{"id":2487,"date":"2013-02-13T02:57:28","date_gmt":"2013-02-13T02:57:28","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=2487"},"modified":"2013-02-13T02:57:28","modified_gmt":"2013-02-13T02:57:28","slug":"caminar-por-henry-david-thoreau","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=2487","title":{"rendered":"Caminar, por Henry David Thoreau"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify\"><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2013\/02\/caminar.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2488\" alt=\"caminar\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2013\/02\/caminar.png?w=199\" width=\"199\" height=\"300\" \/><\/a>Quiero decir unas palabras a favor de la Naturaleza, de la libertad total y el estado salvaje, en contraposici\u00f3n a una libertad y una cultura simplemente civiles; considerar al hombre como habitante o parte constitutiva de la Naturaleza, m\u00e1s que como miembro de la sociedad. Desear\u00eda hacer una declaraci\u00f3n radical, si se me permite el \u00e9nfasis, porque ya hay suficientes campeones de la civilizaci\u00f3n; el cl\u00e9rigo, el consejo escolar y cada uno de vosotros os encargar\u00e9is de defenderla.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En el curso de mi vida me he encontrado s\u00f3lo con una o dos personas que comprendiesen el arte de Caminar, esto es, de andar a pie; que tuvieran el don, por expresarlo as\u00ed, de <em>sauntering<\/em> [deambular]: t\u00e9rmino de hermosa etimolog\u00eda, que proviene de \u201cpersona ociosa que vagaba en la Edad Media por el campo y ped\u00eda limosna so pretexto de encaminarse \u00e0 la Sainte Terre\u201d, a Tierra Santa; de tanto o\u00edrselo, los ni\u00f1os gritaban: \u201cVa a Sainte Terre\u201d: de ah\u00ed, <em>saunterer<\/em>, peregrino. Quienes en su caminar nunca se dirigen a Tierra Santa, como aparentan, ser\u00e1n, en efecto, meros holgazanes, simples vagos; pero los que se encaminan all\u00e1 son <em>saunterers<\/em> en el buen sentido del t\u00e9rmino, el que yo le doy.<!--more-->\u2014 Hay, sin embargo, quienes suponen que la palabra procede de <em>sans terre<\/em>, sin tierra u hogar, lo que, en una interpretaci\u00f3n positiva querr\u00eda decir que no tiene un hogar concreto, pero se siente en casa en todas partes por igual. Porque \u00e9ste es el secreto de un deambular logrado. Quien nunca se mueve de casa puede ser el mayor de los perezosos; pero el <em>saunterer<\/em>, en el recto sentido, no lo es m\u00e1s que el r\u00edo serpenteante que busca con diligencia y sin descanso el camino m\u00e1s directo al mar. Sin embargo, yo prefiero la primera etimolog\u00eda, que en realidad es la m\u00e1s probable. Porque cada caminata es una especie de cruzada, que alg\u00fan Pedro el Ermita\u00f1o predica en nuestro interior para que nos pongamos en marcha y reconquistemos de las manos de los infieles esta Tierra Santa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La verdad es que hoy en d\u00eda no somos, incluidos los caminantes, sino cruzados de coraz\u00f3n d\u00e9bil que acometen sin perseverancia empresas inacabables. Nuestras expediciones consisten s\u00f3lo en dar una vuelta, y al atardecer volvemos otra vez al lugar familiar del que salimos, donde tenemos el coraz\u00f3n. La mitad del camino no es otra cosa que desandar lo andado. Tal vez tuvi\u00e9ramos que prolongar el m\u00e1s breve de los paseos, con imperecedero esp\u00edritu de aventura, para no volver nunca, dispuestos a que s\u00f3lo regresasen a nuestros afligidos reinos, como reliquias, nuestros corazones embalsamados. Si te sientes dispuesto a abandonar padre y madre, hermano y hermana, esposa, hijo y amigos, y a no volver a verlos nunca; si has pagado tus deudas, hecho testamento, puesto en orden todos tus asuntos y eres un hombre libre; si es as\u00ed, est\u00e1s listo para una caminata.