{"id":3359,"date":"2017-07-31T12:57:55","date_gmt":"2017-07-31T12:57:55","guid":{"rendered":"https:\/\/periodicoelamanecer.wordpress.com\/2017\/07\/31\/por-por-que-escribo-g-orwell\/"},"modified":"2017-07-31T12:57:55","modified_gmt":"2017-07-31T12:57:55","slug":"por-por-que-escribo-g-orwell","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elamanecer.noblogs.org\/?p=3359","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 escribo, G. Orwell"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify\"><a href=\"https:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2017\/07\/img_0700-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3358\" title=\"\" src=\"https:\/\/periodicoelamanecer.files.wordpress.com\/2017\/07\/img_0700-1.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"280\" \/><\/a>Desde muy corta edad, quiz\u00e1 desde los cinco o seis a\u00f1os, supe que cuando fuese mayor ser\u00eda escritor. Entre los diecisiete y los veinticuatro a\u00f1os trat\u00e9 de abandonar ese prop\u00f3sito, pero lo hac\u00eda d\u00e1ndome cuenta de que con ello traicionaba mi verdadera naturaleza y que tarden o temprano habr\u00eda de ponerme a escribir libros.<!--more--><br \/>\nEra yo el segundo de tres hermanos, pero me separaban de cada uno de los dos cinco a\u00f1os y apenas vi a mi padre hasta que tuve ocho. Por \u00e9sta y otras razones me hallaba solitario, y pronto fui adquiriendo desagradables h\u00e1bitos que me hicieron impopular en mis a\u00f1os escolares.<br \/>\nTen\u00eda la costumbre de chiquillo solitario de inventar historias y sostener conversaciones con personas imaginarias, y creo que desde el principio se mezclaron mis ambiciones literarias con la sensaci\u00f3n de estar aislado y de ser menospreciado. Sab\u00eda que las palabras se me daban bien, as\u00ed como que pod\u00eda enfrentarme con hechos desagradables cre\u00e1ndome una especie de mundo privado en el que pod\u00eda obtener ventajas a cambio de mi fracaso en la vida cotidiana. Sin embargo, el volumen de escritos serios, es decir, realizados con intenci\u00f3n seria, que produje en toda mi ni\u00f1ez y en mis a\u00f1os adolescentes no lleg\u00f3 a una docena de p\u00e1ginas.<br \/>\nEscrib\u00ed mi primer poema a la edad de cuatro o cinco a\u00f1os (se lo dict\u00e9 a mi madre). Tan s\u00f3lo recuerdo de esa \u00abcreaci\u00f3n\u00bb que trataba de un tigre y que el tigre ten\u00eda \u00abdientes como de carne\u00bb, frase bastante buena, aunque imagino que el poema ser\u00eda un plagio de \u00abTigre, tigre\u00bb, de Blake. A mis once a\u00f1os, cuando estall\u00f3 la guerra de 1914-1918, escrib\u00ed un poema patri\u00f3tico que public\u00f3 el peri\u00f3dico local, lo mismo que otro, de dos a\u00f1os despu\u00e9s, sobre la muerte de Kitchener.).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">De vez en cuando, cuando ya era un poco mayor, escrib\u00ed malos e inacabados \u00abpoemas de la naturaleza\u00bb en estilo georgiano. Tambi\u00e9n, unas dos veces, intent\u00e9 escribir una novela corta que fue un impresionante fracaso. \u00c9sa fue toda la obra con aspiraciones que pas\u00e9 al papel durante todos aquellos a\u00f1os. Sin embargo, en ese tiempo me lanc\u00e9 de alg\u00fan modo a las actividades literarias. Por lo pronto, con material de encargo que produje con facilidad, rapidez y sin que me gustara mucho. Aparte de los ejercicios escolares, escrib\u00ed vers d&#8217;occasion, poemas semic\u00f3micos que me sal\u00edan en lo que me parece ahora una asombrosa velocidad -a los catorce escrib\u00ed toda una obra teatral rimada, una imitaci\u00f3n de Arist\u00f3fanes, en una semana aproximadamente- y ayud\u00e9 en la redacci\u00f3n de revistas escolares, tanto en los manuscritos como en la