{"id":2894,"date":"2014-03-30T04:03:39","date_gmt":"2014-03-30T04:03:39","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=2894"},"modified":"2014-03-30T04:03:39","modified_gmt":"2014-03-30T04:03:39","slug":"sobre-la-miseria-de-la-vida-hippie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=2894","title":{"rendered":"Sobre la miseria de la vida hippie"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify\">Los valores que antiguamente aseguraban la organizaci\u00f3n de la apariencia han perdido su poder; la moral, la familia, el patriotismo y dem\u00e1s caen como un lastre. Los viejos valores y mistificaciones ya no pueden compensar el sacrificio de experiencia aut\u00e9ntica que exigen. Comerciantes, profesores, trabajadores humildes, playboys, amas de casa&#8230; \u00bfqui\u00e9n puede tomarlos ya en serio? Los h\u00e9roes y los \u00eddolos dominantes caen en el rid\u00edculo. Toda falsificaci\u00f3n se encuentra en crisis.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Esta desintegraci\u00f3n de valores abre un vac\u00edo positivo en el que resulta posible la experimentaci\u00f3n libre. Pero si \u00e9sta no se opone conscientemente a todos los mecanismos del poder, llenan el vac\u00edo nuevas ilusiones en el momento cr\u00edtico en que todos los valores son absorbidos en el vortex. El poder aborrece el vac\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La insatisfacci\u00f3n hippie, su disociaci\u00f3n de los viejos estereotipos, ha desembocado en la fabricaci\u00f3n y adopci\u00f3n de otros nuevos. El estilo de vida hippie crea y consume nuevos roles \u2014 gur\u00fa, artesano, rock star \u2014, nuevos valores abstractos \u2014 amor universal, espontaneidad, franqueza \u2014 y nuevas mistificaciones de consolaci\u00f3n \u2014 pacifismo, budismo, astrolog\u00eda&#8230; \u2014 residuos culturales del pasado restituidos en los escaparates para el consumo. Las innovaciones fragmentarias de los hippies, que ellos vivieron como si fuesen totales, s\u00f3lo han revitalizado el espect\u00e1culo. En lugar de luchar por una vida aut\u00e9ntica, el hippie asume una representaci\u00f3n abstracta, una imagen de esa vida, y presenta su cambio de apariencia como un cambio real. La gravedad moral que atribuye a su estilo de vida da la medida de su dependencia de la nueva imagen. Como la proliferaci\u00f3n de estilos de vida se desarrolla en paralelo a la decadencia de los valores, la medida del valor se descompone en el sentido de escoger toda una seudo-vida entre los estilos del mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Discos, posters, pantalones de campana: unas cuantas mercanc\u00edas te hacen hip. Cuando se acusa al \u201ccapitalismo hip\u201d de \u201csaquear nuestra cultura\u201d se olvida que los antiguos h\u00e9roes culturales (Timothy Leary, Allen Ginsberg, Alan Watts&#8230;) promovieron el nuevo estilo de vida desde el emporio del consumo cultural. Combinando su propio fetichismo cultural con la falsa promesa de vida aut\u00e9ntica, estos hombres anuncio del nuevo estilo, engendraron un v\u00ednculo casi mesi\u00e1nico con la causa. \u201cEnrollaron\u201d simult\u00e1neamente a la juventud con una nueva familia de valores y con la familia de bienes correspondiente. \u201cEnrollarse\u201d significaba al mismo tiempo consumir drogas y comprar acr\u00edticamente toda una Weltanschauung. La diferencia entre el hippie \u201creal\u201d y el hippie \u201cde pacotilla\u201d reside en que las ilusiones del primero son m\u00e1s profundas, asume las mistificaciones en estado puro y de forma org\u00e1nica, mientras que el segundo las compra empaquetadas: la astrolog\u00eda en un p\u00f3ster, la libertad natural en sus pantalones de campana, el tao\u00edsmo de los Beatles&#8230; Mientras que el hippie real puede haber le\u00eddo y contribu\u00eddo al desarrollo de la ideolog\u00eda hip, el hippie de pacotilla