{"id":3072,"date":"2014-07-04T14:55:02","date_gmt":"2014-07-04T14:55:02","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=3072"},"modified":"2014-07-04T14:55:02","modified_gmt":"2014-07-04T14:55:02","slug":"panegirico-por-guy-debord","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=3072","title":{"rendered":"Paneg\u00edrico, por Guy Debord"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify\"><em><a href=\"https:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2014\/07\/guy-etienne.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3073\" src=\"http:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2014\/07\/guy-etienne.jpg?w=179\" alt=\"guy-etienne\" width=\"179\" height=\"300\" \/><\/a>\u00abLa versi\u00f3n original de este documento fue publicada en franc\u00e9s por Gallimard en 1993. Los extractos recopilados en este documento corresponden a la traducci\u00f3n castellana de Tom\u00e1s Gonz\u00e1lez L\u00f3pez y Amador Fern\u00e1ndez-Savater: Paneg\u00edrico, Madrid, Acuarela Libros, 1999, acuarela@get.es\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En toda mi vida, no he visto m\u00e1s que tiempos de desorden, desgarros extremos en la sociedad e inmensas destrucciones; yo he participado en esos des\u00f3rdenes. Tales circunstancias bastar\u00edan si duda para impedir que el m\u00e1s transparente de mis actos o de mis juicios obtuviera alguna vez aprobaci\u00f3n universal. Pero muchos de ellos, as\u00ed lo creo yo, pueden haber sido mal comprendidos. [I]<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Mi m\u00e9todo ser\u00e1 muy sencillo. Hablar\u00e9 de lo que he amado; y lo dem\u00e1s, bajo esta luz, se mostrar\u00e1 y se har\u00e1 suficientemente comprensible. [I]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Nuestras \u00fanicas manifestaciones, escasas y breves en los primeros a\u00f1os, quer\u00edan ser completamente inaceptables; al principio sobre todo por su forma y m\u00e1s tarde, ahondando en s\u00ed mismas, sobre todo por su contenido. No fueron aceptadas. \u00abLa destrucci\u00f3n fue mi Beatriz\u00bb, escrib\u00eda Mallarm\u00e9, que fue, \u00e9l mismo, gu\u00eda de algunos otros en exploraciones bastante peligrosas. Para quien se dedica \u00fanicamente a hacer tales manifestaciones hist\u00f3ricas, y rechaza pues el trabajo existente en cualquier sitio, es muy cierto que debe saber vivir a salto de mata. M\u00e1s adelante tratar\u00e9 esta cuesti\u00f3n de manera m\u00e1s detallada. Limit\u00e1ndome aqu\u00ed a exponer el asunto en su m\u00e1s amplia generalidad, dir\u00e9 que siempre me he conformado con dar la vaga impresi\u00f3n de que yo pose\u00eda grandes cualidades intelectuales, y tambi\u00e9n art\u00edsticas, de las cuales hab\u00eda preferido privar a mi \u00e9poca, que no me parec\u00eda merecedora de su empleo. Siempre ha habido personas para lamentar esta negativa m\u00eda y, parad\u00f3jicamente, para ayudarme a mantenerla. Si esto ha salido bien se debe a que nunca he acudido en busca de nadie, a ning\u00fan lugar. Mi propio entorno lo han compuesto aquellos que se han acercado por s\u00ed mismos, y han sabido hacerse aceptar. Desconozco si alg\u00fan otro se ha atrevido a comportarse en esta \u00e9poca como yo lo he hecho. Tambi\u00e9n hay que reconocer que la degradaci\u00f3n de todas las condiciones existentes surge precisamente en ese mismo momento, como si quisiera dar la raz\u00f3n a mi singular locura. [I]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En el barrio de perdici\u00f3n al que lleg\u00f3 mi juventud, como para acabar de instruirse, se dir\u00eda que se hab\u00edan dado cita los signos precursores de un pr\u00f3ximo hundimiento de todo el edificio de la civilizaci\u00f3n. All\u00ed siempre hab\u00eda personas a las que s\u00f3lo era posible definir negativamente, por la sencilla raz\u00f3n de que carec\u00edan de oficio alguno, no realizaban ning\u00fan estudio y no practicaban ning\u00fan arte. Eran muchos los que hab\u00edan participado en las guerras recientes, dentro de alguno de los distintos ej\u00e9rcitos que se hab\u00edan disputado el continente: el alem\u00e1n, el franc\u00e9s, el ruso, el ej\u00e9rcito de los Estados Unidos, los ej\u00e9rcitos de los dos bandos espa\u00f1oles y muchos otros m\u00e1s. El resto, que eran unos cinco o seis a\u00f1os m\u00e1s j\u00f3venes, hab\u00eda