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Para ce\u00f1irme a mi propia experiencia, mi compa\u00f1ero y yo \u2013porque a veces llevo un compa\u00f1ero\u2014, disfrutamos imagin\u00e1ndonos miembros de una orden nueva, o mejor, antigua: no somos Caballeros, ni jinetes de cualquier tipo, sino Caminantes, una categor\u00eda, espero, a\u00fan m\u00e1s antigua y honorable. El esp\u00edritu caballeresco y heroico que en d\u00eda correspondi\u00f3 al jinete parece residir ahora \u2013o quiz\u00e1s haber descendido sobre \u00e9l\u2014 en el Caminante; no el Caballero, sino el Caminante Andante. Un a modo de cuarto estado, independiente de la Iglesia, la Nobleza y el Pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Hemos notado que, por la zona, somos casi los \u00fanicos en practicar este noble arte; aunque, a decir verdad, a la mayor\u00eda de mis vecinos, al menos si se da cr\u00e9dito a sus afirmaciones, les gustar\u00eda mucho pasear de vez en cuando como yo, pero no pueden. Ninguna riqueza es capaz de comprar el necesario tiempo libre, la libertad y la independencia que constituyen el capital en esta profesi\u00f3n. S\u00f3lo se consiguen por la gracia de Dios. Llegar a ser caminante requiere un designio directo del Cielo. Tienes que haber nacido en la familia de los Caminantes. Ambulator nascitur, non fit [el caminante nace, no se hace]. Cierto es que algunos de mis conciudadanos pueden recordar, y me las han descrito, ciertas caminatas que dieron diez a\u00f1os atr\u00e1s y en las que fueron bendecidos hasta el punto de perderse en los bosques durante media hora; pero s\u00e9 muy bien que, por m\u00e1s pretensiones que alberguen de pertenecer a esta categor\u00eda selecta, desde entonces se han limitado a ir por la carretera. Sin duda durante un momento se sintieron exaltados por la reminiscencia de un estado de existencia previo, en el que incluso ellos fueron habitantes de los bosques y proscritos.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><em>\u00abAl llegar al verde bosque,<\/em><br \/>\n<em> Una alegre ma\u00f1ana,<\/em><br \/>\n<em> Oy\u00f3 el canto de las aves,<\/em><br \/>\n<em> Sus noticias felices.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><em>Hace mucho, dijo Robin,<\/em><br \/>\n<em> la \u00faltima vez que aqu\u00ed estuve,<\/em><br \/>\n<em> Acech\u00e9 para tirar<\/em><br \/>\n<em> Contra el oscuro ciervo.\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Creo que no podr\u00eda mantener la salud ni el \u00e1nimo sin dedicar al menos cuatro horas diarias, y habitualmente m\u00e1s a deambular por bosques, colinas y praderas, libre por completo de toda atadura mundana. Pod\u00e9is decirme, sin riesgo: \u201cTe doy un penique por lo que est\u00e1s pensando\u201d; o un millar de libras. Cuando recuerdo a veces que los artesanos y los comerciantes se quedan en sus establecimientos no s\u00f3lo la ma\u00f1ana entera, sino tambi\u00e9n toda la tarde, sin moverse, tantos de ellos, con las piernas cruzadas, como si las piernas se hubieran hecho para sentarse y no para estar de pie o caminar, pienso que son dignos de admiraci\u00f3n por no haberse suicidado hace mucho tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A m\u00ed, que no puedo quedarme en mi habitaci\u00f3n ni un solo d\u00eda sin empezar a entumecerme y que cuando alguna vez he robado tiempo para un paseo a \u00faltima hora \u2013a las cuatro, demasiado tarde para amortizar el d\u00eda, cuando comienzan ya a confundirse las sombras de la noche con la luz diurna\u2014 me he sentido como si hubiese cometido un pecado que debiera expiar, confieso que me asombra la capacidad de resistencia, por no mencionar la insensibilidad moral, de mis vecinos, que se confinan todo el d\u00eda en sus talleres y sus oficinas, durante semanas y meses, e incluso a\u00f1os y a\u00f1os. No s\u00e9 de qu\u00e9 pasta est\u00e1n hechos, sentados ah\u00ed ahora, a las tres de la tarde, como si fueran las tres