{"id":2728,"date":"2013-09-27T07:30:44","date_gmt":"2013-09-27T07:30:44","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=2728"},"modified":"2013-09-27T07:30:44","modified_gmt":"2013-09-27T07:30:44","slug":"la-verdad-sobre-la-vida-primitiva-una-critica-al-anarcoprimitivismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=2728","title":{"rendered":"La verdad sobre la vida primitiva. Una cr\u00edtica al anarcoprimitivismo"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_2729\" aria-describedby=\"caption-attachment-2729\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2013\/09\/unabomber3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2729\" alt=\"Theodore Kaczynski, el autor, quien se encuentra en prisi\u00f3n tras luego de una larga investigaci\u00f3n de 18 a\u00f1os que culmina en 1996.\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2013\/09\/unabomber3.jpg?w=300\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2729\" class=\"wp-caption-text\">Theodore Kaczynski, el autor del texto. Se encuentra en prisi\u00f3n luego de una larga investigaci\u00f3n de 18 a\u00f1os que culmina en 1996 con su arresto.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align:justify\">1. As\u00ed como la Revoluci\u00f3n Industrial sucedi\u00f3, la sociedad moderna cre\u00f3 para s\u00ed un mito auto-condecorativo, el mito del \u201cprogreso\u201d: Desde la era de nuestros remotos simios antecesores, la historia humana ha seguido su incesable rumbo hacia un futuro mejor y m\u00e1s brillante, siendo alegremente bienvenidos por todos cada avance tecnol\u00f3gico que surg\u00eda: la ganader\u00eda, la agricultura, la rueda, la construcci\u00f3n de ciudades, la invenci\u00f3n de la escritura y el dinero, los buques de pesca, la br\u00fajula, la p\u00f3lvora, la imprenta, la m\u00e1quina de vapor, y, al fin, el mayor logro humano, \u00a1La sociedad indutrial moderna! Antes de la industrializaci\u00f3n, pr\u00e1cticamente todo el mundo estaba condenado a una vida invariable, trabajos dur\u00edsimos, enfermar de desnutrici\u00f3n, y una esperanza de vida reducida. \u00bfAcaso no somos muy afortunados por vivir en estos tiempos modernos que nos brindan montones de ratos de ocio y un tropel de comodidades tecnol\u00f3gicas para hacer nuestras vidas m\u00e1s f\u00e1ciles?<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A d\u00eda de hoy, pienso que hay realmente poca gente que sea sincera, honesta y bien informada, que siga creyendo en este mito. Para perder la fe en el progreso, uno s\u00f3lo tiene que mirar alrededor y ver la devastaci\u00f3n de nuestro medio ambiente, la proliferaci\u00f3n de las armas nucleares, la excesiva frecuencia con la que se dan casos de depresi\u00f3n, ansiedad y estr\u00e9s psicol\u00f3gico, el vac\u00edo espiritual de una sociedad que se nutre a s\u00ed misma con la televisi\u00f3n y los juegos de ordenador\u2026 y podr\u00eda seguir y seguir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El mito del progreso puede no estar muerto a\u00fan, pero est\u00e1 muriendo. En su lugar, otro mito ha estado creciendo, un mito que ha sido promovido especialmente por los anarcoprimitivistas, aunque tambi\u00e9n se ha generalizado en otros c\u00edrculos. De acuerdo con este mito, antes del advenimiento de la civilizaci\u00f3n nadie tuvo que trabajar jam\u00e1s, la gente simplemente arrancaba la comida de los \u00e1rboles y se la met\u00eda en la boca, dedicando el resto de su tiempo a jugar al corro de la patata con los hippies. Los hombres y mujeres eran iguales, no hab\u00eda rivalidad, ni racismo, sexismo u homofobia, la gente viv\u00eda en armon\u00eda con los animales, y todo era amar, compartir y cooperar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">De acuerdo, lo anterior s\u00f3lo era una caricatura de la visi\u00f3n de los anarcoprimitivistas. La mayor\u00eda de ellos -espero- no est\u00e1n tan lejos del alcance de la realidad como digo. Sin embargo, est\u00e1n bastante fuera de su alcance, y ya es hora de que alguien desacredite su mito. Porque ese es el prop\u00f3sito de este art\u00edculo, voy a decir poco aqu\u00ed acerca de los aspectos positivos de las sociedades primitivas. De todas formas, quiero dejar bien claro que podr\u00eda decir muchas cosas positivas acerca de estas sociedades. En otras palabras, el mito anarcoprimitivista no es un mito al cien por cien; contiene varios elementos reales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">2. Vamos a empezar con el concepto de \u201cabundancia primitiva\u201d. Parece ser que entre los primitivistas existe la creencia de que nuestros antepasados cazadores-recolectores ten\u00edan que trabajar una media de apenas dos a tres horas diarias, o de dos a cuatro horas diarias\u2026 los ejemplos var\u00edan, pero el m\u00e1ximo establecido nunca pasa de cuatro horas diarias, o 28 horas a la semana (de media) [1]. La gente que proporciona esos ejemplos normalmente no establece con precisi\u00f3n lo que quieren decir por \u201ctrabajar\u201d, pero al lector se le deja asumir que ello incluye todo tipo de actividades necesarias para reunir las exigencias pr\u00e1cticas del estilo de vida de los cazadores-recolectores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Lo t\u00edpico, es que los anarcoprimitivistas fallen al citar las fuentes de esta supuesta informaci\u00f3n, pero parece ser que principalmente proviene de dos ensayos, uno de Marshal Sahlins (La Sociedad de la Opulencia Original \u2013 The Original Affluent Society [2]) y otro de Bob Black (Abundancia Primitiva \u2013 Primitive Affluence [3]). Sahlins reivindica este hecho, bas\u00e1ndose en los bosquimanos de la regi\u00f3n de Dobe, en Sud\u00e1frica, cuya \u201csemana laboral era aproximadamente de 15 horas\u201d [4]. Para exponer esta informaci\u00f3n, se fi\u00f3 de los estudios de Richard B. Lee. Yo no tengo acceso directo a los trabajos de Lee, pero s\u00ed que tengo una copia de un art\u00edculo de Elizabeth Cashdan en el cual ella resume los estudios de Lee de una manera bastante m\u00e1s precavida y completa que la de Sahlins [5]. Cashdan contradice a Shalins rotundamente: seg\u00fan ella, Lee se encontr\u00f3 con que los bosquimanos que estudi\u00f3 trabajaban m\u00e1s de cuarenta horas por semana [6].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En una parte de su ensayo que muchos anarcoprimitivistas han encontrado conveniente pasar por alto, Bob Black reconoce la realidad de la semana laboral de cuarenta horas semanales y explica la siguiente contradicci\u00f3n: Sahlins sigui\u00f3 los trabajos recientes de Lee que s\u00f3lo ten\u00edan en cuenta el tiempo usado en la caza y recolecci\u00f3n. Cuando luego tuvo en cuenta todo el trabajo en general, la semana laboral era el doble [7].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El trabajo omitido por Sahlins y los anarcoprimitivistas era probablemente la parte m\u00e1s desagradable de la semana laboral de los bosquimanos, demasiado, ya que la mayor parte consist\u00eda en preparar el alimento y conseguir le\u00f1a [8]. Y hablo desde una amplia experiencia personal con el alimento salvaje: preparar esos alimentos para su uso suele ser tan agradable como un grano en el culo. Es mucho m\u00e1s placentero recolectar nueces, desenterrar ra\u00edces, o jugar a ser cazador, que partir nueces, limpiar las ra\u00edces, y jugar a ser peletero y carnicero -o recoger le\u00f1a y cocinar sobre una hoguera.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los anarcoprimitivistas tambi\u00e9n yerran al creer que los hallazgos de Lee pueden ser aplicados a todos los cazadores-recolectores en general. Ni siquiera est\u00e1 claro que esos hallazgos puedan ser aplicados a lo largo de todo un a\u00f1o en base a los estudios de los bosquimanos que hizo Lee. Cashdan deja evidencia de que la investigaci\u00f3n de Lee pudo haber sido hecha durante el periodo del a\u00f1o en el que los bosquimanos trabajan menos. Tambi\u00e9n menciona otros dos pueblos cazadores-recolectores que han mostrado que gastan bastante m\u00e1s tiempo en la caza-recolecci\u00f3n del que los bosquimanos de Lee usaban [10], y ella saca en claro que Lee pudo haber subestimado en gran medida el trabajo de las mujeres, porque \u00e9l fall\u00f3 al no incluir el cuidado de los ni\u00f1os en el gasto de tiempo global. [11]<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No estoy familiarizado con ning\u00fan otro estudio cuantitativo exacto sobre el tiempo de trabajo de los cazadores-recolectores, pero es cierto que al menos un n\u00famero extra de cazadores-recolectores trabajaron un mont\u00f3n, m\u00e1s de las cuarenta horas semanales de los bosquimanos de Lee. Gontran de Poncins estableci\u00f3 que los esquimales con los que vivi\u00f3 entre 1939 y 1940 no ten\u00edan \u201cning\u00fan grado considerable de ocio\u201d, y que ellos \u201ctrabajaban y trabajaban durante quince horas diarias solamente para conseguir comida y sobrevivir\u201d [12]. Probablemente \u00e9l no quiso decir que trabajaban exactamente quince horas cada d\u00eda, pero est\u00e1 claro por sus informes que los esquimales trabajaban muy duramente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Entre los pigmeos Mbuti principalmente estudiados por Paul Schebesta, los d\u00edas que las mujeres no iban a por suministros de fruta y verdura a los cultivos de la aldea, sus crecientes excursiones al bosque duraban entre cinco y seis horas. Aparte de la tarea de recolectar alimentos, las mujeres ten\u00edan un trabajo adicional considerable que hacer. Por ejemplo, cada tarde, una mujer ten\u00eda que adentrarse de nuevo en el bosque y volver al campamento jadeando y arqueada bajo un mont\u00f3n de le\u00f1a. La mujer trabajaba bastante m\u00e1s que el hombre, pero parece claro por los informes de Schebesta que, no obstante, los hombres trabajaban mucho m\u00e1s de las tres o cuatro horas diarias que afirman los anarcoprimitivistas [13]. Colin Turnbull estudi\u00f3 a los pigmeos Mtubi, los cuales cazaban con redes. Debido a la ventaja que les conced\u00edan las redes, estos Mtubi s\u00f3lo gastaban en la caza unas veinte horas semanales. Pero para ellos: \u201cla fabricaci\u00f3n de redes es pr\u00e1cticamente una actividad de tiempo completo\u2026 la cual es consentida por ambos, hombres y mujeres, cuando tienen el tiempo libre o las ganas para ponerse a ello\u201d [14].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los Siriono, que viv\u00edan en un bosque tropical de Bolivia, no eran cazadores-recolectores puros ya que empezaron a plantar cultivos de extensi\u00f3n limitada en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o. Pero vivieron la mayor\u00eda del tiempo cazando y recolectando [15]. Seg\u00fan el antrop\u00f3logo Holmberg, los Siriono cazaban de media d\u00eda s\u00ed d\u00eda no. Sal\u00edan al amanecer y normalmente volv\u00edan al campamento entre las cuatro y las seis de la tarde [17]. De ah\u00ed se saca que de media eran almenos once horas para la caza, y al ser tres d\u00edas y medio por semana, la cifra asciende a 38 horas semanales para la caza, como m\u00ednimo. A nada que los hombres hicieran un m\u00ednimo de trabajo en los d\u00edas que no cazasen, su semana laboral, hecha la media a lo largo del a\u00f1o, deb\u00eda ser de m\u00e1s de 40 horas. Y s\u00f3lo una peque\u00f1a parte de ese trabajo consist\u00eda en la agricultura [19]. De hecho, Holmberg estim\u00f3 que los Siriono gastaban cerca de la mitad del tiempo que estaban despiertos en la caza-recolecci\u00f3n [20], lo cual significar\u00eda pasar unas 56 horas semanales aproximadamente en esas actividades, a solas. Incluyendo otro tipo de trabajo, la semana laboral podr\u00eda ser de m\u00e1s de 60 horas. Las mujeres Siriono \u201cdisfrutan incluso de menos tiempo libre que los hombres\u201d, y \u201cla obligaci\u00f3n de llevar a los ni\u00f1os hasta su madurez les deja poco tiempo para el resto\u201d [21]. El libro de Holmberg contiene muchas otras indicaciones de cu\u00e1n duro han de trabajar los Siriono [22].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En La Sociedad de la Opulencia Original, Sahlins expone, adem\u00e1s de los bosquimanos de Lee, otros ejemplos de pueblos cazadores-recolectores que supuestamente trabajaban poco, pero en la mayor\u00eda de esos casos, o no ofrece una estimaci\u00f3n cuantitativa del tiempo dedicado al trabajo, u ofrece una estimaci\u00f3n basada s\u00f3lo en el tiempo dedicado a la caza-recolecci\u00f3n. Si los bosquimanos de Lee son tomados como referencia, \u00e9sta podr\u00eda estar bien debajo de la mitad del tiempo total de trabajo [23]. Sin embargo, para dos grupos de abor\u00edgenes australianos, Sahlins s\u00ed que da estimaciones cuantitativas del tiempo gastado en \u201ccazar, recolectar plantas, preparar comidas y reparar armas\u201d. En el primer grupo, la media semanal del tiempo empleado por cada trabajador en dichas actividades era de 26 horas y media; en el segundo grupo, ascend\u00eda a 36. Pero esto no incluye todo el trabajo; no dice nada, por ejemplo, acerca del tiempo empleado en el cuidado de los ni\u00f1os, la recolecci\u00f3n de le\u00f1a, traslado del campamento, o crear y reparar otros instrumentos a parte de las armas. Si se contara todo el trabajo necesario, la semana laboral del segundo grupo probablemente sobrepasar\u00eda las 40 horas semanales. La semana laboral del primer grupo no representa a un grupo normal de cazadores-recolectores, ya que dicho grupo no ten\u00eda ni\u00f1os que alimentar. El propio Sahlins, adem\u00e1s, cuestiona la validez de las deducciones sacadas de dichos datos [24]. Por supuesto, incluso si se encontraran ejemplos puntuales de sociedades cazadoras-recolectoras cuyo tiempo de trabajo total se limitara a unas tres o cuatro horas diarias, importar\u00eda bastante poco para el presente prop\u00f3sito, ya que aqu\u00ed no nos estamos centrando en casos excepcionales, sino en la jornada laboral de los cazadores-recolectores de forma generalizada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Cualesquiera que puedan ser las horas de trabajo empleadas por los cazadores-recolectores, la mayor\u00eda de dicho trabajo ser\u00e1 agotador f\u00edsicamente hablando. Los hombres Siriono recorr\u00edan unos 24 kil\u00f3metros al d\u00eda en sus expediciones de caza, y algunas veces llegaban incluso a los 64 kil\u00f3metros. Recorrer tal distancia en la naturaleza salvaje, sin caminos ni sendas, requiere much\u00edsimo m\u00e1s esfuerzo que hacerlo por una carretera o un camino asfaltado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cAl caminar y correr por pantanos y a trav\u00e9s de la selva, el cazador desnudo est\u00e1 expuesto a espinas, pinchos, plagas de insectos\u2026 Mientras que la b\u00fasqueda de comida es gratificante de otro modo, porque a la larga siempre se obtiene comida para la supervivencia, tambi\u00e9n es un castigo constante, debido a la fatiga y al dolor inevitablemente asociados a la caza, pesca y recolecci\u00f3n de comida\u201d [27].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cLos hombres suelen disipar su ira hacia otros hombres mediante la caza. \u2026Incluso s\u00ed no cazan nada, vuelven a casa demasiado cansados para estar enfadados\u201d [28].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Para los Siriono [31], hasta recolectar fruta salvaje puede ser peligroso [29] y puede llevar un trabajo considerable [30]. Los Siriono hacen muy poco uso de las ra\u00edces salvajes [32], pero es bien sabido que muchos cazadores-recolectores conf\u00edan profundamente en las ra\u00edces como alimento. Normalmente, recolectar ra\u00edces comestibles en la naturaleza salvaje no es como sacar zanahorias de la suave tierra de cultivo de un huerto. Lo m\u00e1s habitual es que el suelo est\u00e9 duro, o est\u00e9 cubierto de hierba robusta que tendr\u00e1s que atravesar para conseguir las ra\u00edces. Desear\u00eda poder llevar a ciertos anarcoprimitivistas al monte, ense\u00f1arles d\u00f3nde crecen las ra\u00edces comestibles, e invitarles a que consigan su cena escarbando all\u00ed con sus manos. Cuando hubieran conseguido suficientes ra\u00edces de perideridia o bulbos de camassia para tener una comida medio decente, sus manos llenas de ampollas les desenga\u00f1ar\u00edan de cualquier idea acerca de que los primitivos no ten\u00edan que trabajar para vivir.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El trabajo de los cazadores-recolectores sol\u00eda ser mon\u00f3tono, adem\u00e1s. Era mon\u00f3tono, por ejemplo, cuando se trataba de desenterrar ra\u00edces, y \u00e9stas eran peque\u00f1as, como era el caso de los indios del oeste de Norteam\u00e9rica, como las ra\u00edces amargas o las ya mencionadas camassia y perideridia. Coger bayas tambi\u00e9n es mon\u00f3tono si pasas muchas horas haci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">O intentad curtir piel de ciervo. Una cruda, la que est\u00e1 seca se endurece, se queda como cart\u00f3n, y si la doblas se partir\u00e1, igual que har\u00eda el cart\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Hay que curtir las pieles para que sean \u00fatiles como ropa o mantas. Suponiendo que quisieras dejar el pelo de la piel, como har\u00edas con ropa de invierno, hay tres pasos indispensables para curtir una piel de ciervo. Primero, debes quitar cuidadosamente cada pedazo de carne que haya pegado a la piel. La grasa en particular debe quitarse con un cuidado escrupuloso, ya que cualquier pedacito de grasa que se quedara pegado a la piel har\u00eda que se pudriera. Despu\u00e9s, la piel debe ser ablandada. Y finalmente, debe ser ahumada. Si no se ahumea y se moja, cuando se seque se acartonar\u00e1, y habr\u00e1 que ablandarla entera de nuevo. Lo que m\u00e1s tiempo lleva es de lejos la parte del ablandado. Se emplean muchas horas en amasar la piel con tus manos, o en llevarlo adelante y atr\u00e1s sobre la cabeza de una estaca introducida en un bloque de madera, y el trabajo es muy mon\u00f3tono. Hablo desde la propia experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Un argumento que se ofrece a veces es que los cazadores-recolectores que sobreviven en los tiempos recientes, es debido a que viven en entornos bastos y salvajes, ya que las zonas m\u00e1s acogedoras han sido tomadas por los pueblos agricultores. Supuestamente, los cazadores-recolectores prehist\u00f3ricos que ocuparon tierra f\u00e9rtil debieron haber trabajado mucho menos que los cazadores-recolectores recientes que viven en desiertos u otros entornos no productivos [33]. Esto puede ser cierto, pero tal argumento es especulativo, y soy bastante esc\u00e9ptico al respecto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Ahora estoy un poco oxidado, pero antes sol\u00eda estar familiarizado con las plantas comestibles del Este de Estados Unidos, zona que es precisamente una de las regiones m\u00e1s f\u00e9rtiles del mundo, y me sorprender\u00eda si alguien pudiera levantar all\u00ed una familia mediante la caza y recolecci\u00f3n empleando menos de cuarenta horas de trabajo semanales. La regi\u00f3n contiene una amplia variedad de plantas comestibles, pero vivir de ellas no ser\u00eda tan f\u00e1cil como podr\u00edais pensar. Coger nueces, por ejemplo. La nuez negra, nuez blanca, y nuez dura, son extremadamente nutritivas y bastante abundantes. Los indios sol\u00edan recolectar pilas enormes de ellas [34]. Si encuentras unos pocos \u00e1rboles buenos en Octubre, probablemente podr\u00edas recolectar suficientes nueces en una hora o menos como para alimentarte durante todo el d\u00eda. Suena genial, \u00bfno? S\u00ed, s\u00ed que suena genial, al menos si nunca has intentado romper una nuez negra. Quiz\u00e1s Arnold Schwarzenegger podr\u00eda romper una nuez negra con un cascanueces habitual (si el cascanueces no se rompe primero) pero una persona de un f\u00edsico medio no podr\u00eda. Tienes que golpearla con un martillo; y el interior de la nuez, se divide en peque\u00f1as partes que son tan gruesas y duras como una concha de almeja, as\u00ed que tienes que romper la nuez en varias partes y recoger cada pedacito comestible lenta y tediosamente. Es un proceso que lleva mucho tiempo. Para conseguir alimento suficiente para un d\u00eda, te podr\u00edas tirar el resto del tiempo partiendo nueces y cogiendo los trozos comestibles del fruto. Las nueces blancas salvajes (no confundirse con las nueces inglesas domesticadas que compras en la tienda) son bastante parecidas a las negras. Las nueces duras no son especialmente dif\u00edciles de partir, pero siguen teniendo partes internas duras que quebrantar, y normalmente son mucho m\u00e1s peque\u00f1as que las negras.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los indios solucionaron ese problema poniendo las nueces en un mortero y moli\u00e9ndolas hasta convertirlas en trozos min\u00fasculos de c\u00e1scara, carne y tal. Entonces coc\u00edan la mezcla y luego lo retiraban para que se enfriase. Los fragmentos de c\u00e1scara se quedaban en el fondo, mientras que los fragmentos de carne se quedaban en una capa superior. Esta manera es m\u00e1s eficiente que romper las nueces de manera individual, pero como se puede ver, tambi\u00e9n requiere cierto trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los indios del Este de los EE.UU. utilizaban otros alimentos salvajes que necesitaban una preparaci\u00f3n m\u00e1s o menos laboriosa para hacerlos comestibles [36]. Es poco probable que ellos usaran dichos alimentos si otros alimentos que fueran m\u00e1s f\u00e1ciles de preparar hubieran estado disponibles en la cantidad suficiente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Euell Gibbons, un experto en plantas salvajes comestibles, sac\u00f3 un episodio acerca de vivir de la tierra en el Este de los Estados Unidos [37]. Es dif\u00edcil decir qu\u00e9 nos puede contar su experiencia acerca del tiempo que los pueblos primitivos empleaban en el trabajo, ya que \u00e9l no dio informaci\u00f3n cuantitativa acerca de cu\u00e1ntas horas pas\u00f3 recolectando. En cualquier caso, \u00e9l y sus padres s\u00f3lo recolectaban para alimento y su procesado; no tuvieron que curtir pieles o hacer su propia ropa, herramientas, utensilios o refugios; no ten\u00edan ni\u00f1os que alimentar; y sustituyeron su dieta con productos comerciales ricos en calor\u00edas: aceite de cocina, az\u00facar, y harina. Y en al menos una ocasi\u00f3n, usaron el autom\u00f3vil como transporte.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero, d\u00e1ndole una oportunidad al argumento, vamos a asumir que las regiones f\u00e9rtiles del mundo fueron alguna vez tan abundantes que era posible vivir de la tierra durante todo el a\u00f1o con una media de, vamos a decir, s\u00f3lo tres horas de trabajo al d\u00eda. Con unos recursos tan abundantes, los cazadores-recolectores no necesitar\u00edan viajar para buscar comida. Uno esperar\u00eda que se volvieran sedentarios, y en ese caso, ser\u00edan capaces de acumular riqueza y formar estructuradas jerarqu\u00edas sociales. Por lo tanto, perder\u00edan algunas de las cualidades que los anarcoprimitivistas valoran en los cazadores-recolectores n\u00f3madas. Ni siquiera los anarcoprimitivistas niegan que en la costa noroeste de Norteam\u00e9rica hubiera cazadores-recolectores sedentarios que acumulaban riqueza y ten\u00edan unas jerarqu\u00edas bien desarrolladas [38]. Las pruebas sugieren la existencia de otras sociedades cazadoras-recolectoras similares (donde la abundancia de los recursos naturales lo permite, por ejemplo, en los r\u00edos principales de Europa [39]). De este modo, los anarcoprimitivistas est\u00e1n atrapados en un problema: donde los recursos naturales eran suficientemente abundantes para minimizar el trabajo, tambi\u00e9n maximizan la probabilidad del desarrollo de jerarqu\u00edas sociales que los anarcoprimitivistas aborrecen.