{"id":2838,"date":"2014-01-14T14:21:30","date_gmt":"2014-01-14T14:21:30","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=2838"},"modified":"2014-01-14T14:21:30","modified_gmt":"2014-01-14T14:21:30","slug":"primeros-materiales-para-una-teoria-de-la-jovencita-tiqqun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=2838","title":{"rendered":"Primeros materiales para una teor\u00eda de la Jovencita, Tiqqun"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:right\"><a href=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2014\/01\/bapstesel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2839\" alt=\"Bapstesel\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2014\/01\/bapstesel.jpg?w=190\" width=\"190\" height=\"300\" \/><\/a><em>\u2014I did love you once.<\/em><br \/>\n<em> Hamlet<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>PRELIMINARES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">I<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Bajo las muecas hipn\u00f3ticas de la pacificaci\u00f3n oficial se libra una guerra. Una guerra de la que, a fuerza de ser total, ya no puede decirse que sea simplemente de orden econ\u00f3mico, ni siquiera social o humanitaria. Mientras que todos y cada uno presienten que sus existencias tienden a devenir el campo de una batalla en el que neurosis, fobias, somatizaciones, depresiones y angustias son otros tantos toques de retirada, no hay nadie que logre captar ni su curso ni lo que est\u00e1 en juego. Parad\u00f3jicamente, es el car\u00e1cter total de esta guerra \u2014total en sus medios no menos que en sus fines\u2014 el que le habr\u00eda permitido en primer lugar cubrirse con una invisibilidad as\u00ed.<!--more--><br \/>\nFrente a las ofensivas de fuerza abierta, el Imperio prefiere los m\u00e9todos chinos, la prevenci\u00f3n cr\u00f3nica y la difusi\u00f3n molecular de la coacci\u00f3n en lo cotidiano. Aqu\u00ed, la endovigilancia policial viene adecuadamente a relevar a la vigilancia general de la polic\u00eda, y el autocontrol individual al control social. En \u00faltima instancia, es la omnipresencia de la nueva polic\u00eda lo que acaba por hacerla imperceptible.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">II<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Lo que est\u00e1 en juego en la guerra en curso son las formas-de-vida, es decir, para el Imperio, la selecci\u00f3n, la gesti\u00f3n y la atenuaci\u00f3n de las mismas. El dominio del Espect\u00e1culo sobre el estado de explicitaci\u00f3n p\u00fablico de los deseos, el monopolio biopol\u00edtico de todos los saberes-poderes m\u00e9dicos, la contenci\u00f3n de toda desviaci\u00f3n por un ej\u00e9rcito cada vez m\u00e1s nutrido de psiquiatras, coachs y otros ben\u00e9volos \u201cfacilitadores\u201d, el fichaje est\u00e9tico-policial de todos y cada uno con sus determinaciones biol\u00f3gicas, la incesante vigilancia m\u00e1s imperativa, m\u00e1s seguida, de los comportamientos, la proscripci\u00f3n plebiscitaria de \u201cla violencia\u201d, todo esto entra dentro del proyecto antropol\u00f3gico o, m\u00e1s bien, antropot\u00e9cnico del Imperio. Se trata de perfilar a los ciudadanos.<br \/>\nSalta a la vista que impedir la expresi\u00f3n de las formas-de-vida \u2014formas-de-vida no como algo que vendr\u00eda a moldear desde el exterior una materia que sin ello ser\u00eda informe, \u201cla nuda vida\u201d, sino por el contrario, como lo que afecta a cada cuerpo-en-situaci\u00f3n con una cierta inclinaci\u00f3n, con una moci\u00f3n \u00edntima\u2014 no puede ser el resultado de una pura pol\u00edtica de represi\u00f3n. Existe todo un trabajo imperial de distracci\u00f3n, interferencia y polarizaci\u00f3n de los cuerpos en torno a ciertas ausencias e imposibilidades. Su alcance es menos inmediato, pero tambi\u00e9n m\u00e1s duradero. Con el tiempo y por tantos efectos combinados, se termina por obtener el desarme deseado, especialmente inmunitario, de los cuerpos.<br \/>\nLos ciudadanos son menos los vencidos de esta guerra que aquellos que, negando su realidad, se han rendido desde el principio: lo que se les deja a modo de \u201cexistencia\u201d es ya \u00fanicamente un esfuerzo de por vida para volverse compatibies con el Imperio. Pero para los otros, para nosotros, cada gesto, cada deseo, cada afecto encuentra a cierta distancia la necesidad de aniquilar al Imperio y sus ciudadanos. Cuesti\u00f3n de respiraci\u00f3n y de amplitud de las pasiones. En esta v\u00eda criminal, nosotros tenemos el tiempo; no hay nada que nos empuje a buscar el enfrentamiento directo. Ser\u00eda incluso dar pruebas de debilidad. Los asaltos ser\u00e1n lanzados, sin embargo, los cuales importar\u00e1n menos que la posici\u00f3n desde la que se lancen, pues nuestros asaltos socavan las fuerzas del Imperio, mientras que nuestra posici\u00f3n socava su estrategia. As\u00ed, cuanto m\u00e1s crea acumular victorias, m\u00e1s profundamente se hundir\u00e1 en la derrota y m\u00e1s irremediable ser\u00e1 \u00e9sta. Ahora bien, la estrategia imperial consiste en primer lugar en organizar la ceguera en cuanto a las formas-de-vida, el analfabetismo en cuanto a las diferencias \u00e9ticas; en hacer que el frente sea irreconocible, cuando no invisible; y en los casos m\u00e1s cr\u00edticos, en maquillar la verdadera guerra mediante todo tipo de falsos conflictos.<br \/>\nAs\u00ed, la reanudaci\u00f3n de la ofensiva, por nuestro lado, exige hacer que el frente se vuelva de nuevo manifiesto. La figura de la Jovencita es una m\u00e1quina de visi\u00f3n concebida para tal efecto. Algunos se servir\u00e1n de ella para constatar el car\u00e1cter masivo de las fuerzas de ocupaci\u00f3n hostiles en nuestras existencias; otros, m\u00e1s vigorosos, para determinar la velocidad y la direcci\u00f3n de su progresi\u00f3n. En lo que cada quien hace se ve tambi\u00e9n lo que merece.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">III<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Entend\u00e1monos: el concepto de Jovencita no es, evidentemente, un concepto sexuado. No le cuadra menos al chulito de discoteca que a una \u00e1rabe caracterizada de estrella del porno. El alegre jubilado de la compa\u00f1\u00eda que reparte su ocio entre la Costa Azul y el despacho parisino donde a\u00fan tiene sus contactos, responde a \u00e9l tanto como la single metropolitana demasiado volcada en su carrera de asesora para darse cuenta de que ya se ha dejado en ella quince a\u00f1os de su vida. \u00bfY c\u00f3mo dar\u00edamos cuenta de la secreta correspondencia que liga al homosexual branch\u00e9-hinchado-empaquetado del Marais con la peque\u00f1a burguesa americanizada e instalada en los suburbios con su familia de pl\u00e1stico, si se tratara de un concepto sexuado?<br \/>\nEn realidad, la Jovencita no es m\u00e1s que el ciudadano-modelo tal como lo redefine la sociedad mercantil a partir de la Primera Guerra Mundial, como respuesta expl\u00edcita a la amenaza revolucionaria. En cuanto tal, se trata de una figura polar, que orienta el devenir m\u00e1s que predomina en \u00e9l.<br \/>\nA comienzos de los a\u00f1os 20, el capitalismo se da perfecta cuenta de que no puede mantenerse como explotaci\u00f3n del trabajo humano a no ser que tambi\u00e9n colonice todo lo que se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de la estricta esfera de la producci\u00f3n. Frente al desaf\u00edo socialista, le ser\u00e1 preciso socializarse tambi\u00e9n. Deber\u00e1 entonces crear su cultura, su ocio, su medicina, su urbanismo, su educaci\u00f3n sentimental y sus costumbres propias, as\u00ed como la disposici\u00f3n a su renovaci\u00f3n perpetua. Tal ser\u00e1 el compromiso fordista, el Estado benefactor, la planificaci\u00f3n familiar: el capitalismo socialdem\u00f3crata. A la sumisi\u00f3n por el trabajo, limitada debido a que el trabajador a\u00fan se distingu\u00eda de su trabajo, le sustituye actualmente la integraci\u00f3n por medio de la conformidad subjetiva y existencial, es decir, en el fondo, por medio del consumo.<br \/>\nEn principio formal, la dominaci\u00f3n del Capital deviene poco a poco real. Desde ese momento, la sociedad mercantil ir\u00e1 a buscar sus mejores sostenes entre los elementos marginalizados de la sociedad tradicional \u2014 mujeres y j\u00f3venes primero, homosexuales e inmigrantes despu\u00e9s.<br \/>\nGracias a quienes hasta ayer eran tenidos como minor\u00eda y que eran, por este motivo, los m\u00e1s ajenos, los m\u00e1s espont\u00e1neamente hostiles a la sociedad mercantil, pues no se plegaban a las normas de integraci\u00f3n dominantes, \u00e9sta puede darse aires de emancipaci\u00f3n. \u201cLos j\u00f3venes y sus madres \u2014reconoce Stuart Ewen\u2014 proporcionan los principios sociales de la \u00e9tica del consumidor al modo de vida ofrecido por los anuncios.\u201d Los j\u00f3venes, ya que la adolescencia es el \u201cper\u00edodo de la vida definido por una relaci\u00f3n de puro consumo con la sociedad civil\u201d (Stuart Ewen, Capitanes de la conciencia). Las mujeres, ya que es precisamente la esfera de la reproducci\u00f3n, que a\u00fan dominaban ellas, la que en ese momento se trataba de colonizar. La Juventud y la Feminidad hipostasiadas, abstra\u00eddas y recodificadas como Jovenitud y Feminitud se ver\u00e1n desde ese instante elevadas al rango de ideales reguladores de la integraci\u00f3n imperial-ciudadana. La figura de la Jovencita realizar\u00e1 la unidad inmediata, espont\u00e1nea y perfectamente deseable de esas dos determinaciones.<br \/>\nLa gar\u00e7onne se impondr\u00e1 como una modernidad mucho m\u00e1s escandalosa que todas las estrellas y starlettes que tan r\u00e1pidamente invadir\u00e1n el imaginario globalizado. Albertine, reencontrada sobre la esclusa de un balneario, con su vitalidad impertinente y pansexual, volver\u00e1 caduco todo el ruinoso universo de En busca del tiempo perdido. La estudiante secundaria impondr\u00e1 su ley en Ferdydurke. Ha nacido una nueva figura de la autoridad que desplaza a todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">IV<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En este momento, la humanidad reformateada por el Espect\u00e1culo y biopol\u00edticamente neutralizada cree desafiar a alguien al proclamarse \u201cciudadana\u201d. Las revistas femeninas restituyen un perjuicio casi centenario al poner finalmente su equivalente a disposici\u00f3n de los hombres. Todas las figuras pasadas de la autoridad patriarcal, desde los pol\u00edticos al patr\u00f3n, pasando por el poli y llegando hasta la \u00faltima de ellas, el papa, se han visto jovencitizadas.<br \/>\nSon muchos los signos en los que se reconoce que la nueva fisonom\u00eda del Capital, \u00fanicamente esbozada hasta el per\u00edodo de entreguerras, alcanza ahora su perfecci\u00f3n. \u201cCuando se generaliza su car\u00e1cter ficticio, la \u2018antropomorfosis\u2019 del Capital es un hecho consumado. Es entonces cuando se revela el misterioso sortilegio gracias al cual el cr\u00e9dito generalizado que rige todo intercambio (del billete de banco a la letra de cambio, del contrato de trabajo o de matrimonio a las relaciones \u2018humanas\u2019 o familiares, de los estudios, carreras y diplomas posteriores a las promesas de toda ideolog\u00eda: todos los intercambios son a partir de ahora intercambios de apariencias dilatorias) acu\u00f1a a imagen de su vac\u00edo uniforme el \u2018coraz\u00f3n de las tinieblas\u2019 de toda \u2018personalidad\u2019 y de todo \u2018car\u00e1cter\u2019. Es as\u00ed como crece el pueblo del Capital, all\u00ed donde parece desaparecer toda distinci\u00f3n ancestral, toda especificidad de clase y de etnia. \u00c9ste es un hecho que no deja de maravillar a tantos ingenuos que a\u00fan est\u00e1n por \u2018pensar\u2019 con la mirada perdida en el pasado.\u201d (Giorgio Cesarano, Cronica de un baile enmascarado) La Jovencita aparece como el punto culminante de esta antropomorfosis del Capital. El proceso de valorizaci\u00f3n, en su fase imperial, ya no es s\u00f3lo capitalista: ahora coincide con lo social. La integraci\u00f3n en este proceso, que ya no es distinto de la integraci\u00f3n en la \u201csociedad\u201d imperial y que ya no reposa sobre ninguna base \u201cobjetiva\u201d, exige m\u00e1s bien de todos y cada uno que se autovaloricen permanentemente.<br \/>\nEl momento de la socializaci\u00f3n final de la sociedad, el Imperio, es por tanto tambi\u00e9n el momento en el que se llama a todo el mundo a relacionarse consigo mismo como valor, es decir, siguiendo la mediaci\u00f3n central de una serie de abstracciones controladas. La Jovencita ser\u00e1, pues, ese ser que ya no tenga intimidad propia m\u00e1s que en cuanto valor y cuya actividad completa, en cada uno de sus detalles, concluya con su autovalorizaci\u00f3n. En cada instante se afirmar\u00e1 como el sujeto soberano de su propia reificaci\u00f3n. Todo el car\u00e1cter incuestionable de su poder, toda la aplastante seguridad de este ser-plano, tejido de forma exclusiva por las convenciones, c\u00f3digos y representaciones fugitivamente en vigor, toda la autoridad de la que se impregna en el menor de sus gestos, todo esto es inmediatamente indexado sobre su transparencia absoluta para \u201cla sociedad\u201d.<br \/>\nA causa precisamente de su nada, cada uno de sus juicios tiene el peso imperativo de la organizaci\u00f3n social completa; y ella lo sabe.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">V<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La teor\u00eda de la Jovencita no surge de manera fortuita en el momento en que se consuma la g\u00e9nesis del orden imperial y en el que \u00e9ste empieza a ser aprehendido como tal. Lo que sale a la luz se encamina hacia su t\u00e9rmino. Y es preciso que, por su parte, el partido de las Jovencitas se escinda.<br \/>\nA medida que se generaliza el formateo jovencitista, se endurece la competencia y decrece la satisfacci\u00f3n ligada a la conformidad. Se revela necesario un salto cualitativo; la urgencia impone equiparse con atributos tan nuevos como in\u00e9ditos: hay que dirigirse a alg\u00fan espacio todav\u00eda virgen. Una desesperaci\u00f3n hollywoodense, una conciencia pol\u00edtica de telediario, una vaga espiritualidad de car\u00e1cter neobudista o un compromiso con cualquier proyecto colectivo para tranquilizar la conciencia servir\u00e1n para resolver la cuesti\u00f3n. As\u00ed eclosiona, trazo a trazo, la Jovencita org\u00e1nica [bio]. La lucha por la supervivencia de las Jovencitas se identifica desde este momento con la necesidad de superaci\u00f3n de la Jovencita industrial, con la necesidad de la transici\u00f3n a la Jovencita org\u00e1nica. Al contrario que su ancestro, la Jovencita org\u00e1nica ya no hace alarde del impulso de una emancipaci\u00f3n cualquiera, sino de la obsesi\u00f3n seguritaria de la conservaci\u00f3n. Y es que el Imperio est\u00e1 minado en sus cimientos y debe defenderse de la entrop\u00eda. Llegado a la plenitud de su hegemon\u00eda, ya s\u00f3lo puede derrumbarse. La Jovencita org\u00e1nica ser\u00e1 entonces responsable, \u201csolidaria\u201d, ecol\u00f3gica, maternal, razonable, \u201cnatural\u201d, respetuosa, m\u00e1s autocontrolada que falsamente liberada; en resumen: atrozmente biopol\u00edtica. Ya no imitar\u00e1 el exceso, sino por el contrario la mesura, en todo.<br \/>\nComo vemos, en el momento en que la evidencia de la Jovencita adquiere la fuerza de un lugar com\u00fan, la Jovencita ya est\u00e1 superada, al menos en su aspecto primitivo de producci\u00f3n en serie groseramente sofisticada. Sobre esta coyuntura cr\u00edtica de transici\u00f3n es sobre la que nosotros hacemos palanca.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">VI<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Salvo si hablamos en t\u00e9rminos impropios \u2014lo cual podr\u00eda ser sin duda nuestra intenci\u00f3n\u2014, el f\u00e1rrago de fragmentos que viene a continuaci\u00f3n no constituye en modo alguno una teor\u00eda. Se trata de materiales acumulados al azar de los encuentros, la frecuentaci\u00f3n y la observaci\u00f3n de las Jovencitas; de lapsus extra\u00eddos de su prensa; de expresiones desordenadamente recolectadas en circunstancias a veces dudosas. Se re\u00fanen aqu\u00ed en r\u00fabricas aproximativas, tal como se publicaron en Tiqqun 1; har\u00eda falta poner en ellos un poco de orden. La elecci\u00f3n de exponer as\u00ed, en su inacabamiento, en su origen contingente, en su exceso ordinario, elementos que, pulidos, recortados, afilados, habr\u00edan compuesto una doctrina completamente presentable, es una elecci\u00f3n, en esta ocasi\u00f3n, de la trash theory. La astucia cardinal de los te\u00f3ricos reside, en general, en el hecho de presentar el resultado de su labor de tal modo que el proceso mismo de elaboraci\u00f3n ya no aparezca. Nosotros apostamos que, frente a la fragmentaci\u00f3n de la atenci\u00f3n bloomesca, esta astucia ya no funciona. Hemos elegido otra. Los esp\u00edritus inspirados por el confort moral o el vicio de la condena s\u00f3lo hallar\u00e1n en esta dispersi\u00f3n caminos que no llevan a ninguna parte. De lo que se trata es menos de convertir a las Jovencitas que de se\u00f1alar todos los rincones de un frente fractalizado de jovencitizaci\u00f3n. Y de suministrar las armas de una lucha que se libra, paso a paso, golpe a golpe, all\u00ed donde te encuentres.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">I. La Jovencita como fen\u00f3meno<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es vieja ya por el hecho de saberse joven. En consecuencia, para ella siempre es cuesti\u00f3n de aprovechar este aplazamiento, es decir, de cometer los pocos excesos razonables, de vivir las pocas \u201caventuras\u201d previstas para su edad, y esto con vistas al momento en que deber\u00e1 sosegarse en la nada final de la edad adulta. As\u00ed pues, la ley social contiene en s\u00ed misma, durante el tiempo en que la juventud se pudre, sus propias violaciones, que, por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo son derogaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">A la Jovencita le encanta lo aut\u00e9ntico porque es una mentira.<br \/>\nLa Jovencita masculina tiene de parad\u00f3jico que es el producto de una suerte de \u201cenajenaci\u00f3n por contagio\u201d. Si bien la Jovencita femenina aparece como la encarnaci\u00f3n de un cierto imaginario masculino enajenado, la enajenaci\u00f3n de dicha encarnaci\u00f3n no tiene ella misma nada de imaginario. De forma completamente concreta, ha escapado de aquellos cuyos fantasmas poblaba para alzarse frente a ellos y dominarlos. A medida que la Jovencita se emancipa, eclosiona y prolifera, es un sue\u00f1o que convierte en pesadilla lo m\u00e1s invasivo. Y es entonces su antiguo esclavo quien regresa en cuanto tal a tiranizar al amo de ayer. Por \u00faltimo, asistimos a ese ep\u00edlogo ir\u00f3nico en el que el \u201csexo masculino\u201d es v\u00edctima y objeto de su propio deseo enajenado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cEn verdad envidio que haya gentes bellas.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es la figura del consumidor total y soberano; y se comporta como tal en todos los \u00e1mbitos de la existencia.<br \/>\nLa Jovencita conoce muy bien el valor de las cosas.<br \/>\nMuy frecuentemente, antes de descomponerse de forma demasiado visible, la Jovencita se casa.<br \/>\nLa Jovencita s\u00f3lo es buena para consumir, ocio o trabajo, poco importa.<br \/>\nLa intimidad de la Jovencita, al hallarse puesta en equivalencia con toda intimidad, ha devenido as\u00ed algo an\u00f3nimo, exterior y objetual.<br \/>\nLa Jovencita nunca crea nada; se recrea en todo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Al investir a los j\u00f3venes y a las mujeres con una absurda plusval\u00eda simb\u00f3lica, al hacer de ellos los exclusivos portadores de los dos nuevos saberes esot\u00e9ricos propios de la nueva organizaci\u00f3n social \u2014el del consumo y el de la seducci\u00f3n\u2014, el Espect\u00e1culo ha liberado sin duda a los esclavos del pasado, pero los ha liberado en calidad de esclavos.<br \/>\nLa m\u00e1s extrema banalidad de la Jovencita consiste en comprarse algo \u201coriginal\u201d.<br \/>\nEl car\u00e1cter raqu\u00edtico del lenguaje de la Jovencita, si bien implica un innegable estrechamiento del campo de la experiencia, en modo alguno constituye una discapacidad pr\u00e1ctica, pues no est\u00e1 hecho para hablar, sino para complacer y repetir.<br \/>\nHabladur\u00eda, curiosidad, ambig\u00fcedad, se-dice, la Jovencita encarna la plenitud de la existencia impropia, tal como Heidegger despej\u00f3 sus categor\u00edas.<br \/>\nLa Jovencita es una mentira que tiene por apogeo su rostro.<br \/>\nCuando el Espect\u00e1culo pregona que la mujer es el porvenir del hombre, es naturalmente de la Jovencita de quien quiere hablar, y el porvenir que predice remite \u00fanicamente a la peor esclavitud cibern\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1ES EVIDENTE!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita consigue vivir con una decena de conceptos inarticulados por toda filosof\u00eda, conceptos que son inmediatamente categor\u00edas morales; es decir que toda la extensi\u00f3n de su vocabulario se reduce en definitiva a la pareja Bien\/Mal. Ni qu\u00e9 decir tiene que, para poner el mundo al alcance de su mirada, es preciso simplificarlo de forma aceptable, y para permitir que su mirada viva feliz en \u00e9l, producir un buen n\u00famero de m\u00e1rtires; en primer lugar ella misma.