de la ma\u00f1ana. Bonaparte puede hablar del valor de las tres de la madrugada, pero eso no es nada comparado con el valor necesario para quedarse sentado alegremente a la misma hora de la tarde, cara a cara con uno mismo, con quien se ha estado tratando toda la ma\u00f1ana, intentando rendir por hambre una guarnici\u00f3n a la que uno est\u00e1 ligado con tan estrechos lazos de simpat\u00eda. Me maravilla que hacia esa hora o, digamos, entre las cuatro y las cinco, demasiado tarde para los peri\u00f3dicos de la ma\u00f1ana y demasiado pronto para los vespertinos, no se escuche por toda la calle una explosi\u00f3n general, que esparza a los cuatro vientos una legi\u00f3n de ideas y chifladuras anticuadas y dom\u00e9sticas para renovar el aire\u2026 \u00a1y al diablo con todo!.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No s\u00e9 c\u00f3mo lo soportan las mujeres, que est\u00e1n a\u00fan m\u00e1s recluidas en casa que los hombres; aunque tengo motivos para sospechar que la mayor parte de ellas no lo soporta en absoluto. Cuando, en verano, a primera hora de la tarde, nos sacudimos el polvo de la ciudad de los faldones del traje, pasando raudos ante esas casas de fachada perfectamente d\u00f3rica o g\u00f3tica, mi acompa\u00f1ante me susurra que lo m\u00e1s probable es que a esas horas todos sus ocupantes est\u00e9n acostados. Es entonces cuando aprecio la belleza y la gloria de la arquitectura, que nunca se recoge, sino que permanece siempre erguida, velando a los que dormitan.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sin duda, el temperamento y, sobre todo, la edad tienen mucho que ver con todo esto. A medida que un hombre envejece, aumenta su capacidad para quedarse quieto y dedicarse a ocupaciones caseras. Se hace m\u00e1s vespertino en sus costumbres conforme se aproxima al atardecer de la vida, hasta que al final se pone en marcha justo antes de la puesta del sol y pasea cuanto necesita en media hora.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero al caminar al que me refiero nada tiene en com\u00fan con, como suele decirse, hacer ejercicio, al modo en que el enfermo toma su medicina a horas fijas, como el subir y bajar de las pesas o los columpios, sino que es en si mismo la empresa y la aventura del d\u00eda. Si quer\u00e9is hacer ejercicio, id en busca de las fuentes del alma. \u00a1Pensad que un hombre levante pesas para conservar la salud, cuando esas fuentes borbotean en lejanas praderas a las que no se le ocurre acercarse!<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A\u00fan m\u00e1s, tienes que andar como un camello, del que se dice es el \u00fanico animal que rumia mientras marcha. Cuando un viajero pidi\u00f3 a la criada de Wordsworth que le mostrase el estudio de su patr\u00f3n, ella le contest\u00f3: \u00abEsta es su biblioteca, pero su estudio est\u00e1 al aire libre.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Vivir mucho al aire libre, al sol y al viento, produce, sin duda, cierta dureza de car\u00e1cter, desarrolla una gruesa callosidad sobre las cualidades m\u00e1s delicadas de nuestra naturaleza, igual que curte el rostro y las manos, y como el trabajo manual duro priva a \u00e9stas de algo de su sensibilidad t\u00e1ctil, Pero, en cambio, quedarse en casa puede producir en la piel suavidad y finura, por no decir debilidad, acompa\u00f1adas de una sensibilidad mayor ante ciertas impresiones. Quiz\u00e1 fu\u00e9ramos m\u00e1s sensibles a algunas influencias importantes para nuestro crecimiento intelectual y moral si sobre nosotros brillase un poco menos el sol y soplase algo menos el viento; y no hay duda de que constituye un bonito asunto determinar la proporci\u00f3n correcta entre piel gruesa y piel fina. Pero me parece que se trata de una costra que caer\u00e1 r\u00e1pidamente, que la soluci\u00f3n natural ha de hallarse en la proporci\u00f3n de d\u00eda que puede aguantar la noche; de