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sin embargo, no he estado intentando probar que el hombre primitivo era menos afortunado en su vida laboral de lo que lo es el hombre moderno. En mi opini\u00f3n, lo cierto es que es al contrario. Probablemente al menos algunos cazadores-recolectores n\u00f3madas ten\u00edan m\u00e1s tiempo para el ocio de lo que los empleados americanos modernos tienen. Es cierto que la dura semana laboral de cuarenta horas de los bosquimanos de Richard Lee era m\u00e1s o menos igual que la semana laboral com\u00fan en Am\u00e9rica. Pero los americanos modernos tienen que cargar con un gran n\u00famero de solicitudes en su tiempo libre fuera de su horario de trabajo. Yo mismo, cuando trabajo en un empleo de cuarenta horas semanales, normalmente me he sentido ocupado: he tenido que ir a comprar comestibles, al banco, a la lavander\u00eda, rellenar formularios de impuestos, llevar el coche al taller, cortarse el pelo, ir al dentista\u2026 Siempre hay algo necesario que hacer. La mayor\u00eda de la gente con la que mantengo correspondencia actualmente, tambi\u00e9n se queja de estar ocupada. Por el contrario, el tiempo del hombre bosquimano, una vez acabada la jornada de trabajo, era exclusivamente suyo; pod\u00eda emplear su tiempo libre en lo que quisiera. Las mujeres bosquimanas en edad de reproducci\u00f3n pod\u00edan haber tenido mucho menos tiempo de ocio porque, como las mujeres de toda sociedad, ten\u00edan que cargar con el cuidado de los ni\u00f1os peque\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero el ocio es un concepto moderno, y el \u00e9nfasis que ponen en \u00e9l los primitivistas pone en evidencia su servidumbre a los valores de esa civilizaci\u00f3n que tanto dicen odiar. La cantidad de tiempo empleada en el trabajo no es lo que importa. Muchos autores han discutido ya qu\u00e9 es lo que falla respecto al trabajo en la sociedad moderna, y no veo raz\u00f3n para volver sobre ese tema de nuevo. Lo que s\u00ed importa es que, aparte de la monoton\u00eda, lo que falla respecto al trabajo en la sociedad moderna, no falla en la sociedad de cazadores-recolectores n\u00f3madas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El trabajo de los cazadores-recolectores supone un desaf\u00edo, tanto en t\u00e9rminos del nivel de esfuerzo f\u00edsico como en t\u00e9rminos del nivel de habilidades requeridas [40]. El trabajo de los cazadores-recolectores tiene un sentido, y su sentido no es abstracto, remoto, o artificial, sino concreto, muy real, y directamente importante para el trabajador: trabaja para satisfacer sus propias necesidades f\u00edsicas, las de su familia, y las de otra gente a la que \u00e9l se siente personalmente cercano. Sobre todo, el cazador-recolector n\u00f3mada es un trabajador libre: no es explotado, no se somete a ning\u00fan jefe, nadie le da \u00f3rdenes [41]; \u00e9l dise\u00f1a su propia jornada laboral, si no lo hace como individuo lo hace como miembro de un grupo que es suficientemente peque\u00f1o como para que cada individuo pueda participar de manera significativa en las decisiones tomadas [42]. Los trabajos modernos tienden a ser estresantes psicol\u00f3gicamente [43]. El trabajo de los cazadores-recolectores a veces es mon\u00f3tono, pero mi opini\u00f3n es que la monoton\u00eda causa relativamente poco malestar en las sociedades primitivas. El aburrimiento, yo creo, es en gran medida un fen\u00f3meno de la civilizaci\u00f3n, y es un producto de los estreses psicol\u00f3gicos que son caracter\u00edsticos de la vida civilizada. Reconozco que esto es un problema derivado de mi opini\u00f3n personal, no puedo probarlo, y una discusi\u00f3n sobre ello se alejar\u00eda demasiado de la \u00f3ptica de este art\u00edculo. Aqu\u00ed s\u00f3lo dir\u00e9 que mi opini\u00f3n est\u00e1 basada mayormente en mi propia experiencia viviendo fuera del sistema Tecnoindustrial.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es dif\u00edcil decir c\u00f3mo se sent\u00edan los cazadores-recolectores respecto a su trabajo, ya que los antrop\u00f3logos y otras personas que han visitado los pueblos primitivos (al menos aquellos cuyos informes he le\u00eddo) normalmente no parecen haberse preguntado dichas cuestiones. Pero el siguiente texto de Holmberg merece la pena mencionarlo: \u201cson relativamente ap\u00e1ticos respecto al trabajo (taba taba), el cual incluye tareas tan ingratas como la construcci\u00f3n de casas, reunir le\u00f1a, limpiar, plantar y labrar los campos. Sin embargo, en un tipo de trabajo bastante diferente, se encuentran actividades tan placenteras como la caza (gwata gwata) y la recolecci\u00f3n (deka deka, \u201cbuscar\u201d), los cuales son vistos m\u00e1s como un divertimento que como trabajo\u201d [44].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pese a eso, el hecho es que, como vimos anteriormente, las actividades de caza y recolecci\u00f3n de los Siriono gastaban una excesiva cantidad de tiempo, eran fatigosas, agotadoras, y exigentes f\u00edsicamente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">3. Otro elemento del mito anarcoprimitivista es la creencia de que en los grupos cazadores-recolectores, al menos en los n\u00f3madas, hab\u00eda igualdad de g\u00e9nero. John Zerzan, por ejemplo, lo afirma en Futuro Primitivo [45] y en alg\u00fan otro sitio [46]. Probablemente s\u00ed que existieran sociedades con total igualdad de g\u00e9nero, aunque no s\u00e9 de ning\u00fan ejemplo que sea irrebatible. S\u00ed s\u00e9 de culturas cazadoras-recolectoras que ten\u00edan un grado de igualdad relativamente alto, pero se quedaban cortas respecto a la igualdad total. En otras sociedades cazadoras-recolectoras n\u00f3madas hab\u00eda, sin duda alguna, un dominio masculino, y en algunas de dichas sociedades alcanzaba un nivel de brutalidad absoluto hacia la mujer. Probablemente el ejemplo m\u00e1s comentado de igualdad de g\u00e9nero entre cazadores-recolectores es el de los bosquimanos de Richard Lee, a los cuales ya me refer\u00ed anteriormente en nuestra discusi\u00f3n sobre la vida laboral de los cazadores-recolectores. En primer lugar se deber\u00eda decir que podr\u00eda ser muy arriesgado asumir que las conclusiones de Lee respecto a los bosquimanos de la regi\u00f3n de Dobe se podr\u00edan aplicar a los bosquimanos de la regi\u00f3n del Kalahari de una forma general. Los diferentes grupos de bosquimanos difieren culturalmente [47]; ya que ni siquiera todos ellos hablan una misma lengua.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En cualquier caso, fi\u00e1ndose en gran medida de los estudios de Richard Lee, Nancy Bonvillain establece que entre los bosquimanos de Dobe (a los que ella llama \u201cJu\/\u2019hoansi\u201d), \u201clas normas sociales sostienen claramente la noci\u00f3n de igualdad entre hombres y mujeres\u201d [49] y que \u201csu sociedad valida abiertamente la igualdad de hombres y mujeres\u201d [50]. As\u00ed que los bosquimanos de Dobe ten\u00edan igualdad de sexos, \u00bfno?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Bueno, pues quiz\u00e1 no. Mirad algunos de los hechos que Bonvillain expone en el mismo libro: \u201cLa mayor\u00eda de los l\u00edderes y representantes del campamento son hombres. A pesar de que ambos, mujeres y hombres, participan en las discusiones de grupo y la toma de decisiones, \u2026el tiempo que participan los hombres en las discusiones supone las dos terceras partes del total de ambos g\u00e9neros\u201d [51].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Mucho peor son los matrimonios forzados de chicas bastante j\u00f3venes con hombres mucho m\u00e1s mayores que ellas [52]. Es cierto que las pr\u00e1cticas que parecen crueles para nosotros, podr\u00edan no parecer crueles para la gente de otras culturas a los que se les imponen dichas pr\u00e1cticas. Pero Bonvillain cita las palabras de una mujer bosquimana que muestra que al menos ella percibi\u00f3 su matrimonio forzado como cruel: \u201cLloraba sin parar [53].\u201d \u201cMe escapaba una y otra vez. Una parte de mi coraz\u00f3n segu\u00eda pensando: \u00bfpor qu\u00e9 soy una ni\u00f1a y ya tengo marido?\u201d [54]; adem\u00e1s, \u201cya que la vejez da prestigio\u2026, los maridos m\u00e1s ancianos, experimentados, y maduros, pueden convertir a sus mujeres en socialmente subordinadas, si no ya personalmente\u201d [55].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por consiguiente, d\u00e1ndose que los bosquimanos de Dobe ten\u00edan sin duda alguna varios elementos de la igualdad de g\u00e9neros, se podr\u00eda hacer una gran excepci\u00f3n y afirmar que ten\u00edan igualdad de g\u00e9neros total. Bas\u00e1ndose en su experiencia personal, Colin Turnbull estableci\u00f3 que entre los pigmeos Mtubi de \u00c1frica, una mujer \u201cde ning\u00fan modo es socialmente inferior a un hombre\u201d [56], y que \u201cla mujer no es objeto de discriminaci\u00f3n\u201d [57]. Eso suena a igualdad de g\u00e9neros \u2026hasta que te fijas en los hechos concretos que el propio Turnbull ofrece en esos mismos libros: Una cierta cantidad de palizas a la esposa se considera bueno, y de la mujer se espera que responda con m\u00e1s pelea [58]; \u201c\u00c9l dijo que estaba muy contento con su esposa, y no encontr\u00f3 necesario darle palizas tan a menudo\u201d [59]; El hombre arroja a la mujer al suelo y la abofetea [60]; El marido le dio una paliza a su mujer [61]; El hombre le pega una paliza a su hermana [62]; Kenge da una paliza a su hermana [63]; \u201cQuiz\u00e1s \u00e9l deber\u00eda haberle dado una paliza m\u00e1s fuerte, dijo Tungana [un anciano], porque a algunas chicas les gusta que les peguen\u201d [64]; \u201cAmabosu respondi\u00f3 revent\u00e1ndole la cara con firmeza. Normalmente Ekianga habr\u00eda aprobado tal varonil acto de afirmaci\u00f3n de su autoridad sobre una mujer infiel\u201d [65]. Turnbull menciona dos casos de hombres dando \u00f3rdenes a sus mujeres [66]. No he encontrado ni un caso en los libros de Turnbull de mujeres dando \u00f3rdenes a sus maridos. Se refiere a las pipas de fumar conseguidas por mujeres como si fueran propiedad del marido [67]. \u201cUn chico necesita el permiso de una chica antes de que las relaciones tengan lugar. Los hombres dicen que una vez que se tumban con una chica, sin embargo, si quieren pueden pillarla por sorpresa, cuando est\u00e1n meti\u00e9ndole mano, y forzarle para su prop\u00f3sito\u201d [68]. En nuestros d\u00edas a eso lo llamamos \u201ccita que acaba en violaci\u00f3n\u201d, y el joven que estuviera involucrado se arriesgar\u00eda a una larga pena de prisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por el bien del equilibrio, vamos a remarcar tambi\u00e9n que Turnbull no encontr\u00f3 ning\u00fan caso de lo que llamar\u00edamos \u201cviolaci\u00f3n callejera\u201d como opuesto a la \u201cviolaci\u00f3n en una cita\u201d [69]; se supone que los maridos no golpeaban a sus mujeres en la cabeza o en la cara [70]; y al menos en un caso en el que un hombre acab\u00f3 dando palizas a su mujer de una manera muy frecuente y severa, sus compa\u00f1eros de campamento, a la larga, encontraron razones para acabar con el abuso sin el uso de la fuerza y sin una intromisi\u00f3n abierta [71]. Tambi\u00e9n se deber\u00eda tener en cuenta que el significado de una paliza depende del contexto cultural. In nuestra sociedad es una gran humillaci\u00f3n ser golpeado por otra persona, especialmente por una que es m\u00e1s grande y fuerte que uno mismo. Pero ya que los golpes eran algo habitual entre los Mtubi, se podr\u00eda asumir con seguridad que ellos no se sent\u00edan particularmente humillados.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No obstante est\u00e1 bastante claro que hab\u00eda cierto grado de dominaci\u00f3n masculina entre los Mtubi. Entre los Siriono: \u201cuna mujer est\u00e1 subordinada a su marido\u201d [73]; \u201cLas familias numerosas son frecuentemente dominadas por el var\u00f3n activo m\u00e1s anciano\u201d [74]; \u201cLa mujer es dominada por el hombre\u201d [75]; \u201cSi un hombre est\u00e1 fuera, en el bosque con una mujer, \u2026\u00e9l puede arrojarla al suelo bastamente y cobrarse su premio [sexo] con tan solo decir una palabra\u201d [76]; Definitivamente los padres prefieren tener hijos varones [77]; \u201cAunque la categor\u00eda de ererekwa est\u00e1 reservado para los hombres que sean jefe, si se le pregunta a una mujer `\u00bfqui\u00e9n es tu ererekwa?\u00b4 ella siempre responder\u00e1 `mi Marido\u00b4\u201d [78]. Por otra parte, los Siriono nunca dan palizas a sus mujeres [79], y \u201clas mujeres disfrutan de los mismos privilegios que los hombres. Consiguen igual o m\u00e1s comida, y disfrutan de la misma libertad sexual\u201d [80]. Seg\u00fan Bonvillain, los hombres esquimales \u201cdominan a sus mujeres e hijas. El dominio que ejercen los hombres no es total, sin embargo\u2026\u2026\u201d [81]. Ella describe las relaciones de g\u00e9nero de los esquimales en varios detalles [82], que podr\u00edan, o no, ser un sesgo para recalcar su ideolog\u00eda feminista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Entre los esquimales con los que vivi\u00f3 Gontran de Poncins, los maridos sosten\u00edan abiertamente su autoridad sobre las mujeres [83], y a veces les daban palizas [84]. Hasta ahora, y a trav\u00e9s de su talento para la persuasi\u00f3n, las esposas ten\u00edan un gran poder sobre sus maridos: \u201cPodr\u00eda parecer \u2026 que la mujer nativa viv\u00eda en un estado completamente deplorable de inferioridad respecto al var\u00f3n esquimal, pero este no es el caso. Lo que pierde en autoridad, en comparaci\u00f3n con la mujer blanca, lo gana, gracias a un ingenio superior, de muchas otras maneras. La mujer nativa era muy astuta, y casi nunca fallaba al conseguir lo que quer\u00eda\u201d; \u201cObservar esta comedia era un disfrute perpetuo, esta batalla casi sin palabras en la que la mujer \u2026 inevitablemente consegu\u00eda lo mejor del marido. No existe una mujer esquimal desentrenada en el arte del peloteo, ni una incapaz de repetir sin cansarse y sin embargo mencionando con insinuante insistencia lo que quiere, hasta que el marido, desgastado por su persistencia, se rinde\u201d, \u201cLas mujeres estaban detr\u00e1s de todo en este mundo esquimal\u201d [85]; \u201cNo es necesario ser feminista para preguntar: \u00bfqu\u00e9 hay sobre el estatus de la mujer esquimal? Su estatus les viene bastante bien. Y he indicado ocasionalmente en estas p\u00e1ginas que ellas no son s\u00f3lo amas de casa, sino tambi\u00e9n, en la mayor\u00eda de las familias esquimales, las astutas promotoras de las decisiones de sus maridos\u201d [86].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sin embargo, Poncins puede haber exagerado la amplitud del poder de las mujeres esquimales, ya que no era suficiente para permitirles rechazar el sexo no deseado: el pr\u00e9stamo de mujeres entre estos esquimales era determinado por los hombres, y las mujeres ten\u00edan que aceptar ser prestadas tanto si les gustaba como si no [87]. Al menos en algunos casos, aparentemente, a la mujer esto le amargaba bastante [88].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El trato de los abor\u00edgenes australianos hacia sus mujeres tampoco se quedaba corto en cuanto a abominable. Las mujeres no ten\u00edan apenas poder para elegir a sus propios maridos [89]. Se les describe como que eran \u201cpose\u00eddas por los hombres\u201d, quienes eleg\u00edan sus maridos por ellas [90]. A las mujeres j\u00f3venes se les sol\u00eda obligar a casarse con hombres mayores, y entonces ten\u00edan que trabajar para proveer a sus ancianos maridos de las necesidades vitales [91]. Como no es de extra\u00f1ar, alguna mujer joven se escapaba para evitar el matrimonio forzado. Entonces era apaleada severamente con una porra y se le llevaba de vuelta a su marido. Si ella persist\u00eda en huir, podr\u00edan incluso clavarle una lanza en el muslo [92]. Una mujer atrapada en un matrimonio desagradable pod\u00eda disfrutar del consuelo de tener a un amante en otro lugar, pero, ya que esto era medio-tolerado, pod\u00eda llevar a la violencia [93]. Una mujer podr\u00eda incluso llegar al punto de fugarse con su amante. Sin embargo: \u201cSer\u00edan seguidos, y si les pillan, como castigo para la chica, por el momento, se convertir\u00eda en propiedad de sus perseguidores. La pareja ser\u00eda llevada de vuelta al campamento donde, si eran de la divisi\u00f3n del t\u00f3tem correcta para casarse, el amante tendr\u00eda que aguantar una prueba donde se le arrojar\u00edan lanzas por parte del marido y sus parientes\u2026 y a la chica se le daba una paliza por parte de sus parientes. Si la pareja no era de la divisi\u00f3n del t\u00f3tem correcta para casarse, ambos ser\u00edan asesinados a lanzazos cuando los encontraran, ya que su pecado era imperdonable\u201d [94].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Aunque hab\u00eda \u201cverdadera armon\u00eda y entendimiento mutuo en la mayor\u00eda de las familias de abor\u00edgenes\u201d, dar palizas a las mujeres era una pr\u00e1ctica que exist\u00eda [95]. Seg\u00fan A. P. Elkin, bajo ciertas circunstancias \u2013por ejemplo, en ciertas ocasiones ceremoniales\u2013 la mujer ten\u00eda que aceptar el sexo obligatorio, el cual \u201cimplica que la mujer es un objeto para ser usado de ciertas maneras establecidas socialmente\u201d [96]. La mujer, dice Elkin, \u201cpod\u00eda no poner objeci\u00f3n\u201d [97], pero \u201ca veces ellas viv\u00edan aterrorizadas debido al uso que se hac\u00eda de ellas en ciertas ceremonias\u201d [98]. Por supuesto, ninguna demanda se hace aqu\u00ed, ya que todas las condiciones previas prevalecen en toda la extensi\u00f3n de la Australia aborigen.<br \/>\nLa cultura no era uniforme a lo largo del continente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Coon dice que los australianos eran n\u00f3madas, pero tambi\u00e9n establece que en algunas partes del sudeste de Australia, concretamente \u201cLas partes mejor provistas de agua, particularmente Victoria y la tierra del R\u00edo Murray\u201d, los abor\u00edgenes eran \u201crelativamente sedentarios\u201d [99]. De acuerdo con Massola, en las partes m\u00e1s secas del sudeste de Australia, los abor\u00edgenes ten\u00edan que recorrer largas distancias de un pozo a otro, los cuales estaban sec\u00e1ndose, ya que era \u00e9poca de sequ\u00eda [100]. Esto se corresponde con el alto grado de nomadismo descrito para otras partes \u00e1ridas de Australia, donde \u201clos abor\u00edgenes se mov\u00edan de un charco a otro a lo largo de rutas bien definidas, en reducidos grupos familiares. El campamento entero se mov\u00eda y raramente establec\u00eda sus bases\u201d [101]. Al establecer que en \u201clas partes mejor provistas de agua\u201d los abor\u00edgenes eran \u201crelativamente sedentarios\u201d, Coon afirma sin duda que \u201cen las regiones f\u00e9rtiles hab\u00eda zonas de acampada bien establecidas, cercanos al agua, donde la gente siempre acampaba en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o. Los campamentos eran bases desde donde la gente hac\u00eda incursiones en los arbustos de alrededor para buscar comida, volviendo por la tarde o permaneciendo varios d\u00edas fuera\u201d [102].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Coon dice que en parte de la tierra bien provista de agua del R\u00edo Murray, cada clan territorial ten\u00eda un jefe y un consejo formado principalmente por hombres, aunque en algunos pocos casos las mujeres tambi\u00e9n eran elegidas para formar parte del consejo; mientras, un poco m\u00e1s hacia el norte y el oeste, hab\u00eda un peque\u00f1o liderazgo formal y \u201cel control sobre las mujeres y varones j\u00f3venes era compartido entre los hombres de edades comprendidas entre treinta a cincuenta a\u00f1os [103]. De este modo, las mujeres australianas ten\u00edan muy poco poder pol\u00edtico. A\u00fan as\u00ed, como entre los esquimales de Poncins, en nuestra sociedad ciertamente, y probablemente en cualquier sociedad, la mujer sol\u00eda ejercer una gran influencia sobre los hombres [104].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los tasmanios tambi\u00e9n fueron cazadores-recolectores n\u00f3madas (aunque algunos eran \u201crelativamente sedentarios\u201d [105]), y no est\u00e1 claro que trataran a las mujeres algo mejor de c\u00f3mo lo hac\u00edan los australianos. \u201cEn una ocasi\u00f3n se nos inform\u00f3 de que un grupo que viv\u00eda cerca de Hobart Town antes de la llegada de los colonos fue asaltado por los vecinos, los cuales mataron a los hombres que trataron de impedirlo y se llevaron a sus mujeres. Y hay otros informes de casos individuales de matrimonio por captura. A veces, cuando un hombre de un grupo vecino ten\u00eda derecho a casarse con una chica, pero ni a ella ni a sus padres les gustaba, se dice que mataban a la chica antes que rendirse\u201d [106]; \u201cLas otras tribus consideraban [a una cierta tribu] cobardes, y les asaltaron para robarles a sus mujeres\u201d [107]; \u201cWoorrady viol\u00f3 y mat\u00f3 a su cu\u00f1ada\u201d [108].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Aqu\u00ed deber\u00eda dejar claro que no es mi intenci\u00f3n argumentar en contra de la igualdad de g\u00e9neros. Yo mismo soy lo bastante producto de la Sociedad Industrial moderna como para saber que mujeres y hombres deber\u00edan encontrarse en un estatus de igualdad. Mi prop\u00f3sito en este punto es simplemente exhibir los hechos que conciernen a las relaciones entre distintos sexos en las sociedades cazadoras-recolectoras.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">4. Hay un problema impl\u00edcito en cualquier intento de sacar conclusiones sobre las culturas cazadoras-recolectoras \u201cpuras\u201d y originales, a partir de las observaciones dadas desde las sociedades cazadoras-recolectoras que viven en la actualidad. Si tenemos la descripci\u00f3n de una cultura primitiva, por lo general habr\u00e1 sido escrita por una persona civilizada. Si la descripci\u00f3n es detallada, entonces, durante el tiempo en el que fue escrita, el pueblo primitivo descrito en ella habr\u00e1 tenido muy seguramente un contacto, directo o indirecto, con la civilizaci\u00f3n, y tal contacto podr\u00eda acarrear cambios dram\u00e1ticos en la cultura primitiva. Elizabeth Marshall Thomas, en el ep\u00edlogo de la edici\u00f3n de 1989 de su libro La Gente Inofensiva [109], describe el efecto catastr\u00f3ficamente destructivo de la civilizaci\u00f3n sobre los bosquimanos que conoci\u00f3. Harold B. ha se\u00f1alado que (por ejemplo) los esquimales modernos \u201cest\u00e1n bastante contentos con sus rifles de alta potencia, sus motos acu\u00e1ticas, y dem\u00e1s\u201d [110]. \u201cY dem\u00e1s\u201d incluye motos de nieve. Por ello, Barclay dice, \u201clos cazadores-recolectores de hoy en d\u00eda no son id\u00e9nticos en ning\u00fan sentido a los de hace mil a\u00f1os o diez mil a\u00f1os\u201d [111]. De acuerdo con los escritos de Cashdan de 1989, \u201ctodos los cazadores-recolectores del planeta, a d\u00eda de hoy, est\u00e1n en contacto, directa o indirectamente, con la econom\u00eda mundial. Este hecho deber\u00eda advertirnos de que no debemos ver a los cazadores-recolectores actuales como si fueran el vivo retrato de los del pasado\u201d [112].