{"id":2679,"date":"2013-08-22T18:30:20","date_gmt":"2013-08-22T18:30:20","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=2679"},"modified":"2013-08-22T18:30:20","modified_gmt":"2013-08-22T18:30:20","slug":"tecnologias-del-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=2679","title":{"rendered":"Tecnolog\u00edas del Sexo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify\"><em><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2013\/08\/preciado1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-2680\" alt=\"preciado\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2013\/08\/preciado1.jpg?w=200\" width=\"200\" height=\"300\" \/><\/a>Nota por El Amanecer: Lo siguiente es un extracto del capitulo \u201cTecnolog\u00edas del sexo\u201d del Manifiesto Contra-Sexual de Beatriz Preciado. En caso de que quieras leer completo su libro, <a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2013\/08\/beatriz-preciado-manifiesto-contra-sexual-periodicoelamanecer-wordpress-com.pdf\">descarga\/lee aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Tecnolog\u00eda y sexo son categor\u00edas estrat\u00e9gicas en el discurso antropol\u00f3gico europeo y colonialista, en el que la masculinidad se ha descrito en funci\u00f3n de su relaci\u00f3n con los aparatos tecnol\u00f3gicos, mientras que la feminidad se ha definido en funci\u00f3n de la disponibilidad sexual. Pero la \u00abreproducci\u00f3n sexual\u00bb, en apariencia confinada a la naturaleza y al cuerpo de las mujeres, est\u00e1 \u00abcontaminada\u00bb desde el comienzo por las tecnolog\u00edas culturales, tales como las pr\u00e1cticas espec\u00edficas de la sexualidad, los reg\u00edmenes de contracepci\u00f3n y de aborto, los tratamientos m\u00e9dicos y religiosos del parto, etc.<!--more--> Lyotard ha mostrado que, si bien en el discurso cient\u00edfico y antropol\u00f3gico la naturaleza y la tecnolog\u00eda son categor\u00edas que se oponen, ambas, en realidad, est\u00e1n ligadas \u00edntimamente a la \u00abprocreaci\u00f3n natural\u00bb. Existe una complicidad entre las nociones de tecnolog\u00eda y de sexualidad que la antropolog\u00eda intenta ocultar pero que aletea incluso detr\u00e1s de la etimolog\u00eda griega del t\u00e9rmino \u00abtechn\u00e9\u00bb. Las teor\u00edas aristot\u00e9licas de la procreaci\u00f3n humana hablan del esperma como de un l\u00edquido que contiene \u00abhombres in nuce\u00bb, \u00abhom\u00fanculos\u00bb que deben depositarse en el vientre pasivo de la mujer. Esta teor\u00eda, que no se refut\u00f3 hasta el descubrimiento de los ovarios en el siglo XVII, entend\u00eda la procreaci\u00f3n como una tecnolog\u00eda agr\u00edcola de los cuerpos en la que los hombres son los t\u00e9cnicos y las mujeres campos naturales de cultivo. Como ha insistido Lyotard, la expresi\u00f3n \u00abtechn\u00e9\u00bb (forma abstracta del verbo \u00abtikto\u00bb, que quiere decir \u00abengendrar\u00bb, \u00abgenerar\u00bb) remite en griego al mismo tiempo a formas de producci\u00f3n artificial y de generaci\u00f3n natural. La palabra griega para designar los generadores no es otra que \u00abteknotes\u00bb, y para designar el germen, \u00abteknon\u00bb70\u2022 Como ejemplo paradigm\u00e1tico de contradicci\u00f3n cultural, la tecnolog\u00eda recurre, pues, a la vez a la producci\u00f3n artificial (donde techn\u00e9 = poiesis) y a la re\u00acproducci\u00f3n sexual o \u00abnatural\u00bb (donde techn\u00e9 = generaci\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La cr\u00edtica feminista fue la primera que se\u00f1al\u00f3 y analiz\u00f3 este v\u00ednculo entre tecnolog\u00eda y reproducci\u00f3n sexual. A comienzos de los a\u00f1os setenta, el feminismo intent\u00f3 escribir la historia pol\u00edtica de la reapropiaci\u00f3n tecnol\u00f3gica del cuerpo de las mujeres. La fuerza con la que el discurso feminista design\u00f3 al cuerpo femenino como el producto de la historia