al abolir el trabajo asalariado y alcanzar el desempleo total, atacamos la divisi\u00f3n sexual del trabajo. El n\u00facleo familiar como lo conocemos es una adaptaci\u00f3n inevitable a la divisi\u00f3n del trabajo impuesta por el moderno trabajo asalariado. Te guste o no, tal como han sido las cosas durante los \u00faltimos cien o doscientos a\u00f1os, es econ\u00f3micamente racional que el hombre traiga el pan a la casa y que la mujer haga el trabajo sucio y le provea de un refugio de paz en un mundo despiadado, y que los ni\u00f1os sean enviados a campos de concentraci\u00f3n juveniles llamados \u201cescuelas\u201d, principalmente para que no sean una carga tan grande para mam\u00e1 pero a\u00fan sean mantenidos bajo control, pero tambi\u00e9n para que adquieran los h\u00e1bitos de obediencia y puntualidad que tanto necesitan los trabajadores. Si deseas deshacerte de la patriarqu\u00eda, deshazte del n\u00facleo familiar cuyo no pagado \u201ctrabajo invisible\u201d, como dice Ivan Illich, hace posible el sistema del trabajo que a su vez hace necesario el n\u00facleo familiar. A la lucha anti-armas nucleares est\u00e1 ligada la abolici\u00f3n de la infancia y el cierre de las escuelas. Hay m\u00e1s estudiantes de tiempo completo que trabajadores de tiempo completo en este pa\u00eds. Necesitamos a los ni\u00f1os como maestros, no estudiantes. Tienen mucho que contribuir a la revoluci\u00f3n l\u00fadica, porque ellos son mejores en el juego que las personas maduras. Los adultos y los ni\u00f1os no son id\u00e9nticos, pero se har\u00e1n iguales a trav\u00e9s de la interdependencia. S\u00f3lo el juego puede cerrar la brecha generacional.<\/p>\n<p>A\u00fan no he mencionado siquiera la posibilidad de recortar el poco trabajo que a\u00fan queda por v\u00eda de la automatizaci\u00f3n y la cibern\u00e9tica. Todos los cient\u00edficos, ingenieros y t\u00e9cnicos, liberados de molestarse en investigaci\u00f3n de guerra y obsolescencia planeada, se la pasar\u00edan en grande inventando medios para eliminar la fatiga, el tedio y el peligro de actividades como la miner\u00eda. Sin duda hallar\u00e1n otros proyectos en qu\u00e9 divertirse. Quiz\u00e1s establezcan redes globales de comunicaciones multimedia o colonicen el espacio exterior. Quiz\u00e1s. Personalmente, no soy fan\u00e1tico de los aparatos. No me interesa la idea de vivir en un para\u00edso donde s\u00f3lo haya que presionar botones. No quiero que robots esclavos hagan todo; quiero hacer las cosas yo mismo. Existe, creo, un lugar para las tecnolog\u00edas que ahorran trabajo, pero un lugar modesto. El registro hist\u00f3rico y pre-hist\u00f3rico no es esperanzador. Cuando la tecnolog\u00eda productiva pas\u00f3 de caza-recolecci\u00f3n a la agricultura y a la industria, el trabajo se increment\u00f3 mientras la especializaci\u00f3n y la autodeterminaci\u00f3n disminuyeron. La evoluci\u00f3n posterior del industrialismo ha acentuado lo que Harry Braverman llam\u00f3 la degradaci\u00f3n del trabajo. Los observadores inteligentes siempre han sido conscientes de esto. John Stuart Mill escribi\u00f3 que todos los inventos para ahorrar trabajo que se han creado no han ahorrado ni un momento de trabajo. Karl Marx escribi\u00f3 que \u201cser\u00eda posible escribir una historia de los inventos hechos desde 1830 para el \u00fanico prop\u00f3sito de proveer al capital con armas contra las revueltas de la clase obrera\u201d. Los tecn\u00f3filos entusiastas -Saint-Simon, Comte, Lenin, B.F. Skinner- han sido siempre completos autoritarios tambi\u00e9n; es decir, tecn\u00f3cratas. Deber\u00edamos ser m\u00e1s que esc\u00e9pticos con las promesas de los m\u00edsticos de las computadoras. Ellos trabajan como mulas; lo m\u00e1s seguro es que, si se salen con la suya, tambi\u00e9n el resto de nosotros lo har\u00e1. Pero, si tienen alguna contribuci\u00f3n particular m\u00e1s subordinada a los prop\u00f3sitos humanos, pues escuch\u00e9mosles.