compra mercanc\u00edas que la incorporan. Identificadas con objetos en la realidad jer\u00e1rquica del espect\u00e1culo, las cualidades humanas (espontaneidad, autorrealizaci\u00f3n, comunidad&#8230;) se convierten en ideales para consumir, precisamente porque son lo que le falta a la realidad y porque la ilusi\u00f3n de autenticidad se hace necesaria para la vida inaut\u00e9ntica. As\u00ed como el horizonte religioso fue la organizaci\u00f3n superviviente que los milenaristas no supieron superar a la hora de crear su estilo de vida, el estilo de vida hip reproduce el consumismo al que cree oponerse.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La llamada revoluci\u00f3n de la industria del disco de los a\u00f1os 50 a los 60 fue precisamente el triunfo de esta industria sobre el segmento descontento de la poblaci\u00f3n a trav\u00e9s de celebridades y s\u00edmbolos aut\u00f3ctonos, una especie de \u201cliberaci\u00f3n nacional\u201d de la juventud que la dejaba, como a los pa\u00edses del tercer mundo, en manos de due\u00f1os ind\u00edgenas y de ilusiones de libertad. Los festivales de rock no fueron sino celebraciones del triunfo del asalto neoimperialista sobre el consumo cultural de la juventud, que trataban desesperadamente de parecer el triunfo de la \u201crevuelta juvenil\u201d. La m\u00fasica rock \u2014 principal punto de referencia de la \u201cnaci\u00f3n\u201d de la juventud \u2014 expresa en sus canciones las ideolog\u00edas de la revuelta juvenil. Trascendiendo v\u00ednculos nacionales y de clase, obliga a una brigada global de j\u00f3venes consumidores militantes a un sacrificio ferviente a sus mercanc\u00edas estrella. En los festivales de rock, la pasi\u00f3n sexual se convierte en \u00e9xtasis contemplativo. Los hijos del espect\u00e1culo puro se contonean con orgi\u00e1stico anhelo ante la presencia totalitaria de la estrella del rock. Es el magnetismo de la mercanc\u00eda el que asegura fundamentalmente la cohesi\u00f3n de esta comunidad reificada. Quienes hacen de Woodstock y Altamont una falsa dicotom\u00eda ocultan su identidad intr\u00ednseca. En todo pseudo-festival, una banda sigue a otra y la audiencia sufre de buena gana incomodidades durante d\u00edas para realizar sus sue\u00f1os consumistas m\u00e1s salvajes. Pero la cohesi\u00f3n de esta audiencia puede desintegrarse en cualquier momento, y revelar en su desintegraci\u00f3n la separaci\u00f3n espectacular que la constituye.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La gente respondi\u00f3 a la contracultura porque su contenido era en gran medida una cr\u00edtica parcial del viejo mundo y de sus valores (como los primeros Ginsberg y Dylan). En el capitalismo tard\u00edo, todo arte y toda poes\u00eda que no sea s\u00f3lo un deshecho intelectual en el mercado cultural o en la sopa del llamado gusto popular debe criticar, aunque sea de forma incoherente o nihilista, la no-vida espectacular. Pero en cuanto elemento de la cultura, esta cr\u00edtica s\u00f3lo sirve para preservar su objeto. Como la contracultura no puede negar la cultura, s\u00f3lo la sustituye por una cultura opuesta, por un nuevo contenido para la imperturbada forma-mercanc\u00eda. La innovaci\u00f3n cultural fundamenta el falso optimismo del hippie: \u201cMira, las cosas est\u00e1n cambiando\u201d \u2014 S\u00ed, pero s\u00f3lo las cosas. Lo que parece haber sido rechazado y destruido es recreado en la reconstituci\u00f3n pieza por pieza del mundo de la cultura. Las canciones, como las dem\u00e1s formas art\u00edsticas, pueden convertirse en armas revolucionarias, pero s\u00f3lo si van m\u00e1s all\u00e1 de lo art\u00edstico para formar parte de una praxis de agitaci\u00f3n que apunte expl\u00edcitamente a la destrucci\u00f3n de la mercanc\u00eda y de la cultura como esfera separada.