{"id":185,"date":"2011-12-29T17:32:25","date_gmt":"2011-12-29T17:32:25","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=185"},"modified":"2011-12-29T17:32:25","modified_gmt":"2011-12-29T17:32:25","slug":"el-derecho-al-ocio-y-a-la-expropiacion-individual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=185","title":{"rendered":"El Derecho al Ocio y a la Expropiaci\u00f3n Individual"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_187\" aria-describedby=\"caption-attachment-187\" style=\"width: 179px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2011\/12\/severino-de-giovani1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-187\" title=\"severino de giovani\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2011\/12\/severino-de-giovani1.jpg?w=179\" alt=\"\" width=\"179\" height=\"300\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-187\" class=\"wp-caption-text\">Autor: Severino Di Giovanni a los 24 a\u00f1os, fotografiado por la polic\u00eda luego de un incidente en el Teatro Col\u00f3n en un acto de repudio al creciente fascismo italiano. Su ojo izquierdo conserva se\u00f1ales de haber sido golpeado.<\/figcaption><\/figure>\n<div style=\"text-align:justify\">Tu haces un trabajo que te gusta, que tienes una ocupaci\u00f3n independiente y a quien el yugo del patr\u00f3n no molesta mayormente; t\u00fa tambi\u00e9n que te sometes resignado o cobarde en tu calidad de explotado: \u00bfc\u00f3mo te atreves a condenar as\u00ed, tan severamente, a aquellos que ha pasado al plano de ataque en contra del enemigo?Una sola cosa te queremos decir: \u00ab\u00a1Silencio!\u00bb, por honestidad, por dignidad, por fiereza. -\u00bfNo sientes el sufrimiento de ellos? \u00a1C\u00e1llate!- \u00bfNo tienes la audacia de ellos? Entonces, otra vez \u00a1c\u00e1llate!C\u00e1llate, porque t\u00fa no sabes las torturas de un trabajo y de una explotaci\u00f3n que se odian.Desde hace mucho tiempo se viene reclamando el derecho al trabajo, el derecho al pan, y, francamente, en el trabajo nos estamos embruteciendo. No somos m\u00e1s que lobos en busca de trabajo, -de un trabajo duradero, fijo- y a la conquista de \u00e9l se encaminan todos nuestros afanes. Estamos a la pesca continua, obsesionante del trabajo. Esta preocupaci\u00f3n, esta obsesi\u00f3n nos oprime, no nos abandona nunca. Y no es que se ame al trabajo. Al contrario, lo odiamos, lo maldecimos: lo cual no impide que lo suframos y lo persigamos por todas partes. Y mientras imprecamos en su contra, lo maldecimos tambi\u00e9n porque se nos va, porque es inconstante, porque nos abandona -despu\u00e9s de un breve tiempo: seis meses, un mes una semana un solo d\u00eda. Y he aqu\u00ed que transpuesta la semana, pasado el d\u00eda, la b\u00fasqueda empieza de nuevo con toda la humillaci\u00f3n que ella entra\u00f1a para nuestra dignidad de hombres; con el escarnio que implica a nuestras hambres: con la befa moral nuestro orgullo de individuos conscientes de este ultraje, relaj\u00e1ndonos y pisoteando nuestros derechos rebeldes, de anarquistas.<!--more--><\/p>\n<p>Nosotros, anarquistas, sentimos la humillaci\u00f3n de esta lucha para huirle al hambre y sufrimos la ofensa de tener que mendigar un pedazo de pan que nos es concedido de cuando en cuando como una limosna y a condici\u00f3n de renegar o poner en el desv\u00e1n de los trastos in\u00fatiles nuestro anarquismo (si no quer\u00e9is usar de medios ilegales para defender vuestro derecho a la vida, s\u00f3lo os quedar\u00e1 como lugar de reposo el cementerio), y sufrimos m\u00e1s, porque tenemos conciencia de la injusticia que se realiza en contra nuestra.<\/p>\n<p>Pero donde se agranda nuestro sufrimiento hasta adquirir caracteres tr\u00e1gicos, es al desentra\u00f1ar la vergonzosa comedia de la falsa piedad que se desarrolla a nuestro derredor, mordi\u00e9ndonos de rabia por nuestra impotencia y tambi\u00e9n por sentirnos un poco viles -vileza que es a veces justificada, pero que casi siempre no tiene justificaci\u00f3n alguna frente a esta inicua y c\u00ednica hipocres\u00eda que nos hace pasar a nosotros, trabajadores, como los beneficiados, cuando somos los benefactores; que nos coloca en situaci\u00f3n de mendigos a quienes se quita el hambre por misericordia, mientras, que en realidad somos nosotros los que damos de comer a todos los par\u00e1sitos y les procuramos el bienestar de que gozan: que consumimos nuestras vidas entre los horrores de las privaciones, para saturar de goces las de ellos, para permitir sus expansiones, sus placeres, -su ocio,- teniendo conciencia del despojo a que se nos somete. Quiere prohibirsenos hasta el poder sonre\u00edr ante las maravillas de la naturaleza, porque se nos considera como instrumentos, nada m\u00e1s que como instrumentos para embellecer su vida parasitaria.Nos damos cuent de toda la insensatez de nuestros afanes; sentimos lo tr\u00e1gico, mejor dicho lo rid\u00edculo de nuestra situaci\u00f3n: imprecamos, maldecimos, nos sabemos locos y nos sentimos viles, pero todav\u00eda continuamos bajo la influencia (como cualquier mortal) del ambiente que nos circunda, que nos envuelve en una malla de fr\u00edvolos deseos, de mezquinas ambiciones de \u00abpobres cristos\u00bb que creen mejorar un poco sus condiciones materiales, intentando arrancar de entre los dientes de los lobos -de los que poseen y defienden la riqueza- una migaja de pan que no se consigue m\u00e1s que al elevado precio de nuestra carne y de nuestra sangre dejadas en los engranajes del mecanismo social.Y, a pesar nuestro, por necesidad o sugesti\u00f3n colectiva, nos dejamos arrastrar por el torbellino de la locura com\u00fan.