verano, el invierno; de experiencia, el pensamiento. Habr\u00e1 mucho m\u00e1s aire y m\u00e1s sol en nuestras mentes. Las palmas duras del trabajador est\u00e1n versadas en m\u00e1s finos tejidos de dignidad y hero\u00edsmo, cuyo tacto conmueve el coraz\u00f3n, que los dedos l\u00e1nguidos de ociosidad. Que s\u00f3lo la sensibler\u00eda se pasa el d\u00eda en la cama y se cree blanca, lejos del bronceado y los callos de la experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Cuando caminamos, nos dirigimos naturalmente hacia los campos y los bosques: \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si s\u00f3lo pase\u00e1semos por un jard\u00edn o por una avenida? Algunas sectas filos\u00f3ficas han sentido incluso la necesidad de acercar hasta s\u00ed los bosques, ya que no iban a ellos. \u00abPlantaron arboledas y avenidas de arces\u00bb, donde daban subdiales ambulationes (paseos al aire libre) por atrios descubiertos. De nada sirve, por descontado, dirigir nuestros pasos hacia los bosques, si no nos llevan all\u00e1. Me alarmo cuando ocurre que he caminado f\u00edsicamente una milla hacia los bosques sin estar yendo hac\u00eda ellos en esp\u00edritu. En el paseo de la tarde me gustar\u00eda olvidar todas mis tareas matutinas y mis obligaciones con la sociedad. Pero a veces no puedo sacudirme f\u00e1cilmente el pueblo. Me viene a la cabeza el recuerdo de alguna ocupaci\u00f3n, y ya no estoy donde mi cuerpo, sino fuera de m\u00ed. Querr\u00eda retornar a m\u00ed mismo en mis paseos. \u00bfQu\u00e9 pinto en los bosques si estoy pensando en otras cosas? Sospecho de m\u00ed mismo, y no puedo evitar un estremecimiento, cuando me sorprendo tan enredado, incluso en lo que llamamos buenas obras&#8230; que tambi\u00e9n sucede a veces.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Mi regi\u00f3n ofrece gran n\u00famero de paseos espl\u00e9ndidos; y aunque durante muchos a\u00f1os he caminado pr\u00e1cticamente cada d\u00eda, y a veces durante varios d\u00edas, a\u00fan no los he agotado. Un panorama completamente nuevo me hace muy feliz, y sigo encontrando una cada tarde. Dos o tres horas de camino me llevan a una zona tan desconocida como siempre espero. Una granja solitaria que no haya visto antes resulta a veces tan magn\u00edfica como los dominios del rey de Dahomey. La verdad es que puede percibirse una especie de armon\u00eda entre las posibilidades del paisaje en un c\u00edrculo de diez millas a la redonda \u2014los l\u00edmites de una caminata vespertina\u2014 y la totalidad de la vida humana. Nunca acabas de conocerlos por completo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la actualidad casi todas las llamadas mejoras del hombre, como la construcci\u00f3n de casas y la tala de los bosques y de todos los \u00e1rboles de gran tama\u00f1o, no hacen sino deformar el paisaje y volverlo cada vez m\u00e1s dom\u00e9stico y vulgar. \u00a1Un pueblo que comenzase por quemar las cercas y dejar en pie el bosque\u2026! He visto los cercados medio consumidos, perdidos sus restos en medio de la pradera, y un miserable profano ocup\u00e1ndose en sus lindes con un top\u00f3grafo, mientras la gloria se manifestaba en su derredor y \u00e9l no ve\u00eda los \u00e1ngeles yendo y viniendo, sino que se dedicaba a buscar el viejo hoyo de un poste en medio del para\u00edso. Volv\u00ed a mirar, y lo vi en pie en medio de un tenebroso pantano, rodeado de diablos; y no hay duda de que hab\u00eda encontrado la linde, tres piedrecillas all\u00ed donde hab\u00eda estado hincada una estaca; y mirando m\u00e1s cerca, vi que el Pr\u00edncipe de las Tinieblas era el agrimensor.