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por supuesto, si se est\u00e1n buscando pruebas sobre el modo de vida de los seres humanos antes del advenimiento de la civilizaci\u00f3n, nadie en su sano juicio se centrar\u00eda en pueblos que usan motos acu\u00e1ticas, motos de nieve, o rifles de gran calibre [113], o en pueblos cuyas culturas han sido obvia y extremadamente alteradas por la intrusi\u00f3n de las sociedades civilizadas. Buscar\u00edamos datos de cazadores-recolectores que hubieran sido escritos (al menos) hace varias d\u00e9cadas y que a la vez \u2013en la medida que lo podamos atestiguar\u2013 sus culturas no hayan sido alteradas sensiblemente por el contacto con la civilizaci\u00f3n. Pero no siempre es f\u00e1cil decir si el contacto con la civilizaci\u00f3n ha alterado una cultura primitiva. Claramente, Coon est\u00e1 al tanto de este problema, y en su excelente estudio sobre las culturas cazadoras-recolectoras nos da el siguiente ejemplo de c\u00f3mo una aparentemente leve interferencia por parte de la civilizaci\u00f3n puede tener un efecto desastroso en una cultura primitiva: Cuando \u201clos bienintencionados misioneros repartieron las hachas de acero\u201d a los abor\u00edgenes Yir Yoront de Australia, \u201c el mundo de los Yir Yoront casi llega a su fin. Los hombres perdieron la autoridad ante sus esposas, apareci\u00f3 una laguna generacional\u201d, y un sistema de comercio que abarcaba cientos de millas fue alterado [114].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los bosquimanos de Richard Lee son quiz\u00e1 el ejemplo favorito para los anarcoprimitivistas y antrop\u00f3logos izquierdistas que quieren presentar una imagen pol\u00edticamente correcta de los cazadores-recolectores, y los bosquimanos de Lee estaban entre los cazadores-recolectores menos \u201cpuros\u201d de los que hemos mencionado aqu\u00ed. Puede que ni siquiera hayan sido siempre cazadores-recolectores [115]. En cualquier caso, probablemente han estado comerciando con pueblos agricultores y ganaderos durante un par de milenios [116]. Los bosquimanos Kung, a los cuales conoci\u00f3 la se\u00f1ora Thomas, hab\u00edan adquirido metal a trav\u00e9s del comercio [117], y aparentemente es cierto que pas\u00f3 lo mismo con los bosquimanos de Lee [118]. La se\u00f1ora Thomas escribi\u00f3: \u201cdesde los diez a los veinte a\u00f1os despu\u00e9s de que empez\u00e1ramos nuestro trabajo, muchos acad\u00e9micos [probablemente esto incluye a Richard Lee] han desarrollado un gran inter\u00e9s por los bosquimanos. Muchos de ellos fueron a Botswana a visitar a grupos de bosquimanos Kung, y durante un tiempo en Botswana, la proporci\u00f3n antrop\u00f3logos\/bosquimanos era casi igual\u201d [119]. Obviamente, la propia presencia de tantos antrop\u00f3logos puede haber afectado al comportamiento de los bosquimanos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la d\u00e9cada de 1950 [120], cuando Turnbull los estudi\u00f3, y a\u00fan m\u00e1s en las d\u00e9cadas de 1920 y 1930 [121] cuando Schebesta los estudi\u00f3, los Mbuti aparentemente no ten\u00edan mucho contacto con la civilizaci\u00f3n, as\u00ed que Schebesta fue tan lejos como para afirmar que \u201clos Mbuti, no s\u00f3lo racialmente, sino psicol\u00f3gicamente y en t\u00e9rminos de historia cultural, son un fen\u00f3meno primigenio (ur-fen\u00f3meno) entre las razas y pueblos de la Tierra\u201d [122]. Pero los Mbuti ya hab\u00edan empezado a estar algo influenciados por la civilizaci\u00f3n unos a\u00f1os antes de que Schebesta les visitara por primera vez [123]. Y durante siglos, antes de eso, los Mbuti hab\u00edan vivido en un contacto cercano (el cual tambi\u00e9n inclu\u00eda amplias relaciones comerciales) con pueblos no civilizados que trabajaban sus cultivos [124]. Como escribi\u00f3 Schebesta, \u201cLa creencia de que los Mbuti han sido herm\u00e9ticamente aislados del resto del mundo ha sido desechada de una vez por todas\u201d [125]. Turnbull va m\u00e1s lejos: \u201cEsto no nos dice de ninguna manera que la estructura [social] que es hallada entre los Mbuti sea representativa de una estructura original de pigmeos cazadores-recolectores; de hecho probablemente est\u00e1 lejos de ello, puesto que las repercusiones de la invasi\u00f3n del bosque por parte del pueblo horticultor han sido enormes\u201d [126].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Aunque algunos de los esquimales de Gontran de Poncins eran m\u00e1s \u201cpuros\u201d que otros [127], parece que todos ellos ten\u00edan al menos algunos bienes de comercio proveniente de los blancos. Si alg\u00fan lector quiere tomarse la molestia de localizar la fuente primaria m\u00e1s reciente \u2013quiz\u00e1 algo del trabajo de Vilhjalmur Stefansson- para as\u00ed abordar tan fielmente como fuera posible la original y \u201cpura\u201d cultura esquimal, yo estar\u00eda interesado en o\u00edr sus hallazgos. Pero es posible que incluso bastante antes de que los europeos establecieran contacto, la cultura de los esquimales hubiera sido afectada por algo que hubieran recibido de una sociedad no cazadora; puesto que los perros de trineo no provienen de los cazadores recolectores [128].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Con los Siriono nos acercamos m\u00e1s a la pureza que con los Bosquimanos, los Mbuti o los Esquimales de Poncin. Los Siriono ni siquiera ten\u00edan perros [129], y aunque ellos practicaban el cultivo en extensiones limitadas los antrop\u00f3logos consideran su cultura como Paleol\u00edtica (Edad de Piedra Antigua) [130]. Algunos de los Siriono estudiados por Holmberg hab\u00edan tenido escaso o nulo contacto con blancos antes de la llegada de Holmberg [131] y, entre esos Siriono, apenas se encuentran herramientas europeas [132] hasta que el propio Holmberg las introdujo [133]. Por el contrario, los Siriono hac\u00edan sus herramientas con materiales locales encontrados de forma natural [134]. Los Siriono adem\u00e1s eran tan primitivos que no pod\u00edan contar m\u00e1s de tres [135]. Sin embargo, la cultura de los Siriono podr\u00eda haber sido afectada por el contacto con sociedades m\u00e1s \u201cavanzadas\u201d, ya que Holmberg pens\u00f3 que los Siriono eran \u201cprobablemente un resto de una antigua poblaci\u00f3n que fue exterminada, absorbida, o engullida por invasores m\u00e1s civilizados\u201d [136]. Lauriston Sharp incluso ha sugerido que los Siriono podr\u00edan haber \u201cdegenerado\u201d (sic) \u201cdesde una condici\u00f3n t\u00e9cnica m\u00e1s avanzada\u201d, aunque Holmberg rechaz\u00f3 esta visi\u00f3n, y el propio Sharp la consider\u00f3 \u201cirrelevante\u201d [137]. Adem\u00e1s, los Siriono podr\u00edan haber sido afectados indirectamente por la civilizaci\u00f3n europea, ya que probablemente algunas de las enfermedades sufridas por ellos, por ejemplo malaria, han sido tra\u00eddas a las Am\u00e9ricas por los europeos [138]. No es de extra\u00f1ar que la mayor\u00eda de los cazadores-recolectores que he citado aqu\u00ed \u2013como aquellos citados por los anarcoprimitivistas y los arque\u00f3logos pol\u00edticamente correctos- fueron afectados por el contacto directo o indirecto con los pueblos agricultores y ganaderos incluso mucho antes de su primer contacto con los europeos, porque fuera de Australia, Tasmania, y el lejano oeste y norte de Norteam\u00e9rica \u201clas poblaciones que permanecieron siendo fieles al estilo de vida de la caza-recolecci\u00f3n eran peque\u00f1as y dispersas\u201d [139]. Consecuentemente, con la posible excepci\u00f3n de los que viv\u00edan en peque\u00f1as islas, ellos tuvieron que tener necesariamente alg\u00fan tipo de contacto con poblaciones cazadoras-recolectoras de alrededor.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Probablemente los abor\u00edgenes australianos y los tasmanios eran los cazadores recolectores m\u00e1s puros cuando los europeos los hallaron por primera vez. Australia era el \u00fanico continente que estaba habitado por cazadores recolectores exclusivamente hasta la llegada del hombre blanco, y Tasmania, una isla justo al sur de Australia, estaba incluso m\u00e1s aislada. Pero Tasmania puede haber sido visitada por polinesios, y en el norte de Australia hab\u00eda cierto contacto limitado con gente de Indonesia y Nueva Guinea antes de la llegada de los europeos [140]. Incluso es probable un contacto anterior con forasteros, los cuales podr\u00edan ser, o no, cazadores-recolectores [141].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por lo tanto no tenemos ninguna prueba concluyente que diga que las culturas cazadoras-recolectoras que sobreviven en nuestros tiempos no hayan sido considerablemente afectadas por el contacto con sociedades no-cazadoras-recolectoras desde el momento en que fueron escritas las primeras de sus descripciones. Consecuentemente, de una manera m\u00e1s o menos clara est\u00e1 impl\u00edcito en usar informes de sociedades cazadoras-recolectoras recientes el sacar conclusiones acerca de las relaciones entre g\u00e9neros de los cazadores-recolectores prehist\u00f3ricos. Y cualquier conclusi\u00f3n sacada de restos arqueol\u00f3gicos sobre las relaciones sociales entre hombres y mujeres s\u00f3lo puede ser sumamente especulativa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">As\u00ed que, si te apetece, puedes rechazar toda prueba dada por las descripciones de culturas cazadoras-recolectoras recientes, y en ese caso no sabr\u00edamos pr\u00e1cticamente nada sobre las relaciones entre g\u00e9neros de los cazadores-recolectores prehist\u00f3ricos. O (con las salvedades necesarias) puedes aceptar la evidencia de las sociedades cazadoras-recolectoras recientes, y en ese caso la evidencia se\u00f1ala claramente a un grado significativo de dominaci\u00f3n masculina. En cualquier caso, no existe prueba alguna que respalde la creencia de los anarcoprimitivistas de que todas o la mayor\u00eda de las sociedades humanas ten\u00edan total igualdad de g\u00e9neros antes del advenimiento de la agricultura y la ganader\u00eda hace unos diez mil a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">5. Nuestro repaso concerniente a las relaciones de g\u00e9nero entre las sociedades cazadoras-recolectoras actuales nos ayuda a revelar parte de la psicolog\u00eda de los anarcoprimitivistas y de sus primos, los antrop\u00f3logos pol\u00edticamente correctos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los anarcoprimitivistas, y muchos de los antrop\u00f3logos pol\u00edticamente correctos, citan cada prueba que encuentran sobre la igualdad de g\u00e9neros entre cazadores-recolectores, mientras que a la vez ignoran sistem\u00e1ticamente las abundantes pruebas halladas en informes de testigos presenciales sobre la desigualdad de g\u00e9neros en las culturas cazadoras-recolectoras. Por ejemplo, el antrop\u00f3logo Haviland, en su libro de texto Antropolog\u00eda Cultural, establece que \u201cuna importante caracter\u00edstica de la sociedad recolectora [cazadores-recolectores] es su igualitarismo\u201d [142]. \u00c9l reconoce que los dos sexos pueden tener un estatus diferente en dichas sociedades, pero reivindica que \u201cesas diferencias de estatus por s\u00ed mismas no implican ninguna desigualdad necesariamente\u201d, y que \u201cen las sociedades recolectoras tradicionales, nada requer\u00eda especial deferencia de mujeres a hombres\u201d [143]. Si miras las p\u00e1ginas listadas en el \u00edndice de Haviland para las entradas \u201cBosquimano\u201d, \u201cJu\/\u2019hoansi\u201d (otro nombre para los Bosquimanos de Dobe), \u201cEsquimal\u201d, \u201cInuit\u201d (otro nombre para los Esquimales), \u201cMbuti\u201d, \u201cTasmanio\u201d, \u201cAustraliano\u201d, y \u201cAborigen\u201d (a los Siriono no se les menta en el \u00edndice), no encontrar\u00e1s menci\u00f3n alguna sobre palizas a esposas, matrimonios forzados, relaciones sexuales forzadas, o cualquiera de los otros ejemplos de dominaci\u00f3n masculina que cit\u00e9 antes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Haviland no niega que esas cosas ocurrieran. \u00c9l no reivindica, por ejemplo, que Turnbull simplemente se invent\u00f3 sus historias sobre palizas a mujeres entre los Mbuti, o que tal o cu\u00e1l prueba muestra que las mujeres abor\u00edgenes australianas no estaban sujetas al sexo involuntario antes de la llegada de los europeos. Simplemente ignora estos temas, como si no existieran. Y no es que Haviland no est\u00e9 al tanto de estos temas. Por ejemplo, \u00e9l cita el libro de A. P. Elkin, Los Abor\u00edgenes Australianos [144], lo que indica que no s\u00f3lo le es familiar el libro sino que lo considera una fuente de informaci\u00f3n relevante. Pero el libro de Elkin, el cual he citado anteriormente, provee de amplios ejemplos de que los hombres abor\u00edgenes australianos tiranizaban a sus mujeres [145] \u2013prueba que Haviland no menciona. Est\u00e1 bastante claro lo que pasa: la igualdad de sexos es un principio fundamental de la ideolog\u00eda mayoritaria en la sociedad moderna. Como miembros altamente socializados de esa sociedad, los antrop\u00f3logos pol\u00edticamente correctos creen en el principio de la igualdad de g\u00e9neros de un modo similar a una convicci\u00f3n religiosa, y sienten la necesidad de darnos peque\u00f1as lecciones morales sosteniendo, para nuestra admiraci\u00f3n, los ejemplos de la igualdad de g\u00e9neros que supuestamente prevalec\u00eda cuando la raza humana a\u00fan permanec\u00eda en un estado pr\u00edstino y genuino. Este retrato de las culturas primitivas s\u00f3lo es motivado por la propia necesidad de los antrop\u00f3logos de reafirmar su fe, y no tiene nada que ver un una honesta b\u00fasqueda de la verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por poner otro ejemplo, he escrito cuatro veces a John Zerzan invit\u00e1ndole a reforzar sus reivindicaciones sobre la igualdad de g\u00e9neros entre cazadores-recolectores [146]. Las respuestas que me dio fueron vagas y evasivas [147]. De buena gana habr\u00eda publicado aqu\u00ed las cartas que Zerzan me escribi\u00f3 sobre este tema para que el lector pudiera juzgarlas por s\u00ed mismo. Sin embargo, escrib\u00ed a Zerzan pidi\u00e9ndole permiso para publicar sus cartas, pero \u00e9l me deneg\u00f3 dicha petici\u00f3n [148]. Junto a sus cartas me envi\u00f3 fotocopias de p\u00e1ginas de unos pocos libros que conten\u00edan alegatos generales e imprecisos que aparentemente apoyaban sus reivindicaciones sobre la igualdad de g\u00e9neros; por ejemplo, este alegato de John E Pfeiffer, quien no es ni especialista ni testigo presencial de la conducta primitiva, sino un divulgador: \u201cPor razones desconocidas el sexismo lleg\u00f3 con la colonizaci\u00f3n y la ganader\u00eda, con la aparici\u00f3n de la sociedad compleja\u201d [149].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Zerzan tambi\u00e9n me mand\u00f3 una fotocopia de una p\u00e1gina de un libro de Bonvillain que conten\u00eda el siguiente alegato: \u201cEn las bandas de sociedades recolectoras [cazadoras-recolectoras], el potencial para una igualdad de g\u00e9neros es quiz\u00e1 el mayor\u2026\u201d [150]. Pero Zerzan no incluy\u00f3 copias de las p\u00e1ginas en las que Bonvillain dec\u00eda que la dominancia masculina era evidente en algunas sociedades cazadoras-recolectoras como en los Esquimales, o las p\u00e1ginas en las que daba informaci\u00f3n que pon\u00eda en duda sus propias reivindicaciones sobre la igualdad de g\u00e9neros en los Bosquimanos de Dobe, como ya analic\u00e9 antes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El propio Zerzan reconoce que el material que me envi\u00f3 era \u201cobviamente no definitivo\u201d, aunque afirm\u00f3 que era \u201ccompletamente representativo en general\u201d [151]. Cuando le presion\u00e9 para que reforzara a\u00fan m\u00e1s sus argumentos [152], me envi\u00f3 una copia de su ensayo Futuro Primitivo, del libro de mismo nombre [153]. En este ensayo \u00e9l cita a la mayor\u00eda de sus fuentes usando s\u00f3lo el apellido de los autores y la fecha de la publicaci\u00f3n; supuestamente se espera que el lector busque m\u00e1s informaci\u00f3n en la bibliograf\u00eda que ese mismo libro provee en alguna parte. Pero como Zerzan no me dio ninguna copia de la bibliograf\u00eda, no tuve opci\u00f3n de comprobar sus fuentes. Yo le hice saber esto [154], pero a\u00fan as\u00ed sigui\u00f3 sin mandarme una copia de la bibliograf\u00eda. En cualquier caso, hay buenas razones para sospechar que Zerzan no fue muy cr\u00edtico seleccionando sus fuentes. Por ejemplo, cita al antiguo Laurens van der Post [155]; pero en su libro El Contador de Muchas Historias, J. D. F. Jones, un antiguo admirador de Laurens van der Post, ha dicho que este \u00faltimo es un mentiroso y un fraude.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Incluso juzg\u00e1ndolo por las apariencias, la informaci\u00f3n dada en Futuro Primitivo no aporta nada s\u00f3lido en el tema de las relaciones de g\u00e9nero. Los alegatos generales e imprecisos son de poca utilidad. Como se\u00f1al\u00e9 antes, Bonvillain y Turnbull hicieron afirmaciones generales sobre la igualdad de g\u00e9neros entre los Bosquimanos y los Mbuti respectivamente, y dichas afirmaciones eran contradichas por hechos concretos que los propios Bonvillain y Turnbull incluyeron en esos mismos libros. En temas aparte de la igualdad de g\u00e9neros, algunos de los argumentos expuestos en Futuro Primitivo eran demostrablemente falsos. Por poner dos ejemplos:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">(i) Zerzan, bas\u00e1ndose en un tal \u201cDe Vries\u201d, reivindica que entre los cazadores-recolectores el parto sucede \u201csin la dificultad del dolor\u201d [156]. Oh, \u00bfde veras? Ahora lo que la se\u00f1ora Thomas escribi\u00f3 desde su experiencia personal entre los Bosquimanos: \u201cLas mujeres Bosquimanas dan a luz solas \u2026 a no ser que una chica est\u00e9 trayendo al mundo su primer hijo, en cuyo caso su madre podr\u00eda ayudarle, o a no ser que el parto sea extremadamente complicado, en cuyo caso una mujer podr\u00eda pedir la ayuda de su madre o de otra mujer. Una mujer pariendo pod\u00eda apretar los dientes, dejar que le caigan l\u00e1grimas o morder sus manos hasta que corriera la sangre, pero nunca podr\u00eda llorar a gritos para mostrar su agon\u00eda\u201d [157].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Dado que la selecci\u00f3n natural elimina a los d\u00e9biles y defectuosos entre los cazadores-recolectores y dado que el trabajo de las mujeres primitivas las manten\u00eda en buena forma f\u00edsica, es probablemente cierto que el parto, por lo general, no fuera tan dif\u00edcil entre cazadoras-recolectoras como lo es para las mujeres modernas. Para las mujeres Mbuti, seg\u00fan Schebesta, dar a luz era normalmente f\u00e1cil (lo cual no quiere decir que estuviera libre de dolor). Por otra parte, los partos de nalgas eran mucho m\u00e1s temidos, y sol\u00edan tener consecuencias fatales para ambos, madre e hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">(ii) Bas\u00e1ndose en un tal \u201cDuffy\u201d, Zerzan reivindica que los Mbuti \u201cconsideran cualquier forma de violencia entre una persona y otra como abominable y desagradable, y nunca la representan en sus danzas o actuaciones\u201d [159]. Pero Hutereau y Turnbull independientemente, han prove\u00eddo testimonios presenciales seg\u00fan los cuales los Mbuti, de hecho, s\u00ed que representaban violencia entre seres humanos [160]. M\u00e1s importante a\u00fan, hab\u00eda bastante violencia en la vida real de los Mbuti. Hay anotaciones de peleas f\u00edsicas y palizas dispersas a lo largo de los libros de Turnbull La Gente del Bosque, y Sirvientes Rebeldes. Por citar s\u00f3lo uno de los numerosos ejemplos, Turnbull menciona a una mujer que ha perdido tres dientes luchando con otra mujer por un hombre [161]. Ya he mencionado declaraciones de Turnbull acerca de las palizas a mujeres entre los Mbuti.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Tambi\u00e9n es digno de menci\u00f3n el que Zerzan aparentemente cree que nuestros ancestros eran capaces de comunicarse telep\u00e1ticamente [162]. Pero hay una cita de Shanks y Tilley hecha por Zerzan que es particularmente reveladora: \u201cEl objetivo de la arqueolog\u00eda no es s\u00f3lo interpretar el pasado, sino cambiar la manera en que se interpreta el pasado, en pro de la reconstrucci\u00f3n social en el presente\u201d [163]. Esto es pr\u00e1cticamente un claro apoyo a la propuesta de que los arque\u00f3logos deber\u00edan sesgar sus hallazgos en base a fines pol\u00edticos. \u00bfQu\u00e9 mejor prueba de politizaci\u00f3n masiva puede haber que la que ha tenido lugar en la antropolog\u00eda americana en los \u00faltimos 35 \u00f3 40 a\u00f1os? A la vista de esta politizaci\u00f3n, cualquier literatura antropol\u00f3gica reciente que retrate el comportamiento de los pueblos primitivos como pol\u00edticamente correcto debe ser vista con sumo escepticismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Despu\u00e9s de citarle a Zerzan algunos de los ejemplos de desigualdad de g\u00e9neros que expliqu\u00e9 anteriormente, cuestion\u00e9 su honestidad debido a que \u00e9l hab\u00eda \u201cexcluido sistem\u00e1ticamente casi todas las pruebas que perjudicaban al idealizado retrato de las sociedades cazadoras recolectoras\u201d que \u00e9l quiso presentar [164]. Zerzan contest\u00f3 que \u201cno encontr\u00f3 muchas fuentes cre\u00edbles que contradijeran su perspectiva\u201d [165]. Este argumento fuerza la credulidad. Algunos de los ejemplos que le cit\u00e9 a Zerzan (y han sido discutidos anteriormente) eran de libros en los que el propio Zerzan se basaba \u2013esos de Bonvillain y Turnbull [166]. Pero de alguna manera \u00e9l evit\u00f3 todas las pruebas de esos libros que contradec\u00edan sus reivindicaciones. Ya que Zerzan ha le\u00eddo ampliamente acerca de las sociedades cazadoras-recolectoras, y los abor\u00edgenes australianos est\u00e1n entre los cazadores-recolectores m\u00e1s conocidos, encuentro muy dif\u00edcil creer que nunca se ha encontrado con ninguna anotaci\u00f3n sobre el maltrato de los australianos a las mujeres. Pero \u00e9l nunca menciona dichas anotaciones, ni siquiera con el prop\u00f3sito de refutarlas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Uno no tiene que asumir necesariamente una deshonestidad consciente por parte de Zerzan. Como dijo Nietzsche, \u201cLa mentira m\u00e1s com\u00fan es la que uno se cuenta a s\u00ed mismo; mentir a otros es relativamente la excepci\u00f3n\u201d [167]. En otras palabras, la autodecepci\u00f3n a veces precede a la decepci\u00f3n de los dem\u00e1s. Hay un factor importante aqu\u00ed, que es bien conocido por los propagandistas profesionales: la gente tiende a bloquear \u2013no percibir o recordar- la informaci\u00f3n que encuentran desagradable [168]. Y ya que la informaci\u00f3n que desacredita la ideolog\u00eda de uno es altamente desagradable, resulta que la gente tender\u00e1 a bloquear dicha informaci\u00f3n. Un joven anarcoprimitivista con el que tuve correspondencia me ha prove\u00eddo de un incre\u00edble ejemplo de este fen\u00f3meno. Me escribi\u00f3: \u201cno hay dudas sobre la persistencia [sic] del patriarcado en todas las dem\u00e1s sociedades oce\u00e1nicas, pero no parece que haya en los en los abor\u00edgenes [australianos] \u2013 Seg\u00fan A. P. Elkin las mujeres de los abor\u00edgenes australianos no permanec\u00edan en un matrimonio restrictivo del todo\u201d [169]. Era aparente que mi amigo anarcoprimitivista hab\u00eda le\u00eddo la discusi\u00f3n de Elkin sobre la posici\u00f3n de la mujer en la sociedad aborigen australiana. Arriba cit\u00e9 algunas de las p\u00e1ginas relevantes del libro de Elkin, que son aquellas en las cuales \u00e9l establece que las mujeres abor\u00edgenes australianas a veces viv\u00edan en el terror infundado por el sexo compulsivo al que estaban sujetas en ciertas ocasiones ceremoniales. Cualquier persona razonable y racional que se tomara la molestia de leer dichas p\u00e1ginas [170] por s\u00ed sola lo encontrar\u00eda duro \u2013presionado a explicar c\u00f3mo mi amigo anarcoprimitivista pudo haber le\u00eddo ese material y luego reivindicar con toda la seriedad que no hab\u00eda patriarcado aparente en la sociedad aborigen australiana- a no ser que mi amigo simplemente bloqueara mentalmente la informaci\u00f3n que encontr\u00f3 ideol\u00f3gicamente inaceptable. Mi amigo no se cuestion\u00f3 la precisi\u00f3n de la informaci\u00f3n de Elkin; de hecho, se estaba basando en Elkin como si fuera una autoridad. \u00c9l simplemente permaneci\u00f3 inconsciente ante la informaci\u00f3n que indicaba que el patriarcado exist\u00eda entre los abor\u00edgenes australianos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero esta vez deber\u00eda estar suficientemente claro para el lector que lo que los anarcoprimitivistas apoyan (y muchos antrop\u00f3logos) no tiene nada que ver con una b\u00fasqueda racional de la verdad sobre las culturas primitivas. Al contrario, han estado desarrollando un mito.