<\/p>\n<p>Y rotas, en nosotros, las fuerzas que nos mantienen \u00edntegros en nuestra conciencia que ve claro en las cosas y sabe que no lograremos nunca por este camino destrozar las cadenas que nos mantienen esclavos, porque no se destruye la autoridad colaborando con ella, ni se disminuye el poder ofensivo del capital ayudando a acumularlo con nuestro trabajo, con nuestra producci\u00f3n; rotas estas resistencias, dec\u00eda, comenzamos a acelerar el paso y bien pronto veloz carrera, loca carrera sin sentido ni fin, que no nos conduce m\u00e1s que a soluciones transitorias, siempre vanas e in\u00fatiles.\u00bfQu\u00e9 decir? \u00bfAvidos de ganancia? \u00bfSugesti\u00f3n del ambiente? \u00bfInsensatez? De todo un poco, aunque bien sabemos que con nuestro trabajo, bajo las condiciones del sistema capitalista, no resolveremos ning\u00fan problema esencial de nuestras vidas, salvo raros casos particulares y condiciones especiales.<\/p>\n<p>Cada aumento de nuestra actividad en el presente sistema social no tiene otro resultado que un aumento de la explotaci\u00f3n en nuestro da\u00f1o. Impostores son aquellos que afirman que la riqueza es fruto del trabajo, del trabajo honesto, individual.Pasemos adelante. \u00bfPara qu\u00e9 detenerse a rebatir los sofismas de ciertas teor\u00edas econ\u00f3micas que no son sinceras ni honradas y que s\u00f3lo convencen a los pobres de esp\u00edritu -desgraciadamente son la mayor\u00eda de la sociedad,- que no persiguen otra finalidad que la de cubrir torpes intereses con la apariencia de la legalidad y del derecho. Todos vosotros sab\u00e9is que el trabajo honrado, el trabajo que no explota a otros, no ha creado nunca, en el presente sistema, el bienestar de persona alguna y mucho menos, su riqueza puesto que esta es el fruto de la usura y de la explotaci\u00f3n, las cuales no se diferencian del crimen m\u00e1s que en las formas exteriores.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, no nos interesa un relativo bienestar material obtenido por la extenuaci\u00f3n de nuestros m\u00fasculos y de nuestro cerebro: queremos, s\u00ed, el bienestar adquirido por la posesi\u00f3n completa, absoluta del producto de nuestro esfuerzo, la posesi\u00f3n incontrastable de todo aquello que sea creaci\u00f3n individual.Estamos, entonces, consumiendo nuestra existencias a total beneficio de nuestros explotadores, persiguiendo un bienestar material ilusorio, eternamente fugitivo, jam\u00e1s realizable en una forma concreta, estable, porque la liberaci\u00f3n de la esclavitud econ\u00f3mica no nos podr\u00e1 llegar por medio de un aceleramiento de nuestra actividad en la producci\u00f3n capitalista, sino con la creaci\u00f3n consciente, \u00fatil, y con la posesi\u00f3n de lo que se produce.Es falso decir: \u00abuna buena recompensa, un buen salario por una buena jornada de trabajo\u00bb. Confiesa esta frase que deben existir los que producen y los que se adue\u00f1an del producto, y que despu\u00e9s de haber quitado una buena parte para ellos -a\u00fan no habiendo participado en su creaci\u00f3n- distribuyen, en base de criterio y principios absurdos, enteramente arbitrarios, aquello que creen conveniente darle al verdadero productor.<\/p>\n<p>Establece la retribuci\u00f3n parcial, el robo, la injusticia: consagra, por lo tanto, de hecho, la explotaci\u00f3n.El productor no puede aceptar como base equitativa y justa la retribuci\u00f3n parcial. Solamente la posesi\u00f3n integra puede establecer las bases de la Justicia Social. Por consecuencia, todo concurso nuestro a la producci\u00f3n capitalista es un consentimiento y una sumisi\u00f3n a la explotaci\u00f3n que se ejerce sobre nosotros. Cada aumento de producci\u00f3n es un remache m\u00e1s para nuestras cadenas, es agravar nuestra esclavitud.M\u00e1s trabajamos para el patr\u00f3n, m\u00e1s consumimos nuestra existencia, encamin\u00e1ndonos r\u00e1pidamente hacia un fin pr\u00f3ximo.M\u00e1s trabajamos, menos tiempo nos queda para dedicarlo a actividades intelectuales o ideales; menos podemos gustar la vida, sus bellezas, las satisfacciones que nos puede ofrecer; menos disfrutamos de las alegr\u00edas, los placeres, el amor.