<\/p>\n<p>Lo que realmente deseo es ver el trabajo convertido en juego. Un primer paso es descartar las nociones de un \u201cempleo\u201d y una \u201cocupaci\u00f3n\u201d. Incluso las actividades que ya tienen alg\u00fan contenido l\u00fadico lo pierden si se reducen a empleos que ciertas personas, y s\u00f3lo esas personas, se ven forzadas a hacer excluyendo cualquier otra cosa. \u00bfNo es raro que los campesinos trabajen dolorosamente en los campos mientras sus amos van a casa cada fin de semana y se ponen a cuidar de sus jardines? Bajo un sistema de festejo permanente, presenciaremos una Edad de Oro de la creatividad que har\u00e1 pasar verg\u00fcenza al Renacimiento. No habr\u00e1 m\u00e1s empleos, s\u00f3lo cosas que hacer y gente que las haga.<\/p>\n<p>El secreto de convertir el trabajo en juego, como demostr\u00f3 Charles Fourier, es acomodar las actividades \u00fatiles para tomar ventaja de lo que sea que diferentes personas disfrutan hacer en momentos diferentes. Para hacer posible que algunas personas hagan las cosas que disfrutan, bastar\u00e1 con erradicar las irracionalidades y distorsiones que afligen esas actividades cuando son convertidas en trabajo. Yo, por ejemplo, disfrutar\u00eda ense\u00f1ando un poco (no demasiado), pero no quiero estudiantes que est\u00e9n all\u00ed a la fuerza, y no me interesa adular a pedantes pat\u00e9ticos para obtener un profesorado.<\/p>\n<p>Segundo, hay cosas que a la gente le gusta hacer de vez en cuando, pero no por demasiado tiempo, y ciertamente no todo el tiempo. Puedes disfrutar haciendo de ni\u00f1era por algunas horas para compartir la compa\u00f1\u00eda de los ni\u00f1os, pero no por tanto tiempo como sus padres. Los padres, mientras tanto, aprecian profundamente el tiempo que les liberas para s\u00ed mismos, aunque les molestar\u00eda apartarse de su progenie por mucho tiempo. Estas diferencias entre los individuos son lo que hace posible una vida de juego libre. El mismo principio se aplica a muchas otras \u00e1reas de actividad, especialmente las primarias. As\u00ed, muchos disfrutan cocinar cuando lo pueden hacer con seriedad, a su modo, pero no cuando s\u00f3lo est\u00e1n recargando cuerpos humanos con combustible para el trabajo.<\/p>\n<p>Tercero -a\u00fan sin cambiar todo lo dem\u00e1s- algunas cosas que no son satisfactorias si las haces s\u00f3lo, o en un entorno desagradable, o bajo las \u00f3rdenes de un supervisor, son agradables, al menos por un tiempo, si esas circunstancias cambian. Esto es cierto probablemente, hasta cierto punto, para todo trabajo. La gente utiliza su ingenio, de otro modo desperdiciado, para convertir las tareas repetitivas menos atrayentes en un juego, lo mejor que pueden. Las actividades que atraen a algunas personas no siempre atraen a todas, pero todo el mundo tiene, al menos en potencia, una variedad de intereses y un inter\u00e9s en la variedad. Como dice el dicho, \u201ccualquier cosa, una vez\u201d. Fourier era el maestro en especular c\u00f3mo a las inclinaciones aberrantes y perversas se les podr\u00eda dar uso en la sociedad post-civilizada, que \u00e9l llamaba Armon\u00eda. Pensaba que el emperador Ner\u00f3n pudo haber sido una buena persona si, de ni\u00f1o, hubiese podido complacer su gusto por la sangre trabajando en un matadero. Los ni\u00f1os peque\u00f1os a quienes les encanta revolcarse en la suciedad podr\u00edan ser organizados en \u201cPeque\u00f1as Hordas\u201d para limpiar los sanitarios y recoger la basura, otorgando medallas a los que destaquen. No estoy sugiriendo que sigamos estos mismos ejemplos, sino que veamos el principio subyacente, el cual me parece que tiene sentido como una dimensi\u00f3n de una transformaci\u00f3n revolucionaria general. Ten en mente que no se trata de tomar el trabajo de hoy tal como lo encontramos y asignarlo a la gente adecuada, ya que algunos de ellos tendr\u00edan que ser realmente perversos. Si la tecnolog\u00eda cumple un papel en todo esto, no es tanto para eliminar el trabajo automatiz\u00e1ndolo, sino para abrir nuevos espacios para la re\/creaci\u00f3n. Hasta cierto punto podemos desear regresar a la fabricaci\u00f3n a mano, que William Morris consideraba un resultado probable y deseable de una revoluci\u00f3n comunista. El arte ser\u00eda recuperado de las manos de esnobs y coleccionistas, abolido como departamento especializado sirviendo a una audiencia de \u00e9lite, y sus cualidades de belleza y creaci\u00f3n restauradas a la vida misma, de la cual fueron robadas por el trabajo. Da qu\u00e9 pensar el hecho de que las \u00e1nforas griegas a las que escribimos odas y guardamos en museos fuesen usadas en su tiempo para guardar aceite de olivo. Dudo que a nuestros artefactos cotidianos les vaya tan bien en el futuro, si es que hay uno. Lo que quiero decir es que no existe tal cosa como el progreso en el mundo del trabajo; m\u00e1s bien es lo opuesto. No deber\u00edamos dudar en saquear el pasado por lo que tiene que ofrecer, los antiguos no pierden nada y nosotros nos enriquecemos.