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">6. Ya he tenido la ocasi\u00f3n en varios puntos de mencionar la violencia entre cazadores-recolectores n\u00f3madas. Los ejemplos de violencia, incluyendo la violencia mortal, entre cazadores-recolectores son abundantes. Por mencionar s\u00f3lo unos pocos de tales ejemplos:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00abHa sido publicado un suceso que consisti\u00f3 en una batalla mortal entre una banda de tasmanios de la zona interior de la isla, que ten\u00edan acceso al ocre, y una banda de la costa que hab\u00eda estado de acuerdo con intercambiar sus conchas marinas por el producto de los otros. La gente del interior trajo su ocre, pero los de la costa llegaron con las manos vac\u00edas. Los hombres fueron matados debido a un abuso de confianza respecto a los dos productos, de los cuales ninguno era comestible o de ten\u00eda cualquier otro uso pr\u00e1ctico. En otras palabras, los tasmanios eran tan &#8216;humanos&#8217; como el resto de EE.UU\u00bb [171].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los tasmanios hac\u00edan sus lanzas \u00bb en dos tama\u00f1os &#8230; los m\u00e1s cortos para la caza, y los m\u00e1s largos para la lucha\u00bb [172]. Entre los cazadores-recolectores de las Islas Andaman, \u00ablos agravios se recordaban, y la venganza podr\u00eda ser llevada a cabo m\u00e1s tarde. Los asaltantes, o se arrastraban por la selva o se aproximaban en canoas. Abordaban a sus v\u00edctimas de improviso, con disparos r\u00e1pidos [de flechas] del que todos, hombres y mujeres, eran incapaces de escapar, y se llevaban consigo cualquier ni\u00f1o ileso, para adoptarlos&#8230;\u00bb; \u00abSi sobreviv\u00edan suficientes miembros del grupo como para reconstruir la banda, podr\u00edan tarde o temprano crecer lo suficiente en n\u00famero como para buscar venganza, y una larga contienda pod\u00eda surgir. [Los esfuerzos por lograr la paz eran] emprendidos por las mujeres, porque eran ellas quienes hab\u00edan mantenido las hostilidades vivas, animando a sus hombres\u00bb [173].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Al menos entre algunos grupos de abor\u00edgenes australianos, las mujeres algunas veces provocar\u00edan a sus hombres para que cometieran actos de violencia mortal contra otros hombres [174]. Entre los esquimales con los que Gontran de Poncins vivi\u00f3, hab\u00eda \u00abmucha matanza\u00bb, y ocurr\u00eda a veces que se trataba de una mujer que hab\u00eda convencido a un hombre para que matara a otro [175].<br \/>\nLas pinturas hechas en cuevas por los cazadores-recolectores prehist\u00f3ricos del Este de Espa\u00f1a muestran grupos de hombres luchando los unos contra los otros usando arcos y flechas [176].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Podr\u00eda seguir y seguir. Pero no quiero dar la impresi\u00f3n que todos los cazadores-recolectores eran violentos. Turnbull hace referencia a numerosas peleas no mortales y palizas entre los Mbuti, pero en aquellos libros suyos que yo he le\u00eddo, no menciona ni un s\u00f3lo caso de homicidio [177]. Esto sugiere que la violencia mortal era rara entre los Mbuti all\u00e1 por la \u00e9poca en la que Turnbull los conoci\u00f3. Las mujeres Siriono a veces luchaban f\u00edsicamente, golpe\u00e1ndose las unas a las otras con palos, y hab\u00eda bastantes agresiones entre los ni\u00f1os, a\u00fan con palos o hierros de marcar usados como armas [178]. Pero los hombres raras veces luchaban entre ellos con armas [179], y los Siriono no eran un pueblo guerrero [180]. Bajo una provocaci\u00f3n extrema s\u00ed que mataban a ciertos blancos e Indios misioneros [181], pero entre los propios Siriono el homicidio intencionado era pr\u00e1cticamente desconocido [182]. Entre los Bosquimanos que la Sra. Thomas conoci\u00f3, la agresi\u00f3n de cualquier tipo era m\u00ednima, aunque ella aclara que esto era no necesariamente as\u00ed en todos los grupos Bosquimanos [183].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es importante, tambi\u00e9n, darse cuenta de que la violencia mortal entre los primitivos no es ni remotamente comparable con la guerra moderna. Cuando los primitivos luchaban, dos peque\u00f1as bandas de hombres se disparaban flechas o bland\u00edan hachas de guerra unos enfrente de otros porque quer\u00edan luchar; o porque se defienden a ellos mismos, a sus familias, o a su territorio. En el mundo moderno, los soldados luchan porque se les fuerza a ello, o, a lo sumo, porque les han lavado el cerebro para creer en alguna ideolog\u00eda de locos como eso del Nazismo, Socialismo, o lo que pol\u00edticos americanos deciden llamar la \u00ablibertad\u00bb. En cualquier caso el soldado moderno es simplemente un pe\u00f3n, un primo que muere no por su familia o su tribu, sino por y para los pol\u00edticos que le explotan. Si es desafortunado, tal vez no muera, pero viene a casa horriblemente tullido, de una manera que nunca ocurrir\u00eda como resultado de un flechazo &#8211; o una herida de lanza. Mientras tanto, miles de no combatientes son matados o mutilados. El entorno es devastado, no s\u00f3lo en la zona de guerra, sino tambi\u00e9n en casa, debido al consumo acelerado de recursos naturales, necesario para alimentar la maquinaria de guerra. En comparaci\u00f3n, la violencia del hombre primitivo es relativamente inofensiva.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Eso, sin embargo, no est\u00e1 lo suficientemente bien para los anarcoprimitivistas o para los antrop\u00f3logos pol\u00edticamente correctos de hoy en d\u00eda. No pueden negar totalmente la existencia de violencia entre cazadores recolectores, ya que hay pruebas sobre ello que son indiscutibles. Pero dar\u00e1n de s\u00ed la verdad hasta creer que pueden salirse con la suya respecto al hecho de minimizar la cantidad de violencia en el pasado de los humanos. Vale la pena dar un ejemplo que ilustra la estupidez de parte del razonamiento que usan. En lo que refiere al Homo habilis, un antepasado f\u00edsicamente primitivo del hombre moderno, el antrop\u00f3logo Haviland escribe: \u00abObten\u00edan la carne, no matando animales vivos, sino de la carro\u00f1a. El Homo habilis consegu\u00eda la carne hurgando en los cad\u00e1veres de animales muertos, m\u00e1s bien que de cazar a los vivos. Sabemos esto porque las se\u00f1ales de los instrumentos de piedra sobre los huesos de animales descuartizados normalmente recubren las se\u00f1ales que hicieron los dientes de los carn\u00edvoros. Claramente, el Homo habilis no lleg\u00f3 a la presa el primero\u00bb [184].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero, como Haviland ciertamente deber\u00eda saber, muchos o la mayor\u00eda de los animales depredadores dependen tanto de la caza como de la carro\u00f1a. Por ejemplo, los osos, leones africanos, martas, glotones, lobos, coyotes, zorros, chacales, hienas, el perro mapache de Asia, el drag\u00f3n de Komodo, y algunos buitres tanto cazan como hurgan en la carro\u00f1a [185].<br \/>\nAs\u00ed, el hecho de que el Homo habilis dependiera en parte de rescatar carro\u00f1a no proporciona ninguna prueba en absoluto de que no cazaba tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pongo \u00e9nfasis en que no s\u00e9 ni me importa si el Homo habilis cazaba. No veo ninguna raz\u00f3n por la que deber\u00eda ser importante para nosotros para saber si nuestros antepasados medio humanos hace dos millones de a\u00f1os eran asesinos sanguinarios, vegetarianos pac\u00edficos, o alg\u00fan punto medio. El asunto aqu\u00ed es simplemente mostrar a qu\u00e9 tipo de razonamiento recurrir\u00e1n algunos antrop\u00f3logos en su esfuerzo por hacer que el pasado parezca tan pol\u00edticamente correcto como sea posible.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Ya que lo pol\u00edticamente correcto ha pervertido la representaci\u00f3n no s\u00f3lo del pasado humano, sino de la naturaleza salvaje en general, deber\u00eda indicarse que la violencia mortal entre animales salvajes no se limita a la depredaci\u00f3n de unas especies por otras. La muerte de un miembro de una especie a manos de otro miembro de la misma especie s\u00ed que ocurre. Por ejemplo, es bien sabido que los chimpanc\u00e9s salvajes a menudo matan a otros chimpanc\u00e9s [186]. Los elefantes a veces se matan el uno al otro en peleas, y lo mismo ocurre con los cerdos salvajes [187]. Entre los p\u00e1jaros de mar llamados bobos marrones, se ponen dos huevos en cada nido. Despu\u00e9s de que los huevos incuban, uno de los polluelos ataca al otro y le fuerza para que abandone el nido, con lo que el polluelo muere [188]. Los dragones de Komodo a veces se comen el uno al otro [189], y hay pruebas que el canibalismo ocurri\u00f3 entre algunos dinosaurios [190]. (Las pruebas de canibalismo entre los humanos prehist\u00f3ricos son pol\u00e9micas [191].)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Me gustar\u00eda aclarar que no tengo ninguna intenci\u00f3n de exaltar la violencia. Prefiero ver que a la gente (y a los animales) las cosas les vayan perfectamente entre ellos. Mi prop\u00f3sito es s\u00f3lo exponer la irracionalidad de la imagen pol\u00edticamente correcta que se da de los pueblos primitivos y de la naturaleza salvaje.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">7. Un elemento importante del mito anarcoprimitivista es la creencia de que las sociedades de cazadores-recolectores estaban libres de competencia y estaban en cambio caracterizadas por compartir y por la cooperaci\u00f3n.<br \/>\nLos recientes escritos de Collin Turnbull sobre los pigmeos Mbuti parecen ser bastante francos, pero su trabajo se ha apoyado cada vez m\u00e1s en la correcci\u00f3n pol\u00edtica con el transcurso del tiempo [192]. Al escribir en 1983 (18 y 21 a\u00f1os, respectivamente, despu\u00e9s de que \u00e9l hubiera publicado Sirvientes Rebeldes y La Gente del Bosque), Turnbull not\u00f3 que ni\u00f1os Mbuti no ten\u00edan ningunos juegos competitivos [193], y despu\u00e9s de referirse al importante valor en el que \u00e9l reivindicaba que se asentaba la sociedad moderna \u00abla competici\u00f3n\u00bb y la \u00abindependencia econ\u00f3mica\u00bb [194], contrast\u00f3 estos con \u00ablos bien demostrados valores primitivos que van m\u00e1s all\u00e1 de la familia\u00bb: interdependencia, cooperaci\u00f3n, y confianza en la comunidad &#8230;m\u00e1s que sobre uno mismo&#8230;\u00bb [195].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero seg\u00fan el trabajo reciente del propio Turnbull, la lucha f\u00edsica entre los Mbuti era algo corriente [196]. \u00bfSi una pelea f\u00edsica no es una forma de competici\u00f3n, entonces qu\u00e9 es? Es claro de hecho que los Mbuti eran una gente muy peleona, y, adem\u00e1s de peleas f\u00edsicas, hab\u00eda muchas discusiones verbales entre ellos [197]. Generalmente hablando, cualquier discusi\u00f3n, sea establecida f\u00edsica o verbalmente; es una forma de competici\u00f3n: los intereses de una persona entran en conflicto con los de otra, y sus disputas son un esfuerzo de cada uno para promover sus propios intereses a expensas del otro. Los celos de los Mbuti tambi\u00e9n eran pruebas de impulsos competitivos [198].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Dos cosas por las que los Mbuti compet\u00edan eran compa\u00f1eros y alimento.<br \/>\nYa he mencionado el caso de dos mujeres que lucharon por un hombre [199], y peleando por comida que aparentemente era com\u00fan [200].<br \/>\nVale la pena destacar que Turnbull, con su trabajo reciente, describi\u00f3 a los Mbuti como \u00abindividualistas\u00bb [201]. Hay pruebas abundantes de competitividad y\/o individualismo entre otros pueblos primitivos. Los Nuer (pastores africanos), las tribus paganas Germ\u00e1nicas, los Indios Carib, los Siriono (quienes vivieron principalmente cazando y recolectando), los Navajos, los Apaches, los Indios de las llanuras, e Indios norteamericanos generalmente han sido descritos todos ellos de forma expl\u00edcita como \u00abindividualistas\u00bb [202]. Pero \u00abindividualismo\u00bb es una palabra vaga que puede significar cosas distintas a gente diferente, entonces resulta m\u00e1s provechoso mirar los hechos definidos que han sido relatados.<br \/>\nAlgunos trabajos que cito en la Nota 202 refuerzan con hechos su uso del t\u00e9rmino \u00abindividualista\u00bb respecto a los pueblos mencionados. Holmberg escribe:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00abCuando un indio [Siriono] ha alcanzado la edad adulta muestra un individualismo y apat\u00eda hacia sus iguales que es notable. La clara indiferencia de un individuo respecto a otro incluso dentro de la familia nunca dej\u00f3 de asombrarme mientras viv\u00eda con los Siriono. Con frecuencia los hombres se marchaban para la caza a solas -sin decir algo como \u00a1adi\u00f3s!- y permanecer\u00edan lejos de la banda durante semanas a la vez sin cualquier preocupaci\u00f3n por parte de sus colegas de la tribu o incluso de sus mujeres&#8230; \u00ab.<br \/>\n\u00abLa indiferencia para con los compa\u00f1eros de uno es manifestada por todos. En una ocasi\u00f3n Ekwataia sali\u00f3 de caza. A su vuelta la oscuridad le sobrevino aproximadamente a unas quinientas yardas del campamento. La noche era negra como la tinta, y Ekwataia perdi\u00f3 se perdi\u00f3. \u00c9l comenz\u00f3 a pedir ayuda para que alguien le trajera fuego o le guiara de vuelta al campamento a voces. Nadie hizo caso de su petici\u00f3n. Despu\u00e9s de aproximadamente media hora, sus gritos se cesaron, y su hermana Seaci, dijo: &#8216; Probablemente le haya atacado un jaguar&#8217;. Cuando Ekwataia volvi\u00f3 a la ma\u00f1ana siguiente, me dijo que hab\u00eda pasado la noche sentado en la rama de un \u00e1rbol para evitar que le comieran los jaguares\u00bb [203]<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Holmberg hace hincapi\u00e9 repetidamente en el car\u00e1cter poco cooperativo de los Siriono, y dice que aquellos de ellos que se quedaron minusv\u00e1lidos por causa de la edad o de la enfermedad, eran simplemente abandonados por los dem\u00e1s [204].<br \/>\nEn otros pueblos primitivos, el individualismo toma otras formas. Por ejemplo, entre la mayor parte de los indios norteamericanos, la guerra era una empresa decididamente individualista. \u00abLos Indios, que son sumamente individualistas y a menudo luchan sobre todo para conseguir gloria personal m\u00e1s que para provecho del grupo, nunca desarrollaron una ciencia de la guerra\u00bb [205]. Seg\u00fan el indio Cheyenne Wooden Leg: \u00abCuando comenzaba cualquier batalla en realidad esto era un s\u00e1lvese quien pueda. No hab\u00eda ninguna agrupaci\u00f3n ordenada, ning\u00fan movimiento sistem\u00e1tico en concreto, ni entradas o salidas obligatorias. Los guerreros se mezclaron sin criterio alguno, cada uno miraba s\u00f3lo por s\u00ed mismo, o cada uno ayudaba un amigo si tal ayuda era necesaria y si la inclinaci\u00f3n personal de alguien en este mismo momento fuera hacia la utilidad amistosa.<br \/>\nLas tribus de Sioux luchaban sus batallas como una banda de individuos, igual que nosotros luch\u00e1bamos las nuestras, e igual que lo hicieron todos los indios que he conocido.\u201d [206]<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Durante la primera mitad del siglo XX, Stanley Vestal entrevist\u00f3 a muchos Indios de las llanuras que todav\u00eda recordaban los viejos d\u00edas. Seg\u00fan \u00e9l: \u00abno se puede decir muy a menudo que -excepto cuando defend\u00edan su campamento- el indio fuera totalmente indiferente respecto al resultado general de una batalla: todo por el que \u00e9l se preocupaba era por sus propios golpes. Una y otra vez los ancianos me han dicho, en la discusi\u00f3n que se dio sobre una batalla, &#8216;Ese d\u00eda no pas\u00f3 nada&#8217;, simplemente significaba que el interlocutor hab\u00eda sido incapaz de contar los golpes\u00bb [207]; \u00ablos indios de las llanuras no pod\u00edan hacer la guerra plane\u00e1ndola. No ten\u00edan disciplina alguna. En las raras ocasiones en las que ten\u00edan un plan, alg\u00fan joven ambicioso se aseguraba de lanzar un ataque prematuro\u00bb [208].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Compara esto con el modo que tiene el hombre moderno de hacer la guerra: Las tropas se mueven con obediencia respecto a planes elaborados; cada hombre tiene una tarea espec\u00edfica que desempe\u00f1ar en cooperaci\u00f3n con otros hombres, y lo realiza no para la gloria personal, sino para el provecho del ej\u00e9rcito en conjunto. As\u00ed, en la guerra, es el hombre moderno el que es cooperativo, y el hombre primitivo es, por lo general, un individualista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El individualismo primitivo no se limita a la guerra. Entre los Indios de la regi\u00f3n sub\u00e1rtica de Norteam\u00e9rica, que eran cazadores-recolectores, hab\u00eda \u00abuna relaci\u00f3n individualista con lo sobrenatural\u00bb, \u00abla autosuficiencia\u00bb, y una \u00abgran estima por la autonom\u00eda personal\u00bb [209]. A los ni\u00f1os abor\u00edgenes australianos \u00abse les ense\u00f1aba a ser independientes\u00bb [210]. Entre los Indios de Bosque de los Estados Unidos de Este, \u00abel gran \u00e9nfasis se enfocaba sobre la independencia y la capacidad individual\u00bb [211], y los navajo \u00abinsistieron en la autoconfianza\u00bb [212]. Los Nuer de \u00c1frica alabaron las virtudes \u00abde obstinaci\u00f3n\u00bb e \u00abindependencia\u00bb; \u00bb su \u00fanica prueba de car\u00e1cter consiste en si uno puede valerse por s\u00ed mismo\u00bb [213].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Las pruebas de competencia entre los primitivos son amplias. Adem\u00e1s de los Mbuti, al menos algunos otros cazadores-recolectores compitieron por compa\u00f1eros o por comida. \u00abUno no puede permanecer mucho con los Siriono sin notar que pelearse y discutir son ubicuos\u00bb [214]. La mayor\u00eda de las peleas \u00absurg\u00edan directamente sobre las cuestiones de alimento \u00ab, pero los celos sexuales tambi\u00e9n condujeron a peleas y peleas entre los Siriono [215]. Los abor\u00edgenes australianos lucharon por la posesi\u00f3n de mujeres [216]. Poncins relata el caso de un esquimal que mat\u00f3 a otro para quedarse a su esposa, y \u00e9l declara que cualquier esquimal matar\u00eda para impedir que le quitaran a su esposa [217].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No obstante Turnbull remarca el hecho de que los ni\u00f1os Mbuti no ten\u00edan ning\u00fan juego competitivo, pero algunos adultos Mbuti s\u00ed jugaron tirar de la cuerda, el cual es claramente un juego competitivo [218]; y otros pueblos primitivos tambi\u00e9n ten\u00edan juegos competitivos. Massola menciona simulacros de guerra entre los abor\u00edgenes australianos, y un juego de pelota en el cual \u00abal muchacho que cog\u00eda la pelota m\u00e1s veces, se le consideraba el ganador\u00bb [219]. El juego de lacrosse se origin\u00f3 entre los Indios Algonkin [220]. Los ni\u00f1os Navajos de ambos sexos echaban carreras a pie [221], y entre los indios de las llanuras casi todos los juegos de chicos eran competitivos [222]. El indio Cheyenne Wooden Leg describi\u00f3 algunos deportes competitivos a los cuales su gente se dedicaba: \u00abCarreras a caballo, carreras a pie, combates de lucha libre, tiro al blanco con armas o flechas, lanzar las flechas a mano, la nataci\u00f3n, saltos y competiciones similares\u00bb [223].<br \/>\nLos Cheyenne tambi\u00e9n compet\u00edan en la guerra, en la caza, \u00aby en todas las actividades dignas\u00bb [224].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Richard E. Leakey cita a Richard Lee de la siguiente manera: \u00abCompartir profundamente pervierte el comportamiento y los valores de los recolectores Kung [Bosquimanos].<br \/>\nCompartir es fundamental en la forma de vida de las sociedades recolectoras\u00bb. Leakey a\u00f1ade: \u00abEste comportamiento no se limita a los Kung: es una caracter\u00edstica de los cazadores-recolectores en general\u00bb [225].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por supuesto, nosotros tambi\u00e9n compartimos. Pagamos impuestos. Nuestros impuestos son usados para ayudar a la gente pobre o discapacitada mediante programas de ayuda p\u00fablica, y para mantener otras actividades p\u00fablicas que, como se supone, promueven el bienestar general. Los patrones comparten con sus empleados al pagarles sus salarios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero \u00a1ah\u00e1! contestar\u00e1 usted, compartimos s\u00f3lo porque nos obligan a hacerlo. Si trat\u00e1ramos de evadir el pago de impuestos ir\u00edamos a prisi\u00f3n; si un patr\u00f3n ofreciera salarios insuficientes y pocas ventajas, nadie trabajar\u00eda para \u00e9l, o quiz\u00e1s ser\u00eda \u00e9l el que tendr\u00eda problemas con el sindicato o con las leyes de salario m\u00ednimo. La diferencia es que los cazadores-recolectores compart\u00edan voluntariamente, desde el cari\u00f1o, la generosidad sincera&#8230; \u00bfVerdad?<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Bueno, no exactamente. Tal como nuestra manera de compartir es regida seg\u00fan leyes fiscales, convenios, y similares, la forma de compartir de las sociedades cazadoras-recolectoras era gobernada normalmente por \u00abprocesos normativos r\u00edgidos\u00bb que \u00abdeben ser seguidos para mantener la paz\u00bb [226]. Muchos cazadores-recolectores eran tan reticentes respecto a compartir su alimento como lo somos nosotros respecto al pago de nuestros impuestos, y estaban tan preocupados por ello que se aseguraban de que no se les quitara ni un poco m\u00e1s de lo que las reglas establec\u00edan. Entre los bosquimanos de Richard Lee: \u00abLa distribuci\u00f3n [de la carne] se hac\u00eda con mucho cuidado, seg\u00fan una serie de reglas. Las distribuciones de carne inapropiadas pueden ser la causa de una amarga discusi\u00f3n entre parientes cercanos \u00bb [227]. Entre los esquimales Tikerarmiut, aun cuando las reglas para la distribuci\u00f3n de carne de ballena \u00abfueran seguidas escrupulosamente, all\u00ed a\u00fan podr\u00eda haber disputas a voces\u00bb [228]. Los Siriono ten\u00edan los tab\u00fas sobre los alimentos que podr\u00edan haber servido como reglas para la distribuci\u00f3n de la carne, pero dichos tab\u00fas se desatend\u00edan muy a menudo [229]. Aunque los Siriono s\u00ed que compart\u00edan el alimento, lo hac\u00edan con una renuencia extrema [230]: \u00abLa gente constantemente se queja y se pelea por la distribuci\u00f3n de la comida. Enia me dijo una noche: &#8216;Cuando alguien se acerca a la casa, las mujeres ocultan la carne. Incluso se meten la carne en la vagina para ocultarlo'\u00bb&#8216; [231].