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cLas imperfecciones f\u00edsicas muy visibles, incluso si no afectan en modo alguno a la aptitud para el trabajo, debilitan socialmente a las personas a las que transforman en inv\u00e1lidos involuntarios del trabajo\u201d<br \/>\n(Dr. Julius Moses, Afa-Bundeszeitung, febrero de 1929)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la Jovencita, lo m\u00e1s ligero es tambi\u00e9n lo m\u00e1s penoso, lo m\u00e1s \u201cnatural\u201d lo m\u00e1s falso, lo m\u00e1s \u201chumano\u201d lo m\u00e1s maqu\u00ednico.<br \/>\nLa adolescencia es una categor\u00eda recientemente creada por las exigencias del consumo de masas.<br \/>\nLa Jovencita llama invariablemente<br \/>\n\u201cfelicidad\u201d a todo aquello a lo que<br \/>\nse la encadena.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita no es nunca sencillamente desgraciada, es tambi\u00e9n desgraciada por ser desgraciada.<br \/>\nEn \u00faltima instancia, el ideal de la Jovencita es dom\u00e9stico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El Bloom es la crisis de las sexuaciones cl\u00e1sicas y la Jovencita es la ofensiva mediante la cual la dominaci\u00f3n mercantil habr\u00e1 respondido a tal.<br \/>\nDel mismo modo que no hay castidad en la Jovencita, tampoco hay derroche. La Jovencita vive simplemente como extra\u00f1a y ajena entre sus deseos, la coherencia de los cuales es regida por su Supery\u00f3 mercantil. El tedio de la abstracci\u00f3n corre con la lefa.<br \/>\nNo hay nada que la Jovencita no pueda introducir en el horizonte cerrado de su irrisoria cotidianidad: tanto la poes\u00eda como la etnolog\u00eda, tanto el marxismo como la metaf\u00edsica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cAlbertine no es de lugar alguno y eso la hace muy moderna: revolotea, viene, va, de su ausencia de ataduras extrae una inestabilidad, un car\u00e1cter imprevisible, que le dan su poder de libertad.\u201d(Jacques Dubois, Para Albertine. Proust y el sentido de lo social)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Cuando se dirige de forma distintiva a la Jovencita, al Espect\u00e1culo no le repugna un poco de bathmolog\u00eda. As\u00ed, las boys band y las girls band tienen para todo significado de poner en escena el hecho de que ponen en escena. La mentira consiste aqu\u00ed, por medio de tan grosera iron\u00eda, en presentar como mentira lo que no es sino la verdad de la Jovencita.<br \/>\nLa Jovencita suele sufrir mareos, cuando el mundo deja de girar en torno a ella.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita se concibe como detentadora de un poder sagrado: el poder de la mercanc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cAdoro a los ni\u00f1os, son hermosos, honestos y huelen bien.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La madre y la puta, en el sentido de Weininger, est\u00e1n igualmente presentes en la Jovencita. Pero la primera no la hace m\u00e1s digna de respeto que la segunda no la hace de reprobaci\u00f3n. Con el transcurso del tiempo, podr\u00e1 observarse incluso una curiosa reversibilidad de la una en la otra.<br \/>\nLa Jovencita es fascinante al modo de todas esas cosas que expresan una clausura sobre s\u00ed mismas, una autosuficiencia mec\u00e1nica o una indiferencia hacia el observador; as\u00ed lo hacen el insecto, el lactante, el aut\u00f3mata o el p\u00e9ndulo de Foucault.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 la Jovencita debe fingir siempre que lleva a cabo alguna actividad? Para mantenerse inexpugnable en su pasividad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La \u201clibertad\u201d de la Jovencita rara vez va m\u00e1s all\u00e1 del culto ostentatorio a las m\u00e1s irrisorias producciones del Espect\u00e1culo; tal libertad consiste esencialmente en oponer la huelga de celo a las necesidades de la enajenaci\u00f3n.<br \/>\nEl Porvenir de la Jovencita: nombre de un grupo de jovencitas \u201ccomunistas\u201d, organizadas en el suburbio sur de Par\u00eds en 1936 por \u201cla distracci\u00f3n, la educaci\u00f3n y la defensa de sus intereses\u201d.<br \/>\nLa Jovencita quiere ser deseada sin amor o bien amada sin deseo. En cualquier caso, su desgracia est\u00e1 asegurada.<br \/>\nLa Jovencita cuenta con HISTORIAS de amor.<br \/>\nBasta con recordar lo que entiende por la palabra \u201caventura\u201d para hacerse una idea bastante justa de lo que la Jovencita puede temer de lo posible.<br \/>\nLa vejez de la Jovencita no es menos repugnante que su juventud. De un extremo al otro, su vida no es m\u00e1s que un progresivo naufragio dentro de lo informe, y jam\u00e1s la irrupci\u00f3n de un devenir. La Jovencita se pudre en los limbos del tiempo.<br \/>\nRespecto a la figura de la Jovencita, tanto las diferencias de edad como las de g\u00e9nero son insignificantes. No hay edad para verse afectado de jovenitud, ni sexo que proh\u00edba agregarse una piel de feminitud.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Al igual que esas revistas que se le destinan y que ella devora tan dolorosamente, la vida de la Jovencita se encuentra dividida y ordenada en otras tantas secciones, entre las cuales reina la m\u00e1s grande separaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es aquello que, siendo s\u00f3lo esto, obedece escrupulosamente a la distribuci\u00f3n autoritaria de los roles.<br \/>\nEl amor de la Jovencita es s\u00f3lo un autismo para dos.<br \/>\nEso que a\u00fan se llama virilidad no es ya sino el infantilismo de los hombres, del mismo modo que la feminidad es el infantilismo de las mujeres. Por lo dem\u00e1s, tal vez deber\u00eda hablarse de virilismo y de \u201cfeminismo\u201d, cuando tanto voluntarismo se mezcla con la adquisici\u00f3n de una identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La misma obstinaci\u00f3n desenga\u00f1ada que caracterizaba a la mujer tradicional, confinada hogare\u00f1amente en el deber de asegurar la supervivencia, se desarrolla hoy en d\u00eda en la Jovencita, aunque esta vez emancipada tanto de la esfera dom\u00e9stica como de todo monopolio sexuado. En lo sucesivo se expresar\u00e1 por todos lados: en su irreprochable impermeabilidad afectiva al trabajo, en la extrema racionalizaci\u00f3n que impondr\u00e1 a su \u201cvida sentimental\u201d, en su forma de caminar, tan espont\u00e1neamente militar, en su forma de besar, de ponerse de pie o de teclear en su ordenador. Asimismo, no ser\u00e1 muy distinto como lavar\u00e1 su coche.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cResulta particularmente instructiva esta informaci\u00f3n que recojo de un gran almac\u00e9n de Berl\u00edn: \u2018A la hora de contratar personal de ventas y administrativo \u2014dice un influyente caballero del departamento de personal\u2014 damos una gran importancia a un aspecto agradable\u2019. Desde lejos recuerda un poco al actor Reinhold Sch\u00fcnzel en sus viejas pel\u00edculas. Le pregunto qu\u00e9 entiende \u00e9l por esto, si se trato de ser picante o atractivo. \u2018No exactamente atractivo. Lo que cuenta, usted comprender\u00e1, es m\u00e1s bien una tez moralmente rosa\u2026\u2019<br \/>\nEn efecto lo comprendo. Una tez moralmente rosa\u2026 Esta combinaci\u00f3n de conceptos hace que se torne s\u00fabitamente transparente un d\u00eda a d\u00eda saturado de escaparates decorados, empleados asalariados y revistas ilustradas. Su moralidad debe estar te\u00f1ida de rosa, su tez rosa impregnada de moralidad. Esto es lo que anhelan quienes se ocupan de la selecci\u00f3n. Querr\u00edan recubrir la vida con un barniz que disimule su realidad, que no es de ning\u00fan modo rosa. \u00a1Ay si la moral se manifestase a trav\u00e9s de la piel y el rosado no fuese lo suficientemente moral como para impedir la irrupci\u00f3n de los deseos\u2026! Las profundidades tenebrosas de una moralidad sin maquillaje resultar\u00edan tan peligrosas para el orden establecido como un rosa que comenzara a arder fuera de toda moralidad. Con vistas a neutralizarse mutuamente, se los asocia estrechamente. El mismo sistema que impone los ex\u00e1menes de aptitud engendra igualmente esa mezcla amable y gentil, y cuanto m\u00e1s progresa la racionalizaci\u00f3n, tanto m\u00e1s gana terreno ese maquillaje color rosa-moral. No se exagera mucho al afirmar que se elabora en Berl\u00edn un tipo uniforme de empleados que tiende hacia la coloraci\u00f3n anhelada. Lenguaje, ropa, maneras y capacidad se uniformizan, y el resultado es precisamente esta apariencia agradable que la fotograf\u00eda permite reproducir. Selecci\u00f3n que se consuma bajo la presi\u00f3n de las relaciones sociales y que la econom\u00eda refuerza despertando las necesidades correspondientes de los consumidores.<br \/>\nLos empleados toman parte de esto, qui\u00e9ranlo o no. La afluencia a los muchos institutos de belleza responde tambi\u00e9n a preocupaciones existenciales y la utilizaci\u00f3n de productos cosm\u00e9ticos no siempre corresponde al \u00e1mbito del lujo. Por miedo a verse caducados, las mujeres y los hombres se ti\u00f1en el cabello, y los cuarentones hacen deporte para conservar la l\u00ednea. \u2018\u00bfQu\u00e9 debo hacer para embellecerme?\u2019, reza el t\u00edtulo de un revista que apareci\u00f3 recientemente en el mercado, la cual se jacta en su publicidad de mostrar c\u00f3mo \u2018parecer joven y hermoso de momento y de forma duradera\u2019. La moda y la econom\u00eda se benefician mutuamente. Ciertamente resultan raros quienes pueden recurrir a la cirug\u00eda est\u00e9tica. La mayor\u00eda cae en los grifos de los charlatanes y deben contentarse con preparativos tan ineficaces como econ\u00f3micos. En su inter\u00e9s, el ya mencionado diputado Dr. Moses lucha desde hace alg\u00fan tiempo, en el Parlamento, para incorporar al seguro m\u00e9dico los cuidados necesitados por los defectos f\u00edsicos. La reciente \u2018Asociaci\u00f3n de M\u00e9dicos Est\u00e9ticos de Alemania\u2019 se sum\u00f3 a esta justificada demanda.\u201d<br \/>\n(Siegfried Kracauer, Los empleados, 1930)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La p\u00e9rdida del sentido metaf\u00edsico no se distingue, en la Jovencita, de la \u201cp\u00e9rdida de lo sensible\u201d (Gehlen), en lo cual se verifica la extrema modernidad de su enajenaci\u00f3n.<br \/>\nLa Jovencita se mueve en el olvido del Ser no menos que en el olvido del acontecimiento.<br \/>\nToda la incomprensible agitaci\u00f3n de la Jovencita est\u00e1 gobernada, a imagen de esta sociedad en cada uno de sus puntos, por el desaf\u00edo oculto de hacer efectiva una metaf\u00edsica falsa e irrisoria cuya sustancia m\u00e1s inmediata es tanto la negaci\u00f3n del paso del tiempo como tambi\u00e9n la ocultaci\u00f3n de la finitud humana.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita se parece a su foto.<br \/>\nEn la medida en que su apariencia agota enteramente su esencia y su representaci\u00f3n su realidad, la Jovencita es lo enteramente decible; as\u00ed como lo perfectamente predecible y lo absolutamente neutralizado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita s\u00f3lo existe en proporci\u00f3n al deseo que se tiene de ella y s\u00f3lo se conoce por lo que de ella se dice.<br \/>\nLa Jovencita aparece como el producto y la principal salida de la formidable crisis de excedentes de la modernidad capitalista. Es la prueba y el soporte de la persecuci\u00f3n ilimitada del proceso de valorizaci\u00f3n cuando el proceso mismo de acumulaci\u00f3n se descubre limitado (por la exig\u00fcidad del planeta, la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica o la implosi\u00f3n de lo social).<br \/>\nLa Jovencita se complace en recubrir con un segundo grado falsamente provocativo el primer grado econ\u00f3mico de sus motivaciones.<br \/>\nToda la libertad de circulaci\u00f3n de la que goza la Jovencita no le impide en absoluto ser una prisionera, manifestar en cualquier circunstancia los automatismos de alguien encerrado.<br \/>\nLa forma de ser de la Jovencita consiste en no ser nada.<br \/>\nLlegar a \u201ctener \u00e9xito en la vida sentimental y en la vida profesional a la vez\u201d: algunas Jovencitas ostentan este lema como una ambici\u00f3n digna de respeto.<br \/>\nEl \u201camor\u201d de la Jovencita es s\u00f3lo una palabra en el diccionario.<br \/>\nLa Jovencita no exige solamente que la protejas, ella quiere adem\u00e1s poder educarte.<br \/>\nEl eterno retorno de las mismas modas basta para convencerse de ello: la Jovencita no juega con las apariencias, son las apariencias las que se la juegan.<br \/>\nM\u00e1s a\u00fan que la Jovencita femenina, la Jovencita masculina manifiesta con su musculatura de bisuter\u00eda todo el car\u00e1cter de absurdo, es decir, de sufrimiento, de lo que Foucault llamaba \u201cla disciplina de los cuerpos\u201d: \u201cLa disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en t\u00e9rminos econ\u00f3micos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en t\u00e9rminos pol\u00edticos de obediencia). En pocas palabras: disocia el poder del cuerpo; por una parte, hace de este poder una \u201captitud\u201d, una \u201ccapacidad\u201d que trata de aumentar; e invierte, por otra parte, la energ\u00eda, la potencia que de ello podr\u00eda resultar, y la convierte en una relaci\u00f3n de sujeci\u00f3n estricta.\u201d (Michel Foucault, Vigilar y castigar)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1Oh, la jovencita, ese recept\u00e1culo de secretos vergonzosos, sellado por su propia belleza!\u201d<br \/>\n(Gombrowicz, Ferdydurke, 1937)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No hay, sin lugar a dudas, sitio en el que uno se sienta tan gravemente solo como entre los brazos de la Jovencita.<br \/>\nCuando la Jovencita se abandona a su insignificancia, a\u00fan obtiene alguna gloria y es que \u201cse divierte\u201d.<br \/>\n\u201cEsto justamente era lo que me hechizaba en ella, la madurez y soberan\u00eda en la juventud, la seguridad de estilo. Mientras a nosotros, en la escuela, nos salpicaban sin cesar diversos granitos e ideales, mientras la indolencia nos persegu\u00eda en nuestros movimientos y, a cada paso, nos acechaba una metedura de pata, su ext\u00e9rieur era magn\u00edficamente acabado. La juventud no era para ella una edad transitoria: para una moderna, la juventud representaba el \u00fanico per\u00edodo verdadero de la existencia humana [\u2026] Su juventud no necesitaba ning\u00fan ideal porque por s\u00ed sola era ella un ideal.\u201d<br \/>\n(Gombrowicz, Ferdydurke)<br \/>\nLa Jovencita jam\u00e1s aprende nada. No est\u00e1 aqu\u00ed para eso.<br \/>\nLa Jovencita sabe demasiado bien lo que quiere en detalle como para querer cualquier cosa en general.<br \/>\n\u201c\u00a1No me toques el bolso!\u201d<br \/>\nEl triunfo de la Jovencita tiene su origen en el fracaso del feminismo.<br \/>\nLa Jovencita no habla, al contrario: es hablada por el Espect\u00e1culo.<br \/>\nLa Jovencita porta la m\u00e1scara de su rostro.<br \/>\nLA JOVENCITA REDUCE TODA GRANDEZA AL NIVEL DE SU CULO.<br \/>\nLa Jovencita es un depurador de negatividad, un perfilador industrial de unilateralidad. En todo separa lo negativo de lo positivo y s\u00f3lo conserva, por lo general, uno de los dos. De ah\u00ed que no crea en las palabras, que efectivamente no tienen, en su boca, ning\u00fan sentido. Para convencerse de esto basta con ver lo que ella entiende por \u201crom\u00e1ntico\u201d y que al final de cuentas tiene tan poco que ver con H\u00f6lderlin.<br \/>\n\u201cDe aqu\u00ed que convenga considerar el nacimiento de la \u2018jovencita\u2019 como la construcci\u00f3n de un objeto, en la cual confluyen diferentes disciplinas (de la medicina a la psicolog\u00eda, de la educaci\u00f3n f\u00edsica a la moral, de la fisiolog\u00eda a la higiene).\u201d<br \/>\n(Jean-Claude Caron, El cuerpo de las jovencitas)<br \/>\nLa Jovencita querr\u00eda que la simple palabra \u201camor\u201d no implicara el proyecto de destruir esta \u201csociedad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00a1AH, EL CORAZ\u00d3N!<br \/>\n\u201c\u00a1No hay que mezclar el curro con los sentimientos!\u201d En la vida de la Jovencita, los opuestos inactivados y reducidos a la nada se completan, pero no se contradicen en modo alguno.<br \/>\nEl sentimentalismo y el materialismo de la Jovencita no son sino dos aspectos solidarios, aunque opuestos en apariencia, de su nada central.<br \/>\nLa Jovencita se complace en hablar con emoci\u00f3n de su infancia para sugerir que a\u00fan no la ha superado, que en el fondo sigue siendo ingenua. Como todas las putas, sue\u00f1a con el candor. Pero a diferencia de estas \u00faltimas, ella exige que se la crea, y que se la crea sinceramente. Su infantilismo, que no es finalmente sino un integrismo de la infancia, hace de ella el vector m\u00e1s retorcido de la infantilizaci\u00f3n general.<br \/>\nLos sentimientos m\u00e1s mezquinos a\u00fan tienen para la Jovencita el prestigio de su sinceridad.<br \/>\nLa Jovencita ama sus ilusiones del mismo modo que ama su reificaci\u00f3n: proclam\u00e1ndolos.<br \/>\nLa Jovencita conoce todo como desprovisto de consecuencias, incluido su sufrimiento.<br \/>\nTodo es divertido, nada es grave.<br \/>\nTodo es cool, nada es serio.<br \/>\nLa Jovencita quiere ser reconocida no por lo que ella ser\u00eda, sino por el simple hecho de ser. Quiere ser reconocida en lo absoluto.<br \/>\nLa Jovencita no est\u00e1 aqu\u00ed para que se la critique.<br \/>\nCuando la Jovencita ha llegado al l\u00edmite de edad del infantilismo, momento en el que se vuelve imposible no plantearse la cuesti\u00f3n de los fines bajo pena de encontrarse de golpe corta de medios (lo cual en esta sociedad puede sobrevenir bastante tarde), ella se reproduce. La paternidad y la maternidad constituyen una forma como cualquier otra, y no menos vaciada de sustancia que todas las dem\u00e1s, de permanecer BAJO EL IMPERIO DE LA NECESIDAD.<br \/>\nLa Jovencita adopta sobre cualquier asunto, ya sea ella misma o el curso del mundo, el punto de vista de la psicolog\u00eda. Es as\u00ed como puede presentar una cierta consciencia de su reificaci\u00f3n, consciencia ella misma reificada por estar cortada de todo gesto.<br \/>\nLa Jovencita conoce las perversiones est\u00e1ndar.<br \/>\n\u201c\u00a1DE LO M\u00c1S SIMP\u00c1TICO!\u201d<br \/>\nLa Jovencita tiene inter\u00e9s en el equilibrio, lo que la aproxima menos al bailar\u00edn que al experto-contador.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La sonrisa jam\u00e1s ha servido de argumento. Tambi\u00e9n las calaveras tienen su sonrisa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La afectividad de la Jovencita s\u00f3lo est\u00e1 hecha de signos, y en ocasiones incluso de simples se\u00f1ales.<br \/>\nDondequiera que el ethos se echa en falta o se descompone, la Jovencita aparece como portadora de las costumbres fugaces e incoloras del Espect\u00e1culo.<br \/>\nNo hay que dar por supuesto que la Jovencita te comprenda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La predilecci\u00f3n de la Jovencita por los actores y las actrices se explica de acuerdo a las leyes elementales del magnetismo: en tanto que ellos son la ausencia positiva de toda cualidad, la nada que adquiere todas las formas, ella es s\u00f3lo la ausencia negativa de cualidad. Por eso, cual su reflejo, el actor es lo mismo que la Jovencita, y su negaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita concibe el amor cono una actividad particular.<br \/>\nLa Jovencita lleva en su risa toda la desolaci\u00f3n de las discotecas.<br \/>\nLa Jovencita es el \u00fanico insecto que acepta la entomolog\u00eda de las revistas femeninas.<br \/>\nId\u00e9ntica en esto a la desgracia, una Jovencita nunca viene sola.<br \/>\nAhora bien, dondequiera que dominen las Jovencitas, su gusto debe dominar tambi\u00e9n; y he aqu\u00ed lo que determina el gusto de nuestro tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es la forma m\u00e1s pura de las relaciones reificadas; es, pues, su verdad. La Jovencita es el condensado antropol\u00f3gico de la reificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El Espect\u00e1culo remunera generosamente, si bien de forma indirecta, la conformidad de la Jovencita.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En el amor m\u00e1s que en cualquier otro \u00e1mbito, la Jovencita se comporta como un contador. Sospecha siempre que ama m\u00e1s de lo que es amada y que da m\u00e1s de lo que recibe.<br \/>\nHay entre las Jovencitas una comunidad de gestos y de expresiones que no resulta conmovedora.<br \/>\nLa Jovencita es ontol\u00f3gicamente virgen, virgen de toda experiencia.<br \/>\nLa Jovencita puede dar pruebas de amabilidad; siempre que uno sea verdaderamente desgraciado; \u00e9ste es un aspecto de su resentimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita no concibe el paso del tiempo, a lo sumo se conmueve por sus \u201cconsecuencias\u201d. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda, si no, hablar del envejecimiento con tal indignaci\u00f3n, como si se tratara de un delito cometido contra ella?<br \/>\nIncluso cuando no busca seducir, la Jovencita act\u00faa como seductora.<br \/>\nHay algo de profesional en todo lo que hace la Jovencita.