{"id":3146,"date":"2014-08-29T09:38:02","date_gmt":"2014-08-29T09:38:02","guid":{"rendered":"http:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/?p=3146"},"modified":"2014-08-29T09:38:02","modified_gmt":"2014-08-29T09:38:02","slug":"basura-y-genero-mearcagar-masculinofemenino-por-beatriz-preciado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=3146","title":{"rendered":"Basura y G\u00e9nero. Mear\/Cagar. Masculino\/Femenino, por Beatriz Preciado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify\">M\u00e1s ac\u00e1 de las fronteras nacionales, miles de fronteras de g\u00e9nero, difusas y tentaculares, segmentan cada metro cuadrado del espacio que nos rodea. All\u00ed donde la arquitectura parece simplemente ponerse al servicio de las necesidades naturales m\u00e1s b\u00e1sicas (dormir, comer, cagar, mear..) sus puertas y ventanas, sus muros y aberturas, regulando el acceso y la mirada, operan silenciosamente como la m\u00e1s discreta y efectiva de las \u00abtecnolog\u00edas de g\u00e9nero.\u00bb(1)<!--more--><br \/>\nAs\u00ed, por ejemplo, los retretes p\u00fablicos, instituciones burguesas generalizadas en las ciudades europeas a partir del siglo XIX, pensados primero como espacios de gesti\u00f3n de la basura corporal en los espacios urbanos (2) , van convertirse progresivamente en cabinas de vigilancia del g\u00e9nero. No es casual que la nueva disciplina fecal impuesta por la naciente burgues\u00eda a finales del siglo XIX sea contempor\u00e1nea del establecimiento de nuevos c\u00f3digos conyugales y dom\u00e9sticos que exigen la redefinici\u00f3n espacial de los g\u00e9neros y que ser\u00e1n c\u00f3mplices de la normalizaci\u00f3n de la heterosexualidad y la patologizaci\u00f3n de la homosexualidad. En el siglo XX, los retretes se vuelven aut\u00e9nticas c\u00e9lulas p\u00fablicas de inspecci\u00f3n en las que se eval\u00faa la adecuaci\u00f3n de cada cuerpo con los c\u00f3digos vigentes de la masculinidad y la feminidad.<br \/>\nEn la puerta de cada retrete, como \u00fanico signo, una interpelaci\u00f3n de g\u00e9nero: masculino o femenino, damas o caballeros, sombrero o pamela, bigote o florecilla, como si hubiera que entrar al ba\u00f1o a rehacerse el g\u00e9nero m\u00e1s que ha deshacerse de la orina y de la mierda. No se nos pregunta si vamos a cagar o a mear, si tenemos o no diarrea, nadie se interesa ni por el color ni por la talla de la mierda. Lo \u00fanico que importa es el G\u00c9NERO.<br \/>\nTomemos, por ejemplo, los ba\u00f1os del aeropuerto George Pompidou de Paris, sumidero de desechos org\u00e1nicos internacionales en medio de un circuito de flujos de globalizaci\u00f3n del capital. Entremos en los ba\u00f1os de se\u00f1oras. Una ley no escrita autoriza a las visitantes casuales del retrete a inspeccionar el g\u00e9nero de cada nuevo cuerpo que decide cruzar el umbral. Una peque\u00f1a multitud de mujeres femeninas, que a menudo comparten uno o varios espejos y lavamanos, act\u00faan como inspectoras an\u00f3nimas del g\u00e9nero femenino controlando el acceso de los nuevos visitantes a varios compartimentos privados en cada uno de los cuales se esconde, entre decoro e inmundicia, un inodoro. Aqu\u00ed, el control p\u00fablico de la feminidad heterosexual se ejerce primero mediante la mirada, y s\u00f3lo en caso de duda mediante la palabra. Cualquier ambig\u00fcedad de g\u00e9nero (pelo excesivamente corto, falta maquillaje, una pelusilla que sombrea en forma de bigote, paso demasiado afirmativo\u2026) exigir\u00e1 un interrogatorio del usuario potencial que se ver\u00e1 obligado a justificar la coherencia de su elecci\u00f3n de retrete: \u00abEh, usted. Se ha equivocado de ba\u00f1o, los de caballeros est\u00e1n a la derecha.\u00bb Un c\u00famulo de signos del g\u00e9nero del otro ba\u00f1o exigir irremediablemente el abandono del espacio mono-g\u00e9nero so pena de sanci\u00f3n verbal o f\u00edsica. En \u00faltimo t\u00e9rmino, siempre es posible alertar a la autoridad p\u00fablica (a menudo una representaci\u00f3n masculina del gobierno estatal) para desalojar el cuerpo tr\u00e1nsfugo (poco importa que se trate de un hombre o de una mujer masculina).