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00abSi, por ejemplo, una persona s\u00ed que comparte el alimento con un pariente, \u00e9l tiene el derecho de esperar algo a cambio. La reciprocidad, sin embargo, es casi siempre forzada, y a veces es incluso hostil. De hecho, raras veces se comparte algo sin cierta cantidad de desconfianza mutua y malentendidos\u00bb [232]. Los Mbuti ten\u00edan reglas para compartir la carne [233], pero hab\u00eda, \u00abtan a menudo como no, una buena cantidad de ri\u00f1as debido a la divisi\u00f3n del juego\u00bb [234]. \u00abUna vez que un animal es matado, se coge para ser repartido luego tras la vuelta al campamento. Esto no significa que el acto de compartir ocurra sin discusiones o acrimonia. Al contrario, las disputas que siguen cuando vuelven al campamento tras la caza son con frecuencia largas y ruidosas\u00bb [235]; \u00abCuando se vuelve al campamento despu\u00e9s de cazar, a los hombres y a las mujeres de igual manera, pero en particular las mujeres, se les puede ver ocultando furtivamente un poco de su bot\u00edn bajo las hojas de sus tejados o en botes casi vac\u00edos\u00bb [236]; \u00abSer\u00eda raro que una mujer Mbuti no ocultara una parte de lo cazado, por si se daba el caso de que la forzaran a compartir con otros\u00bb [237].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El hecho de que algunos cazadores-recolectores a menudo se peleaban por el reparto entra en conflicto con las reivindicaciones de los anarcoprimitivistas sobre \u00abla abundancia primitiva\u00bb. \u00bfSi el alimento fuera tan f\u00e1cil de conseguir, entonces por qu\u00e9 pelear\u00eda la gente por ello? Tambi\u00e9n deber\u00eda se\u00f1alarse que la regla general sobre compartir entre los cazadores-recolectores se aplicaba principalmente a la carne. Hab\u00eda relativamente poco que compartir respecto a los vegetales [238], aun cuando los productos vegetales a menudo constitu\u00edan la mayor parte de su dieta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero no quiero dar la impresi\u00f3n de que todos los pueblos primitivos o todos los cazadores-recolectores eran individualistas radicales que nunca cooperaban ni tampoco compart\u00edan excepto si era bajo coacci\u00f3n. Los Siriono, en lo que concierne a su ego\u00edsmo, su insensibilidad, y su no cooperaci\u00f3n, eran un caso extremo. Entre la mayor parte de los pueblos primitivos sobre los que he le\u00eddo parece que ha habido un equilibrio razonable entre la cooperaci\u00f3n y la competici\u00f3n, compartir y el ego\u00edsmo, el individualismo y el esp\u00edritu comunitario.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Al establecer que los cazadores-recolectores no sol\u00edan compartir vegetales, marisco, o similares fuera de casa, Coon tambi\u00e9n indica que dichos alimentos podr\u00edan de hecho compartirse con otras familias si estas \u00faltimas estuviera hambrientas [240]. A pesar de sus rasgos individualistas, los Cheyenne (y probablemente otros Indios de las llanuras) le daban un gran valor a la generosidad (p. ej., al compartir voluntariamente) [241], y lo mismo ocurr\u00eda con los Nuer [242]. Los esquimales con los que Gontran de Poncins vivi\u00f3 eran tan generosos en lo que a compartir sus pertenencias respecta, que Poncins describi\u00f3 su comunidad como \u00abcuasi-comunista\u00bb y declar\u00f3 que \u00abtodos trabajaban en com\u00fan sin ning\u00fan indicio de ego\u00edsmo\u00bb [243]. (Poncins not\u00f3, sin embargo, que un esquimal esperaba que cada regalo fuera recompensado tarde o temprano con otro regalo [244].) La importancia que le daban los Mbuti a cooperar en la caza y en otras actividades ha sido descrita por Turnbull [245], quien tambi\u00e9n declara que el fracaso a la hora de compartir en \u00e9pocas de necesidad era \u00abun crimen\u00bb [246], y que los Mbuti compart\u00edan en cierta medida incluso cuando no hab\u00eda ninguna necesidad [247].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En contraste con la insensibilidad mostrada por los Siriono, los ancianos o tullidos entre los Mbuti eran tratados con un cuidado y respeto que proven\u00eda principalmente del afecto y el sentido de la responsabilidad [248]. Los esquimales de Poncins abandonaban a los ancianos desvalidos para que murieran cuando se hac\u00eda demasiado dif\u00edcil seguir cuid\u00e1ndolos, pero deb\u00edan hacerlo de mala gana, porque durante el tiempo que los ancianos permanec\u00edan con ellos, \u00ables segu\u00edan la pista, a menudo volv\u00edan a toda prisa con su trineo para ver si estaban lo bastante calientes, si estaban c\u00f3modos, si a lo mejor ten\u00edan hambre y quer\u00edan algo de pescado\u00bb [249].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Y as\u00ed podr\u00eda seguir, citando ejemplos de ego\u00edsmo, competencia, y agresiones entre los cazadores-recolectores, y tambi\u00e9n podr\u00eda continuar citando ejemplos de generosidad, cooperaci\u00f3n, y amor entre ellos. He enfatizado principalmente los ejemplos que mostraban ego\u00edsmo, competencia, y agresi\u00f3n, s\u00f3lo por la necesidad de desacreditar el mito anarcoprimitivista, que retrata la vida de los cazadores-recolectores como una especie de Jard\u00edn del Ed\u00e9n pol\u00edticamente correcto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En cualquier caso, cuando Colin Turnbull contrasta la \u00abcompetencia\u00bb moderna, la \u00abindependencia\u00bb, y la confianza en \u00abuno mismo\u00bb con \u00ablos demostrados valores primitivos de interdependencia, cooperaci\u00f3n, y la confianza en la comunidad\u00bb, simplemente pone se pone en rid\u00edculo a s\u00ed mismo. Como ya hemos visto, estos \u00faltimos valores no son particularmente caracter\u00edsticos de las sociedades primitivas. Y basta con pensar un momento para ver que la independencia en la sociedad moderna se ha hecho pr\u00e1cticamente imposible, mientras que la cooperaci\u00f3n y la interdependencia han sido desarrolladas en un grado infinitamente mayor que lo que nunca podr\u00eda darse en el caso de una sociedad primitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Una naci\u00f3n moderna es un sistema vasto y sumamente organizado en el cual cada parte depende de otra. Las f\u00e1bricas y las refiner\u00edas de petr\u00f3leo no pod\u00edan funcionar sin la electricidad que les proporcionan las centrales el\u00e9ctricas, las plantas energ\u00e9ticas necesitan piezas de recambio producidas en las f\u00e1bricas, las f\u00e1bricas requieren materiales que no pod\u00edan transportarse sin el combustible que proporcionan las refiner\u00edas de petr\u00f3leo. Las f\u00e1bricas, las refiner\u00edas, y las centrales el\u00e9ctricas no podr\u00edan funcionar sin trabajadores. Los trabajadores necesitan el alimento que producen las granjas, las granjas requieren combustible y piezas de recambio para sus tractores y su maquinaria, por lo que no puede hacerse nada sin las refiner\u00edas y f\u00e1bricas y etc\u00e9tera, etc\u00e9tera. E incluso llega el punto de que una naci\u00f3n moderna deja de ser autosuficiente. Cada vez m\u00e1s, los pa\u00edses dependen de la econom\u00eda global. Ya que el individuo moderno no podr\u00eda sobrevivir sin los bienes y servicios proporcionados por la m\u00e1quina tecnoindustrial mundial, es absurdo hoy en d\u00eda hablar de autosuficiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Para mantener funcionando a la m\u00e1quina en su totalidad, se necesita un enormemente elaborado y coreografiado sistema de cooperaci\u00f3n. La gente tiene que llegar a su lugar de trabajo a la hora exacta que les es designada, y hacer su trabajo acorde a las detalladas reglas y procedimientos para asegurarse de que las tareas desempe\u00f1adas por cada uno vayan acorde con las que desempe\u00f1an los dem\u00e1s. Para que el tr\u00e1fico fluya suavemente y sin incidentes o congesti\u00f3n alguna, la gente debe cooperar obedientemente respecto a las numerosas normas de circulaci\u00f3n. Las jerarqu\u00edas laborales deben respetarse, los impuestos deben ser pagados, las licencias obtenidas, las leyes obedecidas, etc., etc., etc. Nunca ha existido una sociedad primitiva que haya tenido un sistema de cooperaci\u00f3n tan complejo y de tal alcance, o uno que haya regulado el comportamiento de los individuos de tan detallada manera. Bajo estas circunstancias, la afirmaci\u00f3n de que la sociedad moderna se caracteriza por la \u00abindependencia\u00bb y la \u00abautosuficiencia\u00bb, en oposici\u00f3n con la \u00abinterdependencia\u00bb y la \u00abcooperaci\u00f3n\u00bb primitivas, resulta extra\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Podr\u00eda contestarse que la gente moderna coopera con el sistema s\u00f3lo porque les fuerzan a ello, mientras que al menos la parte de cooperativa del hombre primitivo es m\u00e1s o menos voluntaria. Esto desde luego es cierto, y la raz\u00f3n es clara. Precisamente porque nuestro sistema de cooperaci\u00f3n est\u00e1 tan sumamente desarrollado, exige tanto, y por ello resulta tan pesado al individuo que las pocas personas cumplir\u00edan con ello si no temieran la p\u00e9rdida de sus empleos, tener que pagar una multa, o que ir a la c\u00e1rcel. La cooperaci\u00f3n del hombre primitivo puede ser en parte voluntaria por la mism\u00edsima raz\u00f3n de que se le requiere much\u00edsima menos cooperaci\u00f3n al hombre primitivo que al hombre moderno. Lo que le da a la sociedad moderna la apariencia superficial de que el individualismo, la independencia y la autosuficiencia, son los lazos en proceso de extinci\u00f3n que anteriormente un\u00edan a los individuos en las comunidades de peque\u00f1a escala. A d\u00eda de hoy, la t\u00edpica familia suele tener poca relaci\u00f3n con sus vecinos de al lado o incluso con sus primos. La mayor\u00eda de la gente tiene amigos, pero los amigos de hoy en d\u00eda tienden a usarse los unos a los otros s\u00f3lo para entretenerse. Por lo general no cooperan en actividades econ\u00f3micas u otras actividades serias y pr\u00e1cticas, tampoco se ofrecen los unos a los otros mucha seguridad f\u00edsica o econ\u00f3mica. Si usted se hace minusv\u00e1lido, no espere que sus amigos le apoyen. Va a depender del seguro m\u00e9dico o de la seguridad social.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero los lazos de cooperaci\u00f3n y la ayuda mutua que una vez uni\u00f3 a los cazadores-recolectores a su banda, no es que se hayan esfumado en el aire simplemente. Han sido sustituidos por los lazos que nos atan al sistema tecnoindustrial como a un todo, y nos atan mucho m\u00e1s fuerte que lo que los cazadores-recolectores estaban atados a su banda. Es absurdo decir que una persona es independiente, autosuficiente, o un individualista, porque pertenece a una colectividad de cientos de millones de personas en vez de a una de treinta o cincuenta personas. Como respecto a la competitividad, estamos m\u00e1s firmemente atados a ella en nuestra sociedad que lo que lo estaban en las sociedades m\u00e1s primitivas. Como ya hemos visto, dos mujeres Mbuti pod\u00edan competir a pu\u00f1etazos por un hombre; pod\u00edan competir por comida ya sea afanando un poco o discutiendo a gritos sobre el reparto de la carne. Los hombres abor\u00edgenes australianos lucharon por mujeres con armas mortales [250]. Pero tal directa y desenfrenada competici\u00f3n no puede ser tolerada en la sociedad moderna porque interrumpir\u00eda el complejo y finamente elaborado sistema de cooperaci\u00f3n. Por lo que nuestra sociedad ha desarrollado salidas para el impulso competitivo que son inofensivas, o incluso \u00fatiles, respecto al sistema. Los hombres de hoy no compiten por mujeres, o viceversa, mediante peleas. Los hombres compiten por mujeres ganando el dinero y conduciendo coches prestigiosos; las mujeres compiten por hombres cultivando su encanto y su aspecto. Los ejecutivos de las empresas compiten esforz\u00e1ndose por conseguir ascensos. En este contexto, la competici\u00f3n entre los ejecutivos es un mecanismo que les anima a cooperar con la empresa, ya que la persona que gana el ascenso es el que m\u00e1s sirve a la empresa. Se puede argumentar de forma veros\u00edmil que los deportes competitivos en la sociedad moderna funcionan como una v\u00eda de escape para los impulsos agresivos y competitivos que tendr\u00edan consecuencias perjudiciales si fueran expresados de la manera en la que muchas de las gentes primitivas expresaban tales impulsos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Claramente, el sistema necesita a gente cooperativa, obediente, y dispuesta a aceptar la dependencia. Como el historiador Von Laue explica: \u00abDespu\u00e9s de todo, la sociedad industrial requiere una docilidad incre\u00edble como base de sus libertades [sic]\u00bb [251]. Por esta raz\u00f3n, la comunidad, la cooperaci\u00f3n, y el ayudar a los dem\u00e1s, se han convertido en valores tan profundamente inculcados, y fundamentales para la sociedad moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00bfPero qu\u00e9 hay del valor que supuestamente se le da a la independencia, al individualismo, y a la competici\u00f3n? Mientras que las palabras \u00abcomunidad\u00bb, \u00abcooperaci\u00f3n\u00bb, y \u00abayudar\u00bb son en nuestra sociedad aceptadas sin lugar a dudas como algo \u00abbueno\u00bb, las palabras \u00abindividualismo\u00bb y \u00abcompetencia\u00bb son tensas, palabras de doble filo que deben usarse con cuidado si uno desea evitar una posible reacci\u00f3n negativa. Por ilustrarlo con una an\u00e9cdota, cuando yo estaba en el s\u00e9ptimo u octavo curso, nuestro profesor, que era sol\u00eda ser algo \u00e1spero con los chavales, le pidi\u00f3 a una muchacha que nombrara el pa\u00eds en el que viv\u00eda. La muchacha no era muy lista y al parecer no sab\u00eda el nombre completo de Estados Unidos de Am\u00e9rica, por lo que contest\u00f3 simplemente: \u00abLos Estados\u00bb. \u00ab\u00bfLos Estados Unidos de qu\u00e9?\u00bb, pregunt\u00f3 el profesor. La muchacha se qued\u00f3 en blanco all\u00ed sentada. El profesor qued\u00f3 esperando una respuesta hasta que ella intent\u00f3 adivinarlo: \u00ab\u00bfLos Estados de Comunidad?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00bfPor qu\u00e9 \u00abcomunidad\u00bb? Porque, por supuesto, \u00abcomunidad\u00bb era una palabra buena, la clase de palabra con la que un ni\u00f1o ganar\u00eda puntos ante un profesor. \u00bfHabr\u00eda contestado alg\u00fan ni\u00f1o en una situaci\u00f3n similar \u00ablos Estados Unidos de la Competitividad\u00bb o \u00ablos Estados Unidos del Individualismo\u00bb? \u00a1Probablemente no!<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Se da por sentado de forma rutinaria que palabras como \u00abcomunidad\u00bb, \u00abcooperaci\u00f3n\u00bb, \u00abayuda\u00bb, y \u00abcompartir\u00bb representan algo positivo, pero \u00abindividualismo\u00bb raras veces se usa en los principales medios de comunicaci\u00f3n o en el sistema educativo en un sentido que fuera sin lugar a dudas positivo. La \u00abcompetitividad\u00bb es usada m\u00e1s a menudo en un sentido positivo, pero normalmente, s\u00f3lo se usa as\u00ed en contextos espec\u00edficos en los cuales la competitividad es \u00fatil (o al menos inofensiva) con respecto al sistema. Por ejemplo, la competencia es considerada deseable respecto a los negocios porque elimina a las empresas ineficaces, incita a otras empresas a volverse m\u00e1s eficientes, y promueve el progreso econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico. Pero s\u00f3lo la competencia cerrada -esto es competencia que cumple las reglas dise\u00f1adas para hacerla inofensivo o \u00fatil- es de la que com\u00fanmente se habla como algo favorable. Y, cuando es tratada en sentido positivo, la competencia siempre est\u00e1 justificada en t\u00e9rminos de valores de comunitarios. As\u00ed, la competencia empresarial se considera como buena porque promueve la eficacia y el progreso, lo cual supuestamente es bueno para la comunidad global.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La \u00abindependencia\u00bb, tambi\u00e9n, es una palabra \u00abbuena\u00bb s\u00f3lo cuando se usa de ciertas maneras. Por ejemplo, cuando uno habla de hacer a la gente minusv\u00e1lida \u00abindependiente\u00bb nunca piensa en hacerlos independientes del sistema. S\u00f3lo se quiere decir que se les proveer\u00e1 con empleos beneficiosos, de modo que la comunidad no tendr\u00e1 que cargar con el coste de mantenerles. Una vez que han encontrado un trabajo son tan dependiente del sistema como lo eran cuando viv\u00edan con bienestar, y tienen mucha menos libertad para decidir c\u00f3mo gastar su tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Y entonces \u00bfpor qu\u00e9 los antrop\u00f3logos pol\u00edticamente correctos y similares comparan los supuestos valores primitivos de \u00abcomunidad\u00bb, \u00abcooperaci\u00f3n\u00bb, \u00abcompartir\u00bb, y la \u00abinterdependencia\u00bb con lo que ellos afirman que son los valores modernos de \u00abcompetitividad\u00bb, \u00abindividualismo\u00bb e \u00abindependencia\u00bb? Seguramente una parte importante de la respuesta es que la gente pol\u00edticamente correcta ha absorbido demasiado bien los valores que les ha ense\u00f1ado la propaganda del sistema, incluyendo los valores de \u00abcooperaci\u00f3n\u00bb, \u00abcomunidad\u00bb, \u00abayuda\u00bb, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera. Otro valor que han absorbido de la propaganda es el de la \u00abtolerancia\u00bb, que en contextos multiculturales tiende a traducirse como la aprobaci\u00f3n condescendiente de las culturas no occidentales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Un antrop\u00f3logo moderno que est\u00e9 bastante socializado se topa con un conflicto: Como se supone que es tolerante, encuentra dif\u00edcil decir algo malo sobre las culturas primitivas. Pero las culturas primitivas nos proveen de abundantes ejemplos sobre comportamientos que son claramente malos desde el punto de vista de los valores occidentales modernos. Por lo que el antrop\u00f3logo tiene que censurar gran parte del comportamiento \u00abmalo\u00bb que se haya en sus descripciones de las culturas primitivas para evitar mostrarles desde una \u00f3ptica negativa. Adem\u00e1s, debido a su excesiva socializaci\u00f3n, el antrop\u00f3logo pol\u00edticamente correcto tiene la necesidad de rebelarse [252]. Est\u00e1 suficientemente bien socializado como para desechar los valores fundamentales de la sociedad moderna, as\u00ed que expresa su hostilidad hacia dicha sociedad deformando hechos para hacer parecer que la sociedad moderna se desv\u00eda de sus propios valores establecidos de una forma muy superior a la que realmente lo hace. As\u00ed, el antrop\u00f3logo acaba maximizando los aspectos competitivos e individualistas de la sociedad moderna mientras es evidente que entiende estos aspectos en las sociedades primitivas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Hay m\u00e1s al respecto que s\u00f3lo esto, desde luego, y no puedo pedir que se entienda totalmente la psicolog\u00eda de esta gente. Parece obvio, por ejemplo, que la representaci\u00f3n pol\u00edticamente correcta de los cazadores-recolectores es motivada en parte por un impulso de construir una imagen de un mundo puro e inocente que existe en el amanecer de los tiempos, an\u00e1logo al Jard\u00edn de Ed\u00e9n, pero en lo que se basa este impulso a m\u00ed no me parece tan claro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">8. \u00bfQu\u00e9 hay respecto a relaciones de los cazadores-recolectores con los animales? Algunos anarcoprimitivistas parecen pensar que hubo un tiempo en el que los animales y la gente \u00abcoexistieron\u00bb y que a pesar de que actualmente los animales a veces se coman a la gente, \u00abtales ataques por parte de animales son relativamente raros\u00bb, y \u00abestos animales andan escasos de comida debido a la usurpaci\u00f3n llevada a cabo por la civilizaci\u00f3n y act\u00faan m\u00e1s bien movidos por el hambre extrema y la desesperaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se debe a nuestra ignorancia respecto a los gestos y aromas de los animales, al follaje expoliado o a otras se\u00f1ales que nuestros antepasados [sic] sab\u00edan reconocer, pero que a nosotros se nos ha negado mediante la domesticaci\u00f3n\u00bb [253].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Seguramente es cierto que el conocimiento que ten\u00edan los cazadores-recolectores sobre los h\u00e1bitos de los animales les mantuvo m\u00e1s seguros en la naturaleza salvaje de lo que un hombre moderno estar\u00eda. Tambi\u00e9n es cierto que los ataques a humanos por parte de animales salvajes son y han sido relativamente poco frecuentes, probablemente porque los animales han aprendido por la v\u00eda dif\u00edcil que es arriesgado alimentarse de humanos. Pero para los cazadores-recolectores de distintos entornos, los animales salvajes s\u00ed que representaban un peligro significativo. Los cazadores Siriono de vez en cuando \u00abse expon\u00edan a ataques de jaguares, de cocodrilos, y de serpientes venenosas\u00bb [254]. Los leopardos, el b\u00fafalo cafre, y los cocodrilos, eran una verdadera amenaza para los Mbuti [255]. Por otro lado, es digno de se\u00f1alar que los Kadar (cazadores-recolectores de India) se dec\u00eda que ten\u00edan \u00abuna tregua con los tigres, lo que en tiempos antiguos les dejaba estrictamente solos [256]. Este es el \u00fanico caso que conozco del mismo tipo. Los cazadores-recolectores representaban un peligro mucho mayor para animales que viceversa, ya que desde luego ellos cazaban animales para alimentarse. Incluso los Kadar, que no ten\u00edan ning\u00fan arma de caza, y que vivieron principalmente de \u00f1ames salvajes, de vez en cuando usaban sus palos de cavar para matar peque\u00f1os animales y com\u00e9rselos. Los m\u00e9todos de caza pod\u00edan ser crueles. Los pigmeos Mbuti apu\u00f1alan a un elefante en el vientre con una lanza envenenada; el animal muere de peritonitis (inflamaci\u00f3n del revestimiento abdominal) durante las 24 horas siguientes [258]. Los Bosquimanos disparan a las presas con flechas envenenadas, y los animales mueren lentamente durante un per\u00edodo que puede ser de no menos de tres d\u00edas [259]. Los cazadores-recolectores prehist\u00f3ricos mataban animales en masa conduci\u00e9ndoles hacia precipicios o riscos [260]. El proceso era claramente espantoso y presumiblemente doloroso para los animales, ya que algunos de ellos no mor\u00edan de forma s\u00fabita por la ca\u00edda, sino que solamente quedaban discapacitados. El indio Wooden Leg dijo: \u00abHe ayudado a las persecuciones de bandas de ant\u00edlope hacia un acantilado. Muchos de ellos mor\u00edan o se les part\u00edan las piernas. A los heridos los mat\u00e1bamos a palos\u00bb [261]. Esto no es exactamente el tipo de cosa a la que apelan los activistas por los derechos de los animales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los anarcoprimitivistas pueden querer afirmar que los cazadores-recolectores inflig\u00edan sufrimiento a los animales s\u00f3lo en el grado necesario para conseguir su carne. Pero esto no es cierto. Una buena parte de la crueldad de los cazadores-recolectores era gratuita. En La Gente del Bosque, Turnbull informaba de que: \u201cEl joven atraves\u00f3 con su lanza [a la sindula] de la primera estocada, dejando al animal clavado en la tierra por la tripa. Pero el animal segu\u00eda bien vivo, luchando por su libertad. Maipe le clav\u00f3 otra lanza en el cuello, pero a\u00fan as\u00ed se retorc\u00eda y luchaba. Hasta que no le clav\u00f3 una tercera lanza que perfor\u00f3 su coraz\u00f3n no cej\u00f3 en su lucha&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00abLos pigmeos se quedaron de pie alrededor formando un grupo alborotado, se\u00f1alando al animal y ri\u00e9ndose mientras \u00e9ste mor\u00eda. Un muchacho, de aproximadamente nueve a\u00f1os, se lanz\u00f3 al suelo y se retorci\u00f3 de forma grotesca, imitando las \u00faltimas convulsiones de la sindula&#8230;\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00abOtras veces he visto a los Pigmeos chamuscando las plumas de los p\u00e1jaros que todav\u00eda estaban vivos, y explicaban que la carne est\u00e1 m\u00e1s sabrosa si la muerte es lenta. Y a los perros de caza, con lo valiosos que son, les dan patadas despiadadamente desde el d\u00eda que nacen hasta que mueren\u00bb [262].