pol\u00edtica, y no simplemente de la historia natural, debe proclamarse como el comienzo de una de las mayores rupturas epistemol\u00f3gicas del siglo xx. Sin embargo, para numerosas feministas, la tecnolog\u00eda remite a un conjunto de t\u00e9cnicas (no solamente a los instrumentos y a las m\u00e1quinas, sino tambi\u00e9n a los procedimientos y a las reglas que presiden sus usos desde las pruebas gen\u00e9ticas a la p\u00edldora pasando por la epidural-) que objetivan, controlan y dominan el cuerpo de las mujeres. Hasta Donna Haraway, los an\u00e1lisis feministas de la \u00abtecnolog\u00eda\u00bb (como los de Barbara Ehrenreich, Gena Corea, Adrienne Rich, Mary Daly, Linda Gordon, Evelyn Fox Keller, etc.) redujeron las tecnolog\u00edas de sexo a un cierto n\u00famero de tecnolog\u00edas reproductivas. La dificultad, con una andadura feminista de este tipo, es que cae en la trampa de la esencializaci\u00f3n de la categor\u00eda de la mujer, la cual va generalmente a la par de la identificaci\u00f3n del cuerpo de la mujer y de su sexualidad con la funci\u00f3n de reproducci\u00f3n, y que pone generalmente el acento en los peligros (dominaci\u00f3n, explotaci\u00f3n, alienaci\u00f3n..) que representan las tecnolog\u00edas para el cuerpo de la mujer. Este tipo de feminismo habr\u00eda dejado escapar las dos mejores ocasiones para una posible cr\u00edtica de las tecnolog\u00edas de la sexualidad. En primer lugar, centrado en un an\u00e1lisis de la diferencia femenina, pasar\u00e1 por alto el car\u00e1cter construido del cuerpo y de la identidad de g\u00e9nero masculinos. En segundo lugar, al demonizar toda forma de tecnolog\u00eda como aparato al servicio de la dominaci\u00f3n patriarcal, este feminismo ser\u00e1 incapaz de imaginar las tecnolog\u00edas como posibles lugares de resistencia a la dominaci\u00f3n. El feminismo que rechaza la tecnolog\u00eda como forma sofisticada de la dominaci\u00f3n masculina sobre el cuerpo de las mujeres termina por asimilar cualquier forma de tecnolog\u00eda al patriarcado. Este an\u00e1lisis reconduce y perpet\u00faa las oposiciones binarias naturaleza\/cultura, femenino\/masculino, reproducci\u00f3n\/producci\u00f3n, as\u00ed como una concepci\u00f3n de las tecnolog\u00edas seg\u00fan la cual estas no son sino modos de control del cuerpo de las mujeres y de la reproducci\u00f3n. Seg\u00fan estas previsiones apocal\u00edpticas, la meta \u00faltima de la tecnocracia masculina no ser\u00eda solamente apropiarse del poder de procreaci\u00f3n del vientre de las mujeres, sino, m\u00e1s todav\u00eda, reemplazar a las \u00abmujeres biol\u00f3gicas\u00bb (buenas, naturales, inocentes&#8230; ) por \u00abmujeres m\u00e1quinas\u00bb gracias a las futuras biotecnolog\u00edas de replicaci\u00f3n, como la clonaci\u00f3n o la fabricaci\u00f3n de \u00fateros artificiales71. En otra versi\u00f3n dist\u00f3pica high tech la de Andrea Dworkin- las mujeres acabar\u00edan por habitar \u00abun burdel reproductivo\u00bb, donde ser\u00edan reducidas al estado de m\u00e1quinas biol\u00f3gicas y sexuales al servicio de los hombres. La mayor\u00eda de estas cr\u00edticas feministas reclama una revoluci\u00f3n anti-tecnol\u00f3gica, donde los cuerpos de las mujeres se liberar\u00edan del poder coercitivo y represivo de los machos y de las tecnolog\u00edas modernas para fundirse con la naturaleza. De hecho, la&#8217; cr\u00edtica feminista de los a\u00f1os setenta y ochenta desemboca en una doble renaturalizaci\u00f3n. Por un lado, con la reducci\u00f3n y la demonizaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas del sexo, el cuerpo de las mujeres se presenta como puramente natural, y el poder dominador de los hombres, transformado en t\u00e9cnicas de control y de posesi\u00f3n, se ejerce sobre lo que ser\u00eda la capacidad m\u00e1s esencial de las mujeres: la reproducci\u00f3n. Esta se describe como una capacidad natural del cuerpo de las