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita nunca deja de jactarse de tener el \u201cSentido Pr\u00e1ctico\u201d.<br \/>\nEn la Jovencita es incluso el m\u00e1s plano de los moralismos lo que se da aires de chica de vida alegre.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita tiene la severidad de la econom\u00eda. Y sin embargo, la Jovencita no ignora nada tanto como el abandono.<br \/>\nLa Jovencita es toda la realidad de los c\u00f3digos abstractos del Espect\u00e1culo.<br \/>\nLa Jovencita ocupa el nodo central del presente sistema de deseos.<br \/>\nCada experiencia de la Jovencita se retira incesantemente en la representaci\u00f3n previa que se hac\u00eda de ella. La Jovencita no conoce todo el desbordamiento de la concreci\u00f3n, toda la parte viva del paso del tiempo y de las cosas m\u00e1s que en calidad de imperfecciones, de adulteraci\u00f3n de un modelo abstracto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es el resentimiento que sonr\u00ede.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Hay seres que provocan el deseo de morir lentamente ante sus ojos, pero la Jovencita s\u00f3lo incita las ganas de vencerla y disfrutar de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita no se empareja por un arrebato hacia el otro, sino para huir de su insoportable nada.<br \/>\nLa supuesta liberaci\u00f3n de las mujeres no ha consistido en su emancipaci\u00f3n de la esfera dom\u00e9stica, sino m\u00e1s bien en la extensi\u00f3n de dicha esfera a la sociedad entera.<br \/>\nAnte cualquiera que pretenda hacerla pensar, la Jovencita nunca tardar\u00e1 en pincharse de realismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la medida en que lo que esconde no es su secreto, sino su verg\u00fcenza, la Jovencita detesta lo imprevisto, sobre todo cuando no est\u00e1 programado.<br \/>\n\u201cEstar enamorada: una droga que reduce el estr\u00e9s\u201d<br \/>\nLa Jovencita no ha dejado de repetirlo: quiere ser amada por ella misma, es decir, por el no-ser que ella es.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es la introyecci\u00f3n viva y continua de todas las represiones.<br \/>\nEl \u201cyo\u201d de la Jovencita es grueso como una revista.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Nada, en la conducta de la Jovencita, tiene en s\u00ed mismo su raz\u00f3n; todo se dispone conforme a la definici\u00f3n dominante de la felicidad. La extra\u00f1eza de s\u00ed de la Jovencita raya en la mitoman\u00eda.<br \/>\nEn \u00faltima instancia, la Jovencita fetichiza \u201cel amor\u201d, para no tener que elevarse a la consciencia de la naturaleza \u00edntegramente condicionada de sus deseos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1No me importa ser libre, mientras sea feliz!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cLA QU\u00cdMICA DE LA PASI\u00d3N: Hoy en d\u00eda todo se explica, \u00a1hasta el hecho de enamorarse! Adi\u00f3s al romanticismo, pues dicho \u2018fen\u00f3meno\u2019 no ser\u00eda m\u00e1s que una serie de reacciones qu\u00edmicas.\u201d<br \/>\nEn su divorcio, el amor y el culo de la Jovencita han devenido dos abstracciones vac\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cEl modelo de los h\u00e9roes cinematogr\u00e1ficos se interpone como un espectro en el abrazo de los adolescentes e incluso cuando los adultos cometen adulterio.\u201d<br \/>\n(Horkheimer\/Adorno, Dial\u00e9ctica de la ilustraci\u00f3n)<br \/>\nLa Jovencita nada en el d\u00e9j\u00e0-vu. En ella, lo vivido por primera vez es siempre una segunda vez de la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Naturalmente, en ninguna parte ha habido \u201cliberaci\u00f3n sexual\u201d \u2014\u00a1menudo ox\u00edmoron!\u2014, sino tan s\u00f3lo la pulverizaci\u00f3n de todo lo que supon\u00eda obst\u00e1culo para una movilizaci\u00f3n total del deseo con vistas a la producci\u00f3n mercantil. La \u201ctiran\u00eda del placer\u201d no incrimina al placer, sino a la tiran\u00eda.<br \/>\nLa Jovencita tiene en consideraci\u00f3n los sentimientos.<br \/>\nEn el mundo de la Jovencita, el coito aparece como la sanci\u00f3n l\u00f3gica de toda experiencia.<br \/>\nLa Jovencita est\u00e1 \u201csatisfecha de vivir\u201d, al menos eso es lo que ella dice.<br \/>\nLa Jovencita s\u00f3lo establece relaciones sobre la base de la m\u00e1s estricta reificaci\u00f3n y de la mala sustancialidad, donde uno est\u00e1 seguro de que aquello que une no hace m\u00e1s que separar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es optimista, radiante, positiva, alegre, entusiasta, feliz; en otros t\u00e9rminos, sufre.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita se produce dondequiera que el nihilismo comienza a hablar de felicidad.<br \/>\nLa Jovencita no tiene nada de especial; en esto precisamente consiste su \u201cbelleza\u201d.<br \/>\nLa Jovencita es una ilusi\u00f3n \u00f3ptica. Desde lejos, es un \u00e1ngel y de cerca, una bestia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita no envejece, se descompone.<br \/>\nEn t\u00e9rminos generales, sabemos lo que la Jovencita piensa del cuidado.<br \/>\nLa educaci\u00f3n de la Jovencita sigue el curso inverso a todas las dem\u00e1s formas de educaci\u00f3n: para empezar, la perfecci\u00f3n inmediata, innata de la juventud; despu\u00e9s, los esfuerzos para mantenerse a la altura de esa nulidad primera; y, finalmente, la debacle ante la imposibilidad de volver m\u00e1s ac\u00e1 del tiempo.<br \/>\nVista de lejos, la nada de la Jovencita parece relativamente habitable y, por momentos, incluso confortable.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cAmor, Trabajo, Salud\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La \u201cbelleza\u201d de la Jovencita no es nunca una belleza particular o que le ser\u00eda propia. Es, por el contrario, una belleza sin contenido, una belleza absoluta y libre de toda personalidad. La \u201cbelleza\u201d no es sino la forma de la nada, la forma de aparici\u00f3n asociada a la Jovencita. Y \u00e9sta es la raz\u00f3n de que pueda hablar sin atragantarse de \u201cla\u201d belleza, pues la suya no es jam\u00e1s la expresi\u00f3n de una singularidad sustancial, sino una pura y fantasmag\u00f3rica objetividad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cLa confusi\u00f3n ideol\u00f3gica fundamental entre la mujer y la sexualidad [\u2026] s\u00f3lo hoy adquiere toda su amplitud, puesto que la mujer, ayer sometida en cuanto sexo, hoy est\u00e1 \u2018LIBERADA\u2019 en cuanto sexo [\u2026] Las mujeres, los j\u00f3venes, el cuerpo, cuya aparici\u00f3n despu\u00e9s de milenios de servidumbre y de olvido constituye en efecto la virtualidad m\u00e1s revolucionaria y, por lo tanto, el riesgo m\u00e1s fundamental para cualquier orden establecido, se presentan integrados y recuperados como \u2018mito de emancipaci\u00f3n\u2019. A las mujeres se les da a consumir la Mujer, a los j\u00f3venes los J\u00f3venes y, en esta emancipaci\u00f3n formal y narcisista, se consigue exorcizar [conjurer] su liberaci\u00f3n real.\u201d<br \/>\n(Jean-Trissotin Baudrillard, La sociedad de consumo)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita ofrece un modelo no-equ\u00edvoco del ethos metropolitano: una consciencia refrigerada que vive bajo exilio dentro de un cuerpo plastificado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1De lo m\u00e1s genial!\u201d En lugar de decir \u201cmuy\u201d, la Jovencita dice \u201cde lo m\u00e1s\u201d, cuando de hecho ella es tan poco.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">II. La Jovencita como t\u00e9cnica de s\u00ed<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cEl placer,<br \/>\n\u00bfqu\u00e9 es eso?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No hay nada, en la vida de la Jovencita, ni siquiera en las zonas m\u00e1s ocultas de su intimidad, que escape a la reflexividad enajenada, a la codificaci\u00f3n y a la mirada del Espect\u00e1culo. Esta intimidad atiborrada de mercanc\u00edas est\u00e1 entregada por entero a la publicidad, socializada por entero, pero socializada en cuanto intimidad, es decir que est\u00e1 sometida de un extremo a otro a un com\u00fan facticio que no le permite decirse. En la Jovencita, lo m\u00e1s secreto es tambi\u00e9n lo m\u00e1s p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El cuerpo le estorba a la Jovencita; es su mundo y su prisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La fisiolog\u00eda de la Jovencita es el glacis ofensivo de su mala sustancialidad.<br \/>\nLa Jovencita desea a la Jovencita. La Jovencita es el ideal de la Jovencita.<br \/>\n\u201c\u00bfCANSADA DE LOS MACHOS? \u00bfPOR QU\u00c9 NO PROBAR CON UN HOMBRE-OBJETO?\u201d<br \/>\nLa ret\u00f3rica de la guerra de los sexos, y en consecuencia, de momento, de la revancha de las mujeres, opera como la astucia \u00faltima mediante la cual la l\u00f3gica viril habr\u00eda vencido a las mujeres sin que \u00e9stas se dieran cuenta: encerr\u00e1ndolas, a expensas de una simple inversi\u00f3n de los roles, dentro de la alternativa sumisi\u00f3n\/dominaci\u00f3n, con exclusi\u00f3n de cualquier otra cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00bfQu\u00e9 exige la mortificaci\u00f3n del cuerpo? Que alimentemos un odio santo e implacable hacia nuestro cuerpo.\u201d (Instrucciones Espirituales para las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal, 1884)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita procura expresar la clausura autorreferencial sobre s\u00ed misma y la ignorancia sistem\u00e1tica de la falta. Es por esto que no tiene defectos, del mismo modo que carece de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la prehistoria un tanto reciente en la que hab\u00eda revistas femeninas s\u00f3lo para las mujeres, corri\u00f3 el rumor de primavera de que aqu\u00e9llas ten\u00edan sobre sus lectoras un efecto depresivo. Se oy\u00f3 decir por aqu\u00ed y por all\u00e1 lo que se convirti\u00f3 en el \u00faltimo chisme de la \u00e9poca con base en un \u201cestudio cient\u00edfico estadounidense\u201d: que cuando una mujer cerraba una de esas revistas, se encontraba sensiblemente m\u00e1s triste que antes de abrirla \u2014 en efecto, produc\u00eda menos serotonina. Y es cierto, para cualquiera que haya intentado sorprender a una Jovencita en tal ejercicio, que existe en este punto un aire de preocupaci\u00f3n, una seriedad angustiada y una especie de prisa al girar las p\u00e1ginas como se desgranar\u00eda el rosario de una religi\u00f3n detestada. Parece que el acto de contrici\u00f3n, en la religi\u00f3n biopol\u00edtica del Imperio, ciertamente ha sobrevivido, sencillamente deviniendo m\u00e1s inmanente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1Hago lo que quiero con mi cabello!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita reinvierte met\u00f3dicamente todo aquello de lo que ha sido liberada en pura servidumbre (ser\u00eda bueno, por ejemplo, preguntarse lo que la mujer actual, que es una especie bastante terrible de Jovencita, ha hecho de la \u201clibertad\u201d que los combates del feminismo gan\u00f3 para ella).<br \/>\nLa Jovencita es un atributo de su propio programa, en el que todo debe ordenarse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cA mis doce a\u00f1os he tomado la decisi\u00f3n de ser bella.\u201d<br \/>\nLa naturaleza tautol\u00f3gica de la belleza de la Jovencita se debe a que no contempla alteridad alguna, sino solamente su representaci\u00f3n ideal. As\u00ed es como expulsa a su presunto destinatario hacia unos l\u00edmites terribles, aunque \u00e9l sea libre de creer est\u00fapidamente que ella le est\u00e1 reservada. La Jovencita instaura pues un espacio de poder tal que, al final de cuentas, no existe medio alguno para aproximarse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita tiene una sexualidad en la exacta medida en que toda sensualidad le es ajena.<br \/>\n\u201cEn consecuencia, la biologizaci\u00f3n del sexo en particular y del cuerpo en general erigir\u00e1 el cuerpo de la jovencita como laboratorio ideal de la mirada m\u00e9dica.\u201d<br \/>\n(Jean-Claude Caron, El cuerpo de las jovencitas)<br \/>\nLa \u201cjuventud\u201d y la \u201cfeminidad\u201d de la Jovencita \u2014en realidad su jovenitud y su feminitud\u2014 son aquello mediante lo cual el control de las apariencias se intensifica como disciplina de los cuerpos.<br \/>\nEl culo de la Jovencita basta para fundamentar su sentimiento de una incomunicable singularidad.<br \/>\nLa Jovencita es tan psic\u00f3loga\u2026 Ha logrado volverse tan plana como el objeto de la psicolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es aquel para quien forma parte de su propio ser reducir la tragedia metaf\u00edsica de la finitud a una simple cuesti\u00f3n de orden t\u00e9cnico: \u00bfcu\u00e1l es la crema antiarrugas m\u00e1s eficaz? La caracter\u00edstica m\u00e1s conmovedora de la Jovencita es, sin duda, ese esfuerzo maniaco para alcanzar, en la apariencia, una impermeabilidad definitiva tanto en el tiempo como en el espacio, tanto en su medio como en su historia, para estar impecable siempre y en cualquier lugar.<br \/>\nLa \u00e9tica protestante, venida a menos con el fin de la \u201cmoral de los productores\u201d tanto como principio general del funcionamiento de la sociedad cuanto como norma de comportamiento, se ha visto al mismo tiempo, y de manera acelerada desde la Segunda Guerra Mundial, recuperada enteramente a escala individual: desde entonces gobierna de forma masiva la relaci\u00f3n que los hombres mantienen enteramente con sus cuerpos, con sus pasiones, con su vida, los cuales economizan.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sin duda porque el erotismo se le presenta a la Jovencita en toda la incuestionable positividad que se asocia inevitablemente a la sexualidad y porque la propia transgresi\u00f3n se ha transformado en una norma tranquila, aislable y cifrada, el coito no forma parte de esas cosas que, en las relaciones que uno mantiene con la Jovencita, permiten avanzar fuera de una cierta exterioridad, sino por el contrario de aquellas cosas que te solidifican en dicha exterioridad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cUnos senos nuevos para mis 18 a\u00f1os\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es un regalo muy amargo esa \u201cjuventud\u201d con la que el Espect\u00e1culo ha gratificado a la Jovencita, pues esa \u201cjuventud\u201d es aquello que, incesantemente, se pierde.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Lo que vive no necesita decirse aparte. Lo que se muere disipa en el ruido la evidencia de su fin pr\u00f3ximo. Sin duda es la agon\u00eda de las sexuaciones cl\u00e1sicas, es decir su base material, lo que testimonio en la Jovencita la afirmaci\u00f3n a ultranza de su sexuaci\u00f3n. El espectro del Hombre y de la Mujer acosas las calles de la metr\u00f3polis. Sus m\u00fasculos salen del gimnasio y sus senos son de silicona.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Entre la Jovencita y el mundo hay un escaparate. Nada toca a la Jovencita y la Jovencita no toca nada.<br \/>\nDe la identidad de la Jovencita no hay nada que le pertenezca propiamente, su \u201cjuventud\u201d a\u00fan menos que su \u201cfeminidad\u201d. No es ella quien posee los atributos, sino los atributos los que la poseen y los que generosamente se le han prestado.<br \/>\nLa Jovencita persigue la salud como si se tratara de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nEl sentimiento de s\u00ed como CARNE, como un mont\u00f3n de \u00f3rganos diversamente trufado de \u00f3vulos o flanqueado de cojones, es el fondo sobre el cual se destaca la aspiraci\u00f3n de la Jovencita, y m\u00e1s tarde su fracaso, para darse forma o cuando menos para simular una. Este sentimiento no es solamente una consecuencia vivida de las aberraciones de la metaf\u00edsica occidental \u2014que quisiera que lo informe preceda a la forma, dada desde el exterior\u2014, es tambi\u00e9n lo que la dominaci\u00f3n mercantil debe perpetuar a cualquier precio; y que \u00e9sta produce permanentemente mediante la puesta en equivalencia de todos los cuerpos, mediante la denegaci\u00f3n de las formas-de-vida, mediante el ejercicio continuo de una confusi\u00f3n indiferenciante. La p\u00e9rdida del contacto consigo mismo y el aplastamiento de toda intimidad consigo que determinan el sentimiento de s\u00ed como CARNE, constituyen las condiciones sine qua non de la adopci\u00f3n renovada de las t\u00e9cnicas de s\u00ed que el Imperio ofrece al consumo. El \u00edndice de penetraci\u00f3n de toda la pacotilla mercantil se lee en la intensidad del sentimiento de s\u00ed como CARNE.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">LA INSOPORTABLE PROPIEDAD DE LOS CUERPOS.<br \/>\nEl sentimiento de la contradicci\u00f3n entre su existencia en cuanto ser social y su existencia en cuanto ser singular, que desgarra al Bloom, no atraviesa a la Jovencita, que no tiene existencia singular y a\u00fan menos sentimientos en general.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cYo &amp; mis senos, mi ombligo, mis nalgas, mis piernas: EL DIARIO DE MI CUERPO.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es el carcelero de s\u00ed misma, prisionera de un cuerpo hecho signos en un lenguaje hecho de cuerpos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1Oh, este culto, esta obediencia, esta servidumbre de la jovencita frente a la imagen de la colegiala y a la imagen de la moderna! [\u2026] \u00a1Oh, la esclavitud hasta la autoaniquilaci\u00f3n frente al estilo, oh, la obediencia de la jovencita!\u201d (Gombrowicz, Ferdydurke)<br \/>\n\u201cEl instinto profundamente arraigado entre las mujeres que las empuja a utilizar perfumes es la manifestaci\u00f3n de una ley de la biolog\u00eda. El primer deber de una mujer es resultar atractiva\u2026 Poco importa su grado de inteligencia o de independencia, si no consigues influir, de forma consciente o no, en los hombres a los que conoces, no cumples con tu deber fundamental de mujer\u2026\u201d (Anuncio de perfume en los Estados Unidos, a\u00f1os 20)<br \/>\nLa Jovencita concibe su propia existencia como un problema de gesti\u00f3n que espera de ella su resoluci\u00f3n.<br \/>\nAntes de designar una relaci\u00f3n con el otro, una relaci\u00f3n social o una forma de integraci\u00f3n simb\u00f3lica, la Jovencita designa una relaci\u00f3n consigo misma, es decir, con el tiempo.<br \/>\nContra toda apariencia, la Jovencita no se ocupa de s\u00ed misma. No es, hablando con propiedad, ego\u00edsta, ni siquiera egoc\u00e9ntrica, y es por este motivo central que su \u201cyo\u201d es tambi\u00e9n otro. Aquello a lo que consagra todos los cuidados de una piedad intransigente es para ella, de hecho, una realidad exterior: su \u201ccuerpo\u201d.<br \/>\nLa aplicaci\u00f3n de la forma-capital a cualquier cosa \u2014capital salud, capital sol, capital simpat\u00eda, etc.\u2014, y del modo m\u00e1s singular al cuerpo, significa que la mediaci\u00f3n por la totalidad social enajenada se ha introducido en unas relaciones hasta entonces regidas por la inmediatez.<br \/>\nEn la Jovencita, la tensi\u00f3n entre convenci\u00f3n y naturaleza se ha diluido aparentemente en la aniquilaci\u00f3n del sentido de cada uno de estos t\u00e9rminos, de modo que el primero no parece violentar nunca al segundo.<br \/>\nLa Jovencita es como el capitalismo, los criados y los protozoarios: sabe adaptase y en suma se vanagloria de ello.<br \/>\nAl contrario de lo que ocurre en las sociedades tradicionales, que reconocen la existencia de cosas abyectas y las exponen en cuanto tales, la Jovencita niega su existencia, y las disimula.<br \/>\nLa apariencia de la Jovencita es la Jovencita misma; entre ambas no hay nada.<br \/>\nComo todos los esclavos, la Jovencita se cree mucho m\u00e1s vigilada de lo que en realidad est\u00e1.<br \/>\nLa ausencia de s\u00ed de la Jovencita no queda desmentida por ninguno de los \u201ccuidados\u201d que parece procurarse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Para su gusto, la Jovencita nunca es lo bastante pl\u00e1stica.<br \/>\nA la Jovencita no le gustan las arrugas; las arrugas no son apropiadas; las arrugas son la escritura de la vida; la vida no es apropiada. La Jovencita teme tanto a las arrugas como, por lo dem\u00e1s, a toda EXPRESI\u00d3N verdadera.<br \/>\nA guisa de consciencia de s\u00ed, la Jovencita no tiene m\u00e1s que un vago sentimiento de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Para la Jovencita, la nuda vida tiene todav\u00eda funci\u00f3n de ropa.<br \/>\nLa Jovencita vive secuestrada en su propia \u201cbelleza\u201d.<br \/>\nLa Jovencita no ama, se ama amando.<br \/>\n\u201cZen, speed, org\u00e1nico: 3 reg\u00edmenes modos de vida\u201d<br \/>\nLa Jovencita nunca llega a exigir que las fugitivas convenciones a las que se somete tengan un sentido.<br \/>\nLa Jovencita comprende toda relaci\u00f3n conforme al modelo del contrato, y m\u00e1s precisamente, de un contrato revocable en todo momento en funci\u00f3n de los intereses de los contratantes. Se trata de un mercadeo en torno al valor diferencial de cada cual en el mercado de la seducci\u00f3n, en el que es preciso, finalmente, que alguno se embolse los dividendos.