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Mientras el ba\u00f1o de se\u00f1oras opera como un mini-pan\u00f3pticon en el que las mujeres vigilan colectivamente su grado de feminidad heterosexual en el que todo avance sexual resulta una agresi\u00f3n masculina, el ba\u00f1o de caballeros aparece como un terreno propicio para la experimentaci\u00f3n sexual. En nuestro paisaje urbano, el ba\u00f1o de caballeros, resto cuasi-arqueol\u00f3gico de una \u00e9poca de masculinismo m\u00edtico en el que el espacio p\u00fablico era privilegio de los hombres, resulta ser, junto con los clubes automovil\u00edsticos, deportivos o de caza, y ciertos burdeles, uno de los reductos p\u00fablicos en el que los hombres pueden librarse a juegos de complicidad sexual bajo la apariencia de rituales de masculinidad.<br \/>\nPero precisamente porque los ba\u00f1os son escenarios normativos de producci\u00f3n de la masculinidad, pueden funcionar tambi\u00e9n como un teatro de ansiedad heterosexual. En este contexto, la divisi\u00f3n espacial de funciones genitales y anales protege contra una posible tentaci\u00f3n homosexual, o m\u00e1s bien la condena al \u00e1mbito de la privacidad. A diferencia del urinario, en los ba\u00f1os de caballeros, el inodoro, s\u00edmbolo de feminidad abjecta\/sentada, preserva los momentos de defecaci\u00f3n de s\u00f3lidos (momentos de apertura anal) de la mirada p\u00fablica. Como sugiere Lee Edelman (4), el ano masculino, orificio potencialmente abierto a la penetraci\u00f3n, debe abrirse solamente en espacios cerrados y protegidos de la mirada de otros hombres, porque de otro modo podr\u00eda suscitar una invitaci\u00f3n homosexual.<br \/>\nNo vamos a los ba\u00f1os a evacuar sino a hacer nuestras necesidades de g\u00e9nero. No vamos a mear sino a reafirmar los c\u00f3digos de la masculinidad y la feminidad en el espacio p\u00fablico. Por eso, escapar al r\u00e9gimen de g\u00e9nero de los ba\u00f1os p\u00fablicos es desafiar la segregaci\u00f3n sexual que la moderna arquitectura urinaria nos impone desde hace al menos dos siglos,: p\u00fablico\/privado, visible\/invisible, decente\/obsceno, hombre\/mujer, pene\/vagina, de-pie\/sentado, ocupado\/libre\u2026 Una arquitectura que fabrica los g\u00e9neros mientras, bajo pretexto de higiene p\u00fablica, dice ocuparse simplemente de la gesti\u00f3n de nuestras basuras org\u00e1nicas. BASURA&gt;G\u00c9NERO. Infalible econom\u00eda productiva que transforma la basura en g\u00e9nero. No nos enga\u00f1emos: en la m\u00e1quina capital-heterosexual no se desperdicia nada. Al contrario, cada momento de expulsi\u00f3n de un desecho org\u00e1nico sirve como ocasi\u00f3n para reproducir el g\u00e9nero. Las inofensivas m\u00e1quinas que comen nuestra mierda son en realidad normativas pr\u00f3tesis de g\u00e9nero.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>(1).Utilizo aqu\u00ed la expresi\u00f3n de Teresa de Laurentis para definir el conjunto de instituciones y t\u00e9cnicas, desde el cine hasta el derecho pasando por los ba\u00f1os p\u00fablicos, que producen la verdad de la masculinidad y la feminidad. Ver:Teresa de Lauretis, Technologies of Gender, Bloomington, Indiana University Press, 1989.<\/em><br \/>\n<em> (2).Ver: Dominique Laporte, Histoire de la Merde, Christian Bourgois \u00c9diteur, Paris, 1978; y Alain Corbin, Le Miasme et la Jonquille, Flammarion, Paris, 1982.<\/em><br \/>\n<em> (3). Judith Halberstam, \u00abTechno-homo: on bathrooms, butches, and sex with furniture,\u00bb in Jenifer Terry and Melodie Calvert Eds., Processed Lives. Gender and Technology in the Everyday Life, Routledge, London and New York, 1997, p.185.<\/em><br \/>\n<em> (4) Ver: Lee Edelman, \u00abMen&#8217;s Room\u00bb en Joel Sanders, Ed. Stud. Architectures of Masculinity, New York, Princeton Architectural Press, 1996, pp.152-161.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s ac\u00e1 de las fronteras nacionales, miles de fronteras de g\u00e9nero, difusas y tentaculares, segmentan cada metro cuadrado del espacio que nos rodea. All\u00ed donde la arquitectura parece simplemente ponerse al servicio de las necesidades naturales m\u00e1s b\u00e1sicas (dormir, comer, cagar, mear..) sus puertas y ventanas, sus muros y aberturas, regulando el acceso y la &hellip; <a href=\"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=3146\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBasura y G\u00e9nero. Mear\/Cagar. 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