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El proyecto iniciado por los Diggers en Haight-Ashbury, la construcci\u00f3n de una \u201cciudad liberada\u201d dentro de la ciudad que se sustentar\u00eda con las sobras de sus moradores y donde la supervivencia ser\u00eda gratuita, planteaba la abundancia material y la posibilidad de un nuevo mundo basado en el principio del don. Pero al no amenazar directamente la pr\u00e1ctica social del capitalismo, se qued\u00f3 en un mero gesto, en un programa de bienestar de la vanguardia militante. A pesar de las expectativas de los diggers, el estado no se vi\u00f3 amenazado de colapso por esta autogesti\u00f3n de los desperdicios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Inicialmente, la pr\u00e1ctica de los diggers fue una clara respuesta a las necesidades del momento en el contexto de la actividad insurreccional. Primero organizaron la distribuci\u00f3n de comida tras la revuelta del ghetto de San Francisco (1966) y el toque de queda consiguiente, que hizo dif\u00edcil obtenerla. Pero continuaron con este proyecto en un contexto no revolucionario apoy\u00e1ndolo con una ideolog\u00eda comunista primitiva, fetichizaron la idea de distribuci\u00f3n gratuita y se convirtieron en algo as\u00ed como una instituci\u00f3n antiburocr\u00e1tica. Al final, hicieron el trabajo de los trabajadores del bienestar mejor de lo que estos pod\u00edan hacerlo, descomprimiendo la cr\u00edtica radical de la familia, meti\u00e9ndose en la vida de los vagabundos y aconsej\u00e1ndoles volver a casa \u201cen el lenguaje de la calle\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En Haight hubo intentos de amenazar directamente el urbanismo del aislamiento y la autoridad que lo refuerza, y a menudo con un fuerte esp\u00edritu l\u00fadico (en particular en los intentos de tomar la calle). Pero debido a que domin\u00f3 su pr\u00e1ctica una ideolog\u00eda pacifista y humanista, Haight se convirti\u00f3 en una exhibici\u00f3n de moralidad, en una cruzada m\u00e1s que una rebeli\u00f3n. Los actos cr\u00edticos se disolvieron en la esperanza ut\u00f3pica de que la sociedad, como un chico malo, seguir\u00eda su buen ejemplo. Lo que resulta ut\u00f3pico no es tanto la idea de una sociedad basada en el principio del don como la creencia de que tal sue\u00f1o puede realizarse sin suprimir la realidad que lo contiene. Fuera de la actividad cr\u00edtica s\u00f3lo hay ideales que seguir; el principio del don se convierte en la \u201cactitud de dar\u201d de la psicolog\u00eda humanista. Comparemos las buenas vibraciones de los hippies con el asalto cr\u00edtico sobre la econom\u00eda mercantil de los dial\u00e9cticos pr\u00e1cticos de las rebeliones del guetto, en el que realizaron por un instante otro principio del nuevo mundo: \u201ca cada cual seg\u00fan sus deseos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">As\u00ed como los soci\u00f3logos cre\u00edan que las revueltas del guetto eran una consecuencia desafortunada de la actitud de los negros hacia las condiciones existentes, el hippie cree que la alienaci\u00f3n es una mera cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n (\u201ctodo est\u00e1 en tu cabeza\u201d). Piensa que las trabas de la vida social son en \u00faltima instancia las ideas y actitudes dominantes, que es la conciencia (abstra\u00edda de la pr\u00e1ctica social) lo que hay que transformar. De esta forma, en efecto, reinterpreta la realidad para aceptarla a trav\u00e9s de su interpretaci\u00f3n. \u201cSe amansa\u201d, se apacigua en la medida en que se encuentra \u201csintonizado\u201d con el entorno (dominado por el capitalismo). Todo sentimiento negativo es un problema mental que se resuelve transform\u00e1ndolo en \u201cbuenas vibraciones\u201d. La frustraci\u00f3n y el sufrimiento se atribuyen a un \u201cmal karma\u201d. Las \u201cmalas experiencias\u201d son consecuencia de no \u201cfluir con las cosas\u201d. Psicomoralizando acerca de \u201cmalos