<br \/>\n\u201c\u00bfEST\u00c1 USTED A GUSTO CON SU CUERPO? \u00bfSu joven carcasa adornada de graciosas curvas est\u00e1 bien mantenida? \u00bfSu constituci\u00f3n es s\u00f3lida? \u00bfEs sedoso su revestimiento? En pocas palabras, \u00bfest\u00e1 usted en buen estado?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita se produce cotidianamente en cuanto tal mediante la reproducci\u00f3n maniaca del ethos dominante.<br \/>\n\u201cC\u00f3mo ganar diez a\u00f1os con un buen modo de vida\u201d.<br \/>\nRecientemente, una multinacional de cosm\u00e9ticos lanzaba con un gran despliegue publicitario una crema antiarrugas que respond\u00eda al nombre de \u00c9thique. Con esto quer\u00eda dar a entender en un solo movimiento que no hay nada tan \u00e9tico como untarse mierda al despertar para conformarse al imperativo categ\u00f3rico de la jovenitud y, al mismo tiempo, que no podr\u00eda haber otro ethos que el de la Jovencita.<br \/>\nLa \u201cbelleza\u201d es el modo de develamiento propio a la Jovencita en el Espect\u00e1culo. Es por esto que la Jovencita es tambi\u00e9n un producto gen\u00e9rico que incorpora toda la abstracci\u00f3n de quien se ve obligado a dirigirse a un cierto segmento del mercado sexual, en el seno del cual todo se asemeja.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">EL CAPITALISMO HA CREADO VERDADERAMENTE RIQUEZAS, PUES LAS HA ENCONTRADO ALL\u00cd DONDE NADIE LAS VE\u00cdA. ES AS\u00cd COMO, POR EJEMPLO, CRE\u00d3 LA BELLEZA, LA SALUD O LA JUVENTUD EN CUANTO RIQUEZAS, ES DECIR, EN CUANTO CUALIDADES QUE TE POSEEN.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita jam\u00e1s est\u00e1 satisfecha con su sumisi\u00f3n a la metaf\u00edsica mercantil, ni con la docilidad de todo su ser, y visiblemente su cuerpo, a las normas del Espect\u00e1culo. Es por esto que siente la necesidad de exhibirlo.<br \/>\n\u201cMe han herido en lo que m\u00e1s aprecio: mi imagen.\u201d (Silvio Berlusconi)<br \/>\nLa Jovencita vive siempre-ya en pareja: con su imagen.<br \/>\nLa Jovencita confirma el alcance fisiol\u00f3gico de la semiocracia mercantil.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00bfCu\u00e1nta belleza posee usted? No, la belleza no es una apreciaci\u00f3n subjetiva. A diferencia del encanto, una noci\u00f3n bastante m\u00e1s fluida, la belleza se calcula en cent\u00edmetros, se divide en fracciones, se pesa, se examina con lupa, se eval\u00faa en mil detalles traicioneros. \u00a1\u00a1\u00a1As\u00ed que deje de esconderse tras principios hippies del tipo \u2018lo que cuenta es la belleza interior\u2019, \u2018yo tengo mi estilo\u2019, y atr\u00e9vase a jugar en la liga de los grandes!!!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La belleza de la Jovencita es producida\/producto. A ella misma no le repugna decirlo: \u201cla belleza no cae del cielo\u201d; es decir que es el fruto de un trabajo.<br \/>\nEl autocontrol y la autocoacci\u00f3n de la Jovencita se obtienen mediante la introyecci\u00f3n de dos \u201cnecesidades\u201d incuestionables: la reputaci\u00f3n y la salud.<br \/>\n\u201cHoy en d\u00eda, no sufrir no es m\u00e1s un lujo, es un derecho.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Oficialmente, la Jovencita ha preferido devenir una cosa que siente a ser un Bloom que sufre.<br \/>\nLa Jovencita persigue la perfecci\u00f3n pl\u00e1stica bajo todas sus formas, especialmente la suya.<br \/>\nDesde la musculaci\u00f3n hasta las cremas antiarrugas, pasando por la liposuccion, por todos lados se da en la Jovencita el mismo encarnizamiento para hacer abstracci\u00f3n de su cuerpo, y de su cuerpo una abstracci\u00f3n.<br \/>\n\u201cTodo lo que una puede hacer para reconciliarse con su imagen.\u201d<br \/>\nPor muy amplio que sea su narcisismo, la Jovencita no se ama a s\u00ed misma; lo que ama es \u201csu\u201d imagen, es decir, algo que no solamente le es ajeno, extra\u00f1o y exterior, sino que, en el sentido pleno del t\u00e9rmino, la posee. La Jovencita vive bajo la tiran\u00eda de este ingrato amo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es, en primer lugar, un punto de vista sobre el paso del tiempo, pero un punto de vista que se ha encarnado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">III. La Jovencita como relaci\u00f3n social<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es la relaci\u00f3n social elemental, la forma central del deseo del deseo, en el Espect\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Y mientras tanto, el amor se ha sumido en el m\u00e1s infecto de los juegos de roles espectaculares.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita jam\u00e1s se da a s\u00ed misma; da lo que tiene, es decir, el conjunto de las cualidades que se le prestan. Es por esto, tambi\u00e9n, que no es posible amar a la Jovencita, sino solamente consumirla.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cNO ES CUESTI\u00d3N DE ENCARI\u00d1ARSE, \u00bfSABES?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La seducci\u00f3n es un aspecto del trabajo social, aquel de la Jovencita.<br \/>\nLa impotencia o la frigidez de la Jovencita manifiestan de forma concreta que su propia potencia er\u00f3tica se ha separado de ella y se ha autonomizado hasta dominarla.<br \/>\nCuando la Jovencita suelta sus risitas, trabaja todav\u00eda.<br \/>\nLa reificaci\u00f3n de la Jovencita ocupa tan bien su lugar en el mundo de la mercanc\u00eda autoritaria que debe ser considerada como su competencia profesional fundamental.<br \/>\nLa sexualidad es tanto m\u00e1s central para la Jovencita cuanto que cada uno de sus coitos es insignificante.<br \/>\nY son realistas hasta en el amor.<br \/>\nLa Jovencita no se contenta con creer que la sexualidad existe, ella jura que la ha encontrado. A dioses nuevos, supersticiones nuevas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es tener buen sexo?\u201d<br \/>\nNunca olvides que la Jovencita que te ama tambi\u00e9n te ha escogido.<br \/>\n\u201cLas penas de amor permiten perder tres kilos.\u201d<br \/>\nPara la Jovencita, la seducci\u00f3n nunca tiene fin, es decir que la Jovencita llega a su fin con la seducci\u00f3n.<br \/>\nToda relaci\u00f3n con la Jovencita consiste en ser escogido de nuevo a cada instante. Aqu\u00ed, como en el trabajo, se impone la misma precariedad contractual.<br \/>\nLa Jovencita no ama a nadie, es decir que s\u00f3lo ama la impersonalidad del se. Logra descubrir el Espect\u00e1culo en dondequiera que \u00e9ste est\u00e9, y all\u00ed donde lo encuentre lo adora.<br \/>\nPues en el Espect\u00e1culo es incluso la \u201cuni\u00f3n carnal\u201d lo que viene oportunamente a acrecentar la separaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cCREER EN LA BELLEZA\u201d<br \/>\nLa \u201cdictadura de la belleza\u201d es tambi\u00e9n la dictadura de la fealdad. Aqu\u00e9lla no significa la hegemon\u00eda violenta de cierto paradigma de la belleza, sino de forma mucho m\u00e1s radical la hegemon\u00eda del simulacro f\u00edsico como forma de objetividad de los seres. As\u00ed entendida, puede verse que nada proh\u00edbe a semejante dictadura extenderse a todos, guapos, feos o indiferentes.<br \/>\nA la Jovencita no le repugna imitar la sumisi\u00f3n aqu\u00ed y all\u00e1: pues sabe que ella domina. Hay algo en esto que la aproxima al masoquismo ense\u00f1ado durante tanto tiempo a las mujeres y que les hac\u00eda ceder a los hombres los signos del poder para recuperar interiormente la certeza de mantener su realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La sexualidad no existe.<br \/>\nEs una abstracci\u00f3n, un momento separado, hipostasiado y devenido fantasmag\u00f3rico de las relaciones entre los seres.<br \/>\nLa Jovencita s\u00f3lo siente en su casa dentro de las relaciones de pura exterioridad.<br \/>\nLa Jovencita es producci\u00f3n y factor de producci\u00f3n, es decir que ella es el consumidor y el productor, el consumidor de productores y el productor de consumidores.<br \/>\nLa \u201cfeminidad\u201d de la Jovencita no designa m\u00e1s que el hecho de que el Espect\u00e1culo ha trastornado la legendaria intimidad de \u201cla Mujer\u201d con la naturaleza en absoluta intimidad con la \u201csegunda naturaleza\u201d espectacular.<br \/>\n\u201c\u00a1Personaliza a tu pareja!\u201d<br \/>\nLa pareja: petrificar toda la incontrolable fluidez de las distancias entre los cuerpos recortando un territorio apropiable de la intimidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita da al t\u00e9rmino \u201cdeseo\u201d un sentido muy singular. Que nadie se equivoque, en sus labios no designa la inclinaci\u00f3n que un ser mortal podr\u00eda experimentar por otro ser mortal o por lo que sea, sino tan s\u00f3lo una diferencia de potencial en el plano impersonal del valor. No es la tensi\u00f3n de tal ser hacia su objeto, sino una tensi\u00f3n en el sentido llanamente el\u00e9ctrico de una desigualdad motriz.<br \/>\nLa seducci\u00f3n no es originariamente la relaci\u00f3n espont\u00e1nea entre hombres y mujeres, sino la relaci\u00f3n dominante de los hombres entre s\u00ed. La seducci\u00f3n siempre tuvo, pues, a la sexualidad como centro vac\u00edo, pero \u00e9ste fue repulsivo antes de que su efecto se invirtiera. Lo inconfesable y la exhibici\u00f3n son los dos polos opuestos de una ficci\u00f3n id\u00e9ntica.<br \/>\nDesde los ojos de la Jovencita es el Espect\u00e1culo el que te mira.<br \/>\nLa postura existencial de la Jovencita no tard\u00f3 en propagarse dentro de todos los campos de la actividad humana. En la arquitectura, por ejemplo, esto se llama fachadismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita tiene su realidad fuera de s\u00ed misma, en el Espect\u00e1culo, en todas las representaciones adulteradas del ideal que \u00e9ste trafica, en todas las convenciones fugitivas que decreta, en las costumbres cuyo mimetismo dirige. No es m\u00e1s que la concreci\u00f3n insustancial de todas estas abstracciones, que la preceden y que ella sigue. En otros t\u00e9rminos, es una criatura puramente ideol\u00f3gica.<br \/>\n\u201cLa intelectual controlada, el fr\u00edo apasionado, la competitiva estimulante, el inestable creativo, la estimulante controlada, el sociable afectivo, la t\u00edmida sensible, la afectiva voluntariosa. \u00bfQUI\u00c9N ES USTED REALMENTE?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La esencia de la Jovencita es taxin\u00f3mica.<br \/>\nLa seducci\u00f3n es la relaci\u00f3n m\u00e1s conforme con su esencia que las m\u00f3nadas puedan tener entre s\u00ed. La completitud y la impermeabilidad de los dos partidos son su hip\u00f3tesis fundamental. Esta impermeabilidad a aquello que sin embargo abraza, la Jovencita la llama \u201crespeto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El ligoteo es el dominio m\u00e1s evidente del funcionamiento mec\u00e1nico de las relaciones mercantiles.<br \/>\n\u201cLa moda es propiamente el terreno de juego de los individuos que carecen interiormente de autonom\u00eda y tienen necesidad de puntos de apoyo, pero que al mismo tiempo necesitan que se les distinga, que se les preste atenci\u00f3n y se les ponga aparte. [\u2026] La moda eleva lo insignificante con virti\u00e9ndolo en representante de una totalidad, la encarnaci\u00f3n particular de un esp\u00edritu com\u00fan. Se caracteriza por hacer posible una obediencia social que es, a la vez, diferenciaci\u00f3n individual. [\u2026] Es la mezcla de la sumisi\u00f3n y del sentimiento de la dominaci\u00f3n lo que ejerce aqu\u00ed su acci\u00f3n.\u201d (Georg Simmel, Filosof\u00eda de la modernidad)<br \/>\nExiste un chantaje en la pareja que, cada vez m\u00e1s, se enuncia como chantaje en la sexualidad. Pero este requerimiento se desdobla a su vez: la Jovencita no deja que se le acerquen de verdad m\u00e1s que aquellos\/as de sus \u201cmejores amigos\/as\u201d en los que previamente se extingui\u00f3 toda latencia sexual; a nadie mantendr\u00e1 a una distancia m\u00e1s definitiva que a aquel al que ha admitido en su cama. Es la experiencia de esta distancia la que sustituy\u00f3 a el\/la amante por el\/la compa\u00f1ero\/a.<br \/>\nTodos los comportamientos de la Jovencita traicionan la obsesi\u00f3n por el c\u00e1lculo.<br \/>\n\u201cSi ella fuera m\u00eda, no ser\u00eda nunca solamente m\u00eda, ni deber\u00eda serlo. La belleza existe para los ojos de todos: es una instituci\u00f3n p\u00fablica.\u201d (Cario Dossi, Amores, 1887)<br \/>\nA su manera, la Jovencita aspira al \u201ccero defectos\u201d. Es as\u00ed como extiende primero a s\u00ed misma el r\u00e9gimen en vigor en la producci\u00f3n de cosas. Su imperialismo no es ajeno a esa intenci\u00f3n de servir de ejemplo al resto de los Bloom.<br \/>\nToda la actividad que despliega la Jovencita, en provecho de la cual ha abdicado toda libertad y en la que nunca acaba de perderse, es de naturaleza cosm\u00e9tica. Es por esto que tambi\u00e9n se asemeja al conjunto de esta sociedad, que tanto cuidado pone en revocar su fachada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita ha adquirido la costumbre de llamar al conjunto reificado de sus l\u00edmites su \u201cpersonalidad\u201d. De esta manera, puede hacer valer su derecho a la nulidad como derecho a \u201cser ella misma\u201d, es decir, a no ser m\u00e1s que esto; un derecho, por cierto, que se conquista y se defiende.<br \/>\nPara que la sexualidad pueda difundirse por todas las esferas de la existencia humana, ha sido preciso primero que se la disocie fantasmalmente como un momento separado del resto de la vida.<br \/>\nEl cuerpo de la Jovencita es s\u00f3lo una concesi\u00f3n que se le ha hecho de forma m\u00e1s o menos duradera, lo cual esclarece las razones del odio que ella le incita. No es m\u00e1s que una residencia de alquiler, algo de lo que s\u00f3lo detenta el usufructo, cuyo uso es lo \u00fanico libre, y ni siquiera esto, pues las paredes, su corporeidad proyectada en capital, factor de producci\u00f3n y de consumo, son pose\u00eddas por la totalidad social autonomizada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1\u00bfPero \u00e9ste qui\u00e9n se ha cre\u00eddo que es?!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es una forma del \u201cv\u00ednculo [lazo] social\u201d, en el sentido primario de lo que te liga a esta sociedad.<br \/>\n\u201cLa Relaci\u00f3n Sexual Perfecta no se improvisa: \u00a1se decide, se organiza, se planifica!\u201d<br \/>\nLos amores de la Jovencita son un trabajo y, como todo trabajo, se han vuelto precarios.<br \/>\nEn cuanto identidades insustanciales, la \u201cvirilidad\u201d y la \u201cfeminidad\u201d no son m\u00e1s que herramientas c\u00f3modas en la gesti\u00f3n espectacular de las relaciones sociales. Son abstracciones necesarias para la circulaci\u00f3n y el consumo de los dem\u00e1s fetiches.<br \/>\nEl Espect\u00e1culo se ama, mira y admira en la Jovencita, de la que es su Pigmali\u00f3n.<br \/>\nTomada en s\u00ed misma, la Jovencita no expresa nada; es un signo cuyo sentido est\u00e1 en otra parte.<br \/>\nLa Jovencita es un aparato para degradar a Jovencita todo aquello que entre en contacto con ella.<br \/>\n\u201cVivir juntos y cada uno para s\u00ed.\u201d<br \/>\nLa Jovencita es el punto m\u00e1ximo de la socializaci\u00f3n enajenada, donde lo m\u00e1s socializado es tambi\u00e9n lo m\u00e1s asocial.<br \/>\nEn la sexualidad, al igual que en el dinero, es la relaci\u00f3n lo que se autonomiza de aquello que pone en contacto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es precisamente confiriendo a su cuerpo o, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, a todo su ser, la condici\u00f3n de capital como se ha despose\u00eddo a la Jovencita.<br \/>\nLa sexualidad es un dispositivo de separaci\u00f3n. En ella, se ha hecho admitir socialmente la ficci\u00f3n de una esfera de verdad de todas las relaciones y de todos los seres en la que la distancia de uno consigo mismo como de uno con el otro se habr\u00eda por fin abolido, una esfera en la que estar\u00eda depositada la coincidencia pura. La ficci\u00f3n de la sexualidad plantea la alternativa verdad\/apariencia, sinceridad\/mentira, de tal manera que todo lo que no es ella se ve expulsado a la mentira. As\u00ed socava, de manera preventiva, toda posibilidad de elaboraci\u00f3n de las relaciones entre los cuerpos. El arte de las distancias en el que se experimenta la salida de la separaci\u00f3n se construye contra el dispositivo \u201csexualidad\u201d y su chantaje binario.<br \/>\nLa Jovencita es tambi\u00e9n un elemento del decorado, un bastidor inestable de las condiciones \u201cmodernas\u201d de existencia.<br \/>\nIncluso en el amor, la Jovencita habla el lenguaje de la econom\u00eda pol\u00edtica y de la gesti\u00f3n.<br \/>\nTodo el mundo del Espect\u00e1culo es un espejo<br \/>\nque devuelve a la Jovencita<br \/>\nla imagen asimilable<br \/>\nde su ideal.<br \/>\nEn el seno del mundo de la Jovencita, la exigencia de libertad reviste la forma de exigencia de seducci\u00f3n.<br \/>\nLa Jovencita es la an\u00e9cdota del mundo y la dominaci\u00f3n del mundo de la an\u00e9cdota.<br \/>\n\u201cTrabajo. Entra usted en un per\u00edodo de intensa creaci\u00f3n que te propulsa con energ\u00eda hacia el futuro. Todo est\u00e1 a su favor: suerte, creatividad, popularidad.<br \/>\nAmor. Tu capacidad de seducci\u00f3n te aporta mucho feed-back positivo.\u201d<br \/>\nPara la Jovencita, el lenguaje de los hor\u00f3scopos es tambi\u00e9n el \u201clenguaje de la vida real\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita presenta la facultad propiamente m\u00e1gica de convertir las \u201ccualidades\u201d m\u00e1s heterog\u00e9neas (fortuna, belleza, inteligencia, generosidad, humor, origen social, \u00e9tnico, etc.) en un \u00fanico \u201cvalor social\u201d que dirige su elecci\u00f3n relacional.<br \/>\nEl Espect\u00e1culo cree poder despertar a la Jovencita que dormita en cada uno. Es la uniformidad cuyo fantasma persigue.<br \/>\nLa mentira del porno consiste en pretender representar lo obsceno, mostrar el punto de desvanecimiento de toda representaci\u00f3n. En realidad, cualquier almuerzo familiar o cualquier reuni\u00f3n de ejecutivos son m\u00e1s obscenos que una escena de eyaculaci\u00f3n facial.<br \/>\nNo hay sitio para dos en el cuerpo de la Jovencita.<br \/>\nLa aspiraci\u00f3n de la Jovencita a convertirse en signo no es m\u00e1s que su deseo de pertenecer, cueste lo que cueste, a la sociedad de la no-pertenencia. Lo cual significa un esfuerzo constante por mantenerse en adecuaci\u00f3n con su ser-visible. El desaf\u00edo explica el fanatismo.<br \/>\nEl amor es imposible, en las condiciones modernas de producci\u00f3n. En el seno del modo de develamiento mercantil, el don aparece bien como una absurda debilidad, bien como integrado en un flujo de otros intercambios y gobernado, en consecuencia, por un \u201cc\u00e1lculo de desinter\u00e9s\u201d. Como se supone que el hombre no ha de tener intimidad sino con sus intereses, siempre que \u00e9stos no aparezcan al descubierto, s\u00f3lo la mentira y la simulaci\u00f3n resultan plausibles. Y es as\u00ed que reina aqu\u00ed una sospecha paranoica en cuanto a las intenciones y las motivaciones reales del otro; el don resulta aqu\u00ed tan sospechoso que ahora habr\u00eda que pagar para dar. La Jovencita lo sabe mejor que nadie.<br \/>\nEL SUCIO JUEGO DE LA SEDUCCI\u00d3N<br \/>\nCuando la propiedad privada se vac\u00eda de toda sustancia metaf\u00edsica propia, no muere inmediatamente. Sobrevive vali\u00e9ndose de s\u00ed, pero su contenido ya s\u00f3lo es negativo: el derecho de privar a los dem\u00e1s del uso de nuestros bienes. Cuando el coito se libra de toda significaci\u00f3n inmanente, comienza a proliferar. Pero ya s\u00f3lo es, al final de cuentas, el monopolio fugaz del empleo de los \u00f3rganos genitales del otro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la Jovencita, la superficialidad de todas las relaciones causa de la superficialidad del ser.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">IV. La Jovencita como mercanc\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita no se preocupa tanto por poseer el equivalente de lo que vale en el mercado del deseo cuanto por asegurar su valor, que ella quiere conocer con certeza y precisi\u00f3n a trav\u00e9s de esos mil signos que le quedan por convertir en lo que ella llama su \u201cpotencial de seducci\u00f3n\u201d, y enti\u00e9ndase por esto: su mana.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cMujer hay que se vende y que no hubiera valido para darse de balde.\u201d (Stendhal)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cC\u00f3mo tener perro sin pasar por una perra.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El valor de la Jovencita no se asienta sobre suelo interior alguno o simplemente intr\u00ednseco; su fundamento reside \u00fanicamente en su intercambiabilidad. El valor de la Jovencita no aparece m\u00e1s que en su relaci\u00f3n con otra Jovencita. Por eso nunca va sola. Al hacer de la otra Jovencita su igual en cuanto valor, \u00e9sta se pone en relaci\u00f3n consigo misma en cuanto valor. Al ponerse en relaci\u00f3n consigo misma en cuanto valor, se diferencia al mismo tiempo de misma en cuanto ser singular. \u201cRepresent\u00e1ndose de esta manera como algo en s\u00ed mismo diferenciado, empieza a representarse realmente como mercanc\u00eda.\u201d (Marx)<br \/>\nLa Jovencita es la mercanc\u00eda que exige a cada instante ser consumida, pues a cada instante caduca.<br \/>\nLa Jovencita no encierra en s\u00ed misma aquello por lo que es deseada: su Publicidad.