<\/p>\n<p>No se puede pedir a un cuerpo cansado y consumido que se dedique al estudio, que sienta el encanto del arte: poes\u00eda, m\u00fasica, pintura, ni menos que tenga ojos para admirar las infinitas bellezas de la naturaleza. Un cuerpo exhausto, extenuado por el trabajo, agotado por el hambre y la tisis no apetece m\u00e1s que dormir y morir. Es una torpe iron\u00eda, una befa sangrienta, el afirmar que un hombre, despu\u00e9s de ocho o m\u00e1s horas de un trabajo manual, tenga todav\u00eda en s\u00ed fuerzas para divertirse, para gozar en una forma elevada, espiritual. S\u00f3lo posee, despu\u00e9s de la abrumadora tarea, la pasividad de embrutecerse, porque para esto no necesita m\u00e1s que dejarse caer, arrastrar.A pesar de sus hip\u00f3critas cantores, el trabajo, en la presente sociedad, no es sino una condena y una abyecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una usura, un sacrificio, un suicidio.\u00bfQu\u00e9 hacer? Concentrar nuestros esfuerzos para disminuir esta locura colectiva que marcha hacia el enervamiento. Es preciso poner en guardia al productor en contra de este fatigoso af\u00e1n, tan in\u00fatil como idiota. Es necesario combatir el trabajo material, reducirlo al m\u00ednimo, volverse vagos mientras vivamos en el sistema capitalista bajo el cual debemos producir.El ser trabajador honrado, hoy d\u00eda, no es ning\u00fan honor, es una humillaci\u00f3n, una tonter\u00eda, una verg\u00fcenza, una vileza.<\/p>\n<p>El llamarnos \u00abtrabajadores honrados\u00bb es tomarnos el pelo, es burlarse de nosotros, es, despu\u00e9s del da\u00f1o, agregarnos la burla.\u00a1Oh soberbios y magn\u00edficos vagabundos que sab\u00e9is vivir al margen de las conformaciones sociales, yo os saludo! Humillado, admiro vuestra fiereza y vuestro esp\u00edritu de insumisi\u00f3n y reconozco que ten\u00e9is mucha raz\u00f3n en gritarnos: \u00abes f\u00e1cil acostumbrarse a la esclavitud\u00bb.***\u00a1No!, el trabajo no redime, sino que embrutece. Los bellos cantos a las masas activas, laboriosas, pujantes: los himnos a los m\u00fasculos vigorosos: las aladas peroraciones al trabajo que ennoblece, que eleva, que nos libra de las malas tentaciones y de todos los vicios, no son m\u00e1s que puras fantas\u00edas de gentes que nunca han tomado el martillo ni el escalpelo, de gentes que nunca han encorvado el lomo sobre un yunque, que jam\u00e1s se han ganado el pan con el sudor de su frente.<\/p>\n<p>La poes\u00eda consagrada al trabajo manual no es m\u00e1s que una irrisi\u00f3n y un enga\u00f1o que nos deber\u00edan hacer sonre\u00edr, si no llenarnos de indignaci\u00f3n y rebeld\u00eda.\u00a1La belleza del trabajo &#8230; el trabajo que eleva, ennoblece, redime! &#8230;\u00a1Si, si! Mirad all\u00e1, a lo lejos. Son los obreros que salen de las f\u00e1bricas que surgen de las minas, que abandonan los puertos, los campos, despu\u00e9s de la jornada de trabajo. \u00a1Miradlos, miradlos! Apenas si sus piernas pueden soportar aquellos cuerpos derrengados. Escrutad esas caras p\u00e1lidas, mustias, extenuadas.<\/p>\n<p>Asomaos a esos ojos tristes, mortecinos, sin luz, sin vitalidad. \u00a1Ah, los bellos, los potentes m\u00fasculos &#8230; la alegr\u00eda de los corazones por el trabajo que ennoblece! &#8230;Penetrad en aquella f\u00e1brica y observarlos en su actividad. Enclavados cojo parte integrante de la m\u00e1quina, est\u00e1n constre\u00f1idos a repetir por mil, por diez mil veces el mismo movimiento, autom\u00e1ticamente, como la m\u00e1quina, sin que casi sea necesaria la intervenci\u00f3n de sus cerebros. Podr\u00edan muy bien haberlos dejado en sus casos, puesto que una vez emplazados en sus puestos, continuar\u00eda igualmente sus trabajos. No conservan nada de la propia personalidad, de la propia individualidad. No son seres sensibles, pensantes, creadores. No son m\u00e1s que cosas sin espiritualidad, sin impulso propio. Van porque todos van. Se mueven con ritmo uniforme, igual, sin independencia. Se les ha ordenado ejecutar aquel movimiento y lo deben hacer hoy, ma\u00f1ana, .. \u00a1siempre! &#8230; \u00a1c\u00f3mo las m\u00e1quinas! &#8230;Hemos llegado a la destrucci\u00f3n completa de la personalidad humana en el ochenta por ciento de la producci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>No se hallan ya los artesanos, los artistas. La producci\u00f3n capitalista, no los pide, no los precisa. Se han inventado cosas para cada necesidad y m\u00e1quinas para hacerlo todo, y hemos llegado al punto de tener que crear nuevas necesidades para poder fabricar nuevos productos. En realidad es esto lo que ya se hace y es por esto que la vida se va siempre complicando m\u00e1s y el vivir se hace cada d\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil.Se ha suprimido la est\u00e9tica de las cosas y no se crea m\u00e1s que en serie, en mont\u00f3n. Se han educado los gustos en l\u00ednea general; se ha distribuido en los individuos cualquier, originalidad art\u00edstica, cualquier antojo diferente, y se ha alcanzado -\u00a1oh, prodigio de la propaganda!- hacer apetecer a la generalidad aquello que a los capitalistas conviene fabricar: una misma cosa para cada individualidad distinta.