rollos\u201d personalistas y de poder, los responsabiliza de la miseria social actual y abrigan expectativas milenaristas basadas en la determinaci\u00f3n abstracta de que todos \u201cse amen entre s\u00ed\u201d. Todo sigue factualmente igual mientras, mediante un enga\u00f1o dial\u00e9ctico, proporcionan una interpretaci\u00f3n secreta: las condiciones existentes desaparecer\u00e1n tan pronto como todos act\u00faen como si no existiesen. Esta elevaci\u00f3n casi cristiana por encima del mundo da la medida exacta de cu\u00e1n por debajo se encuentra el hippie de la vida y c\u00f3mo se encuentra \u201cdestinado\u201d a permanecer all\u00ed en virtud de esta interpretaci\u00f3n. \u00c9l acepta su destino con esp\u00edritu de santidad, de superioridad confiada (\u201cno permitas que las cosas te saquen de quicio\u201d). Como adolescentes en un baile de alumnos, todos son animados a bailar y pasarlo bien. \u201cBe free!, \u00a1s\u00e9 natural!\u201d. Un anticipo de la polic\u00eda psico-humanista del nuevo orden.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Emergiendo del desesperado aislamiento del capitalismo avanzado, los hippies reaccionaron simplemente junt\u00e1ndose para buscar apoyo. Su rechazo del aislamiento pronto se disolvi\u00f3 en ilusiones de comunidad. Los discursos sobre bailar en las calles y los pseudo-festivales s\u00f3lo sirvieron para mantener ocultas la miseria y la separaci\u00f3n. Al valorar su propia vida con criterios de estilo, el hippie juzga naturalmente a los dem\u00e1s de la misma forma. Sonre\u00edr a otro que lleva el pelo largo da sensaci\u00f3n de reconocimiento mutuo; la comunidad de estilo se convierte en comunicaci\u00f3n ersatz. En todas partes \u2014 desde la comuna a la escena callejera, desde los cuadros de mandos a las cl\u00ednicas libres, desde los centros sociales a las tiendas hippies \u2014 la contracultura establece una nueva red de falsos v\u00ednculos. Todos se convierten en agentes de comercio de la llamada comunidad hip, basada en falsas oposiciones y en mercanc\u00edas y espect\u00e1culos esot\u00e9ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Fue la promesa de comunidad aut\u00e9ntica lo que atrajo a tanta gente al medio hip. De hecho, durante un tiempo, las fronteras entre individuos aislados y entre barrios, casas y calles comenzaron a romperse en Haight-Ashbury. Pero lo que deb\u00eda ser una nueva vida deriv\u00f3 en supervivencia glorificada. Como el deseo com\u00fan de vivir fuera de la sociedad dominante s\u00f3lo pod\u00eda realizarse parcialmente viviendo en los m\u00e1rgenes de esa sociedad, econ\u00f3micamente y de otras formas, se reintrodujo la supervivencia como base de la cohesi\u00f3n colectiva. Se fetichizaron todas las banalidades dom\u00e9sticas y se marcaron las relaciones sociales con el sello de la tolerancia mutua y el disimulo activo de las separaciones reales. La consigna de una comuna era: \u201cTe tolerar\u00e9 si me toleras\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En las comunas rurales, una falsa comunidad de neo-primitivos que s\u00f3lo comparten la mutualidad de su refugio se re\u00fane alrededor de la falsa crisis de una alienaci\u00f3n natural auto-impuesta. Esta reserva natural es para ellos el espacio sagrado en el que retornar\u00e1n al v\u00ednculo er\u00f3tico del comunismo primitivo y a la uni\u00f3n m\u00edstica con la naturaleza. Pero, en realidad, estas zonas para la experimentaci\u00f3n comunitaria, que sirven en gran medida como canalizadores de choque de la sociedad, s\u00f3lo reproducen modelos jer\u00e1rquicos de las sociedades antiguas: desde la divisi\u00f3n natural del trabajo y el chamanismo redescubierta a formas modificadas del patriarcado del Oeste americano. Mientras que la magia y el ritual que el comunalista practica, primero medio en broma y luego en serio, ten\u00edan una base material cuando la