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en Sirvientes Rebeldes, Turnbull escribi\u00f3: \u00abEl momento de la matanza es conocido como un momento de compasi\u00f3n y reverencia intensas. La diversi\u00f3n que acarrea la muerte del animal, en particular por parte de los j\u00f3venes, parece ser pr\u00e1cticamente una reacci\u00f3n nerviosa, y hay algo de miedo en dicho comportamiento. Por otra parte, a un p\u00e1jaro que haya sido capturado vivo se le podr\u00eda fastidiar deliberadamente, chamusc\u00e1ndole las plumas en el fuego mientras todav\u00eda revolotea y p\u00eda hasta que finalmente muera quemado o asfixiado. Esto tambi\u00e9n suele ser obra de los j\u00f3venes, que en ese momento acogen dicho placer nervioso; [\u00bf\u00a1] muy raras veces un cazador joven y despistado [!?] podr\u00eda hacer algo as\u00ed. Los cazadores mayores y los ancianos generalmente lo desaprueban, pero no interfieren.\u00bb; \u00abel respeto parece no dedicarse a la vida del animal, sino a la caza como regalo del bosque&#8230;\u00bb [263].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Esto no parece ser totalmente compatible con lo que Turnbull contaba antes en La Gente del Bosque. Tal vez Turnbull ya comenzaba a inclinarse hacia la correcci\u00f3n pol\u00edtica cuando escribi\u00f3 Sirvientes Rebeldes. Pero incluso si juzgamos por las apariencias las declaraciones de Sirvientes Rebeldes, lo que queda es el hecho de que los Mbuti s\u00ed que trataban a los animales con una crueldad innecesaria, sintieran o no \u00abcompasi\u00f3n y reverencia\u00bb por ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Si es cierto que los Mbuti ten\u00edan compasi\u00f3n por los animales, probablemente deb\u00eda tratarse de algo excepcional. Normalmente los cazadores-recolectores aparentan ser crueles con los animales. Los esquimales con los que vivi\u00f3 Gontran de Poncins sol\u00edan propinarles brutales golpes y patadas a sus perros [264]. Los Siriono a veces capturaban animales j\u00f3venes y se los llevaban a su campamento, pero no les daban nada de comer, y los ni\u00f1os les trataban tan mal que sol\u00edan morir pronto [265]. Tambi\u00e9n deber\u00eda se\u00f1alarse que muchos pueblos de cazadores-recolectores sent\u00edan reverencia por o cercan\u00eda a los animales salvajes. Ya he citado las declaraciones de Colin Turnbull en el caso de los Mbuti. Coon afirma que \u201centre los cazadores es pr\u00e1cticamente una regla est\u00e1ndar el que no deben burlarse o insultar de cualquier otro modo a ninguna criatura salvaje a cuya vida le han puesto fin\u201d [266]. (Tal y como muestran los pasajes de Turnbull que cit\u00e9 anteriormente, hab\u00eda excepciones a esa \u201cregla est\u00e1ndar\u201d.) Aventur\u00e1ndose en especulaciones, Coon a\u00f1ade que \u201clos cazadores sent\u00edan la uni\u00f3n de la naturaleza, y tambi\u00e9n una combinaci\u00f3n de humildad y responsabilidad por el papel que jugaban dentro de ella\u201d [267]. Wissler describe la cercan\u00eda y la reverencia que los indios norteamericanos mostraban por la naturaleza (incluyendo a los animales salvajes) [268]. Holmberg menciona los \u201cv\u00ednculos\u201d y el \u201cparentesco\u201d que los Siriono ten\u00edan para con el mundo animal [269]. Pero, como ya hemos visto, esos \u201cv\u00ednculos\u201d y ese \u201cparentesco\u201d no imped\u00eda la crueldad f\u00edsica contra los animales. Claramente, los activistas por los derechos de los animales quedar\u00edan horrorizados ante la manera en que los cazadores-recolectores sol\u00edan tratar a los animales. Para la gente que ve las culturas propias de cazadores-recolectores como su ideal de sociedad, deja de tener sentido el mantener alianzas con el movimiento por los derechos de los animales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">9. Para rematar la faena, mencionar\u00e9 brevemente unos pocos elementos m\u00e1s del mito anarcoprimitivista. Seg\u00fan dicho mito, el racismo es un artificio de la civilizaci\u00f3n. Pero en realidad no est\u00e1 claro que esto sea cierto. Por supuesto, los pueblos m\u00e1s primitivos no pod\u00edan ser racistas, porque nunca entraron en contacto con ning\u00fan miembro de otra raza distinta a la suya. No estoy al tanto de raz\u00f3n alguna que me lleve a creer que los cazadores-recolectores eran menos propensos al racismo de lo que lo es el hombre moderno. Los pigmeos Mbuti no s\u00f3lo se distingu\u00edan de sus vecinos que habitaban en pueblos por su menor estatura, sino tambi\u00e9n por caracter\u00edsticas faciales y por tener un color de piel m\u00e1s claro [270]. Los Mbuti se refer\u00edan a ellos como \u201cnegros salvajes\u201d y \u201canimales\u201d, y no les consideraban verdaderas personas [271]. De modo similar, aquella gente tambi\u00e9n se refer\u00eda a los Mbuti como \u201csalvajes\u201d y \u201canimales\u201d, y tampoco les consideraban como si fueran verdaderas personas [272]. Es cierto que dichos pueblerinos, a veces tomaban como esposas a mujeres Mbuti, pero parece ser que era s\u00f3lo porque sus propias mujeres, en ese entorno forestal, ten\u00edan una fertilidad muy baja, mientras que las mujeres Mbuti ten\u00edan un mont\u00f3n de ni\u00f1os [273].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A la primera generaci\u00f3n descendiente de matrimonios mixtos se la consideraba inferior [274]. (Es digno de se\u00f1alar el hecho de que mientras las mujeres Mbuti sol\u00edan casarse con pueblerinos y vivir en sus poblados, las mujeres pueblerinas casi nunca se casaban con hombres Mbuti, porque dichas mujeres \u201crehu\u00edan la dura vida errante de los n\u00f3madas y prefer\u00edan establecerse en el estilo de vida pueblerino\u201d [275]. Adem\u00e1s, los cr\u00edos resultantes de mezclas de sangre entre las uniones de Mbuti y pueblerinos sol\u00edan quedarse en los pueblos y \u201cs\u00f3lo raramente decid\u00edan volver a la vida en el bosque, porque por comodidad prefer\u00edan la vida en el pueblo a la dura vida en el bosque\u201d [276]. Esto a penas se sostiene en relaci\u00f3n con la imagen de la caza-recolecci\u00f3n que tienen los anarcoprimitivistas, la de una vida de facilidades y abundancia.)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En el caso anterior, de antagonismo racial mutuo, s\u00f3lo una parte \u2013los Mbuti- eran cazadores-recolectores, ya que los pueblerinos trabajaban sus cultivos. Por poner un posible ejemplo de racismo en el cual los dos lados eran cazadores-recolectores, los indios del sub\u00e1rtico norteamericano y los esquimales se odiaban y tem\u00edan los unos a los otros; rara vez se reun\u00edan que no fuera para luchar [277].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00bfY qu\u00e9 hay de la homofobia? Pues que tampoco era conocida por los cazadores-recolectores. Seg\u00fan la se\u00f1ora Thomas, la homosexualidad no estaba permitida entre los bosquimanos que ella conoci\u00f3 [278] (aunque de ello no se desprende que esto tuviera que ser necesariamente as\u00ed para todos los grupos de bosquimanos). Entre los Mbuti, seg\u00fan Turnbull, \u201cnunca se ha aludido a la homosexualidad salvo a modo de insulto tremendo, bajo la m\u00e1s extrema provocaci\u00f3n\u201d [279].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El editor del \u201czine\u201d Species Traitor me afirmaba en una carta que, en las culturas de cazadores-recolectores \u201cla gente no ten\u00eda propiedad\u201d [280]. Esto no es cierto. S\u00ed que existieron varios tipos de propiedad privada entre cazadores-recolectores, y no s\u00f3lo entre los que eran sedentarios como los indios de la costa noroeste. Es bien sabido que la mayor\u00eda de los pueblos cazadores-recolectores ten\u00edan propiedad colectiva sobre la tierra. Eso significa que cada grupo de 30 a 130 personas pose\u00eda el territorio en el que viv\u00eda. Coon nos provee de una extensa discusi\u00f3n sobre ello [281]. Menos conocido es el hecho de que los cazadores-recolectores, incluso los n\u00f3madas, pod\u00edan tener tambi\u00e9n derecho a los recursos naturales a modo de propiedad individual, y en algunos casos dicho derecho pod\u00eda incluso heredarse [282]. Por ejemplo, entre los bosquimanos de la se\u00f1ora Thomas: \u201cCada grupo tiene un territorio muy espec\u00edfico que s\u00f3lo \u00e9l puede usar, y los l\u00edmites son respetados estrictamente. Si una persona nace en cierto \u00e1rea, \u00e9l o ella tiene derecho a comerse los melones que crezcan all\u00ed y toda la comida de la meseta. Un hombre puede comer melones all\u00e1 donde pueda su mujer, su madre y\/o su padre, as\u00ed todo bosquimano tiene varios derechos en varios lugares. Gai, por ejemplo, comi\u00f3 melones en Ai a ha&#8217;o porque la madre de su mujer naci\u00f3 all\u00ed, como tambi\u00e9n en su propio lugar de nacimiento, el Okwa Omaramba\u201d [283].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Entre los Veddas (cazadores-recolectores de Ceylon), \u201cel territorio del grupo estaba subdividido entre los miembros individuales de \u00e9ste, quienes podr\u00edan pasarles su propiedad a sus hijos\u201d [284]. Entre ciertos abor\u00edgenes australianos exist\u00eda un sistema de derechos heredados de los bienes obtenidos en el comercio por minerales que se extra\u00edan de yacimientos [285]. Entre otros abor\u00edgenes australianos, ciertos \u00e1rboles frutales eran propiedad privada [286]. Los Mbuti usaban las termitas como alimento, y los termiteros pod\u00edan ser propiedad de individuos [287]. Los objetos port\u00e1tiles, tales como las herramientas, ropa y adornos, normalmente eran posesi\u00f3n de individuos cazadores-recolectores [288].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Turnbull menciona el argumento de un tal W. Nippold para informar de que los cazadores-recolectores, incluyendo a los Mbuti, ten\u00edan un sentido de la propiedad privada altamente desarrollado. Turnbull contesta que eso es \u201calgo cuestionable, y en gran medida un problema sem\u00e1ntico\u201d [289]. Y aqu\u00ed no hay necesidad de tirarse de los pelos pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es propiedad privada, o qu\u00e9 ser\u00eda un \u201csentido altamente desarrollado\u201d de ello. Basta con decir que la creencia incondicional en que los cazadores-recolectores no ten\u00edan propiedad privada es s\u00f3lo otro elemento m\u00e1s del mito anarcoprimitivista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sin embargo, es importante se\u00f1alar que los cazadores-recolectores no acumulaban propiedades hasta el grado de ser capaces de utilizar su riqueza para dominar a otras personas [290]. Los cazadores-recolectores normalmente ten\u00edan que llevar todas sus pertenencias sobre su propia espalda cada vez que cambiaban de campamento, como mucho podr\u00edan llevarlo en una canoa o en un trineo tirado por perros [291]. De cualquier modo significa que s\u00f3lo pod\u00edan transportar un n\u00famero de pertenencias limitado, y es as\u00ed como se impone el l\u00edmite de propiedades que un n\u00f3mada puede acumular de modo \u00fatil.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La propiedad a modo de derecho sobre los recursos naturales no necesita ser transportada, as\u00ed que en teor\u00eda incluso un cazador-recolector n\u00f3mada podr\u00eda acumular propiedad ilimitada de ese tipo. Pero en la pr\u00e1ctica no soy consciente de ning\u00fan ejemplo en el cual, alguien que pertenezca a un grupo n\u00f3mada de caza y recolecci\u00f3n, acumule suficiente propiedad a modo de derecho sobre los recursos naturales que le permita dominar a otras personas mediante ello. Bajo las condiciones de la vida de cazador-recolector n\u00f3mada, ser\u00eda obviamente dificil\u00edsimo para cualquier individuo el intentar encargarse de preservar la exclusividad de su derecho a determinados recursos naturales si se tratase de un n\u00famero mayor del que \u00e9l pudiera utilizar personalmente. Dada la ausencia la acumulaci\u00f3n de riqueza entre cazadores-recolectores, podr\u00eda suponerse que no hab\u00eda jerarqu\u00edas sociales entre \u00e9stos, pero esto no es del todo cierto. Claramente no queda mucho sitio para jerarqu\u00edas sociales en un grupo de como mucho 130 personas (incluyendo ni\u00f1os), que normalmente son algo menos de la mitad. Adem\u00e1s, algunos pueblos cazadores-recolectores hicieron un esfuerzo conciso, consistente, y aparentemente bastante existoso, con objeto de evitar que nadie estuviera en un nivel superior al de los dem\u00e1s. Por ejemplo, entre los Mbuti, \u201cno hab\u00eda jefes o consejo de ancianos\u201d [292]. \u201cLa autoridad individual es inconcebible\u201d [293], y \u201ccualquier intento de asunci\u00f3n de autoridad individual, o siquiera de excesiva influencia, es bruscamente correspondido con la ridiculizaci\u00f3n o el ostracismo\u201d [294]. De hecho, a trav\u00e9s de su libro Turnbull enfatiza el entusiasmo que sent\u00edan los Mbuti respecto al hecho de oponerse a cualquiera que desee asumir un estatus privilegiado [295].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los indios del sub\u00e1rtico norteamericano no ten\u00edan jefes [296]. Los siriono s\u00ed ten\u00edan jefes, pero: \u201cLas prerrogativas de la jefatura son pocas. Un jefe hace sugerencias sobre las migraciones, la caza, los viajes, etc., pero \u00e9stas no son siempre seguidas por su tribu. Sin embargo, como s\u00edmbolo de su estatus, el jefe siempre posee m\u00e1s de una mujer\u201d; \u201cCuando los jefes se quejan demasiado de que otros miembros del grupo no cumplen sus obligaciones para con ellos, se les hace poco caso a sus peticiones\u201d; \u201cEn general, sin embargo, los jefes corren mejor suerte que otros miembros del grupo. Sus peticiones les hacen llegar m\u00e1s fruta de la que le llegar\u00eda a los otros con las suyas\u201d [297].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los bosquimanos a los que conoci\u00f3 la se\u00f1ora Thomas \u201cno ten\u00edan jefes o reyes, s\u00f3lo l\u00edderes los cuales en la pr\u00e1ctica son casi indistinguibles de la gente a la que lideran, y a veces hay grupos que ni siquiera tienen un l\u00edder\u201d [298]. Los bosquimanos Kung de Richard Lee no ten\u00edan jefes [299], y tal y como los Mbuti, hac\u00edan un gran esfuerzo para evitar que alguien se estableciese por encima de otra persona [300]. Sin embargo, otros bosquimanos Kung s\u00ed que ten\u00edan jefes o l\u00edderes, el liderazgo era hereditario, y los l\u00edderes ten\u00edan una autoridad real, mediante la que \u201cel l\u00edder o jefe decide qui\u00e9n ir\u00e1 d\u00f3nde y cu\u00e1ndo en las expediciones de recolecci\u00f3n, ya que es necesaria una organizaci\u00f3n a lo largo de todo el a\u00f1o para asegurarse el suministro de alimento\u201d [301]. Esto es lo que Coon nos cuenta acerca de los bosquimanos del \u00e1rea del pozo de Gautscha, y ya que la se\u00f1ora Thomas conoci\u00f3 a esos bosquimanos [302], no est\u00e1 claro c\u00f3mo uno podr\u00eda conciliar lo que Coon afirma con el apunte de Thomas que dice que \u201cel l\u00edder en la pr\u00e1ctica es casi indistinguible de la gente a la que lidera\u201d. Yo no tengo acceso a un servicio de librer\u00eda decente; ni siquiera tengo una copia completa del libro de la se\u00f1ora Thomas, s\u00f3lo fotocopias de algunas p\u00e1ginas, as\u00ed que tendr\u00e9 que dejar este problema en las manos de cualquier lector que est\u00e9 lo suficientemente interesado como para continuarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sea como sea, en ciertas partes de Australia hab\u00eda \u201cjefes poderosos, que fueron llamados reyes por sus colonizadores. El rey llevaba una corona muy elaborada y siempre era llevado a hombros de otros hombres\u201d [303]. En Tasmania tambi\u00e9n hab\u00eda \u201cjefes territoriales de un poder considerable, y al menos en algunos casos su officio era hereditario\u201d [304].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">As\u00ed pues, mientras la estratificaci\u00f3n social era nula o ligera en muchos o la mayor\u00eda de las sociedades n\u00f3madas de cazadores-recolectores, la exagerada suposici\u00f3n de que en dichas sociedades hab\u00eda una ausencia total de jerarqu\u00eda no es cierta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Com\u00fanmente se asume, y no s\u00f3lo por parte de los anarcoprimitivistas, que los cazadores-recolectores eran buenos ecologistas. Sobre este tema no tengo mucha informaci\u00f3n, pero, en base a lo que s\u00ed que conozco, parece que los cazadores-recolectores ten\u00edan datos contradictorios en cuanto al ecologismo. Los Mbuti daban muy buena impresi\u00f3n. Schebesta cre\u00eda hab\u00edan controlado su poblaci\u00f3n de forma voluntaria con objeto evitar sobrecargar sus recursos naturales [305] (aunque, al menos en la parte que yo he le\u00eddo de su trabajo, no explica en qu\u00e9 se basa esta creencia). Seg\u00fan Turnbull, \u201cexiste de forma casi definitiva un fuerte sentimiento y un deseo establecido de usar toda parte del animal, y nunca matar m\u00e1s de lo necesario para cubrir las necesidades diarias del grupo. De hecho, esto podr\u00eda ser una raz\u00f3n del por qu\u00e9 los Mbuti son tan reacios a matar presas extra y guardarlas para intercambiarlas con los pueblerinos [306].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Turnbull tambi\u00e9n afirma que \u201cseg\u00fan la visi\u00f3n de mamifer\u00f3logos como Van Gelder, los cazadores [Mbuti] son de hecho el ecologismo m\u00e1s puro que cualquier gobierno de pensamiento ecologista podr\u00eda desear\u201d [307]. Por el contrario, cuando Turnbull llev\u00f3 a un Mbuti llamado Kenge m\u00e1s all\u00e1 de las llanuras para visitar una reserva natural, le dijo a Kenge \u201cque ver\u00eda m\u00e1s presas de las que jam\u00e1s ver\u00eda en el bosque, pero que no iba all\u00ed para cazarlas. Kenge no pudo entender esto, porque en su mente presa significaba ser cazada\u201d [308].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Seg\u00fan Coon, la \u00e9tica de los esquimales Tikerarmiut les prohib\u00eda atrapar m\u00e1s de cuatro lobos, lobeznos, zorros o marmotas en un d\u00eda. Sin embargo, esta \u00e9tica se romp\u00eda r\u00e1pidamente cuando los mercaderes blancos llegaban y tentaban a los Tikerarmiut con bienes de comercio que podr\u00edan obtener a cambio de las pieles de dichos animales [309].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Tan pronto como adquirieron hachas de acero, los Siriono empezaron a destruir los \u00e1rboles frutales silvestres de su regi\u00f3n, porque era m\u00e1s f\u00e1cil arrancar la fruta talando \u00e1rboles que escal\u00e1ndolos [310].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es bien sabido que algunos cazadores-recolectores provocaban fuegos intencionados porque sab\u00edan que la tierra quemada producir\u00eda m\u00e1s cantidad de las plantas comestibles que ellos prefer\u00edan [311]. Yo considero que esta pr\u00e1ctica es temerariamente destructiva. Se cree que los cazadores-recolectores prehist\u00f3ricos, a trav\u00e9s de una caza excesiva, causaron o al menos contribuyeron a la extinci\u00f3n de algunas especies de grandes mam\u00edferos [312], aunque por lo que yo s\u00e9 esto nunca se ha probado de manera definitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Lo anteriormente dicho ni siquiera rasca la superficie de la cuesti\u00f3n del ecologismo frente a las temeridades medioambientales por parte de cazadores-recolectores. Es un asunto que merece una investigaci\u00f3n minuciosa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">10. No puedo generalizar mucho ya que s\u00f3lo me he comunicado personalmente con unos pocos anarcoprimitivistas, pero est\u00e1 claro que las creencias de al menos algunos de ellos son inmunes a cualquier hecho que entre en conflicto con ellas. Uno puede mostrarle a esta gente cualquier cantidad de hechos similares a los que yo he presentado aqu\u00ed, y puede citarles las palabras de escritores que visitaron realmente a cazadores-recolectores en una \u00e9poca en la que estaban relativamente sin contaminar, y a\u00fan as\u00ed el anarcoprimitivista que sea un verdadero creyente, siempre encontrar\u00e1 racionalizaciones, da igual cu\u00e1n forzadas sean, para deshacerse de todos los hechos inconvenientes y mantener su creencia en el mito.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A uno le recuerda a las respuestas que dan los fundamentalistas cristianos a cualquier ataque racional que se haga contra sus creencias. Cualquiera que sea el hecho al que uno apunte, el fundamentalista siempre encontrar\u00e1 alg\u00fan argumento, siempre inveros\u00edmil, para explicar y justificar su creencia en la verdad literal que es expresada en la Biblia palabra por palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">De hecho, hay en el anarcoprimitivismo un toque distintivo de los principios del cristianismo. La utop\u00eda de caza-recolecci\u00f3n anarcoprimitivista corresponde al Jard\u00edn del Ed\u00e9n, donde Ad\u00e1n y Eva viv\u00edan en la comodidad y la ausencia de pecado (G\u00e9nesis 2). La invenci\u00f3n de la agricultura y la civilizaci\u00f3n corresponden a la Ca\u00edda: Ad\u00e1n y Eva comieron la fruta del \u00e1rbol del conocimiento (G\u00e9nesis 3:6), fueron expulsados del Jard\u00edn (G\u00e9nesis 3:24), y desde entonces tuvieron que ganarse el pan con el sudor de su frente labrando la tierra (G\u00e9nesis 3:19,23). Adem\u00e1s perdieron la igualdad de g\u00e9neros, ya que Eva se volvi\u00f3 subordinada a su marido (G\u00e9nesis 3:16). La revoluci\u00f3n que los anarcoprimitivistas esperan que derribe la civilizaci\u00f3n corresponde al D\u00eda del Juicio, el d\u00eda de la destrucci\u00f3n en el cual caer\u00e1 Babilonia (Revelaciones 18:2). El retorno a la utop\u00eda primitiva corresponde a la llegada del Reino del Se\u00f1or, en el cu\u00e1l \u201cno habr\u00e1 m\u00e1s muerte, ni tristeza, ni llanto, ni habr\u00e1 m\u00e1s dolor\u201d (Revelaciones 21:4).