llegado all\u00ed directamente, porque hab\u00eda comenzado a disolverse la idea de familia, como todas las otras. Ninguna doctrina recibida moderaba la conducta de nadie; ni tampoco lograba introducir en su existencia un objetivo ilusorio. Diversas pr\u00e1cticas puntuales se hallaban siempre listas para exponer, a la luz de la evidencia, su tranquila defensa. El nihilismo es tajante para moralizar en cuanto le roza la idea de justificarse: uno robaba bancos y se vanagloriaba de no robar a los pobres, y otro nunca hab\u00eda matado a nadie cuando no estaba encolerizado. A pesar de toda esa elocuencia disponible, era gente de lo m\u00e1s imprevisible de un momento para otro, y a veces bastante peligrosa. Es el hecho de haber pasado por un ambiente as\u00ed lo que, m\u00e1s tarde, me ha permitido decir algunas veces con el mismo orgullo que el demagogo de Los Caballeros de Arist\u00f3fanes: \u00ab\u00a1yo tambi\u00e9n me he criado en la v\u00eda p\u00fablica!\u00bb.[II]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Despu\u00e9s de las circunstancias que acabo de evocar, lo que sin duda alguna marc\u00f3 mi vida entera fue el h\u00e1bito de beber, que adquir\u00ed r\u00e1pidamente. Los vinos, los licores y las cervezas, los momentos en que unos se impon\u00edan a otros o los momentos en que se repet\u00edan, fueron trazando el curso principal y los meandros de los d\u00edas, de las semanas, de los a\u00f1os. Otras dos o tres pasiones, de las que hablar\u00e9, han ocupado casi continuamente un amplio espacio de esta vida. Pero beber ha sido la m\u00e1s constante y la m\u00e1s presente. Del escaso n\u00famero de cosas que me han gustado y he sabido hacer bien, lo que seguramente he sabido hacer mejor es beber. Aunque he le\u00eddo mucho, he bebido m\u00e1s. He escrito mucho menos que la mayor\u00eda de la gente que escribe; pero he bebido mucho m\u00e1s que la mayor\u00eda de la gente que bebe. Me puedo contar entre aquellos de los que Baltasar Graci\u00e1n, pensando en un grupo de escogidos que identificaba s\u00f3lo con los alemanes -siendo aqu\u00ed muy injusto en detrimento de los franceses, como creo haber demostrado- pod\u00eda decir: \u00abHay algunos que no se han emborrachado m\u00e1s que una sola vez, pero les ha durado toda la vida\u00bb. [III]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Ni yo ni la gente que ha bebido conmigo nos hemos sentido avergonzados en ning\u00fan momento por nuestros excesos. Al \u00abbanquete de la vida\u00bb, por lo menos ah\u00ed buenos convidados, nos hab\u00edamos sentado sin pensar un solo instante que todo lo que beb\u00edamos con tanta prodigalidad no les iba a ser ulteriormente repuesto a aquellos que vendr\u00edan detr\u00e1s de nosotros. En lo que alcanza la memoria del borracho, nunca se hab\u00eda imaginado que era posible ver desaparecer del mundo algunas bebidas antes de que lo hiciera el bebedor. [III]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Chateaubriand se\u00f1alaba, al fin y al cabo con bastante exactitud: \u00abDe los autores franceses modernos de mi edad, soy asimismo el \u00fanico cuya vida se parece a sus obras\u00bb. En todo caso, yo desde luego he vivido como he dicho que hab\u00eda que vivir; y esto ha sido quiz\u00e1 a\u00fan m\u00e1s raro entre los de mi generaci\u00f3n, que han parecido creer todos que deb\u00edan vivir simplemente siguiendo las instrucciones de quienes detentan la producci\u00f3n econ\u00f3mica actual y el poder de comunicaci\u00f3n con el que se ha armado. Viv\u00ed en Italia y en Espa\u00f1a, principalmente en Florencia y Sevilla -en Babilonia, como dec\u00edan en el Siglo de Oro-, aunque tambi\u00e9n en otras ciudades a\u00faun vivas, y hasta en el campo. De esa manera me gan\u00e9 unos cuantos a\u00f1os agradables. Mucho m\u00e1s tarde, cuando la marea de destrucciones, contaminaciones y falsificaciones alcanz\u00f3 a toda la faz de la tierra y la hubo penetrado casi en toda su profundidad, pude volver a las ruinas que subsisten de Par\u00eds, porque para entonces ya no quedaba nada mejor en ninguna parte. En un mundo unificado, no es posible exiliarse. [IV]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Tengo una clase de esp\u00edritu que de entrada me lleva a asombrarme de ello, pero hay que reconocer que muchas experiencias de la vida no hacen m\u00e1s que corroborar e