tecnolog\u00eda era primitiva y constitu\u00edan a un nivel b\u00e1sico, un juego con la naturaleza, su aplicaci\u00f3n actual es un sustituto rid\u00edculo de lo que resulta materialmente posible: un juego real con la naturaleza sin la mediaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los hippies no fueron los \u00fanicos que romantizaron la naturaleza y lo primitivo como respuesta a un orden social que se desintegra. El primitivismo apareci\u00f3 en el colapso de la sociedad feudal como un sustituto para apoderarse de las posibilidades sociales expuestas por esa decadencia. Pero ahora vuelve profundamente espectacularizado. Respondiendo a su alienaci\u00f3n de la naturaleza con una ideolog\u00eda de la naturalidad, el hippie transforma su aspecto, pero no su realidad. Se acerca tanto a la naturaleza como puede hacerlo no cort\u00e1ndose el pelo, yendo descalzo, no llevando sost\u00e9n o haciendo muchas excursiones al campo. Una vez construida, esta imagen retorna en un despliegue fotogr\u00e1fico y f\u00edlmico inacabable de hijos de las flores bailando desnudos y de las estrellas del disco m\u00e1s queridas retozando en el bosque a c\u00e1mara lenta.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Los ide\u00f3logos de la contracultura justificaban su eclecticismo religioso y m\u00edstico como una investigaci\u00f3n de m\u00e9todos de \u201cliberaci\u00f3n espiritual\u201d, que algunos de ellos defend\u00edan como un prerrequisito necesario de la revoluci\u00f3n social. En sus manos, la revoluci\u00f3n se convirti\u00f3 no en la ocasi\u00f3n para que la subjetividad transformase la realidad, sino en un problema t\u00e9cnico de \u201ccambiar tu mente\u201d, de \u201cenrollarte\u201d. El hippie se convirti\u00f3 en consumidor \u00e1vido y a tiempo completo de t\u00e9cnicas antiguas y modernas de pasividad inducida: meditaci\u00f3n, juegos de luces, multimedia, drogas, posters psicod\u00e9licos. Utilizando todos los medios t\u00e9cnicos a su alcance para su excitaci\u00f3n simulada \u2014 para convencerse de que est\u00e1 todav\u00eda vivo \u2014, el hippie crea entornos totalitarios estimulantes y los manipula en una pasividad euf\u00f3rica. Su sensualismo s\u00f3lo consiste en una intensificaci\u00f3n de la conciencia, en un pseudo-enriquecimiento con cualquier contenido, sin que importe lo empobrecido que est\u00e9. Tras abandonar un est\u00edmulo, pronto se pierde en otro. Es la espontaneidad de la mercanc\u00eda: f\u00famate un porro, pon luces estrobosc\u00f3picas, escucha el sonido cuadraf\u00f3nico&#8230; y \u201cdeja que las cosas ocurran\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La fascinaci\u00f3n del hippie por las drogas y por lo oculto, a pesar de sus pretensiones liberadoras, es en realidad una esclavizaci\u00f3n internalizada. Tratando compulsivamente de sentirse bien dentro y a pesar de las condiciones dominantes, acaba defendi\u00e9ndose de la \u201csensaci\u00f3n de alienaci\u00f3n\u201d intentando hacerla desaparecer, o al menos reducirla a un punto tolerable. Como el jubilado aburrido que dedica su tiempo a hobbies, el hippie trata su malestar \u201cocupando su cabeza en algo\u201d. Rechaza el trabajo y el ocio de sus padres, pero s\u00f3lo para volver a ellos a su manera. Trabaja en cosas \u201ccon sentido\u201d para \u201ccompa\u00f1\u00edas hip\u201d en las que los empleados constituyen una \u201cfamilia\u201d, en granjas de subsistencia y en trabajo temporal. Crey\u00e9ndose un artesano primitivo, desarrolla su funci\u00f3n idealizando la Artesan\u00eda. La ideolog\u00eda ligada a su ocupaci\u00f3n pseudo-primitiva (o pseudo-feudal) disimula su car\u00e1cter peque\u00f1o-burgu\u00e9s. Sus intereses, como la comida org\u00e1nica, producen negocios florecientes. Pero los propietarios no se ven a s\u00ed mismos como vulgares comerciantes, porque ellos \u201ccreen en su producto\u201d. El