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los activistas de hoy en d\u00eda que arriesgan sus cuerpos al embarcarse en t\u00e1cticas de resistencia masoquistas, como encadenarse a s\u00ed mismos a trav\u00e9s de carreteras para evitar el paso de camiones madereros, corresponden a los m\u00e1rtires cristianos, los verdaderos creyentes que \u201ceran decapitados por ser testigos de Jes\u00fas, y por la palabra de Dios\u201d (Revelaciones 20:4). El veganismo corresponde a las restricciones diet\u00e9ticas de muchas religiones, como la crisitana durante la cuaresma. Tal y como los anarcoprimitivistas, los primeros cristianos enfatizaban el igualitarismo (\u201cquienquiera que se exalte a s\u00ed mismo ser\u00e1 humillado\u201d, Mateo 23:12) y la caridad (\u201cla distribuci\u00f3n se llevar\u00e1 a cabo con cada hombre de acuerdo a lo que necesitara\u201d, Actos 4:35). La afinidad psicol\u00f3gica entre los anarcoprimitivistas y los primeros cristianos no augura nada bueno. Tan pronto como el emperador Constantino les dio a los cristianos la oportunidad de convertirse en poderosos, se vendieron, y desde entonces el cristianismo ha servido habitualmente como utensilio para establecer poderes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">11. En el presente art\u00edculo me he preocupado principalmente de desacreditar el mito anarcoprimitivista, y por esa raz\u00f3n he enfatizado ciertos aspectos de las sociedades primitivas que se ver\u00e1n como negativos desde el punto de vista de los valores modernos. Pero hay otra cara de la moneda: Las sociedades n\u00f3madas de cazadores-recolectores mostraban muchos rasgos que eran enormemente atractivos. Entre otras cosas, hay motivos para creer que tales sociedades estaban relativamente libres de los problemas psicol\u00f3gicos que aquejan al hombre moderno, tales como estr\u00e9s, ansiedad o frustraci\u00f3n cr\u00f3nicas, depresi\u00f3n, des\u00f3rdenes del sue\u00f1o y alimenticios, etc\u00e9tera; esa gente en dichas sociedades, respecto a ciertos asuntos cr\u00edticos (que no respecto a todos) ten\u00edan mucha m\u00e1s autonom\u00eda personal de la que tiene el hombre moderno; y esos cazadores-recolectores estaban m\u00e1s satisfechos con su estilo de vida de lo que el hombre moderno est\u00e1 con el suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00bfPor qu\u00e9 importa esto? Porque muestra que estr\u00e9s, ansiedad y frustraci\u00f3n cr\u00f3nicas, depresi\u00f3n, y dem\u00e1s, no son partes inevitables de la condici\u00f3n humana, sino que son des\u00f3rdenes devenidos de la civilizaci\u00f3n moderna. La servidumbre tampoco es una parte inevitable de la condici\u00f3n humana: El ejemplo de al menos varios cazadores-recolectores n\u00f3madas muestra que la libertad real es posible.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Incluso m\u00e1s importante: Sin importar si eran buenos o malos ecologistas, los pueblos primitivos eran incapaces de da\u00f1ar su entorno hasta un grado ni remotamente aproximado al que el hombre moderno ha da\u00f1ado el suyo. Los primitivos simplemente no ten\u00edan la capacidad de hacer ese da\u00f1o. Puede que hayan usado el fuego de manera temeraria y puede que hayan extinguido algunas especies a trav\u00e9s de la caza excesiva, pero no pod\u00edan hacer presas en r\u00edos grandes, ni pod\u00edan cubrir miles de millas cuadradas de la superficie terrestre con ciudades y pavimento, ni producir las vastas cantidades de qu\u00edmicos t\u00f3xicos y residuos radioactivos con los que la civilizaci\u00f3n moderna amenaza con destruir el mundo de una vez por todas. Ni tampoco ten\u00edan ninguna intenci\u00f3n de desatar las fuerzas letalmente peligrosas representadas por la ingenier\u00eda gen\u00e9tica y por los ordenadores s\u00faper-inteligentes que pronto ser\u00e1n desarrollados. Esos son peligros que asustan hasta a los propios tecn\u00f3filos [313].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">As\u00ed que concuerdo con los anarcoprimitivistas en que el advenimiento de la civilizaci\u00f3n fue un gran desastre y que la revoluci\u00f3n industrial fue otro desastre incluso mayor. Tambi\u00e9n concuerdo en que es necesaria una revoluci\u00f3n contra la modernidad, y contra la civilizaci\u00f3n en general. Pero no se puede construir un movimiento revolucionario efectivo a base de sue\u00f1os bobos, vagos, y charlatanes. Hay que ser de mente fr\u00eda, realista, pr\u00e1ctico, el tipo de gente que no necesita el sensiblero y ut\u00f3pico mito anarcoprimitivista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>NOTA FINAL<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Cuando escrib\u00ed este art\u00edculo s\u00f3lo hab\u00eda empezado a leer II. Band, I.<br \/>\nTeil of Schebesta\u2019s Die Bambuti-Pygmiien vom Ituri. Ya le\u00eddo este \u00faltimo, y debi\u00e9ndose a la naturaleza de las discrepancias que encontr\u00e9 entre las anotaciones de Turnbull y las de Schebesta, me veo forzado a albergar serias dudas sobre la fiabilidad del libro de Turnbull sobre los pigmeos Mbuti. Ahora sospecho que Turnbull, consciente o inconscientemente, sesg\u00f3 su descripci\u00f3n de los Mbuti para hacerles parecer m\u00e1s atractivos a los ojos de los modernos intelectuales izquierdistas como \u00e9l. Sin embargo, no considero necesario reescribir este art\u00edculo de un modo que elimine la confianza en Turnbull, porque he citado a Turnbull principalmente para informaci\u00f3n que no hac\u00eda parecer atractivos a los Mbuti, por ejemplo las palizas que les daban a sus mujeres, las peleas y las ri\u00f1as por la comida. Dada la naturaleza de los prejuicios de Turnbull, parece seguro asumir que, cuando las hubiera, \u00e9l habr\u00eda tratado de disimular la cantidad de palizas a mujeres, peleas y ri\u00f1as que observ\u00f3. Pero yo s\u00f3lo creo que es justo avisar al lector de que cuando Turnbull atribuye rasgos atractivos o pol\u00edticamente correctos a los Mbuti, se debe reaccionar con cierto grado de excepticismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Me gustar\u00eda agradecer a las personas que me enviaron libros, art\u00edculos, u otra informaci\u00f3n pertinente a las sociedades primitivas, y sin cuya ayuda el presente art\u00edculo no podr\u00eda haber sido escrito: Facundo Bermudez, Chris J., Marjorie Kennedy; Alex Obledo, Patrick Scardo, Kevin Tucker, John Zerzan, y otras seis personas que quiz\u00e1s no quieren que su nombre sea mencionado publicamente. Pero sobre todo quiero darle las gracias a la mujer que amo, la cual me provey\u00f3 de m\u00e1s informaci\u00f3n \u00fatil que nadie, incluyendo dos vol\u00famenes del maravilloso trabajo de Paul Schebesta sobre los pigmeos Mbuti.<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><strong><em>Escrito por Theodore Kaczynski.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n<em>Debido a que la mayor\u00eda de los trabajos han sido citados reptidamente, las citaciones se dan de manera abreviada. Para los detalles bibliogr\u00e1ficos, dir\u00edjase a la lista de obras citadas.<\/em><br \/>\n<em> Ej. \u201cEncycl. Brit.\u201d means \u201cThe New Encyclopaedia Britannica\u201d, Fifteenth<\/em><br \/>\n<em> 2003.<\/em><br \/>\n<em> 1. Example: \u201cWhat is \u2018Green Anarchy\u2019?\u201d, by the Black and Green<\/em><br \/>\n<em> Network, Green Anarchy #9, September 2002, page 13 (\u201cthe huntergatherer<\/em><br \/>\n<em> workday usually did not exceed three hours\u201d).<\/em><br \/>\n<em> 2. Sahlins, pages 1-39.<\/em><br \/>\n<em> 3. Bob Black, Primitive Affluence; see LIST OF WORKS CITED.<\/em><br \/>\n<em> 4. Sahlins, page21.<\/em><br \/>\n<em> 5. Cashdan, Hunters and Gatherers: Economic Behavior in Bands.<\/em><br \/>\n<em> 6. Ibid., page 23.<\/em><br \/>\n<em> 7. Bob Black, pages12-13. Cashdan, page 23.<\/em><br \/>\n<em> 8. Cashdan, pages 23-24.<\/em><br \/>\n<em> 9. Ibid., page 24.<\/em><br \/>\n<em> 10. Ibid., pages 24-25.<\/em><br \/>\n<em> 11. Ibid., page 26.<\/em><br \/>\n<em> 12. Poncins, pages 11- 126.<\/em><br \/>\n<em> 13. Schebesta, II. Band, I. Teil, pages 9, 17-20,89, 93-96, 119, 159-160<\/em><br \/>\n<em> (men make implements during their \u201cleisure\u201d hours), 170, Bildtafel X<\/em><br \/>\n<em> (photo of women with huge loads of firewood on their backs).<\/em><br \/>\n<em> 14. Turnbull, Change and Adaptation, page 18; Forest People, page<\/em><br \/>\n<em> 131.<\/em><br \/>\n<em> 15. Holmberg, pages 48-51, 63, 67, 76-77, 82-83, 223,265.<\/em><br \/>\n<em> 16. Ibid., pages 75-76.<\/em><br \/>\n<em> 17. Ibid., pages 100-101.<\/em><br \/>\n<em> 18. Ibid., pages 63,76,100.<\/em><br \/>\n<em> 19. Ibid., page 223.<\/em><br \/>\n<em> 20. Ibid., page 222.<\/em><br \/>\n<em> 21. Ibid., page 224.<\/em><br \/>\n<em> 22. Ibid., pages 87, 107, 157, 213,220, 246,248-49,254, 268.<\/em><br \/>\n<em> 23. Cashdan, page23.<\/em><br \/>\n<em> 24. Sahlins, pages 15-17, 38-39.<\/em><br \/>\n<em> 25. Holmberg, pages 107, 222.<\/em><br \/>\n<em> 26. The Siriono\u2019s wilderness was not strictly trackless, since they did<\/em><br \/>\n<em> develop paths by repeatedly using the same routes. Holmberg, page105.<\/em><br \/>\n<em> How little these paths resembled the groomed trails found in our national<\/em><br \/>\n<em> forests may be judged from the fact that they were \u201cscarcely visible\u201d<\/em><br \/>\n<em> (page 51), \u201cnever cleared\u201d (page 105), and \u201cimpossible for the uninitiated<\/em><br \/>\n<em> to follow\u201d (page 106).<\/em><br \/>\n<em> 27. Holmberg, page 249.<\/em><br \/>\n<em> 28. Ibid., page 157.<\/em><br \/>\n<em> 29. Ibid., pages 65,249.<\/em><br \/>\n<em> 30. Ibid., page 65.<\/em><br \/>\n<em> 147<\/em><br \/>\n<em> 31. There was nothing exceptional about the strenuousness of the Siriono.<\/em><br \/>\n<em> s hunting and foraging activities. E.g.: \u201cThe bushmen had followed<\/em><br \/>\n<em> the wildebeest\u2019s trail through thorns and over the parching desert&#8230;\u201d<\/em><br \/>\n<em> Thomas. page 198. \u201cThe men had followed the buffalo\u2019s track for three<\/em><br \/>\n<em> Days\u2026\u201d Ibid., page 190. The strenuousness of the Eskimos. life can be<\/em><br \/>\n<em> judged from a reading of Poncins, Kabloona. See the accounts of hunting<\/em><br \/>\n<em> excursions by Wooden Leg, a Northern Cheyenne Indian (fatigue. snowblindness,<\/em><br \/>\n<em> frozen feet). Marquis. pages 8-9.<\/em><br \/>\n<em> 32. Holmberg, page 65.<\/em><br \/>\n<em> 33. This argument is suggested. for example. by Haviland. page 167.<\/em><br \/>\n<em> 34. Fernald and Kinsey. page 149.<\/em><br \/>\n<em> 35. Ibid., page 148. Gibbons, page 217.<\/em><br \/>\n<em> 36. Examples are found in Fernald and Kinsey, passim.<\/em><br \/>\n<em> 37. Gibbons, chapter titled \u201cThe Proof of the Pudding\u201d.<\/em><br \/>\n<em> 38. Coon, pages 36. 179-180. 226, 228. 230, 262.<\/em><br \/>\n<em> 39. Cashdan, page 22. Coon. pages 268-69, 390; see also page 253.<\/em><br \/>\n<em> 40. For skill see. e.g., Poncins. pages 14-15, 38-39, 160. 209-210;<\/em><br \/>\n<em> Schebesta, II. Band, I. Teil, page 7; Holmberg. pages 120-21, 275; Coon.<\/em><br \/>\n<em> pages 14. 49, 75, 82-83.<\/em><br \/>\n<em> 41. This is somewhat of an oversimplification, since compulsory authority<\/em><br \/>\n<em> and the giving of orders were not unknown among nomadic huntergatherers,<\/em><br \/>\n<em> but generally speaking a high level of personal autonomy in<\/em><br \/>\n<em> such societies is indicated by a reading of the works cited in this article.<\/em><br \/>\n<em> See. e.g.. Turnbull, Forest People. page 83; Poncins, page 174.<\/em><br \/>\n<em> 42. Nomadic hunter-gatherers ordinarily lived in bands that contained<\/em><br \/>\n<em> between 30 and 130 individuals. including children and babies, and in<\/em><br \/>\n<em> many cases these bands split up into still smaller groups. Coon, page<\/em><br \/>\n<em> 191. Cashdan, page 21. Siriono often hunted singly or in pairs; maximum<\/em><br \/>\n<em> size of hunting party was six or seven men. Holmberg. page 51. Efe<\/em><br \/>\n<em> pygmies commonly hunted in groups of two to four. Coon, page 88.<\/em><br \/>\n<em> 43. I\u2019ll reserve the discussion of stress for some other occasion, but<\/em><br \/>\n<em> see. e.g.. Poncins. pages 212-13, 273. 292. Schebesta. II. Band. I. Teil.<\/em><br \/>\n<em> page 18, writes: \u201cThe economic activity of the hunter-gatherer knows<\/em><br \/>\n<em> neither haste nor hurry. nor agonizing worry over the daily bread.\u201d<\/em><br \/>\n<em> 44. Holmberg. page 101.<\/em><br \/>\n<em> 45. \u201c[L]ife before domestication\/agriculture was in fact largely one of<\/em><br \/>\n<em> leisure. &#8230;sexual equality u Zerzan, Future Primitive. page 16.<\/em><br \/>\n<em> 46. U[U]ntil just 10.000 years ago &#8230;humans lived in keeping with an<\/em><br \/>\n<em> egalitarian ethos with ample leisure time. gender equality&#8230;\u201d Zerzan,<\/em><br \/>\n<em> \u201cWhose Future?\u201d, Species Traitor N\u00b0 1. Pages in this publication are not<\/em><br \/>\n<em> numbered.<\/em><br \/>\n<em> 47. Thomas. pages 11.284-87.<\/em><br \/>\n<em> 48. Encycl. Brit., Vol. 22, article \u201cLanguages of the Worldu. section<\/em><br \/>\n<em> \u201cAfrican Languages\u201d, subsection \u201cKhoisan Languages\u201d, pages 757-760.<\/em><br \/>\n<em> 49. Bonvillain, page 21.<\/em><br \/>\n<em> 50. Ibid., page 24.<\/em><br \/>\n<em> 51. Ibid., page 21.<\/em><br \/>\n<em> 52. Ibid., pages 21-22.<\/em><br \/>\n<em> 148<\/em><br \/>\n<em> 53. Ibid., page 22.<\/em><br \/>\n<em> 54. Ibid., page 23.<\/em><br \/>\n<em> 55. Ibid., pages 21-22.<\/em><br \/>\n<em> 56. Turnbull, Wayward Servants, page 270.<\/em><br \/>\n<em> 57. Turnbull, Forest People, page 154.<\/em><br \/>\n<em> 58. Turnbull, Wayward Servants, page 287.<\/em><br \/>\n<em> 59. Turnbull, Forest People, page 205.<\/em><br \/>\n<em> 60. Turnbull, Wayward Servants, page 211.<\/em><br \/>\n<em> 61. Ibid., page 192.<\/em><br \/>\n<em> 62. Turnbull, Forest People, page 204.<\/em><br \/>\n<em> 63. Ibid., pages 207-08.<\/em><br \/>\n<em> 64. Ibid., page 208.<\/em><br \/>\n<em> 65. Ibid., page 122.<\/em><br \/>\n<em> 66. Turnbull, Wayward Servants, pages 288-89. Forest People, page<\/em><br \/>\n<em> 265.<\/em><br \/>\n<em> 67. Turnbull, Forest People, pages 115-16.<\/em><br \/>\n<em> 68. Turnbull, Wayward Servants, page 137.<\/em><br \/>\n<em> 69. \u201cI know of no cases of rape.. \u201c Turnbull, Wayward Servants, page<\/em><br \/>\n<em> 121. I can account for the apparent contradiction between this statement<\/em><br \/>\n<em> and the passage quoted a moment ago only by supposing that since Turnbull<\/em><br \/>\n<em> was writing before the concept of \u201cdate rape\u201d had emerged, he did<\/em><br \/>\n<em> not consider that forced intercourse in the elima hut, under the circumstances<\/em><br \/>\n<em> he described, constituted rape. Hence, when he said he knew of<\/em><br \/>\n<em> no rape among the Mbuti, he was probably referring to something more<\/em><br \/>\n<em> or less equivalent to what we would call \u201cstreet rape\u201d as opposed to<\/em><br \/>\n<em> \u201cdate rape\u201d<\/em><br \/>\n<em> 70. Turnbull, Wayward Servants, page 189. However, Turnbull is<\/em><br \/>\n<em> perhaps inconsistent on this point. Note the passage I quoted a moment<\/em><br \/>\n<em> ago about Amabosu smacking his wife across the face and Ekianga\u2019s<\/em><br \/>\n<em> reaction.<\/em><br \/>\n<em> 71. Ibid., pages 287-89.<\/em><br \/>\n<em> 72. Numerous examples are scattered through Wayward Servants and<\/em><br \/>\n<em> Forest People.<\/em><br \/>\n<em> 73. Holmberg, page 125.<\/em><br \/>\n<em> 74. Ibid., page 129.<\/em><br \/>\n<em> 75. Ibid., page 147.<\/em><br \/>\n<em> 76. Ibid., page 163.<\/em><br \/>\n<em> 77. Ibid., page 202.<\/em><br \/>\n<em> 78. Ibid., page 148.<\/em><br \/>\n<em> 79. Ibid., page 128.<\/em><br \/>\n<em> 80. Ibid., page 147.<\/em><br \/>\n<em> 81. Bonvillain, page 295.<\/em><br \/>\n<em> 82. Ibid., pages 38-45.<\/em><br \/>\n<em> 83. Poncins, pages 113-14, 126.<\/em><br \/>\n<em> 84. Ibid., pages 198. See also page 117.<\/em><br \/>\n<em> 85. Ibid., pages 114-15.<\/em><br \/>\n<em> 86. Ibid., page 126.<\/em><br \/>\n<em> 87. Ibid., page 113.<\/em><br \/>\n<em> 149<\/em><br \/>\n<em> 88. Ibid., pages 112-13. See also Coon. page 223 (\u201coften the wives<\/em><br \/>\n<em> lent say that they do not enjoy this\u201d).<\/em><br \/>\n<em> 89. Elkin, pages 132-33). Massola, page 73.<\/em><br \/>\n<em> 90. Massola, pages 74, 76.<\/em><br \/>\n<em> 91. Ibid., page 75. Elkin, pages 133-34.<\/em><br \/>\n<em> 92. Massola. page 76.<\/em><br \/>\n<em> 93. Elkin, page 136. Massola, pages 73, 75. Coon, pages 260-61.<\/em><br \/>\n<em> 94. Massola, pages 75-76.<\/em><br \/>\n<em> 95. Ibid., pages 76-77.<\/em><br \/>\n<em> 96. Elkin, pages 135, 137-38.<\/em><br \/>\n<em> 97. Ibid. .page 138.<\/em><br \/>\n<em> 98. Ibid., page 138 (footnote 12).<\/em><br \/>\n<em> 99. Coon. pages 105, 217, 253.<\/em><br \/>\n<em> 100. Massola, page 78. ,<\/em><br \/>\n<em> 101. Encycl. Brit., Vol. 14, article \u201cAustralia\u201d, page 437.<\/em><br \/>\n<em> 102. Ibid.<\/em><br \/>\n<em> 103. Coon, pages 253, 255.<\/em><br \/>\n<em> 104. Massola, page 77.<\/em><br \/>\n<em> 105. Coon, pages 105,217.<\/em><br \/>\n<em> 106. Ibid., page 215.<\/em><br \/>\n<em> 107. Ibid., page 336.<\/em><br \/>\n<em> 108. Ibid., page 252.<\/em><br \/>\n<em> 109. Thomas, pages 262-303.<\/em><br \/>\n<em> 110. Harold B. Barclay, letter to editor, Anarchy: A Journal of Desire<\/em><br \/>\n<em> Armed, Spring\/Summer 2002, pages 70-71.<\/em><br \/>\n<em> 111. Ibid.<\/em><br \/>\n<em> 112. Cashdan, page 21.<\/em><br \/>\n<em> 113. The Eskimos described by Poncins used rifles to some extent, but<\/em><br \/>\n<em> these apparently were not their main means of procuring food; and they<\/em><br \/>\n<em> had no motorboats or snowmobiles.<\/em><br \/>\n<em> 114. Coon, page 276.<\/em><br \/>\n<em> 115. Haviland, page 168 (\u201csome of the Bushmen of Southern Africa,<\/em><br \/>\n<em> have at times been farmers and at others pastoral nomads\u201d).<\/em><br \/>\n<em> 116. Ibid., page 167. Cashdan, pages 43-44.<\/em><br \/>\n<em> 117. Thomas, page 94.<\/em><br \/>\n<em> 118. Pfeiffer. Emergence of Man. pages 345-46. Pfeiffer is not a reliable<\/em><br \/>\n<em> source of information, but anyone with access to good library facilities<\/em><br \/>\n<em> will be able to consult Richard Lee\u2019s own writings.<\/em><br \/>\n<em> 119. Thomas. page 284.<\/em><br \/>\n<em> 120. Turnbull. Forest People. pages 20, 21, 27 &amp; unnumbered page of<\/em><br \/>\n<em> information at end of book.<\/em><br \/>\n<em> 121. Schebesta, I. Band. pages 37. 46, 48.<\/em><br \/>\n<em> 122. Ibid.. page 404.<\/em><br \/>\n<em> 123. Ibid.. pages 141-42.<\/em><br \/>\n<em> 124. Ibid., passim. E.g., I. Band. page 87; II. Band, I. Teil. page 11.<\/em><br \/>\n<em> 125. Ibid., I. Band, page 92.<\/em><br \/>\n<em> 126. Turnbull. Wayward Servants. page 16. See also pages 88-89.<\/em><br \/>\n<em> 127. Poncins. pages 161-62.<\/em><br \/>\n<em> 150<\/em><br \/>\n<em> 128. Coon, pages 58-59.<\/em><br \/>\n<em> 129. Holmberg, page 69. Richard Lee\u2019s Bushmen did have dogs. Sahlins<\/em><br \/>\n<em> \u201cThe Original Affluent Society\u201d. So did the Mbuti. Turnbull. Forest<\/em><br \/>\n<em> People, page 101. Schebesta, II. Band. I. Teil. pages 89-93.<\/em><br \/>\n<em> 130. Lauriston Sharp, in Holmberg. page xii.<\/em><br \/>\n<em> 131. Holmberg, pages xx-xxii, 1-3.<\/em><br \/>\n<em> 132. Ibid., page 26.<\/em><br \/>\n<em> 133. Ibid., page xxiii.<\/em><br \/>\n<em> 134. Ibid., pages 25-26.<\/em><br \/>\n<em> 135. Ibid.. page 121.<\/em><br \/>\n<em> 136. Ibid., page 10.<\/em><br \/>\n<em> 137. Ibid., page xii.<\/em><br \/>\n<em> 138. See Ibid., pages 207. 225-26, \u201cThe principal ailments of which<\/em><br \/>\n<em> the Siriono are victims are malaria, dysentery. hookworm. and skin<\/em><br \/>\n<em> diseases\u201d, page 226. Malaria, at least, was probably introduced to the<\/em><br \/>\n<em> Americas by Europeans. Encycl. Brit., Vol. 7. article \u201cmalaria\u201d, page 725.<\/em><br \/>\n<em> 139. Leakey. page 201 (map caption).<\/em><br \/>\n<em> 140. Coon. pages 25 (footnote), 67.<\/em><br \/>\n<em> 141. Encycl. Brit.. Vol. 14, article \u201cAustralia\u201d, page 434.<\/em><br \/>\n<em> 142. Haviland, page 173.<\/em><br \/>\n<em> 143. Ibid.<\/em><br \/>\n<em> 144. Ibid., page 395.<\/em><br \/>\n<em> 145. Elkin, pages 130-38.<\/em><br \/>\n<em> 146. Letters from the author to John Zerzan: 2\/13\/03. page 2; 3\/16\/03;<\/em><br \/>\n<em> 5\/2\/3, pages 5-6; 4\/18\/04. page 1.<\/em><br \/>\n<em> 147. Letters from John Zerzan to the author: 3\/2\/03; 3\/18\/03; 3\/26\/03;<\/em><br \/>\n<em> 5\/1203; 4\/28\/04; 5\/22\/04. The only thing Zerzan said in his letters that I<\/em><br \/>\n<em> considered worth answering at this point is his claim that the sources I had<\/em><br \/>\n<em> cited to him were \u201cout of date\u201d (Letter to the author, 5\/22\/04, page 2). He<\/em><br \/>\n<em> offered no explanation of this statement. As a former student of history.<\/em><br \/>\n<em> Zerzan should be aware of the importance of going back to primary<\/em><br \/>\n<em> sources whenever possible. In the present context, that means going<\/em><br \/>\n<em> back to eyewitness accounts based on observation of hunter-gatherer<\/em><br \/>\n<em> societies at a time when these were still relatively unspoiled. But for at<\/em><br \/>\n<em> least thirty years there have been no more unspoiled primitive peoples.<\/em><br \/>\n<em> Hence, any primary sources that are useful for present purposes must<\/em><br \/>\n<em> date back at least thirty years (i.e., to before 1975) and usually longer<\/em><br \/>\n<em> than that. It\u2019s true that here and in my letters to Zerzan I\u2019ve relied not<\/em><br \/>\n<em> only on primary but also on secondary sources. due to the fact that my<\/em><br \/>\n<em> incarceration limits my access to primary sources. But Zerzan offered no<\/em><br \/>\n<em> evidence whatever to discredit the information that I cited to him from<\/em><br \/>\n<em> secondary sources (or from primary ones, either). Nor have any of the<\/em><br \/>\n<em> more \u201cup to date\u201d sources that I\u2019ve seen offered anything to disprove<\/em><br \/>\n<em> the information in question. They mostly just ignore that information. as<\/em><br \/>\n<em> if it didn\u2019t exist. The whole issue gets shoved under the carpet.<\/em><br \/>\n<em> 148. Letter from the author to John Zerzan, 5\/11\/04. Letter from John<\/em><br \/>\n<em> Zerzan to the author, 5\/20\/04.<\/em><br \/>\n<em> 149. Pfeiffer, Emergence of Society, page 464? I can\u2019t give the page<\/em><br \/>\n<em> 151<\/em><br \/>\n<em> number with certainty, because it is \u201ccut off\u201d on the photocopy that<\/em><br \/>\n<em> Zerzan sent me.<\/em><br \/>\n<em> 150. Bonvillain. page 294. The photocopy that Zerzan sent me was<\/em><br \/>\n<em> actually from the 1995 edition of the same book, in which the identical<\/em><br \/>\n<em> sentence appears on page 271.<\/em><br \/>\n<em> 151. Letter from John Zerzan to the author, 3\/2\/03 (footnote).<\/em><br \/>\n<em> 152. Letter from the author to John Zerzan, 5\/2\/03. pages 5-6.<\/em><br \/>\n<em> 153. Zerzan, Future Primitive and Others Essays.<\/em><br \/>\n<em> 154. Letter from the author to John Zerzan. 4\/18\/04, page 1.<\/em><br \/>\n<em> 155. Zerzan, \u201cFuture primitive\u201d, page 32.<\/em><br \/>\n<em> 156. Ibid., page 33.<\/em><br \/>\n<em> 157. Thomas. pages 156-57.<\/em><br \/>\n<em> 158. Schebesta. I. Band, page 203.<\/em><br \/>\n<em> 159. Zerzan. \u201cFuture Primitive\u201d. page 36.<\/em><br \/>\n<em> 160. Turnbull. Wayward Servants. page 138 &amp; footnote 2.<\/em><br \/>\n<em> 161. Turnbull. Wayward Servants, page 206.<\/em><br \/>\n<em> 162. Zerzan. \u201cFuture Primitive\u201d, page 26. In an interview with Julien<\/em><br \/>\n<em> Nitzberg, Mean magazine. April 2001, page 69, Zerzan said. \u201cFreud&#8230;<\/em><br \/>\n<em> believed that before language, it\u2019s likely that people were pretty telepathic<\/em><br \/>\n<em> \u201c. In my letter to him of 5\/2\/03. page 6. I asked Zerzan to refer<\/em><br \/>\n<em> me to the place in Freud\u2019s works where Freud had made such a statement,<\/em><br \/>\n<em> but Zerzan never answered that question.<\/em><br \/>\n<em> 163. Zerzan. \u201cFuture Primitive\u201d. page 15.<\/em><br \/>\n<em> 164. Letter from the author to John Zerzan. 4\/18\/04. page 6.<\/em><br \/>\n<em> 165. Letter from John Zerzan to the author. 4\/28\/04.<\/em><br \/>\n<em> 166. Zerzan sent me a photocopy of a page from Bonvillain\u2019s book<\/em><br \/>\n<em> with his letter of 3\/2\/03. In \u201cFuture Primitive\u201d. pages 34. 36. Zerzan cites<\/em><br \/>\n<em> \u201cTurnbull (1962)\u201d and \u201cTurnbull (1965)\u201d. This presumably refers to Forest<\/em><br \/>\n<em> People and Wayward Servants. In \u201cFuture Primitive\u201d, page 33. Zerzan<\/em><br \/>\n<em> also cites Mrs. Thomas\u2019s book, yet he conveniently forgets Mrs. Thomas\u2019s<\/em><br \/>\n<em> statements about childbirth when he claims (on the same page of<\/em><br \/>\n<em> \u201cFuture Primitive\u201d) that childbirth is \u201cwithout difficulty or pain\u201d among<\/em><br \/>\n<em> hunter-gatherers.