<br \/>\nLa Jovencita es un absoluto: uno la compra porque tiene valor, tiene valor porque uno la compra. Tautolog\u00eda de la mercanc\u00eda.<br \/>\nLa Jovencita es aquel que ha preferido devenir \u00e9l mimos una mercanc\u00eda antes que sufrir simplemente su tiran\u00eda.<br \/>\nTanto en el amor como en el resto de esta \u201csociedad\u201d, ya nadie est\u00e1 exento de ignorar su valor.<br \/>\nLa Jovencita es el lugar en el que la mercanc\u00eda y el ser humano coexisten de forma aparentemente no contradictoria.<br \/>\nEl mundo de la Jovencita testimonia una singular sofisticaci\u00f3n en la que la reificaci\u00f3n ha progresado de un modo suplementario: en \u00e9l, son las relaciones humanas las que enmascaran las relaciones mercantiles que enmascaran las relaciones humanas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cTe mereces algo mejor que ese tipo\/esa fulana.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es en el Espect\u00e1culo, como la mujer en el mundo primitivo, un objeto de Publicidad. Pero la Jovencita es tambi\u00e9n sujeto de la Publicidad, que se intercambia a s\u00ed misma. Esta escisi\u00f3n en la Jovencita es su enajenaci\u00f3n fundamental. A esto se a\u00f1ade el siguiente drama: mientras que la exogamia mantiene efectivamente las relaciones permanentes entre las tribus, el mana de la Jovencita se le escapa entre los dedos, su Publicidad falla, y es ella misma la que sufre las consecuencias.<br \/>\nLa Jovencita ha desaparecido en su precio. Ya no es m\u00e1s que esto, y le duele el est\u00f3mago.<br \/>\nPara la Jovencita, la verg\u00fcenza no consiste en el hecho de ser comprada, sino, por el contrario, en el hecho de no serlo. No s\u00f3lo extrae gloria de su valor, sino tambi\u00e9n de que se le ponga precio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Nada es menos personal que el \u201cvalor personal\u201d de la Jovencita.<br \/>\nNo es extra\u00f1o que, por un abuso del lenguaje que deviene lentamente un abuso de realidad, los propietarios de un objeto \u00fanico o precioso se colmen de afecci\u00f3n por una cosa y pretendan finalmente \u201camarla\u201d, e incluso \u201camarla mucho\u201d. De la misma manera, algunos \u201caman\u201d a una Jovencita. Por supuesto, si \u00e9ste fuera realmente el caso, morir\u00edan por ella de desgracia.<br \/>\nLa Jovencita pone en obra la automercantilizaci\u00f3n de lo no-mercantil, la autoestimaci\u00f3n de lo inestimable.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cEuh\u2026 no, no la primera noche.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u2014 El \u201cvalor personal\u201d de la Jovencita no es m\u00e1s que el \u201cprecio\u201d por el cual ella acepta intercambiarse; y es por esto, despu\u00e9s de todo, que se intercambia tan poco \u2014 para incrementar su valor.<br \/>\nLa Jovencita vende su existencia como un servicio particular.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Lo incalculable que la Jovencita da, tambi\u00e9n lo cuenta.<br \/>\nEn el intercambio que establece la Jovencita, es lo personal lo que se canjea por lo personal en el terreno de la impersonalidad mercantil.<br \/>\nLa Jovencita, a la que el amor perturba por naturaleza, no deja que se le acerquen salvo bajo ciertas condiciones: con vistas a un negocio o para cerrarlo. Incluso cuando parece abandonarse por completo, la Jovencita s\u00f3lo abandona en realidad aquella parte de ella misma que est\u00e1 bajo contrato, preservando o reservando la libertad que ella no enajena. Pues el contrato nunca puede someter a toda la persona que se vende, ya que una parte de ella siempre debe mantenerse fuera del contrato, precisamente para poder contratar. No se puede explicar de forma m\u00e1s clara y veros\u00edmil el car\u00e1cter abyecto del \u201camor\u201d en su versi\u00f3n actual. \u201cDe aqu\u00ed se podr\u00eda concluir que, desde el origen, el absoluto de las relaciones ha sido pervertido y que, en una sociedad mercantil, hay ciertamente comercio entre los seres pero nunca una \u2018comunidad\u2019 verdadera, nunca un conocimiento que sea algo m\u00e1s que un intercambio de \u2018buenos\u2019 procedimientos, aunque fueren tan extremos como se los pueda concebir. Relaciones de fuerza en las que quien paga o mantiene est\u00e1 dominado, frustrado por su mismo poder, el cual no mide sino su impotencia.\u201d (Blanchot, La comunidad incofesable)<br \/>\n\u201c\u00a1Hay que engancharse!\u201d<br \/>\nLa Jovencita sigue siendo en todo momento ferozmente propietario de su cuerpo.<br \/>\nYa sea camarero, modelo, publicsta, ejecutivo o animador, la Jovencita vende hoy su \u201cfuerza de seducci\u00f3n\u201d como anta\u00f1o se vend\u00eda la \u201cfuerza de trabajo\u201d.<br \/>\nTodo \u00e9xito en materia de seducci\u00f3n es esencialmente un fracaso, pues as\u00ed como no somos nosotros quienes compramos una mercanc\u00eda, sino una mercanc\u00eda lo que quiere ser comprada, del mismo modo nosotros no seducimos a una Jovencita, sino que es la Jovencita la que quiere ser seducida.<br \/>\nIntermediaria de una especie un poco singular de transacci\u00f3n, la Jovencita pone todo su empe\u00f1o en la realizaci\u00f3n de la buena cogida.<br \/>\nLa diversidad de las coacciones sociales, geogr\u00e1ficas o morfol\u00f3gicas que pesan sobre cada uno de los lotes de \u00f3rganos humanos con los que se encuentra la Jovencita no basta para explicar su posicionamiento diferencial entre los productos concurrentes. Su valor de cambio no puede descansar sobre ninguna expresi\u00f3n particular ni sobre ninguna determinaci\u00f3n sustancial, que no podr\u00edan ser puestas adecuadamente en equivalencia ni siquiera por la potente mediaci\u00f3n del Espect\u00e1culo. Dicho valor no est\u00e1 entonces determinado por quim\u00e9ricos factores naturales, sino, al contrario, por la suma de trabajo suministrada por cada cual para hacerse reconocible ante los ojos vidriosos del Espect\u00e1culo, es decir, para producirse como signo de las cualidades reconocidas por la Publicidad enajenada, y que siempre son, en definitiva, sin\u00f3nimos de la sumisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La primera habilidad de la Jovencita: organizar su propia escasez.<br \/>\nLa tranquilidad consiste, para la Jovencita, en saber exactamente lo que ella vale.<br \/>\n\u201c\u00a1Vaya ofenza! \u00a1Rechazada por un viejo!\u201d<br \/>\nLa Jovencita jam\u00e1s se inquieta por s\u00ed misma, sino solamente por su valor. Por eso, cuando se topa con el odio, le asaltan las dudas: \u00bfhabr\u00e1 bajado su cotizaci\u00f3n?<br \/>\nSi las Jovencitas tuvieran alg\u00fan inter\u00e9s en hablar, dir\u00edan: \u201cPuede ser que a los hombres les interese nuestro valor de uso; pero a nosotras, en cuanto objetos, no nos incumbe. Lo que nos concierne es nuestro valor. Nuestro propio movimiento como cosas de compra y venta lo demuestra. \u00danicamente nos vinculamos entre nosotros en cuanto valores de cambio.\u201d (Marx, El capital)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cSeduzca de una manera \u00fatil. No se canse encendiendo a cualquiera.\u201d<br \/>\nLa Jovencita se relaciona consigo misma del mismo modo que con todas las mercanc\u00edas de las que se rodea.<br \/>\n\u201c\u00a1No hay que desvalorizarse as\u00ed!\u201d<br \/>\nEn primer lugar, para la Jovencita todo se trata de hacerse valer.<br \/>\nAs\u00ed como el objeto que ha sido adquirido con una cierta suma de dinero es irrisorio respecto de las infinitas virtualidades que dicha suma conten\u00eda, as\u00ed tambi\u00e9n el objeto sexual efectivamente pose\u00eddo por la Jovencita es s\u00f3lo una decepcionante cristalizaci\u00f3n de su \u201cpotencial de seducci\u00f3n\u201d y su coito actual nada m\u00e1s una pobre objetivaci\u00f3n de todos los coitos que igualmente podr\u00eda permitirse. Esa iron\u00eda en los ojos de la Jovencita ante cualquier cosa es la marca de una intuici\u00f3n religiosa que ha ca\u00eddo en el mal infinito.<br \/>\nLa Jovencita es la mercanc\u00eda m\u00e1s autoritaria del mundo de la mercanc\u00eda autoritaria, aquella que nadie puede \u00edntegramente poseer, pero que te esp\u00eda y puede en cualquier momento serte arrebatada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es la mercanc\u00eda que pretende designar soberanamente a su comprador.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita vive en familia entre las mercanc\u00edas, que son sus hermanas.<br \/>\nEl triunfo absoluto de la Jovencita revela que la socialidad es en adelante la mercanc\u00eda m\u00e1s preciosa y apreciada.<br \/>\nLo que caracteriza a la \u00e9poca imperial, aquella del Espect\u00e1culo y del Biopoder, es que su propio cuerpo adquiere para la Jovencita misma la forma de una mercanc\u00eda que le pertenece. \u201cPor otra parte, es hasta este momento que se generaliza la forma mercantil de los seres humanos.\u201d (Marx)<br \/>\nHay que explicarse el aspecto vitrificado de la fisionom\u00eda de la Jovencita por el hecho de que, en cuanto mercanc\u00eda, ella es la cristalizaci\u00f3n de una cierta cantidad de trabajo gastado para someterse a las normas de un cierto tipo de intercambio. Y la forma de aparici\u00f3n de la Jovencita, que es tambi\u00e9n la de la mercanc\u00eda, se caracteriza por la ocultaci\u00f3n, o al menos el olvido voluntario, de ese trabajo concreto.<br \/>\nEn los \u201camores\u201d de la Jovencita, es una relaci\u00f3n entre cosas la que toma la forma fantasmag\u00f3rica de una relaci\u00f3n entre seres singulares.<br \/>\nCon la Jovencita, no es solo que la mercanc\u00eda se adue\u00f1e de la subjetividad humana, es en primer lugar la subjetividad humana la que se revela como interiorizaci\u00f3n de la mercanc\u00eda.<br \/>\nHay que considerar que Marx no pensaba en la Jovencita cuando escrib\u00eda que \u201clas mercanc\u00edas de ninguna manera pueden ir por s\u00ed solas al mercado ni intercambiarse entre ellas\u201d.<br \/>\n\u201cMi chico es un poeta.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La \u201coriginalidad\u201d forma parte del sistema de banalidad de la Jovencita. Es este concepto el que le permite poner en equivalencia todas las singularidades, en cuanto singularidades vac\u00edas. A sus ojos, toda no-conformidad viene a ocupar su lugar en una suerte de conformismo del no-conformismo.<br \/>\nSiempre resulta sorprendente ver c\u00f3mo la teor\u00eda de las ventajas competitivas desarrollada por Ricardo se verifica m\u00e1s plenamente en el comercio de las Jovencitas que en el de los bienes inertes.<br \/>\nEs \u00fanicamente en el intercambio la Jovencita realiza su valor.<br \/>\nDe provincia, de suburbios o de bellos barrios, en cuanto Jovencitas, todas las Jovencitas son equivalentes.<br \/>\nLa mercanc\u00eda es la materializaci\u00f3n de una relaci\u00f3n, la Jovencita es su encarnaci\u00f3n.<br \/>\nEn nuestros d\u00edas, la Jovencita es la mercanc\u00eda m\u00e1s demandada: la mercanc\u00eda humana.<br \/>\nEn el seno del modo de develamiento mercantil, donde la \u201cbelleza\u201d no revela nada propio, y habi\u00e9ndose autonomizado la apariencia de toda esencia, la Jovencita no puede, haga lo que haga, sino entregarse a quien sea.<br \/>\n\u00a1Bah! Ella o cualquier otra\u2026<br \/>\nLas \u201cleyes del mercado\u201d se han individualizado en la Jovencita.<br \/>\nLo que a\u00fan se llama \u201camor\u201d no es m\u00e1s que el fetichismo agregado a una mercanc\u00eda particular: la mercanc\u00eda humana.<br \/>\nEl ojo de la Jovencita lleva en s\u00ed la puesta en equivalencia efectiva de todos los lugares, de todas las cosas y de todos los seres. As\u00ed, la Jovencita puede reducir concienzudamente todo lo que entra en su campo de percepci\u00f3n a algo ya conocido en la Publicidad enajenada. Esto es lo que traduce su lenguaje, el cual desborda \u201cg\u00e9nero\u2026\u201d, \u201cestilo\u2026\u201d y otras \u201cmanera\u2026\u201d.<br \/>\nLa Jovencita es un aspecto central de aquello que los negristas llaman \u201cpuesta en trabajo del deseo y los afectos\u201d, eternamente cegados por este mundo de la mercanc\u00eda al que nunca encuentran nada que reprochar.<br \/>\n\u201cSEDUCCI\u00d3N: APRENDA EL MARKETING AMOROSO | Sue\u00f1as con \u00e9l, pero \u00e9l te ignora. Atr\u00e1pelo gracias a las leyes del marketing. Ning\u00fan hombre podr\u00eda resistirse a un plan de campa\u00f1a bien pensado. Sobre todo, si el producto es usted.\u201d<br \/>\nAll\u00ed donde domina el Espect\u00e1culo, el valor de la Jovencita es inmediatamente efectivo; su belleza misma se consiente como un poder ejecutivo.<br \/>\nPara conservar su \u201cvalor de escasez\u201d, la Jovencita debe venderse a un precio elevado, lo que significa que, en la mayor\u00eda de las ocasiones, debe renunciar a venderse. Adem\u00e1s, como lo vemos, la Jovencita es oportunista hasta en la abstinencia.<br \/>\n\u201c\u00a1Porque yo lo valgo!\u201d<br \/>\nEn los t\u00e9rminos de la econom\u00eda cl\u00e1sica, hay que considerar que la Jovencita es un \u201cbien de Giffen\u201d, o \u201cbien giffeano\u201d, es decir, un objeto que, al contrario de lo que se produce \u201cde ordinario\u201d, es tanto m\u00e1s demandado cuanto m\u00e1s oneroso es. Dentro de esta categor\u00eda destacan las mercanc\u00edas de lujo, de las que ciertamente la Jovencita es la m\u00e1s vulgar.<br \/>\nLa Jovencita jam\u00e1s se deja poseer como Jovencita, del mismo modo que la mercanc\u00eda jam\u00e1s se deja poseer como mercanc\u00eda, sino \u00fanicamente como cosa.<br \/>\n\u201cUna puede ser bonita, verse rodeada, acosada de proposiciones indecentes y en el fondo estar sola.\u201d<br \/>\nLa Jovencita s\u00f3lo existe como Jovencita en el seno del sistema de equivalencia general y de su gigantesco movimiento circulatorio. Nunca es pose\u00edda por la misma raz\u00f3n que es deseada. En el momento mismo en el que uno se convierte en su adquirente, se la retira de circulaci\u00f3n, un espejismo se difumina y ella se despoja del aura m\u00e1gica, de la trascendencia que la aureolaba. Es una zorra [conne] y apesta.<br \/>\n\u201cEl mundo moderno no es universalmente prostitucional por lujuria. Ser\u00eda incapaz de ello. Es universalmente prostitucional porque es universalmente intercambiable.\u201d (Peguy, Nota conjunta)<br \/>\nLa Jovencita es el heredero universal de la pseudo-concretud de este mundom, y ante todo de la pseudo-objetividad del coito.<br \/>\nLa Jovencita querr\u00eda ser una cosa, pero no ser tratada como una cosa. Todo su desasosiego deriva de que, no s\u00f3lo es tratada como una cosa, sino que, por a\u00f1adidura, ni siquiera consigue ser verdaderamente una cosa.<br \/>\n\u201cNo, mi cuerpo no es una mercanc\u00eda, es una herramienta de trabajo.\u201d<br \/>\nLo infecto no est\u00e1 en que la Jovencita sea fundamentalmente una puta, sino en que reh\u00fase aprehenderse como tal. Pues la puta, al no ser \u00fanicamente aquella que uno compra, sino tambi\u00e9n aquella que se vende, es una figura maximalista de la autonom\u00eda en el terreno de la mercanc\u00eda. La Jovencita es una cosa en la medida exacta en que se tiene por un ser humano; es un ser humano en la medida exacta en que se tiene por una cosa.<br \/>\nLa puta es la santidad m\u00e1s elevada que puede concebir el mundo de la mercanc\u00eda.<br \/>\n\u201c\u00a1Sea usted misma! (sale a cuenta).\u201d<br \/>\nUna astucia de la raz\u00f3n mercantil quiere que sea precisamente lo que contiene de no-mercantil, de \u201caut\u00e9ntico\u201d, de \u201cbien\u201d, lo que determine el valor de la Jovencita.<br \/>\nLa Jovencita es una crisis de coherencia que sacude los intestinos de la sociedad mercantil durante su cuarto menguante. Responde al imperativo de una mercantilizaci\u00f3n total de la existencia en todos sus aspectos, a la necesidad de hacer que nada quede ya fuera de la forma-mercanc\u00eda en eso que a\u00fan se llama, de forma eufem\u00edstica, las \u201crelaciones humanas\u201d.<br \/>\nLa Jovencita ha recibido como misi\u00f3n reencantar un mundo de la mercanc\u00eda por todas partes deteriorado, prorrogar el desastre con alegr\u00eda y despreocupaci\u00f3n. En ella se inicia una forma de consumo de segundo grado: el consumo de consumidores. Si uno se f\u00eda de las apariencias, algo que en muchos casos se ha vuelto leg\u00edtimo, se deber\u00eda decir que, con la Jovencita, la mercanc\u00eda ha logrado anexionarse totalmente lo no-mercantil.<br \/>\nEl culo de la Jovencita representa el \u00faltimo basti\u00f3n de la ilusi\u00f3n de un valor de uso que, de forma tan manifiesta, ha desaparecido de la superficie de lo existente. La iron\u00eda est\u00e1, por supuesta, en que dicho valor es a\u00fan un intercambio.<br \/>\nEn el seno del Espect\u00e1culo, se puede decir de la Jovencita lo que Marx se\u00f1ala del dinero: que es \u201cuna mercanc\u00eda especial que es apartada por un acto com\u00fan del resto de las mercanc\u00edas y sirve para exponer su valor rec\u00edproco\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">V. La Jovencita como moneda viva<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita se desmonetiza\/desprecia [d\u00e9mon\u00e9tise] a partir del momento en que sale de circulaci\u00f3n. Y cuando pierde la posibilidad de reintroducirse en el mercado, comienza a pudrirse. LA JOVENCITA ES LA MERCANC\u00cdA ESPECIALMENTE ENCARGADA DE LA CIRCULACI\u00d3N DE LOS AFECTOS EST\u00c1NDAR.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El valor jam\u00e1s ha medido nada, pero aquello que ya no med\u00eda lo mide cada vez peor.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La moneda viva representa la \u00faltima respuesta de la sociedad mercantil a la impotencia del dinero para servir de equivalente y, en consecuencia, para comprar las producciones humanas m\u00e1s elevadas, esas que son al mismo tiempo las m\u00e1s preciosas y las m\u00e1s comunes. Pues a medida que el imperio del dinero se ha extendido hasta los confines del mundo, incluida toda expresi\u00f3n de la vida humana, ha perdido todo valor propio, ha devenido tan impersonal como su concepto, y por consiguiente tan irrisorio que su equivalencia con cualquier cosa personal se ha vuelto por ello evidentemente problem\u00e1tica. Es esta absoluta desigualdad entre el dinero y la vida humana lo que siempre ha aparecido en la imposible retribuci\u00f3n de la prostituci\u00f3n. Con la moneda viva, la dominaci\u00f3n mercantil ha logrado la anulaci\u00f3n de esas dos impotencias \u2014una, comprar la vida humana en cuanto tal, es decir, la potencia; otra, comprar sus m\u00e1s elevadas producciones\u2014 multiplic\u00e1ndolas entre s\u00ed. La moneda viva logra poner en equivalencia lo inconmensurable de las producciones personales de los hombres \u2014mientras tanto devenidas preponderantes\u2014 y lo inconmensurable de la vida humana. DE AQU\u00cd EN ADELANTE, EL ESPECT\u00c1CULO CALCULA LO INCALCULABRE COMO VALORES \u201cOBJETIVOS\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u2018Moneda viva\u2019, el esclavo industrial al mismo tiempo vale por un signo garante de riqueza y por esta misma riqueza. En cuanto signo vale por toda suerte de riquezas materiales; en cuanto riqueza excluye sin embargo cualquier otra demanda, a excepci\u00f3n de la demanda cuya satisfacci\u00f3n representa. Pero la satisfacci\u00f3n propiamente dicha queda igualmente excluida por su calidad de signo.\u201d (Klossowski, La moneda viva)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En cuanto mercanc\u00eda, se atribuye a la Jovencita un car\u00e1cter de exclusi\u00f3n ligado al hecho de que ella es tambi\u00e9n y de forma irreductible un ser humano, es decir, algo que es, al igual que el oro, su propio fin para s\u00ed mismo. Y es en virtud de esta situaci\u00f3n de excepci\u00f3n que le corresponde el rol de equivalente general.<br \/>\nLa moneda viva, y en especial la Jovencita, constituye una soluci\u00f3n bastante veros\u00edmil a la crisis del valor; que se ha vuelto incapaz de medir y remunerar las producciones m\u00e1s caracter\u00edsticas de esta sociedad: aquellas que est\u00e1n ligadas al general intellect.<br \/>\nLa conservaci\u00f3n de unas m\u00ednimas convenciones sociales est\u00e1 condicionada por el hecho de que un exceso de moneda viva la desvalorizar\u00eda y la har\u00eda incapaz de constituir una contrapartida seria a lo inestimable que ella est\u00e1 destinada a comprar. Al mismo tiempo, al volver estimable lo inestimable mismo, ella socava sus propios fundamentos. El espectro de la inflaci\u00f3n acosa el mundo de las Jovencitas.<br \/>\nLa Jovencita es la causa final de la econom\u00eda espectacular, su primer motor, inm\u00f3vil.<br \/>\nEl culo de la Jovencita no es portador de un nuevo valor, sino \u00fanicamente de la desvalorizaci\u00f3n in\u00e9dita de todos los valores que lo han precedido. La potencia devastadora de la Jovencita habr\u00eda consistido en liquidar todas las producciones que no son convertibles en moneda viva.<br \/>\nEn el seno del nihilismo consumado, toda noci\u00f3n de grandeza o de prestigio habr\u00eda desaparecido hace tiempo de no haber sido inmediatamente convertible en Jovencitas.<br \/>\nLa Jovencita nunca pierde la ocasi\u00f3n para ostentar la victoria de la moneda viva sobre el vil dinero; de este modo, exige a cambio de s\u00ed misma un contrad\u00f3n infinito.