camino al banco est\u00e1 hecho de buenas vibraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El ocio dom\u00e9stico del hippie es igualmente prosaico. Creyendo rechazar el rol de estudiante, se convierte en estudiante de larga duraci\u00f3n. Las universidades libres son ambig\u00fas donde se sirven los platos m\u00e1s metaf\u00edsicos y banales. Dentro de sus l\u00edmites ideol\u00f3gicos, el apetito del hippie es ilimitado. Lee el I-Ching. Aprende a meditar. Cultiva un huerto. Adquiere un nuevo instrumento. Pinta, hace velas y panes cocidos al horno. Su energ\u00eda es insaciable, pero se disipa toda. Cada cosa que hace es en s\u00ed misma irreprochable por trivial: lo que es rid\u00edculo son las ilusiones que construye alrededor de estas actividades. Para \u00e9l, la actividad m\u00e1s banal es la m\u00e1s divina. En realidad, en la ciudad o en el campo, sus ocupaciones equivalen a una diversi\u00f3n inmensa de creatividad, a una pasividad ocupada, que empieza a resolver para el espect\u00e1culo avanzado el problema de colonizar el \u201ctiempo libre\u201d que hace posible.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Rompiendo abstractamente con su pasado, el hippie vive una versi\u00f3n superficial del eterno presente. Disociado tanto del pasado como del futuro, la sucesi\u00f3n de momentos de su vida es una serie desconectada de diversiones (\u201cviajes\u201d). Viajar es su forma de cambiar, un consumo a la deriva de falsas aventuras. Cruza el pa\u00eds continuamente en busca de esa \u201cmovida\u201d siempre esquiva. Su aburrimiento siempre est\u00e1 en marcha. Devora hambriento cualquier experiencia que est\u00e9 en venta para mantener su cabeza en el mismo buen lugar. El sitio donde el hippie se re\u00fane con sus compa\u00f1eros es un espacio de tensiones irresueltas, de part\u00edculas sin carga vagando alrededor de un n\u00facleo espectacular u otro. El urbanismo hip, que siempre trata de conformar un espacio donde pueda florecer su falsa comunidad, nunca deja de crear por s\u00ed mismo una reserva m\u00e1s donde los nativos se miran unos a otros sin comprenderse, porque son tambi\u00e9n los turistas. Haight-Ashbury, el festival de rock o la estancia hip se supon\u00eda que eran espacios liberados donde las separaciones se disolv\u00edan; pero el espacio hip se convirti\u00f3 en espacio de pasividad, de consumo de ocio, de separaciones a otro nivel. El concierto de rock de Oreg\u00f3n organizado por el estado para divertir a la gente de una manifestaci\u00f3n \u2014 en el que el estado suministr\u00f3 hierba gratis e inspeccion\u00f3 las drogas psicod\u00e9licas antes de que se distribuyesen \u2014 es s\u00f3lo un caso l\u00edmite de la tendencia general: el espacio organizado de forma benevolente para turistas de tiempo muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La vida hippie ten\u00eda contenidos m\u00e1s activos en sus or\u00edgenes. El t\u00e9rmino espectacular \u201chippie\u201d est\u00e1 lejos de denotar un fen\u00f3meno homog\u00e9neo, y la subcultura y los individuos involucrados en ella pasaron por diversas etapas. Algunos de los m\u00e1s viejos de la subcultura conceb\u00edan el nuevo mundo como algo que hab\u00eda que construir conscientemente, no como algo que suceder\u00eda enroll\u00e1ndose y junt\u00e1ndose. Pero la cultura espectacular, que es el legado de su actividad, su \u201ctriunfo\u201d, es en realidad el s\u00edntoma de su fracaso. Cuando en 1967 algunos escenificaron para la prensa un funeral simb\u00f3lico del hippie, s\u00f3lo mostraron con su expresi\u00f3n teatral del fracaso que nunca abandonaron el espect\u00e1culo que produjo a los hippies ni entendieron el que estos hab\u00edan producido. El movimiento hip fue el signo del creciente descontento con una vida cotidiana cada vez m\u00e1s colonizada por el espect\u00e1culo. Pero al no oponerse radicalmente al