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Saliendo de mi propia puerta, puedo caminar con facilidad diez, quince, veinte, cuantas millas sean sin pasar cerca de casa alguna, sin cruzar un camino, excepto los que trazan el zorro y el vis\u00f3n; primero, a lo largo del r\u00edo, luego, del arroyo, y despu\u00e9s, por la pradera y el lindero del bosque. Hay en los alrededores muchas millas cuadradas sin habitantes. Desde m\u00e1s de un otero puedo ver a lo lejos la civilizaci\u00f3n y las viviendas humanas. Los granjeros y sus labores resultan apenas m\u00e1s perceptibles que las marmotas y sus madrigueras. Me complace ver cu\u00e1n peque\u00f1o espacio ocupan en el paisaje el hombre y sus asuntos, la iglesia, el estado y la escuela, los oficios y el comercio, las industrias y la agricultura; incluso el m\u00e1s alarmante de todos, la pol\u00edtica. La pol\u00edtica no es m\u00e1s un estrecho campo, al que conduce un camino a\u00fan m\u00e1s estrecho. A veces encamino all\u00ed al viajero. Si quieres ir al mundo de la pol\u00edtica, sigue la carretera sigue a ese mercader, tr\u00e1gate el polvo que levanta, y te conducir\u00e1 derecho all\u00ed; porque tambi\u00e9n ese mundo es limitado, no lo ocupa todo. Yo paso ante \u00e9l como ante un campo de jud\u00edas en el bosque, y lo olvido. En media hora pudo llegara alguna porci\u00f3n de la superficie terrestre que no haya pisado pie humano durante un a\u00f1o y donde, por lo tanto, no hay pol\u00edtica, que es s\u00f3lo como el humo del cigarro de un hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El pueblo, la villa, es el lugar al que se dirigen las carreteras, una especie de expansi\u00f3n del camino, como un lago respecto de un r\u00edo. Es el cuerpo del que las carreteras son los brazos y piernas: un sitio trivial o quadrivial, lugar de paso y fonda barata para los viajeros. La palabra proviene del lat\u00edn villa, que Varr\u00f3n hace proceder, junto v\u00eda, camino, de veho, transportar, porque la villa es el lugar al que ( y desde el que) se transportan cosas. Para los que se ganaban la vida como arrieros se utilizaba la expresi\u00f3n vellaturam facere (transportar mercanc\u00edas por dinero). La misma procedencia tienen el t\u00e9rmino lat\u00edn vilis y nuestro vil; y tambi\u00e9n \u00abvillano\u00bb. Lo que sugiere el tipo de degeneraci\u00f3n con que se relacionaba a los pueblerinos, exhaustos, aun sin viajar, por el tr\u00e1fico que discurr\u00eda a trav\u00e9s y por encima de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Hay quien no camina nada; otros, lo hacen por carretera; unos pocos, atraviesan fincas. Las carreteras se han hecho para los caballos y los hombres de negocios. Yo viajo por ellas relativamente poco, porque no tengo prisa en llegar a ninguna venta, tienda, cuadra de alquiler o almac\u00e9n al que lleven. Soy buen caballo de viaje, pero no por carretera. El paisajista, para indicar una carretera, usa figuras humanas. La m\u00eda no podr\u00eda utilizarla. Yo me adentro en la Naturaleza, como lo hicieron los profetas y los poetas antiguos, Manu, Mois\u00e9s, Homero, Chaucer. Pod\u00e9is llamar a esto Am\u00e9rica, pero no es Am\u00e9rica; no la descubri\u00f3 Am\u00e9rico Vespucio, ni Col\u00f3n, ni ninguno de los otros. Hay m\u00e1s verdad sobre lo que yo he visto en la mitolog\u00eda que en ninguna de las denominadas historias de Am\u00e9rica&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><strong>Escrito por Henry David Thoreau.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Nota del autor:<\/strong><br \/>\n<em>Henry David Thoreau (1817-1862), fue escritor, fil\u00f3sofo anarquista y naturalista estadounidense, cuya obra demuestra c\u00f3mo los ideales abstractos de libertad e individualismo pueden realizarse en el \u00e1mbito de nuestras vidas.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiero decir unas palabras a favor de la Naturaleza, de la libertad total y el estado salvaje, en contraposici\u00f3n a una libertad y una cultura simplemente civiles; considerar al hombre como habitante o parte constitutiva de la Naturaleza, m\u00e1s que como miembro de la sociedad. 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