<br \/>\nEl dinero ha dejado de ser el t\u00e9rmino \u00faltimo de la econom\u00eda. Su triunfo lo ha depreciado. Rey desnudo que ha abandonado todo contenido metaf\u00edsico, el dinero ha perdido tambi\u00e9n todo valor. Nadie, en el reba\u00f1o biopol\u00edtico, le muestra ya ning\u00fan respeto. La moneda viva es lo que viene a tomar el lugar del dinero como equivalente general, aquello en vista de lo cual \u00e9l vale. La moneda viva es su valor y su concretud. El poder adquisitivo de la moneda viva, y a fortiori de la Jovencita, no tiene l\u00edmites; se extiende a la totalidad de lo existente, pues en ella la riqueza goza doblemente de s\u00ed misma: como signo y como hecho. El alto nivel de \u201cindividualizaci\u00f3n\u201d de los hombres y sus producciones, que hab\u00eda convertido al dinero en algo incapaz de servir como mediador en las relaciones puramente personales, se transforma en condici\u00f3n de la difusi\u00f3n de la moneda viva.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">PARECE SER QUE TODA LA CONCRETUD DEL MUNDO SE HA REFUGIADO EN EL CULO DE LA JOVENCITA.<br \/>\nDel mismo modo que la organizaci\u00f3n de la miseria social se volvi\u00f3 necesaria despu\u00e9s del 68 para devolver a la mercanc\u00eda su honor perdido, as\u00ed tambi\u00e9n la miseria sexual es necesaria para el mantenimiento de la tiran\u00eda de la Jovencita, de la moneda viva. Pero la miseria que se revela aqu\u00ed no tiene ya nada de coyuntural; es, por el contrario, la miseria esencial de la \u201csexualidad\u201d la que aparece por fin.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cEn materia de bienes muebles la posesi\u00f3n equivale a t\u00edtulo.\u201d<br \/>\nEl dinero no entra en absoluto en contradicci\u00f3n con la moneda viva; es un momento superado que \u00e9sta conserva, con toda su contabilidad que no mide ya nada.<br \/>\nAl volverse imposible la traducci\u00f3n a dinero de la vida humana altamente diferenciada, se invent\u00f3 a la Jovencita, que restituy\u00f3 su valor al dinero devaluado. Pero en el mismo movimiento por el que degrad\u00f3 al dinero, por el que hizo de \u00e9l un factor secundario, la Jovencita lo ha regenerado, le ha restituido una sustancia. Y es por esta astucia por la que el dinero sobrevive desde entonces.<br \/>\nLa impersonalidad de la Jovencita posee la misma sustancia ideal, impecable y lustral que el dinero. La Jovencita misma no tiene olor.<br \/>\nAl igual que el \u201cvalor de uso\u201d carece de relaci\u00f3n con su valor de cambio, la emoci\u00f3n que procura la moneda viva no es susceptible de contabilidad, no es conmensurable con cosa alguna. Pero ni el valor de uso existe independientemente del valor de cambio, ni la emoci\u00f3n que procura la moneda viva existe por fuera del sistema en el que \u00e9sta se intercambia. Ni la Jovencita ni el oro son verdaderamente disfrutados, sino tan s\u00f3lo su inutilidad y su escasez.<br \/>\nLa indiferencia y la insensibilidad del Bloom eran una condici\u00f3n previa necesaria para la formaci\u00f3n concreta de la ilusi\u00f3n de una emoci\u00f3n tal, y de su objetividad.<br \/>\nCuando Marx sostiene que el valor de cambio cristaliza el tiempo de trabajo que ha precisado la producci\u00f3n del objeto, afirma \u00fanicamente que el valor no est\u00e1 al final de cuentas constituido sino por la vida que se ha anulado en la cosa; es decir que la moneda viva es anterior a todo numerario.<br \/>\n\u201cEn cuanto la presencia corporal del esclavo industrial se integra absolutamente en la composici\u00f3n del rendimiento evaluable de lo que ella puede producir \u2014su fisonom\u00eda es inseparable de su trabajo\u2014, hay una distinci\u00f3n aparente entre la persona y su actividad. La presencia corporal ya es mercanc\u00eda, independientemente y adem\u00e1s de la mercanc\u00eda que dicha presencia contribuye a producir. Y de aqu\u00ed en m\u00e1s, o bien el esclavo industrial establece una relaci\u00f3n estrecha entre su presencia corporal y el dinero que le aporta, o bien \u00e9sta reemplaza la funci\u00f3n del dinero, siendo ella misma el dinero: a la vez el equivalente de riqueza y la riqueza misma.\u201d (Klossowski, La moneda viva)<br \/>\nEn franc\u00e9s, el verbo \u201cfoutre\u201d [joder] sirve para designar de forma gen\u00e9rica, si bien con un tono despreciativo, todas las actividades. \u201c\u00bfQu\u00e9 andas jodiendo?\u201d Y es una verdad que, en todas las sociedades en las que el hombre no puede acceder a una actividad libre, foutre se presenta como el equivalente general abstracto, el grado cero de todas las actividades.<br \/>\nHa habido que esperar a la aparici\u00f3n de la Jovencita para poder experimentar concretamente lo que es \u201cfollar\u201d, es decir, follar a alguien sin follar a nadie singular. Pues joder a un ser tan realmente abstracto, tan efectivamente intercambiable, tan perfectamente nada, es joder en lo absoluto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Si el dinero es el rey de las mercanc\u00edas, entonces la Jovencita es su reina.<br \/>\nse prefieren las estrellas del porno silenciosas, enmudecidas, sin discurso; no porque lo que tengan que decir sea insoportable o excesivamente crudo, sino al contrario, porque cuando hablan, lo que dicen de s\u00ed mismas no es m\u00e1s que la verdad de toda Jovencita. \u201cTomo vitaminas para tener un cabello muy lindo; los cuidados f\u00edsicos son un trabajo cotidiano. Esto es algo normal, hay que trabajar en nuestra apariencia, en la imagen que se tiene de s\u00ed\u201d, confiesa una de ellas [Ovidie].<br \/>\nEn la fase final del Espect\u00e1culo, todo est\u00e1 sexualmente mediado; es decir que el coito ha sustituido la utilidad de las cosas particulares como su fin \u00faltimo. Es hacia \u00e9l que tiende exclusivamente, en adelante, la existencia del mundo de la mercanc\u00eda.<br \/>\n\u201cMientras no se generalice el amor libre, seguir\u00e1 siendo necesario un cierto n\u00famero de jovencitas para completar la funci\u00f3n de las actuales prostitutas\u201d (Georg Simmel, Filosof\u00eda del amor)<br \/>\nLas Jovencitas del sector terciario, el marketing, las tiendas y los servicios sociales. En un futuro pr\u00f3ximo y previsible, toda la plusval\u00eda del r\u00e9gimen capitalista ser\u00e1 producida por Jovencitas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Lo que se monetiza en el coito es la autoestima. Cada Jovencita se presenta como un conversor autom\u00e1tico y est\u00e1ndar de la existencia en valor mercantil.<br \/>\nEn realidad, la Jovencita no es ni sujeto ni objeto de emoci\u00f3n, sino pretexto. Uno no disfruta de la Jovencita, ni de su goce, sino de disfrutar de ella. Una apuesta resulta necesaria.<br \/>\nEn diversas culturas tradicionales, la moneda sirve como met\u00e1fora de la mujer, de la fertilidad. En el tiempo de la Jovencita, es la mujer quien deviene la met\u00e1fora de la moneda.<br \/>\nComo el dinero, la Jovencita es equivalente a s\u00ed misma, no se relaciona m\u00e1s que consigo misma.<br \/>\nLa Jovencita es el aut\u00e9ntico oro, el numerario absoluto.<br \/>\nEs un punto de vista unilateral-fetichista aquel que afirma que \u201cel objeto vivo fuente de emoci\u00f3n, desde el punto de vista del intercambio, vale su coste de mantenimiento\u201d (Klossowski, La moneda viva)<br \/>\nEl tiempo liberado por el perfeccionamiento y la eficiencia aumentada de los instrumentos de producci\u00f3n no se ha saldado mediante una disminuci\u00f3n cualquiera del tiempo de \u201ctrabajo\u201d, sino mediante la ampliaci\u00f3n de la esfera del \u201ctrabajo\u201d a la totalidad de la vida y sobre todo mediante la constituci\u00f3n y el mantenimiento de una masa suficiente de moneda viva, de Bloom y de Jovencitas disponibles, para dar nacimiento a un mercado sexual paralelo y ya regulado.<br \/>\nEl car\u00e1cter fantasmag\u00f3rico de la Jovencita repite el car\u00e1cter fantasmag\u00f3rico de la participaci\u00f3n en esta sociedad, cuya remuneraci\u00f3n es tambi\u00e9n la Jovencita.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La moneda viva revela finalmente la verdad del intercambio mercantil, es decir, su mentira: la imposibilidad de poner en equivalencia lo inconmensurable de la vida humana (cl\u00e1sicamente coagulada en \u201ctiempo de trabajo\u201d) y de lo inerte, el dinero o cualquier otra cosa, cualquiera que sea su cantidad. Pues la mentira de la sociedad mercantil no habr\u00eda finalmente consistido m\u00e1s que en hacer pasar por un intercambio reglado lo que es siempre un SACRIFICIO, y pretender de este modo liquidar una DEUDA INFINITA.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">VI. La Jovencita como dispositivo pol\u00edtico compacto<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">De forma m\u00e1s clara, pero no menos fundamental que cualquier otra mercanc\u00eda, la Jovencita constituye un dispositivo de neutralizaci\u00f3n ofensivo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">C\u00f3mo habr\u00eda conseguido el capitalismo movilizar los afectos y molecularizar su poder hasta colonizar nuestros sentimientos y nuestras emociones si la Jovencita no se hubiese ofrecido como retransmisor [relais].<br \/>\nSemejante en esto a la econom\u00eda, la Jovencita cree tenernos por infraestructura.<br \/>\n\u201cToma la vida por el lado bueno\u201d, porque la historia avanza por el malo.<br \/>\nEl Biopoder est\u00e1 tambi\u00e9n disponible en cremas, p\u00edldoras y aerosoles.<br \/>\nLa seducci\u00f3n es el nuevo opio de las masas. Es la libertad de un mundo sin libertad, la alegr\u00eda de un mundo sin alegr\u00eda.<br \/>\nEl ejemplo terrible de algunas mujeres libres en el pasado ha bastado para convencer a la dominaci\u00f3n de la oportunidad de exorcizar [conjurer] toda libertad femenina.<br \/>\nMediante el sentimiento, mediante la fisiolog\u00eda, mediante la familia, mediante la \u201csinceridad\u201d, mediante la \u201csalud\u201d, mediante las apetencias, mediante la obediencia a todos los determinismos sociales, mediante todos los medios, la Jovencita se defiende contra la libertad.<br \/>\nBajo la apariencia de una desternillante neutralidad, en la Jovencita se ofrece a nuestra mirada el m\u00e1s temible de los dispositivos pol\u00edticos de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00bfEs usted sexualmente normal?\u201d<br \/>\nLa Jovencita surge como un aparato vivo dirigido por y dirigi\u00e9ndose hacia el Espect\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La dominaci\u00f3n ha descubierto aqu\u00ed un medio mucho m\u00e1s poderoso que el simple poder de coacci\u00f3n: la atracci\u00f3n dirigida.<br \/>\nLa Jovencita es la individualidad biopol\u00edtica elemental.<br \/>\nHist\u00f3ricamente, la Jovencita aparece, en su extrema afinidad con el Biopoder, como el destinatario espont\u00e1neo de toda biopol\u00edtica; aquel al que uno se dirige.<br \/>\n\u201cAlimentarse mal es un lujo, un signo de ociosidad. El desprecio del cuerpo es una relaci\u00f3n consigo misma perfectamente condescendiente. La trabajadora est\u00e1 en el mantenimiento de su capital corporal (gimnasio, piscina), mientras que para la estudiante es la est\u00e9tica lo que prima (danza) o bien el gasto f\u00edsico agotador por excelencia: la discoteca.\u201d<br \/>\nLa funci\u00f3n de la Jovencita consiste en transformar la promesa de libertad contenida en el acabamiento de la civilizaci\u00f3n occidental en excedente de enajenaci\u00f3n, en profundizaci\u00f3n del orden mercantil, en nuevas servidumbres, en statu quo pol\u00edtico.<br \/>\nLa Jovencita vive en el mismo horizonte que la Tecnolog\u00eda: el de una espiritualizaci\u00f3n formal del mundo.<br \/>\nEn el seno de la dominaci\u00f3n mercantil, la seducci\u00f3n se presenta de golpe como el ejercicio de un poder.<br \/>\nLa Jovencita no tiene ni opini\u00f3n ni postura propias.<br \/>\nEn cuanto puede, se resguarda bajo la sombra de los vencedores.<br \/>\nEl tipo de trabajo \u201cmoderno\u201d, en el que ya no es una cierta cantidad de fuerza de trabajo lo que se aprovecha, sino el d\u00f3cil ejercicio de ciertas \u201ccualidades humanas\u201d, conviene admirablemente a las habilidades mim\u00e9ticas de la Jovencita.<br \/>\nLa Jovencita es la piedra angular del sistema de mantenimiento del orden mercantil. Ella se pone por s\u00ed misma al servicio de todas las restauraciones, pues la Jovencita quiere la paz de mierda [foutre].<br \/>\nLa Jovencita es el colaborador ideal.<br \/>\nLa Jovencita concibe la libertad como la posibilidad de elegir entre mil insignificancias.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita no quiere historia.<br \/>\nLa Jovencita aspira a la reglamentaci\u00f3n de todos los sentidos.<br \/>\nEn el mundo de la mercanc\u00eda autoritaria, todos los elogios ingenuos del deseo son de forma inmediata elogios de la servidumbre.<br \/>\nNo hay esclavo de la semiocracia que no obtenga tambi\u00e9n un cierto poder, de juicio, de censura, de opini\u00f3n.<br \/>\nLa Jovencita materializa la forma en la que el capitalismo ha retomado todas las necesidades de las que hab\u00eda liberado a los hombres mediante un ajuste interminable del mundo humano a las normas abstractas del Espect\u00e1culo, y mediante el enaltecimiento de tales normas. Ambos comparten la obsesi\u00f3n m\u00f3rbida de permanecer, al precio de una actividad desenfrenada, id\u00e9nticos a s\u00ed mismos.<br \/>\nEl estrecho control y la excesiva solicitud con respecto a las mujeres de las que esta sociedad hace alarde s\u00f3lo expresan su preocupaci\u00f3n por reproducirse de forma id\u00e9ntica, y por DOMINAR su perpetuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cLa Academia Estadounidense de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, en una publicaci\u00f3n referida al papel de las mujeres en los Estados Unidos modernos (1929), conclu\u00eda que el consumo de masas ha hecho del \u2018ama de casa moderna [\u2026] mucho menos una obrera especializada que una empresario de modos de vida\u2019.\u201d (Stuart Ewen, Capitanes de la conciencia)<br \/>\nEl programa del Biopoder toma primero la forma de un proceso de sumisi\u00f3n de los hombres a y por su propio cuerpo.<br \/>\nEl Espect\u00e1culo conjura el cuerpo en el exceso de su evocaci\u00f3n, del mismo modo que la religi\u00f3n lo evocaba mediante el exceso de su conjuraci\u00f3n.<br \/>\nLa Jovencita estima la \u201csinceridad\u201d, la \u201cbondad de coraz\u00f3n\u201d, la \u201cgentileza\u201d, la \u201csencillez\u201d, la \u201cfranqueza\u201d, la \u201cmodestia\u201d y, de una manera general, todas las virtudes que, consideradas unilateralmente, son sin\u00f3nimos de servidumbre.<br \/>\nLa Jovencita vive en la ilusi\u00f3n de que la libertad se encuentra al final de una sumisi\u00f3n total a la \u201cPublicidad\u201d mercantil. Pero al final de esta servidumbre, s\u00f3lo existe la vejez, y la muerte.<br \/>\n\u201cLa libertad no existe\u201d, dice la Jovencita y entra en la farmacia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita quiere ser \u201cindependiente\u201d; es decir, en su mente, dependiente \u00fanicamente del se.<br \/>\nToda grandeza que no sea al mismo tiempo un signo del sometimiento al mundo de la mercanc\u00eda autoritaria est\u00e1, por esta misma raz\u00f3n, condenada al repudio absoluto de la Jovencita, la cual no teme entonces hablar de \u201carrogancia\u201d, de \u201csuficiencia\u201d e incluso de \u201cdesprecio\u201d.<br \/>\nLa Jovencita es el principal art\u00edculo del consumo permisivo y del ocio mercantil.<br \/>\nEl acceso a la libertad en el Espect\u00e1culo no es m\u00e1s que el acceso al consumo marginal del mercado del deseo, el cual constituye su centro simb\u00f3lico.<br \/>\nLa preponderancia del mercado del entretenimiento y del deseo es un momento del proyecto de pacificaci\u00f3n social, en cuyo seno se le ha encomendado a la Jovencita la funci\u00f3n de ocultar de forma provisional las contradicciones vivas que atraviesan cada punto del tejido biopol\u00edtico imperial.<br \/>\nLos privilegios simb\u00f3licos que el Espect\u00e1culo otorga a la Jovencita los recibe como contrapartida a la absorci\u00f3n y la difusi\u00f3n de los c\u00f3digos ef\u00edmeros, de los modos de empleo renovados, de la semiolog\u00eda general que se han tenido que disponer para volver pol\u00edticamente inofensivo el tiempo liberado por los \u201cprogresos\u201d de la organizaci\u00f3n social del trabajo.<br \/>\nLa Jovencita como pivote central del \u201cadiestramiento permisivo\u201d.<br \/>\nLa Jovencita como animador y vigilante del entorno en la gesti\u00f3n dictatorial del ocio.<br \/>\nLa Jovencita guarda, en el fondo de s\u00ed misma, un car\u00e1cter tamp\u00f3n; de esta manera es portadora de toda la indiferencia convenible y de toda la necesaria frialdad que exigen las condiciones de vida metropolitanas.<br \/>\nImporta poco al Espect\u00e1culo que la seducci\u00f3n sea odiada por todas partes, siempre que los hombres no consigan concebir la idea de una plenitud que la superar\u00eda.<br \/>\nCuando el Espect\u00e1culo se lanza al \u201celogio de la feminidad\u201d, o constata m\u00e1s banalmente la \u201cfeminizaci\u00f3n del mundo\u201d, todo lo que tendr\u00e1s que esperar ser\u00e1 la promoci\u00f3n hip\u00f3crita de todas las servidumbres y de la constelaci\u00f3n de los \u201cvalores\u201d que los esclavos pretenden tener.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1Ay, pero qu\u00e9 asqueroso eres!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita representa ya el m\u00e1s competente de los agentes de control de los comportamientos. Con ella, la dominaci\u00f3n se ha introducido hasta en las \u00faltimas extremidades de cada uno.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La violencia con la que la feminitud es administrada en el mundo de la mercanc\u00eda autoritaria recuerda c\u00f3mo la dominaci\u00f3n se siente libre para maltratar a sus esclavos, por m\u00e1s que los necesite para garantizar su reproducci\u00f3n.<br \/>\nLa Jovencita es el poder contra el cual resulta b\u00e1rbaro, indecente e incluso rotundamente totalitario rebelarse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En el mundo de la mercanc\u00eda totalitaria, los vivientes reconocen en sus deseos enajenados una demostraci\u00f3n del poder fabricado en ellos mismos por el enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">VII. La Jovencita como m\u00e1quina de guerra<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita concede un asentimiento espont\u00e1neo a todo lo que pueda significar el sometimiento a una necesidad cualquiera \u2014 la \u201cvida\u201d, la \u201csociedad\u201d, el \u201ctrabajo\u201d, la educaci\u00f3n de un ni\u00f1o, otra Jovencita. Pero dicho asentimiento est\u00e1 \u00e9l mismo determinado de forma exclusivamente negativa: no se dirige a tales cosas m\u00e1s que en la medida en que se imponen a toda expresi\u00f3n singular.<br \/>\nLa sonrisa vitrificada de la Jovencita oculta siempre una colonia penitenciaria.<br \/>\nLa Jovencita no conoce otra legitimidad que la del Espect\u00e1culo. Cuanto m\u00e1s d\u00f3cil es la Jovencita a lo arbitrario del se, m\u00e1s tir\u00e1nica es con respecto a los vivientes. Su sumisi\u00f3n a la impersonalidad del Espect\u00e1culo le concede el derecho de someter a cualquiera al Espect\u00e1culo.<br \/>\nEn el sexo [foutre], como en los dem\u00e1s sectores de su existencia, la Jovencita obra como un formidable mecanismo de anulaci\u00f3n de la negatividad.<br \/>\nYa que la Jovencita es la presencia viva de todo lo que humanamente quiere nuestra muerte, no s\u00f3lo es el producto m\u00e1s puro del Espect\u00e1culo: es la prueba pl\u00e1stica del amor que le profesamos. Ella es aquello por lo que nos encaminamos hacia nuestra propia p\u00e9rdida.<br \/>\nTodo lo que ella ha conseguido neutralizar ocupa su lugar en el mundo de la Jovencita en virtud de accesorio.<br \/>\nLa seducci\u00f3n como guerra. se habla de un \u201ccanon\/ca\u00f1\u00f3n\u201d [canon significa ambas cosas en franc\u00e9s] con una met\u00e1fora que pertenece cada vez menos al registro de la est\u00e9tica y cada vez m\u00e1s al de la bal\u00edstica.<br \/>\nLas Jovencitas forman la infanter\u00eda de las tropas de ocupaci\u00f3n de la visibilidad, el peonaje de la actual dictadura de la apariencia.<br \/>\nLa Jovencita se halla en una relaci\u00f3n de inmediatez y de afinidad con todo lo que contribuye al reformateo de la humanidad.<br \/>\nCada Jovencita constituye a su manera un puesto avanzado en el imperialismo de la insignificancia.<br \/>\nDesde la perspectiva del territorio, la Jovencita aparece corno el m\u00e1s potente vector de la tiran\u00eda de la servidumbre. \u00bfQui\u00e9n puede saber qu\u00e9 furor la arrebata ante cualquier manifestaci\u00f3n de insumisi\u00f3n? En este sentido, cierto tipo de socialdemocracia totalitaria le cuadra a las mil maravillas.<br \/>\nLa violencia de la Jovencita est\u00e1 en proporci\u00f3n con su fr\u00e1gil vacuidad,<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Ha sido especialmente por medio de la Jovencita que el capitalismo ha podido extender su hegemon\u00eda a la totalidad de la vida social. Ella es el pe\u00f3n m\u00e1s tenaz de la dominaci\u00f3n mercantil en una guerra cuyo reto sigue siendo un control total, tanto de la vida cotidiana como del tiempo de la \u201cproducci\u00f3n\u201d.