sistema dominante, constituy\u00f3 simplemente un contra-espect\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">No es que tal oposici\u00f3n tuviese que ser pol\u00edtica en el sentido ordinario. Si el hippie sab\u00eda algo era que la visi\u00f3n revolucionaria de los pol\u00edticos no bastaba. Aunque el estilo de vida hip fue en realidad s\u00f3lo un movimiento de reforma de la vida cotidiana, desde su visi\u00f3n aventajada el hippie pod\u00eda ver que el pol\u00edtico no criticaba de forma pr\u00e1ctica la vida cotidiana (que era \u201ccarca\u201d). Aunque el antiguo hippie rechazaba la actividad \u201cpol\u00edtica\u201d en parte por razones equ\u00edvocas (su positividad, su utopismo, etc.), ten\u00eda tambi\u00e9n una cr\u00edtica parcial de ella, de su aburrimiento, de su naturaleza ideol\u00f3gica y su rigidez. Ken Kesey estaba en lo cierto al percibir que los pol\u00edticos s\u00f3lo atacaban el viejo mundo en sus propios t\u00e9rminos. Pero al no ofrecer nada m\u00e1s que esto y LSD, \u00e9l y otros como \u00e9l abdicaron, de hecho, en manos de los pol\u00edticos. Su puro y simple apoliticismo les dej\u00f3 al final expuestos primero al apoyo parcial y luego a la absorci\u00f3n en el movimiento (pol\u00edtico). Y quienes entend\u00edan algo de pol\u00edtica siguieron un destino similar. Por ejemplo, Gary Snyder, que sent\u00eda simpat\u00edas anarquistas y gandhistas, culpa del fracaso del movimiento proletario cl\u00e1sico a un \u201cestado mental\u201d y a la \u201ctradici\u00f3n occidental\u201d en un viejo ensayo, pero acab\u00f3 apoyando m\u00e1s tarde, aunque vagamente, a los Panthers.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Aunque el hippie pre-pol\u00edtico se tragaba todas las ilusiones y \u201csoluciones\u201d ut\u00f3picas, aunque su cr\u00edtica de la vida cotidiana no reconoci\u00f3 nunca sus bases hist\u00f3ricas ni las fuerzas materiales que pod\u00edan hacerla socialmente efectiva, la emergencia del hippie puso de manifiesto la insatisfacci\u00f3n, la imposibilidad para muchos de seguir los rectos y estrechos senderos de la integraci\u00f3n social. Al mismo tiempo que la contracultura anunciaba, aunque de forma incoherente, la posibilidad de un nuevo mundo, abri\u00f3 algunos de los caminos m\u00e1s avanzados de reintegraci\u00f3n en el viejo. La desesperaci\u00f3n de los \u201cautomarginados\u201d abri\u00f3 el camino a la construcci\u00f3n de la contracultura; su positividad cambi\u00f3 la actividad cr\u00edtica por la anticipaci\u00f3n ut\u00f3pica. La contracultura fue una vanguardia de la recuperaci\u00f3n en todos sus frentes; canaliz\u00f3 el verdadero descontento con el aislamiento generalizado en falsas alternativas y sirvi\u00f3 al poder con la investigaci\u00f3n experimental necesaria para envolver a la oposici\u00f3n potencial.<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><em>(Borrador in\u00e9dito del grupo Contradiction, 1972)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los valores que antiguamente aseguraban la organizaci\u00f3n de la apariencia han perdido su poder; la moral, la familia, el patriotismo y dem\u00e1s caen como un lastre. Los viejos valores y mistificaciones ya no pueden compensar el sacrificio de experiencia aut\u00e9ntica que exigen. Comerciantes, profesores, trabajadores humildes, playboys, amas de casa&#8230; \u00bfqui\u00e9n puede tomarlos ya en &hellip; <a href=\"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=2894\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSobre la miseria de la vida hippie\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":15356,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[201],"class_list":["post-2894","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos","tag-hippie"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/15356"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}