<\/em><br \/>\n<em> 167. Nietzsche. page 186.<\/em><br \/>\n<em> 168. Encycl. Brit. Vol. 26, article \u201cPropaganda\u201d page 176.<\/em><br \/>\n<em> 169. Letter from the publisher of Species Traitor to the author, 417 \/03.<\/em><br \/>\n<em> page 6.<\/em><br \/>\n<em> 170. Elkin. pages 130-38.<\/em><br \/>\n<em> 171. Coon. page 172.<\/em><br \/>\n<em> 172. Ibid.. page 75.<\/em><br \/>\n<em> 173. Ibid.. pages 243-44.<\/em><br \/>\n<em> 174. Massola, page 77.<\/em><br \/>\n<em> 175. Poncins. pages 115-120, 125.162-65.237-38.244.<\/em><br \/>\n<em> 176. Encycl. Brit.. Vol. 28. article \u201cSpain\u201d, page 18.<\/em><br \/>\n<em> 177. Apart from infanticide. Schebesta and Turnbull agree that when<\/em><br \/>\n<em> twins were born only one member of the pair was allowed to live.<\/em><br \/>\n<em> Schebesta. I. Band. page 138. Turnbull, Wayward Servants. page 130.<\/em><br \/>\n<em> Schebesta further states (same page) that babies born crippled were<\/em><br \/>\n<em> 152<\/em><br \/>\n<em> done away with. Turnbull, however, mentions a girl who was born with a<\/em><br \/>\n<em> \u201cdiseased\u201d hip but was allowed to live. Turnbull, Forest People, page 265.<\/em><br \/>\n<em> Schebesta, II. Band I. Teil, pages 274, 277, indicates that trespassing<\/em><br \/>\n<em> and theft could lead to deadly violence, but Turnbull mentions no such<\/em><br \/>\n<em> thing.<\/em><br \/>\n<em> 178. Holmberg, pages 126-27, 157, 209-210.<\/em><br \/>\n<em> 179. Ibid., page 157.<\/em><br \/>\n<em> 180. Ibid., pages 11, 158-59.<\/em><br \/>\n<em> 181. Ibjd., pages 114, 159.<\/em><br \/>\n<em> 182. Ibjd., page 152.<\/em><br \/>\n<em> 183. Thomas, pages 284-87.<\/em><br \/>\n<em> 184. Haviland, pages 77, 78.<\/em><br \/>\n<em> 185. It\u2019s Common knowledge that coyotes and at least Some specjes<\/em><br \/>\n<em> of bears both hunt and scavenge. For lions, martens, foxes, jackals,<\/em><br \/>\n<em> hyenas, raccoon dogs, Komodo dragons, and vultures, see Encycl. Brit.,<\/em><br \/>\n<em> Vol. 4, page 910; Vol. 6, pages 196, 454, 945; Vol. 7, pages 383, 884;<\/em><br \/>\n<em> Vol. 9, page 876; Vol. 12, page 439; Vol. 17, page 449; Vol. 23, page 421.<\/em><br \/>\n<em> For wolves and wolverines, see Encycopedia Americana, International<\/em><br \/>\n<em> Edition, 1998, Vol. 29, pages 94-95, 102.<\/em><br \/>\n<em> 186. See, e.g., Time magazine, 8\/19\/02, page 56.<\/em><br \/>\n<em> 187.Encycl. Brit., Vol. 23, article \u201cMammals\u201d, pages 436, 449-450.<\/em><br \/>\n<em> 188. \u201cSibling Desperado\u201d, Scjence News, Vol. 163, February 15, 2003.<\/em><br \/>\n<em> 189. Encycl. Brjt., Vol. 6, article \u201cKomodo dragon\u201d, page 945.<\/em><br \/>\n<em> 190. Ibid., Vol. 17, article \u201cDinosaurs\u201d, page 319.<\/em><br \/>\n<em> 191. Ibjd., Vol. 6, article \u201cKrapina remains\u201d, pages 981-82; Vol. 26,<\/em><br \/>\n<em> article \u201cPrehistoric Peoples and Cultures\u201d, page 66.<\/em><br \/>\n<em> 192. Here are a couple of examples that illustrate the politicallycorrect<\/em><br \/>\n<em> tendency of Turnbull\u2019s later work: In 1983, Turnbull wrote that he<\/em><br \/>\n<em> objected to the word \u201cpygmy\u201d because \u201cit invites the assumption that<\/em><br \/>\n<em> height is a significant factor, whereas, in the Ituri. it is of remarkable<\/em><br \/>\n<em> insignificance to both the Mbuti and their neighbors, the taller Africans<\/em><br \/>\n<em> who live around them\u201d. Change and Adaptation, first page of the Introduction.<\/em><br \/>\n<em> But 21 years earlier Turnbull had written: \u201cThe fact that they [the<\/em><br \/>\n<em> Mbuti] average less than four and a half feet in height is of no concern to<\/em><br \/>\n<em> them; their taller neighbors. Who jeer at them for being So puny, are as<\/em><br \/>\n<em> clumsy as elephants&#8230;\u201d, Forest People, page 14. \u201cThey [a certain group<\/em><br \/>\n<em> of pygmies] pitied me for my height, which made me So clumsy \u201c,<\/em><br \/>\n<em> Ibid., page 239. Turnbull also claimed in 1983 that the Mbuti had never<\/em><br \/>\n<em> fought in resistance to the taller Africans. invasion of their forest, Change<\/em><br \/>\n<em> and Adaptation, page 20. But Schebesta, I. Band. pages 81-84, reported<\/em><br \/>\n<em> oral traditions according to which many of the Mbuti had indeed fought<\/em><br \/>\n<em> the villagers, and So effectively that they had driven them (for a time)<\/em><br \/>\n<em> entirely out of the eastern part of the forest at some point during the first<\/em><br \/>\n<em> half of the 19th century. Oral traditions are unreliable. but these stories<\/em><br \/>\n<em> were so widespread as to indicate a certain probability that Some such<\/em><br \/>\n<em> fighting had occurred. Turnbull did not explain how he knew that these<\/em><br \/>\n<em> traditions were wrong and that the Mbuti had not fought. Turnbull was<\/em><br \/>\n<em> familiar with Schebesta.s work. See. e.g., Forest People, page 20.<\/em><br \/>\n<em> 153<\/em><br \/>\n<em> 193. Turnbull, Change and Adaptation, page 44.<\/em><br \/>\n<em> 194. Ibid., page 154.<\/em><br \/>\n<em> 195. Ibid., page 158.<\/em><br \/>\n<em> 196. Turnbull mentions physical fighting in Forest People, pages 110,<\/em><br \/>\n<em> 122-23, and in Wayward Servants, pages 188, 191, 201, 205, 206, 212.<\/em><br \/>\n<em> 197. Turnbull, Forest People, pages 33, 107, 110; Wayward Servants,<\/em><br \/>\n<em> pages 105,106,113, 157,212,216.<\/em><br \/>\n<em> 198. Turnbull mentions jealousies in Wayward Servants, pages 103,<\/em><br \/>\n<em> 118,157.<\/em><br \/>\n<em> 199. Turnbull, Wayward Servants, page 206.<\/em><br \/>\n<em> 200. Turnbull, Forest People, page 107; Wayward Servants, pages 157,<\/em><br \/>\n<em> 191, 198, 201.<\/em><br \/>\n<em> 201. Turnbull, Wayward Servants, page 183.<\/em><br \/>\n<em> 202. Evans-Pritchard, page 90. Davidson, pages 10, 205. Reichard,<\/em><br \/>\n<em> pages xviii, xxi, xxxvii. Debo, page 71. Wissler, page 287. Holmberg,<\/em><br \/>\n<em> pages 151, 259, 270 (footnote 5)). Encycl. Brit., Vol. 2, article \u201cCarib\u201d,<\/em><br \/>\n<em> page 866; Vol. 13, article \u201cAmerican Peoples, Native\u201d, page 380.<\/em><br \/>\n<em> 203. Holmberg, pages 259-260.<\/em><br \/>\n<em> 204. Ibid., pages 93, 102, 224-26, 228, .256-57, 259, 270 (footnote<\/em><br \/>\n<em> 5)).<\/em><br \/>\n<em> 205. Leach, page 130.<\/em><br \/>\n<em> 206. Marquis, pages 119-122.<\/em><br \/>\n<em> 207. Vestal, page 60.<\/em><br \/>\n<em> 208. Ibid., page 179.<\/em><br \/>\n<em> 209. Encycl. Brit., Vol. 13, article \u201cAmerican Peoples, Native\u201d, pages<\/em><br \/>\n<em> 351-52,360.<\/em><br \/>\n<em> 210. Massola, page 72.<\/em><br \/>\n<em> 211. Encycl. Brit.. Vol. 13, article \u201cAmerican Peoples, Native., pages<\/em><br \/>\n<em> 384, 386.<\/em><br \/>\n<em> 212. Reichard. page xxxix.<\/em><br \/>\n<em> 213. Evans-Pritchard. pages 90, 181-83.<\/em><br \/>\n<em> 214. Holmberg. page 153.<\/em><br \/>\n<em> 215. Ibid.. pages 126-27, 141. 154.<\/em><br \/>\n<em> 216. Coon, pages 260-61.<\/em><br \/>\n<em> 217. Poncins, pages 125, 244.<\/em><br \/>\n<em> 218. Schebesta, II. Band, I. Teil. page 241.<\/em><br \/>\n<em> 219. Massola, pages 78-80.<\/em><br \/>\n<em> 220. Wissler, pages 223, 304.<\/em><br \/>\n<em> 221. Reichard, page 265.<\/em><br \/>\n<em> 222. Encyc\/. Brit., Vol. 13, article \u201cAmerican Peoples, Native\u2019, page<\/em><br \/>\n<em> 381.<\/em><br \/>\n<em> 223. Marquis, page 39.<\/em><br \/>\n<em> 224. Ibid., pages 64,66.120,277.<\/em><br \/>\n<em> 225. Leakey, page 107.<\/em><br \/>\n<em> 226. Coon, pages 176- 77. Cashdan, pages 37-38. refers to \u201cprecise\u201d<\/em><br \/>\n<em> or \u201cformal\u201d rules of meat-sharing among Australian Aborigines. Mbuti<\/em><br \/>\n<em> pygmies, and Kung Bushmen.<\/em><br \/>\n<em> 227. Richard B. Lee, quoted by Bonvillain, page 20.<\/em><br \/>\n<em> 154<\/em><br \/>\n<em> 228. Coon, page 125.<\/em><br \/>\n<em> 229. Holmberg, pages 79-81.<\/em><br \/>\n<em> 230. Ibid., pages 87-89, 154-56.<\/em><br \/>\n<em> 231. Ibid., pages 154-55.<\/em><br \/>\n<em> 232. Ibid., page 151.<\/em><br \/>\n<em> 233. Cashdan, page 37. Turnbull, Forest People, pages 96-97.<\/em><br \/>\n<em> Schbesta, II. Band, I. Teil, pages 96,97.<\/em><br \/>\n<em> 234. Turnbull, Fore5t People, page 107.<\/em><br \/>\n<em> 235. Turnbull, Wayward Servant5, pages 157-58. Schebesta, II. Band, I.<\/em><br \/>\n<em> Teil, page 97, mentions a fierce quarrel over the distribution of meat that<\/em><br \/>\n<em> \u201calmost led to bloodshed\u201d.<\/em><br \/>\n<em> 236. Turnbull, Wayward Servants, page 120.<\/em><br \/>\n<em> 237. Ibid., page 198.<\/em><br \/>\n<em> 238. Coon, page 176. Cashdan, page 38. Bonvillain, page 20. Turnbull,<\/em><br \/>\n<em> Wayward Servants, page 167. Encycl. Brit., Vol. 14, article \u201cAustralia\u201d,<\/em><br \/>\n<em> page 438.<\/em><br \/>\n<em> 239. Cashdan, page 28. Coon, pages 72-73. Bonvillain, page 20. Encycl.<\/em><br \/>\n<em> Brit., Vol. 14, article \u201cAustralia\u201d, page 438. Turnbull, Wayward Servants,<\/em><br \/>\n<em> page 178, possibly underestimated the importance of vegetable foods in<\/em><br \/>\n<em> the Mbuti\u2019s diet (\u201chunting and gathering being equally important to the<\/em><br \/>\n<em> economy\u201d). According to Schebesta, I. Band, pages 70-71, 198; II. Band,<\/em><br \/>\n<em> I. Teil, pages 11, 13-14, the Mbuti nourished themselves principally on<\/em><br \/>\n<em> vegetable products. At most 30% of their diet consisted of animal products,<\/em><br \/>\n<em> and of that 30% a considerable part consisted not of meat but of<\/em><br \/>\n<em> foods such as snails and caterpillars that were gathered like vegetables,<\/em><br \/>\n<em> not hunted.<\/em><br \/>\n<em> 240. Coon, page 176.<\/em><br \/>\n<em> 241. Marquis, page 159.<\/em><br \/>\n<em> 242. Evans-Pritchard, page 90.<\/em><br \/>\n<em> 243. Poncins, pages 78-79.<\/em><br \/>\n<em> 244. Ibid., page 121.<\/em><br \/>\n<em> 245. Turnbull, Wayward and Servants, e.g., page 105.<\/em><br \/>\n<em> 246. Ibid., pages 199-200 (footnote 5).<\/em><br \/>\n<em> 247. Ibid., page 113.<\/em><br \/>\n<em> 248. Ibid., page 153.<\/em><br \/>\n<em> 249. Poncins, page 237.<\/em><br \/>\n<em> 250. Coon, page 260.<\/em><br \/>\n<em> 251. Van Laue, page 202.<\/em><br \/>\n<em> 252. For discussion of this and some of the other psychological points<\/em><br \/>\n<em> made in this paragraph, see the Unabomber Manifesto, \u201cIndustrial Society<\/em><br \/>\n<em> and Its Future\u201d, paragraphs 6-32,213-230.<\/em><br \/>\n<em> 253. \u201cThe Forgotten Language Among Humans and Nature\u201d,<\/em><br \/>\n<em> Species Traitor, Issue 2, Winter 2002. Pages in this publication are not<\/em><br \/>\n<em> numbered.<\/em><br \/>\n<em> 254. Holmberg. page 249. See also pages 61. 117. 260.<\/em><br \/>\n<em> 255. Turnbull, Forest People, pages 35. 58. 79. 179; Wayward Servants.<\/em><br \/>\n<em> pages 165, 168. Schebesta. I. Band. page 68. Coon. page 71.<\/em><br \/>\n<em> 256. Coon, page 156.<\/em><br \/>\n<em> 155<\/em><br \/>\n<em> 257. Ibid., pages 156, 158, 196.<\/em><br \/>\n<em> 258. Turnbull, Change and Adaptation, page 20; Wayward 5ervants,<\/em><br \/>\n<em> page 164. Schebesta, II. Band, I. Teil, pages 107-111. describes other<\/em><br \/>\n<em> cruel methods of killing elephants.<\/em><br \/>\n<em> 259. Thomas. pages 94. 190.<\/em><br \/>\n<em> 260. Wissler. pages 14. 270. Coon, page 88.<\/em><br \/>\n<em> 261. Marquis, page 88.<\/em><br \/>\n<em> 262. Turnbull, Forest People, page 101. Schebesta. II. Band, I. Teil,<\/em><br \/>\n<em> page 90, also states that the Mbuti kicked their hunting dogs.<\/em><br \/>\n<em> 263. Turnbull. Wayward Servants, page 161.<\/em><br \/>\n<em> 264. Poncins, pages 29, 30,49, 189, 196, 198-99, 212, 216.<\/em><br \/>\n<em> 265. Holmberg, pages 69-70,208.<\/em><br \/>\n<em> 266. Coon, page 119.<\/em><br \/>\n<em> 267. Ibid.<\/em><br \/>\n<em> 268. Wissler, pages 124. 304-06.<\/em><br \/>\n<em> 269. Holmberg. pages 111, 195.<\/em><br \/>\n<em> 270. Turnbull, Forest People, pages 14, 33. Schebesta. I. Band, passim,<\/em><br \/>\n<em> e.g., pages 107, 181-84, 355.<\/em><br \/>\n<em> 271. Turnbull. Forest People, pages 47. 120, 167; Wayward Servants.<\/em><br \/>\n<em> pages 61, 82; Change and Adaptation, page 92.<\/em><br \/>\n<em> 272. Turnbull, Forest People. pages 47,234.<\/em><br \/>\n<em> 273. Schebesta, I. Band, pages 106-07, 137.<\/em><br \/>\n<em> 274. Ibid.. page 107.<\/em><br \/>\n<em> 275. Ibid., page 108.<\/em><br \/>\n<em> 276. Ibid., page 110.<\/em><br \/>\n<em> 277. Wissler, page 221. See also Poncins, page 165 (Eskimo kills two<\/em><br \/>\n<em> Indians), and Encycl. Brit., Vol. 13, article \u201cAmerican Peoples, Native\u201d,<\/em><br \/>\n<em> page 360 (subarctic Indians fight Eskimos).<\/em><br \/>\n<em> 278. Thomas, page 87.<\/em><br \/>\n<em> 279. Turnbull, Wayward 5ervant5, page 122.<\/em><br \/>\n<em> 280. Letter to the author from publisher of 5pecie5 Traitor, 4\/7 \/03,<\/em><br \/>\n<em> page 7.<\/em><br \/>\n<em> 281. Coon, pages 191-95.<\/em><br \/>\n<em> 282. Ibid., page 194.<\/em><br \/>\n<em> 283. Thomas, pages 10, 82-83. See also Cashdan. page 41.<\/em><br \/>\n<em> 284. Cashdan, page 41. See also Coon, page 198.<\/em><br \/>\n<em> 285. Coon, page 275.<\/em><br \/>\n<em> 286. Ibid., page 168.<\/em><br \/>\n<em> 287. Schebesta, II. Band, I. Teil, pages 14,21-22,275-76.<\/em><br \/>\n<em> 288. Cashdan, page 40. See also ibid., page 37, and Schebesta, II.<\/em><br \/>\n<em> Band, I. Teil, pages 276-78.<\/em><br \/>\n<em> 289. Turnbull, Wayward 5ervants, page 199 (footnote 5).<\/em><br \/>\n<em> 290. See Coon, page 268. Schebesta, II. Band, I. Teil, pages 8, 18,<\/em><br \/>\n<em> remarks on the Mbuti\u2019s lack of interest in accumulating wealth.<\/em><br \/>\n<em> 291. See Coon, pages 57-67.<\/em><br \/>\n<em> 292. Turnbull, Wayward 5ervant5, page 14.<\/em><br \/>\n<em> 293. Ibid., page 181.<\/em><br \/>\n<em> 294. Ibid., page 228.<\/em><br \/>\n<em> 156<\/em><br \/>\n<em> 295. Turnbull, Forest People, pages 110, 125; Wayward Servants,<\/em><br \/>\n<em> pages 27, 28, 42, 178-181, 183, 187, 256, 274, 294, 300. Schebesta,<\/em><br \/>\n<em> II. Band, I. Teil, page 8, says that the Mbuti lacked any inclination to be<\/em><br \/>\n<em> domineering (Herrschsucht).<\/em><br \/>\n<em> 296. Encycl. Brit., Vol. 13, article \u201cAmerican Peoples, Native\u201d, page<\/em><br \/>\n<em> 360.<\/em><br \/>\n<em> 297. Holmberg, pages 148-49.<\/em><br \/>\n<em> 298. Thomas. page 10.<\/em><br \/>\n<em> 299. Coon, page 238.<\/em><br \/>\n<em> 300. Bonvillain, pages 20-21.<\/em><br \/>\n<em> 301. Coon, page 210.<\/em><br \/>\n<em> 302. Thomas, e.g., pages 146-47,199.<\/em><br \/>\n<em> 303. Coon. page 253.<\/em><br \/>\n<em> 304. Ibid., page 251.<\/em><br \/>\n<em> 305. Schebesta. I. Band, page 106.<\/em><br \/>\n<em> 306. Turnbull, Wayward Servants, page 161.<\/em><br \/>\n<em> 307. Turnbull. Change and Adaptation. page 18.<\/em><br \/>\n<em> 308. Turnbull, Forest People, page 250.<\/em><br \/>\n<em> 309. Coon, page 104.<\/em><br \/>\n<em> 310. Hotmberg, pages 63-64. 268.<\/em><br \/>\n<em> 311. E.g., Encycl. Brit., Vol. 14, article \u201cBiosphere\u201d, pages 1191.1197;<\/em><br \/>\n<em> Mercader, pages 2, 235, 238, 241. 282. 306. 309. On other reckless use<\/em><br \/>\n<em> of fire, see Coon. page 6.<\/em><br \/>\n<em> 312. Mercader, page 233. Encycl. Brit., Vol. 14, article \u201cBiosphere\u201d,<\/em><br \/>\n<em> pages 1159, 1196; Vol. 23, article \u201cMammals\u201d, pages 435,448.<\/em><br \/>\n<em> 313. see Bill Joy, \u201cWhy the Future Doesn\u2019t Need Us\u201d, Wired magazine.<\/em><br \/>\n<em> April 2000; and Our Final Century, by the British Astronomer Royal, Sir<\/em><br \/>\n<em> Martin Rees.<\/em><br \/>\n<em> 157<\/em><br \/>\n<em> LIST OF WORKS CITED<\/em><br \/>\n<em> Due to the fact that I am a prisoner and have no direct access to<\/em><br \/>\n<em> library facilities, the bibliographical information given in this list is in<\/em><br \/>\n<em> some instances incomplete. In most cases, however, I do not think this<\/em><br \/>\n<em> will lead to any serious difficulty in locating the works cited.<\/em><br \/>\n<em> WORKS USTED ALPHABETICALLY BY AUTHOR\u2019S LAST NAME:<\/em><br \/>\n<em> Barclay, Harold B., letter to editor, in Anarchy: A Journal of Desire Armed,<\/em><br \/>\n<em> spring\/summer 2002, pages 70-71.<\/em><br \/>\n<em> Black, Bob, \u201cPrimitive Aff1uence\u201d, in The Abolition of Work \/ Primitive<\/em><br \/>\n<em> Affluence: Essays against work by Bob Black, Green Anarchist Books,<\/em><br \/>\n<em> BCM 1715, London WC1N3XX. Date: 1998.<\/em><br \/>\n<em> Bonvillain, Nancy, Women and Men: Cultural Constructs of Gender,<\/em><br \/>\n<em> second edition, Prentice Hall, Upper saddle River, New Jersey, 1998.<\/em><br \/>\n<em> Cashdan, Elizabeth, \u201cHunters and Gatherers: Economic Behavior in<\/em><br \/>\n<em> Bands\u201d, in Stuart Plattner (editor), Economic Anthropology, Stanford<\/em><br \/>\n<em> University Press, 1989, pages 21-48.<\/em><br \/>\n<em> Coon, Carleton S., The Hunting Peoples, Little, Brown and Company,<\/em><br \/>\n<em> Boston, Toronto, 1971.<\/em><br \/>\n<em> Davidson, H. R. Ellis, Gods and Myths of Northern Europe, Penguin Books,<\/em><br \/>\n<em> 1990.<\/em><br \/>\n<em> Debo, Angie, Geronimo: The Man, His Time, His Place, University of Oklahoma<\/em><br \/>\n<em> Press, 1976.<\/em><br \/>\n<em> Elkin, A. P., The Australian Aborigines, fourth edition, Anchor Books,<\/em><br \/>\n<em> Doubleday, Garden City, New York, 1964.<\/em><br \/>\n<em> Evans-Pritchard, E. E., The Nuer, Oxford University Press, 1972.<\/em><br \/>\n<em> Fernald, Merritt Lyndon, and Alfred Charles Kinsey, Edible Wild Plants of<\/em><br \/>\n<em> Eastern North America, Revised Edition, Dover, New York, 1996.<\/em><br \/>\n<em> Gibbons, Euell, Stalking the Wild Asparagus, Field Guide Edition, David<\/em><br \/>\n<em> McKay Company, New York, 1972.<\/em><br \/>\n<em> Haviland, William A., Cultural Anthropology, ninth edition, Harcourt Brace<\/em><br \/>\n<em> College Publishers, 1999.<\/em><br \/>\n<em> Holmberg, Allan R., Nomads of the Long Bow: The Siriono of Eastern<\/em><br \/>\n<em> Bolivia, The Natural History Press, Garden City, New York, 1969.<\/em><br \/>\n<em> Joy, Bill, \u201cWhy the Future Doesn\u2019t Need Us\u201d, Wired magazine, April 2000,<\/em><br \/>\n<em> pages 238-262.<\/em><br \/>\n<em> Leach, Douglas Edward, \u201cColonial Indian Wars\u201d, in Handbook of North<\/em><br \/>\n<em> American Indians, William C. Sturtevant, general editor; Vol. 4, History<\/em><br \/>\n<em> of Indian-White Relations, Wilcomb E. Washburn, volume editor.<\/em><br \/>\n<em> Leakey, Richard E., The Making of Mankind, E. P. Dutton, New York,<\/em><br \/>\n<em> 1981.<\/em><br \/>\n<em> Marquis, Thomas B. (interpreter), Wooden Leg: A Warrior Who Fought<\/em><br \/>\n<em> Custer, Bison Books, University of Nebraska Press, 1967.<\/em><br \/>\n<em> Massola, Aldo, The Aborigines of South-Eastern Australia: As They Were,<\/em><br \/>\n<em> Heinemann, Melbourne, 1971.<\/em><br \/>\n<em> 158<\/em><br \/>\n<em> Mercader, Julio (editor), Under the Canopy: The Archaeology of Tropical<\/em><br \/>\n<em> Rain Forests, Rutgers University Press, 2003.<\/em><br \/>\n<em> Nitzsche, Friedrich, \u201cThe Antichrist\u201d, \u00a755; in Twilight of the Idols \/ The<\/em><br \/>\n<em> Antichrist, translated by R. J. Hollingdale, Penguin Classics, 1990.<\/em><br \/>\n<em> Nitzberg, Julien, \u201cBack to the Future Primitive\u201d (interview with John<\/em><br \/>\n<em> Zerzan), Mean magazine, April 2001, pages 68, 69, 78.<\/em><br \/>\n<em> Pfeiffer, John E., The Emergence of Man, Harper &amp; Row, New York, Evanston,<\/em><br \/>\n<em> and London, 1969.<\/em><br \/>\n<em> Pfeiffer, John E., The Emergence of Society, New York, 1977.<\/em><br \/>\n<em> Poncins, Gontran de, Kabloona, Time-Life Books Inc., Alexandria, Virginia,<\/em><br \/>\n<em> 1980.<\/em><br \/>\n<em> Rees, Martin, Our Final Century, Heinemann, 2003.<\/em><br \/>\n<em> Richard, Gladys A., Navaho Religion: A Study of Symbolism, Princeton<\/em><br \/>\n<em> University Press, 1990.<\/em><br \/>\n<em> Sahlins, Marshall, Stone Age Economics, Aldine Atherton, 1972.<\/em><br \/>\n<em> Schbesta, Paul, Die Bambut\u00ed-Pygmaen vom Ituri, Institut Royal Colonial<\/em><br \/>\n<em> Belge, Brussels; I. Band, 1938; II. Band, I. Teil, 1941.<\/em><br \/>\n<em> Thomas, Elizabeth Marshall, The Harmless People, Second Vintage Books<\/em><br \/>\n<em> Edition Random House, New York, 1989.<\/em><br \/>\n<em> Turnbull, Colin M., The Forest People, Simon and Schuster, text copyright<\/em><br \/>\n<em> 161, Foreword copyright, 1962.<\/em><br \/>\n<em> Turnbull, Colin M., Wayward Servants: The Two Worlds of the African<\/em><br \/>\n<em> Pygmies, The Natural History Press, Garden City, New York, 1965.<\/em><br \/>\n<em> Turnbull, Colin M., The Mbuti Pygmies: Change and Adaptation, Harcourt<\/em><br \/>\n<em> Brace College Publishers, 1983.<\/em><br \/>\n<em> Vestal, Stanley, Sitting Bull, Champion of the Sioux: A Biography, University<\/em><br \/>\n<em> of Oklahoma Press, 1989.<\/em><br \/>\n<em> Von Laue, Theodore H., Why Lenin? Why Stalin?, J. B. Lippencott, Co.,<\/em><br \/>\n<em> New York, 1971.<\/em><br \/>\n<em> Wissler, Clark, Indians of the United States, Revised Edition, Anchor<\/em><br \/>\n<em> Books, Random House, New York, 1989.<\/em><br \/>\n<em> Zerzan, John, \u201cFuture Primitive\u201d, in Future Primitive and Other Essays, by<\/em><br \/>\n<em> the same author, 1994 edition.<\/em><br \/>\n<em> Zerzan, John, \u201cWhose Future?\u201d in Species Traitor No.1.<\/em><br \/>\n<em> WORKS WITHOUT NAMED AUTHOR:<\/em><br \/>\n<em> Enciclopedia Americana. International Edition, 1998.<\/em><br \/>\n<em> The New Encyclopaedia Britannica. fifteenth edition, 2003 (abbreviated<\/em><br \/>\n<em> as Encycl. Brit.). Note: Copies of the Encyclopaedia Britannica labeled<\/em><br \/>\n<em> \u201cfifteenth edition\u201d but bearing a copyright date other than 2003 are<\/em><br \/>\n<em> not necessarily identical to the Britannica of 2003.<\/em><br \/>\n<em> The Unabomber Manifesto, Industrial Society and Its Future.<\/em><br \/>\n<em> 159<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>PERIODICALS:<\/strong><br \/>\n<em>Anarchy: A Journal of Desire Armed. P. O. Box 3448. Berkeley CA 94703,<\/em><br \/>\n<em> U.S.A.<\/em><br \/>\n<em> Green Anarchy. P. 0. Box 11331. Eugene. OR 97440.<\/em><br \/>\n<em> Mean magazine.<\/em><br \/>\n<em> Science News.<\/em><br \/>\n<em> Species Traitor. P. 0. Box 835. Greensburg. PA 15601.<\/em><br \/>\n<em> Time magazine.<\/em><br \/>\n<em> Wired magazine<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><em>Extra\u00eddo desde: <a href=\"http:\/\/salvajismotropical.blogspot.com\/2010\/11\/la-verdad-sobre-la-vida-primitiva-una.html\">Salvajismo Tropical<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. As\u00ed como la Revoluci\u00f3n Industrial sucedi\u00f3, la sociedad moderna cre\u00f3 para s\u00ed un mito auto-condecorativo, el mito del \u201cprogreso\u201d: Desde la era de nuestros remotos simios antecesores, la historia humana ha seguido su incesable rumbo hacia un futuro mejor y m\u00e1s brillante, siendo alegremente bienvenidos por todos cada avance tecnol\u00f3gico que surg\u00eda: la ganader\u00eda, &hellip; <a href=\"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=2728\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa verdad sobre la vida primitiva. 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