<\/p>\n<p>Ya no se tiene necesidad de seres que creen, sino de entes que fabriquen; ya no existen -\u00a1ay!- artistas, obreros intelectuales; s\u00f3lo quedan obreros manuales. No se pone m\u00e1s a prueba nuestra inteligencia; en cambio, se mira si ten\u00e9is buenos m\u00fasculos, si sois vigorosos. No se mira mucho lo que sab\u00e9is, sino cu\u00e1nto podr\u00e9is producir. No sois vosotros los que hac\u00e9is marchar la m\u00e1quina, es la m\u00e1quina la que os hace marchar. \u00a1Y aunque parezca paradoja! -y no es m\u00e1s que la pura realidad- es tambi\u00e9n la maquina la que \u00abpiensa\u00bb lo que ha de hacerse, qued\u00e1ndoos a vosotros s\u00f3lo la obligaci\u00f3n de servirla, de hacer lo que ella ense\u00f1a.<\/p>\n<p>Es ella el cerebro y vosotros el brazo; ella la materia pensante, creadora y vosotros la materia bruta, aut\u00f3mata: ella, la individualidad, vosotros la &#8230; m\u00e1quina.\u00a1Horror! Si una sola individualidad se introdujese en el funcionamiento de la oficina Ford, por ejemplo, ella destruir\u00eda todo el engranaje de la producci\u00f3n.***Los obreros no son m\u00e1s que presidiarios. O, si os ha de servir de mayor consuelo, soldados acuartelados en las f\u00e1bricas. Todos marchan al mismo paso; todos hacen -a pesar de la variedad de los objetos- los mismos movimientos. No encontramos ya ninguna satisfacci\u00f3n en los trabajos que hacemos; no nos apasionamos por ellos, porque nos sentimos completamente extra\u00f1os a los mismos. Seis, ocho, diez horas de trabajo, son seis, ocho, diez horas de sufrimiento, de angustia.No amamos, no, el trabajo; lo odiamos. No es nuestra liberaci\u00f3n, \u00a1es nuestra condena! No nos eleva y libra de los vicios; nos abate f\u00edsicamente y nos aniquila moralmente hasta tal extremo que nos deja incapacitados para sustraernos a ellos. Ser\u00e1 necesario realizar estos trabajos, lo s\u00e9, pero ser\u00e1 siempre de mala gana si se quiere mantener tambi\u00e9n ma\u00f1ana el presente sistema por econom\u00eda de esfuerzos. Ser\u00e1 siempre sufriendo a\u00fan cuando la jornada sea reducida a menos horas.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 qu\u00e9 piensan los animales de la carga que se les coloca sobre el lomo; pero lo que si s\u00e9 decir por lo que observo y por lo que por mi mismo siento, es que el hombre no ejecuta con alegr\u00eda, con verdadera satisfacci\u00f3n, m\u00e1s que los trabajos intelectuales, art\u00edsticos. Si al menos no considerase malgastado e in\u00fatil su sacrificio, el hombre se armar\u00eda de coraje y su fatiga le parecer\u00eda menos amarga, menos dolorosa. Pero cuando observa que todo su esfuerzo es malgastado, que no es sino el trabajo de Sisifo con innumerables desastres y sacrificios en cada reca\u00edda, entonces el coraje huye de su coraz\u00f3n y en cada ser consciente, en cada ser sensible y humano, el odio se enciende en contra de este b\u00e1rbaro y criminal estado de cosas y la aversi\u00f3n y la rebeld\u00eda en contra del trabajo es inevitable.<\/p>\n<p>Se comprende, entonces, que existan los desconformes que no quieren doblegarse a esta esclavitud repugnante. Se comprende que existan los vagabundos indomables que prefieren la incertidumbre de su ma\u00f1ana -la mayor\u00eda de las veces sin el m\u00edsero mendrugo acordado al trabajador constante- antes que someterse a este sistema humillante. Se comprende la bohemia incorregible, sin genio si quer\u00e9is, pero que no forma parte en el cortejo humillante de los arias &#8230; Y se comprende, tambi\u00e9n, a los grandes haraganes, los ociosos ideales que pasando su vida en completa hermandad con la naturaleza, gozando al contemplar las maravillosas auroras, los melanc\u00f3licos crep\u00fasculos, colmando sus esp\u00edritus de melod\u00edas que s\u00f3lo una vida simple y libre puede procurarles, imponiendo silencio a las imperiosas necesidades del hambre por no caer en la esclavitud en la cual nosotros estamos hundidos.<\/p>\n<p>Sentados al borde del camino observan con infinita tristeza, con profunda piedad, la negra caravana que todos los d\u00edas se encamina d\u00f3cil y deshecha hacia las f\u00e1bricas -prisiones que los engullen ya exhaustos y los devuelven por la noche hechos cad\u00e1veres.Y huyen, huyen estos ociosos ideales con el coraz\u00f3n oprimido al ver tanta estulticia, tanta miseria, tanta locura.<\/p>\n<p>Huyen hacia la vida libre, ind\u00f3cil, no conformista dici\u00e9ndole a su coraz\u00f3n que antes de someterse cada d\u00eda a esta vida miserable, vil y privada de elevaci\u00f3n y espiritualidad, la muerte es preferible.Odiar el trabajo manual en r\u00e9gimen capitalista, no significa ser enemigo de toda actividad, como aceptar la expropiaci\u00f3n individual no equivale a hacer la guerra al trabajador-productor, sino al capitalista-explotador.Estos vagabundos ideales a los que tanto admiro, tienen una actividad, viven una intensa vida espiritual, riqu\u00edsima en experiencias, observaciones, goces. Son enemigos del trabajo, porque encuentran malgastados en gran parte sus esfuerzos en aquella direcci\u00f3n; no pueden, por lo tanto, someterse a la disciplina que exige aquella especie de actividad, y no quieren tolerar que se haga de ellos una m\u00e1quina sin cerebro, que se mate, en fin, en ellos aquella personalidad, que es lo que m\u00e1s aprecian.