<br \/>\nPrecisamente porque simboliza una total aculturaci\u00f3n del yo, porque se define a s\u00ed misma en t\u00e9rminos fijados por un juicio ajeno, la Jovencita constituye el portador m\u00e1s avanzado del ethos espectacular y de sus normas abstractas de comportamiento.<br \/>\n\u201cHabr\u00eda que crear un gran proyecto educativo (quiz\u00e1 conforme al modelo chino o jemer rojo), en la forma de campos de trabajo en los que los muchachos aprender\u00edan, bajo los auspicios de mujeres competentes, los deberes y secretos de la vida dom\u00e9stica.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La insignificancia de la Jovencita refleja bastante una situaci\u00f3n de minor\u00eda y de opresi\u00f3n, pero al mismo tiempo tiene un car\u00e1cter imperialista y triunfante. En este caso sucede que la Jovencita combate a favor del Imperio, su amo.<br \/>\nAl contrario que las jovencitas de Babilonia, que, seg\u00fan Estrab\u00f3n, ced\u00edan al templo lo obtenido por su prostituci\u00f3n, es sin su conocimiento que la de la Jovencita saca beneficios para el Espect\u00e1culo.<br \/>\n\u201cAdem\u00e1s \u2014y aqu\u00ed empezaba el verdadero pandem\u00f3nium de la colegiala\u2014 hab\u00eda todo un mont\u00f3n de \u00edntimas cartitas de parte de los jueces, abogados y procuradores, farmac\u00e9uticos, comerciantes, estancieros, m\u00e9dicos, etc. \u00a1De todos aquellos brillantes e imponentes personajes que tanto me impresionaran siempre! Me asombraba. [\u2026] \u00bfEntonces ellos tambi\u00e9n, a pesar de las apariencias manten\u00edan relaciones con la colegiala? \u00a1Incre\u00edble \u2014repet\u00eda\u2014 incre\u00edble! \u00bfEntonces la Madurez les resultaba tan pesada que, en secreto para la esposa y los hijos, mandaban largas ep\u00edstolas a la colegiala del 2\u00b0 a\u00f1o? [\u2026] Esas cartas me evidenciaron de golpe todo el poder de la moderna colegiala. \u00bfD\u00f3nde no dominaba?\u201d (Gombrowicz, Ferdydurke)<br \/>\nLa Jovencita es un procedimiento de secuestro metaf\u00edsico; es decir que uno no es jam\u00e1s prisionero de ella, sino siempre en ella.<br \/>\nLa Jovencita es un requerimiento lanzado a cada cual para que se mantenga a la altura de las im\u00e1genes del Espect\u00e1culo.<br \/>\nLa Jovencita es un instrumento al servicio de una pol\u00edtica general de exterminio de los seres capaces de amor.<br \/>\nId\u00e9ntica en esto a la totalidad social enajenada, la Jovencita detesta la desgracia, pues dicha desgracia la condena, al igual que condena a esta sociedad.<br \/>\nLa Jovencita trabaja para propagar un cierto Terror del entretenimiento.<br \/>\n\u2014\u00bfCu\u00e1ntos antidisturbios son necesarios para permitir que la Jovencita sonr\u00eda con todo su infantilismo? \u2014M\u00e1s, TODAV\u00cdA M\u00c1S, TODAV\u00cdA M\u00c1S\u2026<br \/>\nEl vocabulario propio de la Jovencita es tambi\u00e9n el de la Movilizaci\u00f3n Total.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cLA FIDELIDAD AQU\u00cd GUARDA INTER\u00c9S.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita pertenece a la nueva polic\u00eda de las costumbres, que vela por que cada uno cumpla con su funci\u00f3n y se dedique en exclusiva a ella. De ese modo, la Jovencita no entra nunca en contacto con un ser singular, sino con un conjunto de cualidades objetivadas en un rol, un personaje o una situaci\u00f3n social a la que se supone uno ha de conformarse en cualesquiera circunstancias. As\u00ed, aquel con quien ella comparta su peque\u00f1a cotidianidad enajenada en ning\u00fan momento dejar\u00e1 de ser, en definitiva, \u201cese tipo\u201d o \u201cesa chica\u201d.<br \/>\nLa Jovencita abriga la mercanc\u00eda con una mirada llena de envidia, pues ve en ella su modelo, es decir, lo mismo que ella, pero m\u00e1s perfecto. Lo que le queda de humanidad no es solamente lo que le falta desde la perspectiva de la perfecci\u00f3n mercantil: es tambi\u00e9n la causa de todo su sufrimiento. Es entonces esto, tambi\u00e9n, lo que le hace falta erradicar.<br \/>\nCon amargura no fingida la Jovencita reprocha a la realidad el no estar a la altura del Espect\u00e1culo.<br \/>\nLA IGNORANCIA EN LA QUE SE MANTIENE LA JOVENCITA CON RESPECTO A SU ROL DE PIEDRA ANGULAR EN EL ACTUAL SISTEMA DE LA DOMINACI\u00d3N TAMBI\u00c9N FORMA PARTE DE DICHO ROL.<br \/>\nLa Jovencita es un pe\u00f3n en la guerra a ultranza que la dominaci\u00f3n ha emprendido con vistas a la erradicaci\u00f3n de toda alteridad. Por lo dem\u00e1s, la Jovencita lo declara sin ambages: ella tiene \u201chorror a lo negativo\u201d. Y cuando ella dice esto, est\u00e1 persuadida, como la piedra de Spinoza, de que es ella misma la que habla.<br \/>\nLa Jovencita porta una m\u00e1scara, y cuando lo confiesa es invariablemente para sugerir que tendr\u00eda tambi\u00e9n un \u201cverdadero rostro\u201d que no muestra o que no podr\u00eda mostrar Pero ese \u201cverdadero rostro\u201d es tambi\u00e9n una m\u00e1scara, un m\u00e1scara espantosa: el verdadero rostro de la dominaci\u00f3n. Y de hecho, cuando la Jovencita \u201cdeja caer la m\u00e1scara\u201d, es el Imperio quien te habla en vivo.<br \/>\n\u201c\u2026y si se eliminara a todos los tipos del planeta? \u00bfPor qu\u00e9 intentar crear lo nuevo a partir de lo viejo? \u00a1Ya est\u00e1 bien de tipos! \u00a1Venga, r\u00e1pido! \u00a1Pasemos la escoba! Adem\u00e1s, es in\u00fatil ponerse nerviosa; hist\u00f3rica y gen\u00e9ricamente ha pasado el tiempo del hombre. \u00c9l solito se abre paso hacia la salida.\u201d<br \/>\nCada Jovencita es, en s\u00ed misma, una modesta empresa de depuraci\u00f3n.<br \/>\nTomadas en su conjunto, las Jovencitas constituyen el cuerpo franco m\u00e1s temible que se haya desplegado hasta el d\u00eda de hoy contra toda heterogeneidad, contra toda veleidad de deserci\u00f3n. Paralelamente, se\u00f1alan a cada momento el puesto m\u00e1s avanzado del Biopoder, de su infecta solicitud y de la pacificaci\u00f3n cibern\u00e9tica de todo.<br \/>\nAnte la mirada culinaria de la Jovencita, toda cosa y todo ser, org\u00e1nico o inorg\u00e1nico, aparece como si pudiera ser pose\u00eddo, o cuando menos consumido. Todo lo que ve, lo ve como mercanc\u00eda y, por lo tanto, lo transforma en mercanc\u00eda. Es tambi\u00e9n en este sentido que constituye un puesto avanzado en la infinita ofensiva del Espect\u00e1culo.<br \/>\nLa Jovencita es la nada que se manipula para rechazar el embarazo de la Nada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita no ama la guerra, la hace.<br \/>\nLa Jovencita es la esclavitud final, aquella por la cual se ha obtenido el silencio de los esclavos.<br \/>\nNo basta con constatar que la Jovencita habla el lenguaje del Espect\u00e1culo, es necesario se\u00f1alar adem\u00e1s que es el \u00fanico que puede o\u00edr y que por lo tanto obliga a que lo hablen a todos aquellos que no lo execran.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Las autoridades semiocr\u00e1ticas, que exigen de manera cada vez m\u00e1s torpe un asentimiento est\u00e9tico de su mundo, se jactan de poder hacer pasar, en adelante, por \u201cbello\u201d lo que deseen. Pero ese \u201cbello\u201d no es m\u00e1s que lo deseable socialmente controlado.<br \/>\n\u201c\u00bfHARTA DE LOS HOMBRES? \u00a1C\u00d3MPRATE UN PERRO! \u00bfQu\u00e9 edad tienes, 18,20 a\u00f1os? \u00bfEmpiezas unos estudios que prometen ser largos y arduos? \u00bfCrees que es el momento de reducir la velocidad buscando desesperadamente la afecci\u00f3n de un chico que finalmente no tiene nada que ofrecer? \u00a1O incluso peor! Cargar con un compa\u00f1ero que sigue sin estar terminado, no muy amable y no siempre muy propio\u2026\u201d<br \/>\nLa Jovencita transmite la conformidad a todas las normas fugitivas del Espect\u00e1culo, y el ejemplo de tal conformidad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Como todo lo que ha alcanzado una hegemon\u00eda simb\u00f3lica, la Jovencita condena como b\u00e1rbara toda violencia f\u00edsica dirigida contra su ambici\u00f3n de una pacificaci\u00f3n total de la sociedad. La Jovencita comparte con la dominaci\u00f3n la obsesi\u00f3n por la seguridad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El car\u00e1cter de m\u00e1quina de guerra que llama la atenci\u00f3n en toda Jovencita deriva del hecho de que el modo en que hace su vida no se distingue del modo en que hace su guerra. Pero por otro lado, su vac\u00edo neum\u00e1tico anuncia ya su militarizaci\u00f3n por venir. Ya no defiende \u00fanicamente su monopolio privado del deseo, sino de una manera general el estado de explicitaci\u00f3n p\u00fablico, enajenado, de los deseos.<br \/>\nNo es por sus \u201cpulsiones instintivas\u201d por lo que los hombres son prisioneros del Espect\u00e1culo, sino por las leyes de lo deseable que se les han inscrito directamente en la piel.<br \/>\nLa Jovencita ha declarado la guerra a los microbios.<br \/>\nLa Jovencita ha declarado la guerra al azar.<br \/>\nLa Jovencita ha declarado la guerra a las pasiones.<br \/>\nLa Jovencita ha declarado la guerra al tiempo.<br \/>\nLa Jovencita ha declarado la guerra a la grasa.<br \/>\nLa Jovencita ha declarado la guerra a lo oscuro.<br \/>\nla Jovencita ha declarado la guerra al cuidado.<br \/>\nla Jovencita ha declarado la guerra al silencio.<br \/>\nla Jovencita ha declarado la guerra a lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Y para terminar, la Jovencita ha declarado la guerra a la guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">VIII. La Jovencita contra el comunismo<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita privatiza todo lo que toma. As\u00ed, para ella, un fil\u00f3sofo no es un fil\u00f3sofo, sino un objeto er\u00f3tico extravagante; del mismo modo que, para ella, un revolucionario no es un revolucionario, sino bisuter\u00eda.<br \/>\nLa Jovencita es un art\u00edculo de consumo, un dispositivo de mantenimiento del orden, un productor de mercanc\u00edas sofisticadas, un propagador in\u00e9dito de los c\u00f3digos espectaculares, una vanguardia de la enajenaci\u00f3n y tambi\u00e9n un entretenimiento.<br \/>\nEl s\u00ed que la Jovencita da a la vida no expresa m\u00e1s que su odio sordo vis-\u00e0-vis a lo que es superior al tiempo.<br \/>\nCuando la Jovencita habla de comunidad, piensa siempre en \u00faltima instancia en la comunidad de la especie, e incluso en la de los seres vivos al completo. Jam\u00e1s en una comunidad determinada: estar\u00eda necesariamente excluida de ella.<br \/>\nIncluso cuando cree comprometer todo su \u201cyo\u201d en una relaci\u00f3n, la Jovencita se enga\u00f1a, pues le falta comprometer tambi\u00e9n su Nada. De ah\u00ed su insatisfacci\u00f3n. De ah\u00ed sus \u201camig@s\u201d.<br \/>\nPuesto que descubre el mundo con los ojos de la mercanc\u00eda, la Jovencita no ve en los seres m\u00e1s que lo que tienen de semejante. Y a la inversa, considera como lo m\u00e1s personal aquello que en ella es lo m\u00e1s gen\u00e9rico: el coito.<br \/>\nLa Jovencita quiere ser amada por ella misma, es decir, por aquello que la a\u00edsla. Por eso mantiene siempre, y hasta el fondo de su culo, la distancia de evaluaci\u00f3n.<br \/>\nla Jovencita resume ella sola la nada, la paradoja y la tragedia de la visibilidad.<br \/>\nLa Jovencita es el veh\u00edculo privilegiado del darwinismo social-mercantil.<br \/>\nLa continua persecuci\u00f3n del coito es una manifestaci\u00f3n de la mala substancialidad. Su verdad no ha de buscarse en el \u201cplacer\u201d, el \u201chedonismo\u201d, el \u201cinstinto sexual\u201d o en cualquiera de esos contenidos existenciales que el Bloom ha vaciado tan definitivamente de sentido, sino m\u00e1s bien en la furibunda b\u00fasqueda de un v\u00ednculo cualquiera con una totalidad social devenida inaccesible. Se trata aqu\u00ed de darse un sentimiento de participaci\u00f3n mediante el ejercicio de la actividad m\u00e1s gen\u00e9rica que exista, aquella que est\u00e9 m\u00e1s \u00edntimamente ligada a la reproducci\u00f3n de la especie. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la que la Jovencita es el objeto m\u00e1s corriente y m\u00e1s socorrido de dicha persecuci\u00f3n, pues ella es la encarnaci\u00f3n del Espect\u00e1culo, o cuando menos aspira al t\u00edtulo.<br \/>\nDe escuchar a la Jovencita, la cuesti\u00f3n de los fines \u00faltimos ser\u00eda superflua.<br \/>\nEn t\u00e9rminos generales, todas las malas sustancialidades cuentan espont\u00e1neamente con el favor de la Jovencita. Algunas, sin embargo, cuentan con su preferencia. As\u00ed ocurre con todas las pseudo-identidades que pueden sacar provecho de un contenido \u201cbiol\u00f3gico\u201d (la edad, el sexo, la talla, la raza, las medidas, la salud, etc.).<br \/>\nLa Jovencita postula una irrevocable intimidad con todo lo que comparte su fisiolog\u00eda. Su funci\u00f3n es, pues, mantener la llama moribunda de todas las ilusiones de inmediatez sobre las cuales el Biopoder viene en lo sucesivo a respaldarse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es la termita de lo \u201cmaterial\u201d, la maratoniana de lo \u201ccotidiano\u201d. La dominaci\u00f3n ha hecho de ella la portadora privilegiada de la ideolog\u00eda de lo \u201cconcreto\u201d. La Jovencita no se contenta con enloquecer con lo \u201cno complicado\u201d, lo \u201csimple\u201d y lo \u201cvivido\u201d; juzga adem\u00e1s que lo \u201cabstracto\u201d o lo \u201ccomplejo\u201d son males que ser\u00eda juicioso erradicar. Pero eso que ella llama lo \u201cconcreto\u201d es en s\u00ed mismo, en su feroz unilateralidad, la cosa m\u00e1s abstracta. Se trata m\u00e1s bien del escudo de flores marchitas tras el cual surge aquello por lo que ella ha sido concebida: la negaci\u00f3n violenta de lo metaf\u00edsico. Ante aquello que la supera, la Jovencita no s\u00f3lo ense\u00f1a los dientes, sino una boca repleta de colmillos llenos de rabia. Su odio hacia todo lo que es grande, hacia todo lo que no est\u00e1 al alcance del consumidor, no tiene medida.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita tiene lo \u201cconcreto\u201d para no sucumbir al sentimiento metaf\u00edsico de su nada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201cEl mal es lo que distrae.\u201d (Kafka)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El \u201camor a la vida\u201d del que la Jovencita formula tanta gloria es s\u00f3lo, en realidad, su odio al peligro. Con \u00e9l no profesa m\u00e1s que su determinaci\u00f3n para mantener una relaci\u00f3n de inmediatez con lo que ella llama \u201cla vida\u201d y que, hay que precisarlo, designa tan s\u00f3lo \u201cla vida en el Espect\u00e1culo\u201d.<br \/>\nDe entre todas las apor\u00edas cuya pretenciosa acumulaci\u00f3n conforma la metaf\u00edsica occidental, la m\u00e1s duradera parece ser la constituci\u00f3n por repudio de una esfera de la \u201cnuda vida\u201d. Habr\u00eda, por debajo de la existencia humana cualificada, pol\u00edtica y presentable, toda una esfera abyecta, indistinta e incualificable de la \u201cnuda vida\u201d; la reproducci\u00f3n, la econom\u00eda dom\u00e9stica, el mantenimiento de las facultades vitales, el apareamiento heterosexual o incluso la alimentaci\u00f3n, cosas todas ellas que se han asociado, en la medida de lo posible, a la \u201cidentidad femenina\u201d, confluir\u00edan en este pantano. Las Jovencitas no han hecho m\u00e1s que trastornar los signos de una operaci\u00f3n que han dejado inalterada. Y as\u00ed han forjado una especie muy curiosa de com\u00fan que UNO deber\u00eda llamar ser-para-la-vida si UNO supiera que lo com\u00fan de la metaf\u00edsica occidental fue tard\u00edamente identificado al ser-para-la-muerte. Hasta tal punto y as\u00ed de bien se han persuadido las Jovencitas de estar unidas en lo m\u00e1s profundo de s\u00ed mismas por la fisiolog\u00eda, la cotidianidad, la psicolog\u00eda, los chismes de alcoba y el se. El reiterado fracaso tanto de sus amores como de sus amistades no parece bastar para abrirles los ojos ni para hacerles ver que es esto, precisamente, lo que las separa.<br \/>\nLa Jovencita opone a la finitud el hormigueo de sus \u00f3rganos. A la soledad, la continuidad de lo viviente. Y a la tragedia de la exposici\u00f3n, la idea de que es bueno notarse.<br \/>\nAl igual que los seres que son sus l\u00edmites, las relaciones que se entablan en el Espect\u00e1culo est\u00e1n tan privadas de contenido como de sentido \u2014 incluso si la falta de sentido, tan f\u00e1cilmente constatable a lo largo de toda la vida de la Jovencita, la volviera insensata; pero no, no hace otra cosa que dejarla en su estado de absurdidad definitiva. Su establecimiento no est\u00e1 dictado por un uso real cualquiera \u2014las Jovencitas, hablando con propiedad, no tienen nada que hacer juntas\u2014 o por un gusto, aunque fuera unilateral, de una por otra \u2014ni siquiera sus gustos son suyos\u2014, sino por la simple utilidad simb\u00f3lica, que hace de cada miembro de la pareja un signo de la felicidad del otro, completitud paradis\u00edaca que el Espect\u00e1culo tiene como misi\u00f3n redefinir sin cesar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">De forma completamente natural, al convertirse en un argumento de la Movilizaci\u00f3n Total, la seducci\u00f3n ha tomado la forma de una entrevista de trabajo y el amor, de una suerte de contrataci\u00f3n mutua y privada, de duraci\u00f3n indeterminada para los m\u00e1s favorecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1No te compliques!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No hay traici\u00f3n que la Jovencita est\u00e9 dispuesta a castigar m\u00e1s severamente que la de la Jovencita que deserta el Cuerpo de las Jovencitas, o pretende liberarse de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La actividad esencial de la Jovencita no consiste \u00fanicamente en separar lo \u201cprofesional\u201d de lo \u201cpersonal\u201d, lo \u201csocial\u201d de lo \u201cprivado\u201d, lo \u201csentimental\u201d de lo \u201cutilitario\u201d, lo \u201crazonable\u201d del \u201cdelirio\u201d, lo \u201ccotidiano\u201d de lo \u201cexcepcional\u201d, etc., sino sobre todo en encarnar en su \u201cvida\u201d dicha separaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por mucho que la Jovencita hable de la muerte, concluir\u00e1 invariablemente que, despu\u00e9s de todo, \u201ces la vida\u201d.<br \/>\nLa Jovencita \u201cama la vida\u201d, por lo que hay que entender que odia toda forma-de-vida.<br \/>\nLa Jovencita es como cualquiera que habla de \u201camor\u201d en una sociedad que hace todo para que sea definitivamente imposible: miente al servicio de la dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La \u201cjuventud\u201d de la Jovencita no designa sino un cierto empecinamiento en la denegaci\u00f3n del ser-para-la-muerte.<br \/>\nEl culo de la Jovencita es una aldea global.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Cuando ella habla de \u201cpaz\u201d y de \u201cfelicidad\u201d, el rostro de la Jovencita es el de la muerte. Posee la negatividad, no del esp\u00edritu, sino de lo inerte.<br \/>\nLa Jovencita dispone de una singular conexi\u00f3n con la nuda vida, bajo todas sus formas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita ha reescrito enteramente el t\u00edtulo de los pecados capitales. En la primera l\u00ednea, ha caligrafiado con mucho mimo: \u201cLa soledad\u201d.<br \/>\nLa Jovencita bucea a pulm\u00f3n libre en la inmanencia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">IX. La Jovencita contra s\u00ed misma: la Jovencita como imposibilidad<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Que el Espect\u00e1culo habr\u00eda realizado por fin la absurda concepci\u00f3n metaf\u00edsica seg\u00fan la cual toda cosa proceder\u00eda de su Idea y no lo contrario, constituye una visi\u00f3n superficial de las cosas. En la Jovencita, vemos bien c\u00f3mo se obtiene una realidad tal que parece no ser sino la materializaci\u00f3n de su concepto: se le amputa todo lo que la vuelve singular hasta hacerla semejante en indigencia a una idea.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es la extra\u00f1eza humana con respecto al mundo de la mercanc\u00eda lo que persigue sin descanso a la Jovencita y constituye la amenaza suprema para ella, \u201camenaza que puede muy bien ir f\u00e1cticamente unida a una completa seguridad y a una completa ausencia de necesidades en el orden de las preocupaciones cotidianas\u201d (Heidegger). Esta angustia, que es el modo de ser fundamental de quien ya no logra habitar su mundo, es la verdad central, universal y oculta de los tiempos de la Jovencita, as\u00ed como de la Jovencita misma; oculta, porque en la mayor\u00eda de las ocasiones solloza sin parar, lejos de todas las miradas, herm\u00e9ticamente encerrada en su casa. Para la que roe la nada, esa angustia es otro nombre de esa soledad, de ese silencio y de ese disimulo, que son su condici\u00f3n metaf\u00edsica, a la cual finalmente tiene tanta dificultad para hacerse.<br \/>\nEn el caso de la Jovencita, como en el de todos los dem\u00e1s Bloom, el hambre de diversi\u00f3n hunde sus ra\u00edces en la angustia.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es unas veces la nuda vida, y otras la muerte vestida. De hecho, ella es lo que mantiene a las dos constantemente juntas.<br \/>\nLa Jovencita est\u00e1 cerrada sobre s\u00ed misma; al principio es algo que fascina, pero despu\u00e9s empieza a pudrirse.