ilustrar las ideas m\u00e1s convencionales, que ya antes hab\u00edamos podido encontrar en numerosos libros, pero sin darles cr\u00e9dito. Evocando lo conocido por uno mismo, no har\u00e1 falta, por tanto, buscar exhaustivamente aquella observaci\u00f3n nunca realizada o la paradoja sorprendente. As\u00ed es como debo en verdad se\u00f1alar, despu\u00e9s de otros, que la polic\u00eda inglesa me ha parecido la m\u00e1s suspicaz y la m\u00e1s educada; la francesa, la m\u00e1s peligrosamente entrenada en la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica; la italiana, la m\u00e1s c\u00ednica; la belga, la m\u00e1s tosca; y la alemana, la m\u00e1s arrogante; y era la polic\u00eda espa\u00f1ola la que todav\u00eda se mostraba menos racional y m\u00e1s incapaz. [V]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Hay que reconocer que los que hemos podido hacer maravillas con la escritura, hemos dado a menudo menores pruebas de maestr\u00eda en el mando de la guerra. Las penas y los sinsabores son en este terreno sin cuento. El capit\u00e1n Vauvenargues, en la retirada de Praga, caminaba junto a las tropas lanzadas precipitadamente en la \u00fanica direcci\u00f3n todav\u00eda abierta. \u00abEl hambre, el desorden, avanzan sobre sus huellas fugitivas; la noche envuelve sus pasos y la muerte les sigue en silencio&#8230; Fuegos encendidos sobre el hielo alumbran sus \u00faltimos momentos; la tierra es su temible lecho\u00bb. A Gondi se le parti\u00f3 el coraz\u00f3n al ver c\u00f3mo se volv\u00eda atr\u00e1s, en el puente de Antony, el regimiento que acababa de reclutar; al o\u00edr nombrar aquella desbandada como la \u00abPrimera a los Corintios\u00bb. Carlos de Orl\u00e9ans se hallaba a la cabeza de aquel infortunado ataque contra Azincourt, que fue acribillado a flechazos en todo su recorrido y finalmente roto, donde se pudo ver c\u00f3mo \u00abtoda esa noble caballer\u00eda e hidalgu\u00eda de Francia que, respecto a los ingleses, eran unos diez contra uno, quedaba desarbolada\u00bb; tuvo que pasar veinticinco a\u00f1os cautivo en Inglaterra, y a su vuelta le gustaron poco los modales de la nueva generaci\u00f3n (\u00abEl mundo se ha cansado de m\u00ed \/ y yo igualmente de \u00e9l\u00bb). Y, lamentablemente, Tuc\u00eddides lleg\u00f3, con la escuadra que comandaba, unas cuantas horas tarde para impedir la ca\u00edda de Anf\u00edpolis; s\u00f3lo pudo paliar una de las numerosas consecuencias del desastre lanzado sobre Eli\u00f3n la infanter\u00eda que llevaba embarcada, que salv\u00f3 la plaza. Hasta el mismo teniente Von Clausewitz, con aquel hermoso ej\u00e9rcito camino de Jena, se hallaba lejos de imaginar lo que all\u00ed ver\u00eda. [VI]<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Aunque yo soy el ejemplo destacado de lo que esta \u00e9poca no quer\u00eda, saber lo que ha querido no me parece tal vez bastante para dejar constancia de mi excelencia. Dice Swift, con mucha raz\u00f3n, en el primer cap\u00edtulo de su Historia de los cuatro \u00faltimos a\u00f1os del reinado de la reina Ana: \u00abY no quiero en modo alguno mezclar el paneg\u00edrico o la s\u00e1tira con la historia, habida cuenta de que no tengo otra intenci\u00f3n que la de informar a la posteridad e instruir a aquellos de mis contempor\u00e1neos que se hallen ignorantes o hayan sido inducidos a error. Porque los hechos relatados con exactitud son los que constituyen las mejores alabanzas y los m\u00e1s duraderos reproches\u00bb. Nadie mejor que Shakespeare ha sabido c\u00f3mo pasa la vida. \u00c9l considera que \u00abnosotros estamos tejidos con la tela de la que est\u00e1n hechos los sue\u00f1os\u00bb. Calder\u00f3n llegaba a la misma conclusi\u00f3n. Estoy al menos seguro de haber conseguido transmitir, con todo lo anterior, unos elementos de juicio suficientes para que se entienda con toda precisi\u00f3n, sin que pueda quedar lugar para ninguna clase de misterio o enga\u00f1o, todo lo que yo soy. [VII]<\/p>\n<p style=\"text-align:right\"><strong><em>Escrito por Guy Debord.<\/em><\/strong><br \/>\n<em> Extra\u00eddo desde: <a href=\"http:\/\/www.sindominio.net\/ash\/panegirico.htm\">Archivo Situacionista<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa versi\u00f3n original de este documento fue publicada en franc\u00e9s por Gallimard en 1993. 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