<\/p>\n<p>Entre estos vagabundos espirituales, -refractarios a la domesticaci\u00f3n y disciplina capitalistas, -es necesario buscar los expropiadores los partidarios de la expropiaci\u00f3n individual, aquellos que no quieren esperar a que las masas est\u00e9n preparadas y dispuestas para cumplir el acto colectivo de justicia social. Estudiando bien los matices psicol\u00f3gicos, \u00e9ticos y sociales que determinan esa actitud en ellos, sabremos comprender, justificar y apreciar mejor sus actos y tambi\u00e9n defenderlos de los ataques biliosos de muchos de aquellos que a\u00fan compartiendo las mismas ideas sobre muchos otros problemas, se afanan en tirar fango sobre, estos impacientes que no saben resignarse hasta que llegue el d\u00eda de la redenci\u00f3n colectiva.El derecho a la expropiaci\u00f3n individual no se puede negar, bas\u00e1ndose sobre un cierto derecho colectivo a la expropiaci\u00f3n. Si fueramos socialistas o comunistas-bolcheviques, podr\u00edamos negar al individuo el derecho de apropiarse -por los medios que estime m\u00e1s convenientes- de aquella parte de riqueza que a \u00e9l como productor le pertenece. Porque los bolcheviques y los socialistas niegan la propiedad individual y admiten una sola forma de propiedad: la colectiva. Pero este no es el caso de los anarquistas, sean individualistas o comunistas, pues todos te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente admiten tanto la propiedad individual como la colectiva. Y si admite el derecho a la posesi\u00f3n individual, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda negarse al individuo el mismo derecho a servirse de los medios que crea oportunos para entrar en posesi\u00f3n de lo que le pertenece?Cada acreedor (y \u00e9ste ser\u00eda la clase productora frente a la capitalista) toma por la garganta a su deudor en la hora y en la forma que m\u00e1s le convenga, y se hace restituir su producto -el cual se le ha arrebatado con el enga\u00f1o y la violencia- en el menor tiempo posible. El individuo, bas\u00e1ndose en la libertad, -y la libertad es la doctrina de la anarqu\u00eda,- es el \u00fanico y solo \u00e1rbitro y juez en este acto de restituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se ha admitido la oportunidad y la necesidad de un acto colectivo, de una revoluci\u00f3n social para expropiar a la burgues\u00eda, y el individuo, a\u00fan individualista, se asoci\u00f3 voluntario a esta idea, porque fue creencia general que un esfuerzo colectivo nos librar\u00eda m\u00e1s f\u00e1cilmente de la esclavitud econ\u00f3mica y pol\u00edtica.Pero desde hace a\u00f1os esta confianza ha decrecido en muchos anarquistas.Ha tenido que admitirse, al fin, que una verdadera liberaci\u00f3n, una liberaci\u00f3n profunda, an\u00e1rquica, que arrancara de la conciencia de las masas -con seguridad de nunca m\u00e1s volver- el fetiche autoridad y nos permite instaurar un estado de cosas que no violara la libertad de cada uno, necesita forzosamente una larga preparaci\u00f3n cultural, por consecuencia, muchos a\u00f1os todav\u00eda de sufrimientos bajo la explotaci\u00f3n capitalista. De esto ha derivado que muchos rebeldes nuestros, que en un primer momento hab\u00edan abrazado con entusiasmo la idea de una revoluci\u00f3n expropiadora se han dicho -sin disasociarse por esto del necesario trabajo de preparaci\u00f3n revolucionaria- que tal espera significaba el sacrificio de toda su vida, consumida en condiciones odiosas y bestiales, sin ninguna alegr\u00eda, sin goce alguno, y que la satisfacci\u00f3n moral de una lucha cumplida en pro de la liberaci\u00f3n humana no era lenitivo suficiente para sus propias penas.\u00bbNo tenemos m\u00e1s que una vida -se han dicho en su coraz\u00f3n- y \u00e9sta se precipita hacia su fin con la rapidez del rel\u00e1mpago.<\/p>\n<p>La existencia del hombre con relaci\u00f3n al tiempo no es verdaderamente m\u00e1s que un instante fugaz. Si se nos esfuma este instante, si no sabemos extraerle el jugo que en forma de alegr\u00eda nos puede dar, nuestra existencia es vana y desperdiciamos una vida de cuya p\u00e9rdida no nos resarcir\u00e1 la humanidad. Por lo tanto, es hoy cuando debemos vivir, no ma\u00f1ana. Es hoy cuando tenemos derecho a nuestra parte de placeres, y lo que hoy perdemos el ma\u00f1ana no nos lo puede restituir: est\u00e1 definitivamente perdido. Por eso es que hoy queremos gozar nuestra parte de bienes, es que hoy deseamos ser felices\u00bb.Pero la felicidad no se alcanza en la esclavitud. La felicidad es un don del hombre libre, del hombre due\u00f1o de s\u00ed mismo, due\u00f1o de su destino; es el supremo don del hombre, hombre que se niega a ser bestia de carga, resignada bestia que sufre, produce y est\u00e1 privada de todo.