<\/p>\n<p>Reinventar la vida cotidiana significa marchar m\u00e1s all\u00e1 del borde de nuestros mapas. Es cierto que existe m\u00e1s especulaci\u00f3n sugerente de lo que la mayor\u00eda de la gente se imagina. Aparte de Fourier y Morris -y hasta una pista, aqu\u00ed y all\u00e1, en Marx- est\u00e1n los escritos de Kropotkin, los sindicalistas Pataud y Pouget, anarco-comunistas de antes (Berkman) y de ahora (Bookchin). La Communitas de los hermanos Goodman es ejemplar porque ilustra qu\u00e9 formas siguen a qu\u00e9 funciones (prop\u00f3sitos), y hay algo que sacar de los heraldos, a menudo borrosos, de la tecnolog\u00eda alternativa \/ apropiada \/ intermedia \/ convivencial, como Schumacher y especialmente Illich, una vez que desconectas sus cortinas de humo. Los situacionistas -tal como son representados por la Revoluci\u00f3n de la Vida Cotidiana de Vaneigem y en la Antolog\u00eda de la Internacional Situacionista- son tan despiadadamente l\u00facidos como para ser estimulantes, a\u00fan si nunca llegaron a encajar bien su apoyo a las asociaciones de trabajadores con la abolici\u00f3n del trabajo. Sin embargo, es mejor su incongruencia que cualquier versi\u00f3n actual del izquierdismo, cuyos devotos buscan ser los \u00faltimos campeones del trabajo, porque si no hay trabajo no hay trabajadores, y sin trabajadores, \u00bfA qui\u00e9n organizar\u00eda la \u201cizquierda\u201d?<br \/>\nAs\u00ed que los abolicionistas tendr\u00edan que actuar por su cuenta. Nadie puede decir qu\u00e9 resultar\u00eda de liberar el poder creativo aturdido por el trabajo. Cualquier cosa puede pasar. El gastado debate de libertad versus necesidad, que casi suena teol\u00f3gico, se resuelve s\u00f3lo cuando la producci\u00f3n de valores de uso coexista con el consumo de deliciosa actividad l\u00fadica.<\/p>\n<p>La vida se convertir\u00e1 en un juego, o m\u00e1s bien muchos juegos, pero no -como es ahora- un juego de suma cero. Un encuentro sexual \u00f3ptimo es el paradigma del juego productivo; los participantes se potencian los placeres el uno al otro, nadie cuenta los puntajes, y todos ganan. Cuanto m\u00e1s das, m\u00e1s recibes. En la vida l\u00fadica, lo mejor del sexo se mezcla con la mejor parte de la vida diaria. El juego generalizado lleva a la libidinizaci\u00f3n de la vida. El sexo, en cambio, puede volverse menos urgente y desesperado, m\u00e1s juguet\u00f3n. Si jugamos bien nuestras cartas, podemos sacar m\u00e1s de la vida de lo que metemos en ella; pero s\u00f3lo si jugamos para ganar.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align:center\"><strong>Nadie deber\u00eda trabajar. Proletarios del mundo\u2026 \u00a1descansad!<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><strong>Escrito por Bob Black.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2012\/07\/laaboliciondeltrabajo-boblack.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2012\/07\/laaboliciondeltrabajo-boblack.jpeg\" alt=\"\" title=\"Laaboliciondeltrabajo-boblack\" width=\"480\" height=\"360\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1496\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie deber\u00eda trabajar. El trabajo es la fuente de casi toda la miseria en el mundo. Casi todos los males que puedas mencionar provienen del trabajo, o de vivir en un mundo dise\u00f1ado para el trabajo. Para dejar de sufrir, tenemos que dejar de trabajar.<\/p>\n","protected":false},"author":15356,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[62,382],"class_list":["post-1493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos","tag-bob-black","tag-trabajo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/15356"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1493"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1493\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}