<br \/>\nLa anorexia se interpreta como un fanatismo del desapego que, ante la imposibilidad de toda participaci\u00f3n metaf\u00edsica en el mundo de la mercanc\u00eda, busca el acceso a una participaci\u00f3n f\u00edsica en \u00e9ste, y por supuesto fracasa.<br \/>\n\u201cLa espiritualidad, \u00bfnuestra nueva necesidad? \u00bfHay en cada uno de nosotros un m\u00edstico que se ignora?\u201d<br \/>\nEl inter\u00e9s no es m\u00e1s que el motivo aparente de la conducta de la Jovencita. En el acto de venderse es de hecho ella misma la que quisiera quedar saldada o cuando menos que se la saldara. Pero esto es algo que nunca ocurre.<br \/>\nLa anorexia expresa entre las mujeres la misma apor\u00eda que se manifiesta entre los hombres bajo la forma de una persecuci\u00f3n del poder: la voluntad de dominio. S\u00f3lo que, debido a una codificaci\u00f3n cultural patriarcal m\u00e1s severa para las mujeres, la anor\u00e9xica traslada a su cuerpo la voluntad de dominio que no puede imponer al resto del mundo. Una pandemia semejante a la que en nuestros d\u00edas constatamos entre las Jovencitas sobrevino en plena Edad Media entre los santos. Al igual que la Jovencita anor\u00e9xica opone al mundo que quisiera reducirla a su cuerpo su soberan\u00eda con respecto a este, la santa opon\u00eda a la mediaci\u00f3n patriarcal del clero su comunicaci\u00f3n directa con Dios, y a la dependencia donde que se la quer\u00eda mantener su independencia radical con respecto al mundo. En la santa anorexia, \u201cla eliminaci\u00f3n de las exigencias f\u00edsicas y de las sensaciones vitales \u2014la fatiga, las pulsiones sexuales, el hambre, el dolor\u2014 permite al cuerpo proezas heroicas y al alma comunicarse con Dios\u201d (Rudolph Bell, La santa anorexia) En nuestros d\u00edas, en los que el cuerpo m\u00e9dico ha sustituido al clero tanto en el orden patriarcal como en la cabecera de la Jovencita anor\u00e9xica, las tasas de curaci\u00f3n de lo que apresuradamente se llama \u201canorexia mental\u201d son todav\u00eda excepcionalmente bajas, a pesar de un encarnizamiento terap\u00e9utico que, ahora como entonces, resulta de lo m\u00e1s consecuente; y la tasa de mortalidad cae, en unos cuantos pa\u00edses, por debajo del 15%. Y es que la muerte de la anor\u00e9xica, ya sea santa o \u201cmental\u201d, no hace m\u00e1s que sancionar la victoria final de \u00e9sta sobre su cuerpo, sobre el mundo. Como en la embriaguez de una huelga de hambre llevada a su t\u00e9rmino, la Jovencita encuentra en la muerte la afirmaci\u00f3n \u00faltima de su desapego y su pureza. \u201cLas anor\u00e9xicas luchan contra el hecho de verse reducidas a la esclavitud, de ser explotadas y no llevar la vida de su elecci\u00f3n. Prefieren privarse del alimento antes que continuar una vida de compromisos. A lo largo de esta b\u00fasqueda ciega de su identidad y del sentimiento de s\u00ed mismas, no aceptan nada de lo que sus padres o el mundo que las rodea puedan ofrecerles\u2026 [en] la anorexia mental aut\u00e9ntica o t\u00edpica, lo que las enfermas quieren principalmente es luchar por adquirir el dominio de s\u00ed mismas, su identidad, por hacerse competentes y eficaces.\u201d (Bruch, Eating Disorders) \u201cDe hecho \u2014concluye el ep\u00edlogo de La santa anorexia\u2014 la anor\u00e9xica podr\u00eda representar una caricatura tr\u00e1gica de la mujer liberada, aut\u00f3noma, pero incapaz de intimidad, impulsada por la idea del poder y la dominaci\u00f3n.\u201d<br \/>\nHay sin duda una objetividad de la Jovencita, pero \u00e9sta es una objetividad ficticia. La Jovencita no es sino una contradicci\u00f3n que ha quedado fijada en una inmovilidad sepulcral.<br \/>\nDiga lo que diga, no es el derecho a la felicidad lo que est\u00e1 denegado a la Jovencita, sino el derecho a la desgracia.<br \/>\nCualquiera que sea la felicidad de la Jovencita en cada uno de los aspectos separados de su existencia (trabajo, amor, sexo, ocio, salud, etc.), ella debe seguir siendo esencialmente desgraciada precisamente porque esos aspectos est\u00e1n separados. La desgracia es la tonalidad fundamental de la existencia de la Jovencita. Lo cual est\u00e1 bien. La desgracia empuja a consumir.<br \/>\nEl sufrimiento y la desgracia intr\u00ednsecos a la Jovencita demuestran la imposibilidad de un fin cualquiera de la Historia, en el sentido de que los hombres se contentar\u00edan con ser la m\u00e1s inteligente de las especies animales, renunciando a toda consciencia discursiva, a todo deseo de reconocimiento, a todo ejercicio de su negatividad; la imposibilidad, en una palabra, del american way of life.<br \/>\nCuando oye hablar de negatividad, la Jovencita llama a su psic\u00f3logo. Por lo dem\u00e1s, dispone de toda suerte de palabras para no hablar de metaf\u00edsica cuando \u00e9sta tiene el mal gusto de hacerse o\u00edr con demasiada claridad: \u201cpsicosom\u00e1tico\u201d es una de ellas.<br \/>\nComo el maniqu\u00ed en que, forzosamente, en uno u otro momento, ha so\u00f1ado con convertirse, la Jovencita aspira a una inexpresividad total, a una ausencia ext\u00e1tica, pero la imagen se mancha al encarnarse, y la Jovencita no logra m\u00e1s que expresar la nada, la nada viviente, bulliciosa y supurante, la nada h\u00fameda; y esto hasta el v\u00f3mito.<br \/>\nEl cyborg como fase superior e INMUNODEFICIENTE de la Jovencita.<br \/>\nLa Jovencita se deprime porque quisiera ser una cosa como las otras \u2014es decir, como las otras vistas desde el exterior\u2014 y no lo consigue; porque quisiera ser un signo y circular sin fricciones en el seno del gigantesco metabolismo semiocr\u00e1tico.<br \/>\nToda la vida de la Jovencita coincide con lo que ella quiere olvidar.<br \/>\nLa aparente soberan\u00eda de la Jovencita es igualmente la absoluta vulnerabilidad del individuo separado, la debilidad y el aislamiento que en ninguna parte encuentran ni el amparo, ni la seguridad, ni la protecci\u00f3n que parecen buscar por todos lados. Y es que la Jovencita vive continuamente \u201cpis\u00e1ndose los talones\u201d, o sea: presa del miedo.<br \/>\nLa Jovencita nos ofrece el aut\u00e9ntico enigma de la servidumbre feliz, en el que no conseguimos creer. Misterio del esclavo radiante.<br \/>\nLa persecuci\u00f3n de la felicidad resume, como su efecto pero tambi\u00e9n como su causa, la desgracia de la Jovencita. El frenes\u00ed de apariencia de la Jovencita manifiesta una sed de sustancia que no encuentra en ninguna parte d\u00f3nde saciarse.<br \/>\nNi toda la elegancia de la Jovencita consigue nunca hacer olvidar su indestronable vulgaridad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00a1Todos bellos, todos org\u00e1nicos!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita quiere el mejor de los mundos; desgraciadamente, el \u201cmejor de los mundos\u201d no es posible.<br \/>\nLa Jovencita sue\u00f1a con un cuerpo que ser\u00eda una pura transparencia ante las luces del Espect\u00e1culo. En todo ella desear\u00eda no ser nada m\u00e1s que la idea que se tiene de ella.<br \/>\nLa frigidez es la verdad de la ninfoman\u00eda, la impotencia la del donjuanismo, la anorexia la de la bulimia.<br \/>\nPues en el Espect\u00e1culo, en el que la apariencia de la felicidad funciona tambi\u00e9n como condici\u00f3n sine qua non de \u00e9sta, el deber de simular la felicidad constituye la f\u00f3rmula de todo sufrimiento.<br \/>\nLa inexistencia trasl\u00facida de la Jovencita testimonia la falsa trascendencia que ella encarna.<br \/>\nLo que demuestra la Jovencita es que no hay superficie bella sin una profundidad terrible.<br \/>\nLa Jovencita es el emblema de una angustia existencial que se expresa en el sentimiento inmotivado de una inseguridad permanente.<br \/>\nEl Espect\u00e1culo consiente en hablar de la miseria sexual, para estigmatizar la incapacidad de los hombres a intercambiarse como mercanc\u00edas perfectas. Es cierto que la obstinada imperfecci\u00f3n del mercado de la seducci\u00f3n da motivos para preocuparse.<br \/>\nLa anor\u00e9xica desprecia las cosas de este mundo de la \u00fanica forma que puede hacerla m\u00e1s despreciable que ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Como tantas otras de nuestras desgracias contempor\u00e1neas, la Jovencita ha tomado la metaf\u00edsica occidental al pie de sus apor\u00edas. Y en vano intentar\u00e1 darse forma en cuanto nuda vida.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La extrema magnitud de la impotencia masculina, de la frigidez de las mujeres o incluso de la sequedad vaginal se interpretan de forma inmediata como contradicciones del capitalismo.<br \/>\nLa anorexia expresa, sobre el propio terreno de la mercanc\u00eda, el m\u00e1s inmoderado de los ascos contra ella y tambi\u00e9n contra la vulgaridad de toda riqueza. En todas sus manifestaciones corporales, la Jovencita significa la rabia impaciente por abolir la materia y el tiempo. Es un cuerpo sin alma que se sue\u00f1a alma sin cuerpo.<br \/>\n\u201cLa anorexia de Catalina de Siena fue una consecuencia de su voluntad de dominar las exigencias de su cuerpo, que ella ve\u00eda como un obst\u00e1culo abyecto para su santidad\u201d (Rudolph Bell, La santa anorexia)<br \/>\nEn la anorexia hay que ver bastante m\u00e1s que una patolog\u00eda de moda: el deseo de liberarse de un cuerpo enteramente colonizado por la simb\u00f3lica mercantil, el deseo de reducir a polvo una objetividad f\u00edsica de la que la Jovencita ha sido completamente despose\u00edda. Pero esto, finalmente, no lleva m\u00e1s que a hacerse un nuevo cuerpo a partir de la negaci\u00f3n del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la Jovencita anor\u00e9xica se da, como en el ideal asc\u00e9tico, ese odio a la carne, y el fantasma de resolverse tendencialmente en lo f\u00edsico puro: el esqueleto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita est\u00e1 aquejada de lo que podr\u00eda llamarse \u201ccomplejo de \u00e1ngel\u201d: aspira a una perfecci\u00f3n que consistir\u00eda en ser sin cuerpo. La unilateralidad de la metaf\u00edsica mercantil puede leerse en su b\u00e1scula.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La anor\u00e9xica busca a su manera el absoluto, es decir que busca el peor de los absolutos de la peor de las maneras.<br \/>\nEl deseo del Bloom, y por consiguiente el de la Jovencita, no se refiere a cuerpos, sino a esencias.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La absoluta vulnerabilidad de la Jovencita es la del comerciante, al que cualquier fuerza incontrolada pueda arrebatar su mercanc\u00eda.<br \/>\nLa Jovencita es una criatura \u201cmetaf\u00edsica\u201d en el sentido adulterado, moderno del t\u00e9rmino. No someter\u00eda su cuerpo a semejantes pruebas, a tan crueles penitencias, si no luchara contra \u00e9l como contra el demonio, si no quisiera someterlo por completo a la forma, al ideal, a la perfecci\u00f3n muerta de la abstracci\u00f3n. Al final de cuentas, dicha metaf\u00edsica no es m\u00e1s que el odio hacia lo f\u00edsico, concebido como simple m\u00e1s-ac\u00e1 de lo metaf\u00edsico, claro est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u201c\u00bfC\u00f3mo vestirse org\u00e1nico [bio]?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es la \u00faltima tentativa de la mercanc\u00eda para superarse a s\u00ed misma, pero fracasa lamentablemente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">X. Acabar la Jovencita<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita es una realidad tan masiva y fiable como el Espect\u00e1culo.<br \/>\nComo todas las formas transitorias, la Jovencita es un ox\u00edmoron. Ella es as\u00ed el primer caso de ascetismo sin ideal o de penitencia materialista.<br \/>\nCobardemente abnegados a los caprichos de la Jovencita, hemos aprendido a despreciarla obedeci\u00e9ndola.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La actual miseria sexual no se asemeja en nada a la del pasado, ya que son en adelante unos cuerpos sin deseo quienes arden por no poder satisfacerlos.<br \/>\nEn el curso de su desarrollo metast\u00e1tico, la seducci\u00f3n ha perdido en intensidad lo que ganaba en extensi\u00f3n. Nunca el discurso amoroso ha sido tan pobre como en el momento en que todo el mundo se ha visto en la obligaci\u00f3n de cantar sus alabanzas, y de comentarlo.<br \/>\nLa Jovencita no tiene el rostro de una muerta, como podr\u00eda llevar a pensar la lectura de las revistas femeninas de vanguardia, sino de la muerte misma.<br \/>\nTodo el mundo busca venderse, y nadie lo logra de forma convincente.<br \/>\nContrariamente a lo que podr\u00eda parecer al primer vistazo, el violador no est\u00e1 lidiando con un hombre o una mujer, sino con la sexualidad misma en cuanto instancia de control.<br \/>\nAl irrumpir, el cuerpo desnudo de la Jovencita pudo producir una sensaci\u00f3n de verdad. Desde entonces, busca uno en vano semejante poder en cuerpos que, sin embargo, cada vez son m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los encantos que ya no encontramos en la Jovencita dan la medida exacta de lo que ya conseguimos liquidar en ella.<br \/>\nLa cuesti\u00f3n no es la emancipaci\u00f3n de la Jovencita, sino m\u00e1s bien la emancipaci\u00f3n con relaci\u00f3n a la Jovencita.<br \/>\nEn algunos casos extremos, se ver\u00e1 a la Jovencita dirigir la nada que la habita contra el mundo que la ha producido as\u00ed. El puro vac\u00edo de su forma y su profunda hostilidad hacia todo lo que es, se concentrar\u00e1n en bloques explosivos de negatividad. Tendr\u00e1 que arrasar todo lo que la rodea. La extensi\u00f3n des\u00e9rtica que hace las veces de su interioridad arder\u00e1 por reducir cualquier punto del Imperio a una igual desolaci\u00f3n. \u201cDenme una bomba, es preciso que muera\u201d, exultaba el siglo pasado una nihilista rusa, suplicando que se le confiara el atentado-suicida contra el Gran Duque Sergio.<br \/>\nPara la Jovencita, al igual que para el hombre de poder \u2014que, por otro lado, se corresponden rasgo por rasgo, si es que no coinciden\u2014, la desubjetivaci\u00f3n no puede permitirse el lujo de un colapso, un colapso en s\u00ed mismo. Lo desnivelado de la ca\u00edda no har\u00e1 sino medir el marcado abismo entre la amplitud del ser social y el extremo raquitismo del ser singular; o sea, finalmente, la pobreza de la relaci\u00f3n consigo mismo. Pero asimismo se da en la indigencia del uno toda la potencia que hace falta para el acabamiento del otro.<br \/>\n\u201cMas me era preciso despejar ese nimbo con el que el hombre pretende aureolar esa otra figura femenina que es la jovencita aparentemente inmaterial y despojada de toda sensualidad, revelando que es precisamente del mismo tipo que la madre y que la virginidad le es, por definici\u00f3n, tan ajena como a la cortesana. E incluso el an\u00e1lisis muestra que al propio amor maternal no se le asocia ning\u00fan m\u00e9rito moral particular.\u201d (Otto Weininger, Sexo y car\u00e1cter)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Raramente una \u00e9poca estuvo tan violentamente agitada por los deseos, pero tambi\u00e9n raramente el deseo fue tan vac\u00edo.<br \/>\nLa Jovencita hace pensar en la monumentalidad de las arquitecturas plat\u00f3nicas de las que se han cubierto estos tiempos y que no dan sino una idea muy pasajera de la eternidad, pues ya comienzan a agrietarse. Puede darse tambi\u00e9n el caso de que haga pensar en otra cosa, pero entonces se trata, invariablemente, de un pocilga.<br \/>\n\u201cPodr\u00eda tambi\u00e9n aniquilar el modernismo de la colegiala, rellen\u00e1ndola con elementos ajenos y heterog\u00e9neos, mezcl\u00e1ndola con todo.\u201d (Gombrowicz, Ferdydurke)<br \/>\nBajo el aparente desorden de los deseos del Cuartel Babilonia, reina soberanamente el orden del inter\u00e9s. Pero el orden del inter\u00e9s mismo no es m\u00e1s que una realidad secundaria que no tiene su raz\u00f3n de ser en s\u00ed misma, sino en el deseo del deseo que se encuentra en el fundamento de toda vida fallida.<br \/>\nLas mutaciones en el seno de la figura de la Jovencita siguen de forma sim\u00e9trica las evoluciones del modo de producci\u00f3n capitalista. As\u00ed hemos pasado, poco a poco, en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, de una seducci\u00f3n de tipo fordista, con sus lugares y momentos designados, su forma-pareja est\u00e1tica y protoburguesa, a una seducci\u00f3n de tipo posfordista, difusa, flexible, precaria y desritualizada, que ha extendido la f\u00e1brica de la pareja a la totalidad del cuerpo y del espacio-tiempo social. En este estadio particularmente avanzado de la Movilizaci\u00f3n Total, cada cual est\u00e1 llamado a mantener su \u201cfuerza de seducci\u00f3n\u201d, que ha sustituido a la \u201cfuerza de trabajo\u201d, de tal forma que en cualquier instante se le pueda dar de baja y, en cualquier instante, se le pueda volver a contratar en el mercado sexual.<br \/>\nLa Jovencita mortifica su cuerpo para vengarse del Biopoder y de las violencias simb\u00f3licas a las que el Espect\u00e1culo le somete.<br \/>\nLos trastornos que la Jovencita presenta de forma cada vez m\u00e1s masiva revelan, bajo su aspecto pasado de inquebrantable positividad, el goce sexual como el m\u00e1s metaf\u00edsico de los goces f\u00edsicos.<br \/>\n\u201cAlgunos fabrican revistas sofisticadas, modernas, \u201cde tendencia\u201d. Nosotros hemos conseguido une revista sana, fresca, oxigenada, salpicada de cielos azules y campos org\u00e1nicos, una revista m\u00e1s verdadera que la naturaleza.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Jovencita est\u00e1 enteramente construida, y es por esto que puede ser enteramente destruida.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">S\u00f3lo en el sufrimiento es amable la Jovencita. Salta a la vista aqu\u00ed una potencia subversiva del trauma.<br \/>\nEl \u00e9xito de la l\u00f3gica mim\u00e9tica que ha llevado a la Jovencita hasta su actual triunfo conlleva tambi\u00e9n la necesidad de su extinci\u00f3n. Y finalmente, ser\u00e1 la inflaci\u00f3n de Jovencitas lo que con mayor seguridad merme la eficacia de cada una de ellas.<br \/>\nLa teor\u00eda de la Jovencita participa de la formaci\u00f3n de una mirada que sabe odiar el Espect\u00e1culo dondequiera que se oculte, es decir, dondequiera que se exponga.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">\u00bfQui\u00e9n, adem\u00e1s de los \u00faltimos abobados que quedan, puede todav\u00eda emocionarse seriamente ante \u201cla la astucia y la cautela con las que sabe insinuarse en el coraz\u00f3n de la Jovencita, y de ese dominio absoluto que logra imponerle, en resumen, el car\u00e1cter fascinante, calculado y met\u00f3dico de la seducci\u00f3n\u201d? (Kierkegaard)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">DONDEQUIERA QUE LA MERCANC\u00cdA NO ES AMADA, TAMPOCO LO ES LA JOVENCITA.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La difusi\u00f3n de la relaci\u00f3n de seducci\u00f3n al conjunto de las actividades sociales marca tambi\u00e9n la muerte de lo que de ella quedaba de vivo. La generalizaci\u00f3n de la simulaci\u00f3n es lo que la vuelve tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s manifiestamente imposible. Y llega entonces el momento de la mayor desgracia, en el que las calles se llenan de gozadores sin coraz\u00f3n, de seductores de luto por toda seducci\u00f3n, de cad\u00e1veres de deseos con los que no se sabe qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Se tratar\u00eda tanto de un fen\u00f3meno f\u00edsico como de una p\u00e9rdida de aura. Como si la electrizaci\u00f3n de los cuerpos que una intensa separaci\u00f3n hab\u00eda engendrado se pusiera a comunicarse hasta desaparecer. De aqu\u00ed saldr\u00eda una nueva proximidad, y tambi\u00e9n nuevas distancias.<br \/>\nUn agotamiento total del deseo significar\u00eda tanto el fin de la sociedad mercantil, as\u00ed como de toda sociedad.<br \/>\nel paisaje de un eros arrasado<br \/>\n\u201cComo tesis general, los progresos sociales y los cambios de per\u00edodos se operan en raz\u00f3n directa de los progresos de las mujeres hacia la libertad.\u201d (Fourier)<br \/>\nCuando la Jovencita ha agotado todos sus artificios, a\u00fan le queda uno: renunciar a los artificios. Pero \u00e9se es verdaderamente el \u00faltimo.<br \/>\nAl convertirse en el caballo de Troya de una dominaci\u00f3n planetaria, el deseo se ha despojado de todo aquello que lo flanqueaba en lo dom\u00e9stico, lo herm\u00e9tico, lo privado. La condici\u00f3n previa para la redefinici\u00f3n totalitaria de lo deseable fue, en efecto, su autonomizaci\u00f3n de todo objeto real, de todo contenido particular. Al aprender a dirigirse hacia las esencias, ha devenido sin saberlo un deseo absoluto, un deseo de absoluto que nada terrestre puede ya satisfacer. Esta desatisfacci\u00f3n es la palanca central tanto del consumo como de su subversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><em>Es de prever una comunizaci\u00f3n de los cuerpos.<\/em><br \/>\n<em> El acontecer cotidiano de la Jovencita \u00bftodav\u00eda es algo evidente?<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014I did love you once. Hamlet PRELIMINARES I Bajo las muecas hipn\u00f3ticas de la pacificaci\u00f3n oficial se libra una guerra. Una guerra de la que, a fuerza de ser total, ya no puede decirse que sea simplemente de orden econ\u00f3mico, ni siquiera social o humanitaria. 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