<\/p>\n<p>La felicidad se obtiene en el ocio. Tambi\u00e9n se adquiere con el esfuerzo, pero con el esfuerzo \u00fatil, con el esfuerzo que procura mayor bienestar &#8211; aquel esfuerzo que acrecienta la variedad de mis adquisiciones, que me eleva, que de verdad me redime.No hay, por lo tanto, felicidad posible para el trabajador que durante toda su vida est\u00e1 ocupado en resolver el terrible problema del hambre.No hay felicidad posible para el paria que no tiene otra preocupaci\u00f3n que su trabajo, que no dispone sino del tiempo que dedica al trabajo. Su vida es bien triste, bien desoladora, y para poder soportarla arrastrarla, aceptarla sin rebelarse, se precisa, un gran coraje o una gran dosis de cobard\u00eda.Del deseo de vivir, de la desesperaci\u00f3n \u00edntima y profunda que nos coloca frente a la perspectiva de toda una vida consumida, para beneficio de gente indigna, de la desolaci\u00f3n sentida al perder la esperanza en una salvaci\u00f3n colectiva durante la fugaz trayectoria de nuestra breve existencia: he ah\u00ed de lo que est\u00e1 formada la rebeli\u00f3n individual; he ah\u00ed de qu\u00e9 fuegos est\u00e1n alimentados los actos de expropiaci\u00f3n individual.<\/p>\n<p>Triste, muy triste, es la vida del trabajador inconsciente; pero, \u00a1ay de m\u00ed!, la vida del anarquista es verdaderamente tr\u00e1gica.Si vosotros nos sent\u00eds todos los sufrimientos, toda la desesperaci\u00f3n de vuestra tr\u00e1gica situaci\u00f3n, permitidme deciros que ten\u00e9is piel de conejo y que el yugo no os est\u00e1 tan mal. Y si el yugo no os pesa; si por vuestra situaci\u00f3n particular no sent\u00eds la apresi\u00f3n directa del patr\u00f3n; si, a pesar de todas vuestras superficiales lamentaciones, no pod\u00e9is vivir sin el trabajo, por qu\u00e9 no sab\u00e9is c\u00f3mo ocupar vuestras horas de ocio, y a falta de un trabajo manual, os aburr\u00eds terriblemente; si sab\u00e9is aguantar la disciplina cotidiana de la oficina, respetar los continuos reproches de los capataces imb\u00e9ciles o malvados, reventar de trabajo primero, y de hambre despu\u00e9s, sin que sint\u00e1is las ganas de abrazar al m\u00e1s odioso de los criminales, de llamarlo hermano y no sentiros invadir la ternura hacia el oficio de verdugo, vosotros no hab\u00e9is alcanzado el grado necesario de sensibilidad para comprender los sufrimientos espirituales y los motivos sociales que determinan los actos de expropiaci\u00f3n individual, -de aquellos de los cuales yo hablo- y todav\u00eda menos ten\u00e9is derecho de condenarles.<\/p>\n<p>Porque no s\u00f3lo el anarquista constata todo lo odioso de un trabajo bestial, criminal y no pocas veces in\u00fatil para el bien suyo y el de la humanidad; no solamente se ve obligado a participar \u00e9l mismo en el mantenimiento de su propia esclavitud, la de sus compa\u00f1eros y la del pueblo en general, sino que debe ejecutar este trabajo en una forma y condiciones tan horribles, tan insoportables y llenas de peligro que su vida se siente amenazada todos los instantes de la larga jornada; porque su trabajo, ciertos trabajos que deben efectuar algunas categor\u00edas de obreros (y digo \u00abcategor\u00edas\u00bb porque hay varios obreros que no conocen la bestialidad y el peligro terrible de ciertos trabajos ejecutados por otros trabajadores), no solamente implican una verdadera esclavitud, sino que se asemejan a un verdadero suicidio.En el fondo de las minas, al lado de las m\u00e1quinas monstruosas, en las infernales fundiciones, en medio de los productos malsanos, la muerte est\u00e1 siempre en acecho.<\/p>\n<p>Cuerpos que se vuelven t\u00edsicos, pulmones envenenados, miembros lacerados, cuerpos curvados, ojos privados de la luz eterna, cr\u00e1neos aplastados, he ah\u00ed lo que los honrados trabajadores, a millares ganan con el sudado pan. Y ninguna piedad para ellos, ninguna moral, ninguna religi\u00f3n para conmover al aprovechador que junta sus millones amasados con diarios cr\u00edmenes cometidos para obtener un poco m\u00e1s de beneficio, para llevar a sus cajas unos centavos m\u00e1s.\u00a1Es necesario, por lo tanto, rodearlo de nuestra ternura, vaciar nuestro dep\u00f3sito lacrim\u00f3geno ante la mala fortuna que puede caer sobre la cabeza de alguno de ellos, por el hecho forzado de alguno de los nuestros!Verdad, es que debemos mostrarnos buenos, humanos, generosos cuando se trata de respetar la bolsa o la piel de nuestros enemigos, y buenas bestias cuando nuestros enemigos nos hacen reventar.\u00bfDe modo qu\u00e9 individualmente, no tenemos el derecho de tomar en nuestras manos la espada de la justicia sin el consentimiento colectivo? &#8211; \u00a1No viol\u00e9is la virginidad de la moral com\u00fan con vuestros todav\u00eda no santificados pecados! \u00a1Un poco de paciencia, hermanos m\u00edos, que el reino del Se\u00f1or vendr\u00e1 para todos!