mujeres, la materia cruda sobre la que va a desplegarse el poder tecnol\u00f3gico. En este discurso, la mujer es la naturaleza y el hombre es la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por otro lado, con la desnaturalizaci\u00f3n feminista del g\u00e9nero iniciada por Simone de Beauvoir, la mujer es el producto de la construcci\u00f3n social de la diferencia sexual. Este feminismo fracasa al no proceder a los an\u00e1lisis deconstructivistas del hombre y de la masculinidad en cuanto g\u00e9nero, a su vez construido tambi\u00e9n tecnol\u00f3gica y socialmente. Si el eslogan de Beauvoir \u00abno se nace mujer\u00bb ha presidido la evoluci\u00f3n del feminismo en el siglo xx, hasta el giro post-feminista de los noventa nadie se aventurar\u00e1 con su declinaci\u00f3n masculina, \u00abno se nace hombre\u00bb. La eterna canci\u00f3n del psicoan\u00e1lisis lacaniano de los a\u00f1os setenta y ochenta en la que diferentes voces, del propio Lacan a Kristeva, se preguntaban esc\u00e9pticamente: \u00ab\u00bfexiste la mujer?\u00bb no conoci\u00f3 su correlato: \u00ab\u00bfexiste el hombre?\u00bb hasta la aparici\u00f3n recientemente de los \u00abestudios post-humanos\u00bb. De la misma manera, la declaraci\u00f3n de guerra lanzada por Wittig en los ochenta: \u00ablas lesbianas no son mujeres\u00bb tuvo que esperar m\u00e1s de veinte a\u00f1os para verse seguida de su consecuencia m\u00e1s evidente: \u00ablos gays no son hombres\u00bb. Mientras el feminismo esencialista se retra\u00eda sobre s\u00ed mismo en posiciones conservadoras en torno a la maternidad, la reproducci\u00f3n y el respeto de la diferencia femenina, por su parte el llamado feminismo constructivista, a pesar de ser intelectualmente mucho m\u00e1s \u00e1gil gracias a la articulaci\u00f3n de las diferencias en torno a la noci\u00f3n de \u00abg\u00e9nero\u00bb, habr\u00eda tambi\u00e9n ca\u00eddo en una trampa. Primero, a fuerza de insistir en el hecho de que la feminidad ser\u00eda el resultado artificial de toda una serie de procedimientos tecnol\u00f3gicos de construcci\u00f3n, la masculinidad, que no necesitar\u00eda someterse a su propio poder tecnol\u00f3gico, aparece ahora como parad\u00f3jicamente natural. La masculinidad resultar\u00eda as\u00ed la \u00fanica naturaleza que permanece, mientras que la feminidad estar\u00eda sometida a un proceso incesante de construcci\u00f3n y modificaci\u00f3n. El hecho de que la moda o la cirug\u00eda est\u00e9tica hayan tenido durante los dos \u00faltimos siglos como objeto prioritario el cuerpo femenino parecer\u00eda confirmar esta tesis. El problema de este planteamiento es que considera que la tecnolog\u00eda viene a modificar una naturaleza dada, en lugar de pensar la tecnolog\u00eda como la producci\u00f3n misma de la naturaleza. Quiz\u00e1s el mayor esfuerzo de las tecnolog\u00edas del g\u00e9nero no haya sido la transformaci\u00f3n de las mujeres, sino la fijaci\u00f3n org\u00e1nica de ciertas diferencias. He llamado a este proceso de fijaci\u00f3n \u00abproducci\u00f3n prost\u00e9tica del g\u00e9nero\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Segundo, acentuando el car\u00e1cter construido del g\u00e9nero, en tanto que variable hist\u00f3rico cultural, el feminismo constructivista terminarla por reesencializar el cuerpo y el sexo, concebidos como el lugar donde la variaci\u00f3n cultural choca con un l\u00edmite natural infranqueable.<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><strong><em>Escrito por Beatriz Preciado.<\/em><\/strong><br \/>\n<em> Extra\u00eddo desde El Manifiesto Contra-Sexual, 2002.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota por El Amanecer: Lo siguiente es un extracto del capitulo \u201cTecnolog\u00edas del sexo\u201d del Manifiesto Contra-Sexual de Beatriz Preciado. En caso de que quieras leer completo su libro, descarga\/lee aqu\u00ed. 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