\u00bbSi ten\u00e9is hambre, gru\u00f1id, pero quietos: nosotros no estamos todav\u00eda prontos. Si se os apalea, rugid, pero no os mov\u00e1is: tenemos a\u00fan plomo en los pies. Si se os masacra, despu\u00e9s de haberos robado, \u00a1alto ah\u00ed! Volved la cara al ladr\u00f3n, nosotros os proclamaremos h\u00e9roes. Pero si quer\u00e9is recobrar el dinero sin nuestro consentimiento, aunque fuese con vuestro \u00fanico riesgo, no lo hag\u00e1is, porque entonces no ser\u00e9is m\u00e1s que villanos bandidos. Es la moral, nuestra moral\u00bb.\u00a1Mierda, entonces!Y me ser\u00e1 permitido hacer una pregunta, la siguiente: cuando el capital me roba y me hace morir de hambre, \u00bfqui\u00e9n es el robado y qui\u00e9n el que muere de hambre: yo o la colectividad? \u00bfYo? Y \u00bfpor qu\u00e9, entonces, solamente la colectividad tendr\u00e1 el derecho de atacar y defenderse?Yo s\u00e9 que la acci\u00f3n del expropiador se puede prestar a muchas falsas interpretaciones, a muchos equ\u00edvocos. Pero la culpa de todo esto, la responsabilidad por la falsificaci\u00f3n de los motivos \u00e9ticos, sociales y psicol\u00f3gicos que han determinado y determinan -en su gran mayor\u00eda- los actos individuales de expropiaci\u00f3n, cae principalmente -en gran parte- sobre la mala fe de sus cr\u00edticos.<\/p>\n<p>No por esto quiero sostener que todos sus cr\u00edticos son de mala fe, porque s\u00e9 muy bien que existe gran parte de compa\u00f1eros que cree sinceramente que estos actos son nocivos a los fines inmediatos de nuestra propaganda. Cuando hablo de mala fe, quiero se\u00f1alar a aquellos anarquistas tan sectarios y tan individual\u00f3fobos, que a cada acto de expropiaci\u00f3n empiezan por llamarlo \u00abrobo\u00bb, queriendo con esto negar al gesto cualquier base social y \u00e9ticamente justificable desde el punto de vista anarquista, para asociarlo y ponerlo en com\u00fan con todos aquellos individuos vulgares e inconscientes (en gran, parte tambi\u00e9n excusables porque son productos genuinos del presente sistema social) que hacen el ladr\u00f3n con la misma indiferencia que har\u00edan el verdugo si esta \u00faltima profesi\u00f3n les procurase aquello que buscan.Sin embargo, yo estoy bien lejos de justificar siempre y en todas las circunstancias al expropiador. Una cosa que encuentro condenable en cierto n\u00famero de expropiadores, es la corrupci\u00f3n a que se entregan cuando un buen golpe les ha salido bien. En ciertos casos, lo admito, la cr\u00edtica y la condenaci\u00f3n est\u00e1n bien justificadas, pero a pesar de todo esto, ella no puede llegar m\u00e1s all\u00e1 de aquella hecha al buen trabajador que consume su sueldo en borracher\u00edas y prost\u00edbulos, hecho que, desgraciadamente, ocurre todav\u00eda y demasiado frecuentemente entre los nuestros.Ha sido dicho por ciertos cr\u00edticos que la apolog\u00eda del acto individual engendra en ciertos anarquistas el utilitarismo mezquino, una mentalidad estrecha y en contradicci\u00f3n con los principios de la anarqu\u00eda, suposici\u00f3n tan antojadiza como decir que cada anarquista que tenga contacto con elementos no an\u00e1rquicos, acaba por pensar en forma antian\u00e1rquica.Pero hay una cosa que no quiero olvidarme de decir, y es la siguiente: siendo la expropiaci\u00f3n un medio para substraerse individualmente a la esclavitud, los riesgos deben ser soportados individualmente, y los compa\u00f1eros que practican la expropiaci\u00f3n \u00abper se\u00bb pierden todo derecho -aunque exista para las otras actividades anarquistas, y yo no lo creo- a reclamar la solidaridad de nuestro movimiento cuando caen en desgracia.La intenci\u00f3n m\u00eda en este estudio no es la de hacer la apolog\u00eda de \u00e9ste o de aquel hecho, sino la de llegar a las ra\u00edces del problema, la de defender el principio y el derecho a la expropiaci\u00f3n, y el mal uso que ciertos expropiadores hacen del fruto de sus empresas, no destruye el hecho mismo, como le hecho de que existan perfectos canallas que se llaman anarquistas, no destruye el contenido ideol\u00f3gico de la anarqu\u00eda.Examinemos una m\u00e1s grave acusaci\u00f3n, la condena m\u00e1xima: aquella que sostiene que los actos de expropiaci\u00f3n individual atentan contra los principios anarquistas.Se ha llamado a los expropiadores, par\u00e1sitos, \u00a1y es cierto! Son par\u00e1sitos; no producen nada. Pero son par\u00e1sitos involuntarios, forzados, porque en la presente sociedad, no puede haber m\u00e1s que par\u00e1sitos o esclavos.No hay duda alguna que son par\u00e1sitos, pero lo que nadie podr\u00e1 hacer es llamarles esclavos. Los esclavos, en cambio, en su gran mayor\u00eda, son tambi\u00e9n par\u00e1sitos mucho m\u00e1s costosos que aquellos. Y el parasitismo de esta mayor\u00eda de productores es mucho m\u00e1s inmoral, cobarde y humillante que aquel de los expropiadores.\u00bfLlamar\u00e9is productor, trabajador honrado o par\u00e1sitos a aquel que est\u00e1 empleado en la fabricaci\u00f3n de joyas, de tabaco, de alcohol, u ocupado nel far la &#8230; serva al prete? (N. de R. \u00abhacerle de sirvienta al cura\u00bb).Se me dir\u00e1 que este parasitismo tambi\u00e9n es impuesto, que la necesidad de vivir nos obliga, a pesar nuestro, a someternos a esta actividad negativa y da\u00f1osa.Y con esta pobre excusa, con este cobarde pretexto se gana el pan nuestro, en forma vergonzosa y hasta criminal.<\/p>\n<p>Verdadera complicidad en el delito; criminalidad no inferior a aquella de los primeros responsables: los burgueses.Y despu\u00e9s de todo, \u00bfpodr\u00e9is negar que el rehusarse a colaborar en los embrollos de este r\u00e9gimen criminal, no es mucho m\u00e1s an\u00e1rquico que el primero? \u00bfPodr\u00e9is negar, acaso, que los dos tercios de la poblaci\u00f3n de nuestras metr\u00f3polis sean par\u00e1sitos?Es innegable que si por productores se calculan s\u00f3lo aquellos que est\u00e1n ocupados en una producci\u00f3n verdaderamente \u00fatil, la humanidad, en su gran mayor\u00eda, se debe considerar par\u00e1sita. Trabaj\u00e9is o no trabaj\u00e9is, si no form\u00e1is parte de la categor\u00eda de los campesinos o de las pocas categor\u00edas verdaderamente \u00fatiles, no pod\u00e9is ser m\u00e1s que par\u00e1sitos, aunque os cre\u00e1is trabajadores honrados.Entre el par\u00e1sito-trabajador que se somete a la esclavitud econ\u00f3mico-capitalista y el expropiador que se rebela, prefiero a este \u00faltimo.<\/p>\n<p>Este es un rebelde en acci\u00f3n, el otro es un rebelde que ladra, pero &#8230; no muerde, o morder\u00e1 solamente el d\u00eda de la sant\u00edsima redenci\u00f3n.Dividido el esfuerzo entre toda la colectividad, dos o tres horas de trabajo, al d\u00eda ser\u00edan suficientes para producir todo lo que se necesitar\u00eda para llevar una vida holgada. Tenemos, por lo tanto, derecho al ocio, derecho al reposo. Si el presente sistema social nos niega este derecho es preciso conquistarlo por cualquier medio.Es triste, en verdad, el tener que vivir del trabajo de otros. Se prueba la humillaci\u00f3n al sentirse igualados a los par\u00e1sitos burgueses, pero se saborean tambi\u00e9n grandes satisfacciones.Par\u00e1sitos s\u00ed; pero no se beben las amargas heces de la sabida vileza, de la consentida expresi\u00f3n, no se sienten los tormentos de saberse uno de aquellos que, humillados van uncidos al carro del triunfador, regando el camino con su propia sangre; uno de aquellos que ofrecen riquezas a los par\u00e1sitos y mueren de hambre sin osar rebelarse; uno de aquellos que construyen palacios y viven en tugurios, que cultivan el trigo y no pueden quitar el hambre a sus chicos; uno de la muchedumbre an\u00f3nima y envilecida que se yergue un segundo al recibir el golpe del amo, pero que se somete todos los d\u00edas, se conforma con el estado social, actual y, depuesta su moment\u00e1nea actitud, tolera, ayuda y ejecuta todas las infamias, todas la bajezas.No productores, es cierto, pero no c\u00f3mplices. No productores, s\u00ed; ladrones si quer\u00e9is -si vuestra poltroner\u00eda tiene necesidad de otra ruindad para consolarse,- pero no esclavos. Desde hoy, cara a cara, mostrando los dientes al enemigo.Desde hoy, temidos y no humillados.<\/p>\n<p>Desde hoy, en estado de guerra contra la sociedad burguesa. Todo, en el actual mundo capitalista, es indignidad y delito; todo nos da verg\u00fcenza, todo nos causa n\u00e1useas, nos da asco. Se produce, se sufre y se muere como un perro. Dejad, al menos, al individuo la libertad de vivir dignamente o de morir como hombre, si vosotros quer\u00e9is agonizar en esclavitud.El destino del hombre, se ha dicho, es aquel que \u00e9l mismo se sabe forjar; y hoy no hay m\u00e1s que una alternativa: o en rebeld\u00eda o en esclavitud.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align:right\"><strong>Escrito por <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Severino_di_Giovanni\">Severino Di Giovanni<\/a>.<\/strong><br \/>\n<em>Publicado en 1933 por \u00abBriand\u00bb, pseudonimo utilizado por Severino.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tu haces un trabajo que te gusta, que tienes una ocupaci\u00f3n independiente y a quien el yugo del patr\u00f3n no molesta mayormente; t\u00fa tambi\u00e9n que te sometes resignado o cobarde en tu calidad de explotado: \u00bfc\u00f3mo te atreves a condenar as\u00ed, tan severamente, a aquellos que ha pasado al plano de ataque en contra del &hellip; <a href=\"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=185\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Derecho al Ocio y a la Expropiaci\u00f3n Individual\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":15356,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[37,352],"class_list":["post-185","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos","tag-anarquismo-expropiador","tag-severino-di-giovanni"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/15356"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=185"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/185\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}