impresi\u00f3n. Esas revistas eran de lo m\u00e1s lamentablemente burlesco que pueda imaginarse, y me molestaba menos en ellas de lo que ahora har\u00eda en el m\u00e1s barato periodismo. Pero junto a todo esto, durante quince a\u00f1os o m\u00e1s, llev\u00e9 a cabo un ejercicio literario: ir imaginando una \u00abhistoria\u00bb continua de m\u00ed mismo, una especie de diario que s\u00f3lo exist\u00eda en la mente. Creo que \u00e9sta es una costumbre en los ni\u00f1os y adolescentes. Siendo todav\u00eda muy peque\u00f1o, me figuraba que era, por ejemplo, Robin Hood, y me representaba a m\u00ed mismo como h\u00e9roe de emocionantes aventuras, pero pronto dej\u00f3 mi \u00abnarraci\u00f3n\u00bb de ser groseramente narcisista y se hizo cada vez m\u00e1s la descripci\u00f3n de lo que yo estaba haciendo y de las cosas que ve\u00eda. Durante algunos minutos flu\u00edan por mi cabeza cosas como estas: \u00abEmpuj\u00f3 la puerta y entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n. Un rayo amarillo de luz solar, filtr\u00e1ndose por las cortinas de muselina, ca\u00eda sobre la mesa, donde una caja de f\u00f3sforos, medio abierta, estaba junto al tintero. Con la mano derecha en el bolsillo, avanz\u00f3 hacia la ventana. Abajo, en la calle, un gato con piel de concha persegu\u00eda una hoja seca\u00bb, etc., etc.<br \/>\nEste h\u00e1bito continu\u00f3 hasta que tuve unos veinticinco a\u00f1os, cuando ya entr\u00e9 en mis a\u00f1os no literarios. Aunque ten\u00eda que buscar, y buscaba las palabras adecuadas, daba la impresi\u00f3n de estar haciendo contra mi voluntad ese esfuerzo descriptivo bajo una especie de coacci\u00f3n que me llegaba del exterior. Supongo que la \u00abnarraci\u00f3n\u00bb reflejar\u00eda los estilos de los varios escritores que admir\u00e9 en diferentes edades, pero recuerdo que siempre tuve la misma meticulosa calidad descriptiva.<br \/>\nCuando tuve unos diecis\u00e9is a\u00f1os descubr\u00ed de repente la alegr\u00eda de las palabras; por ejemplo, los sonidos y las asociaciones de palabras. Unos versos de Para\u00edso perdido, que ahora no me parecen tan maravillosos, me produc\u00edan escalofr\u00edos. En cuanto a la necesidad de describir cosas, ya sabia a qu\u00e9 atenerme. As\u00ed, est\u00e1 claro qu\u00e9 clase de libros quer\u00eda yo escribir, si puede decirse que entonces deseara yo escribir libros. Lo que m\u00e1s me apetec\u00eda era escribir enormes novelas naturalistas con final desgraciado, llenas de detalladas descripciones y s\u00edmiles impresionantes, y tambi\u00e9n llenas de trozos brillantes en los cuales ser\u00edan utilizadas las palabras, en parte, por su sonido. Y la verdad es que la primera novela que llegu\u00e9 a terminar, D\u00edas de Birmania, escrita a mis treinta a\u00f1os pero que hab\u00eda proyectado mucho antes, es m\u00e1s bien esa clase de libro.<br \/>\nDoy toda esta informaci\u00f3n de fondo porque no creo que se puedan captar los motivos de un escritor sin saber antes su desarrollo al principio. Sus temas estar\u00e1n determinados por la \u00e9poca en que vive -por lo menos esto es cierto en tiempos tumultuosos y revolucionarios como el nuestro-, pero antes de empezar a escribir habr\u00e1 adquirido una actitud emotiva de la que nunca se librar\u00e1 por completo. Su tarea, sin duda, consistir\u00e1 en disciplinar su temperamento y evitar atascarse en una edad inmadura, o en alg\u00fan perverso estado de \u00e1nimo: pero si escapa de todas sus primeras influencias, habr\u00e1 matado su impulso de escribir.<br \/>\nDejando aparte la necesidad de ganarse la vida, creo que hay cuatro grandes motivos para escribir, por lo menos para escribir prosa. Existen en diverso grado en cada escritor, y concretamente en cada uno de ellos var\u00edan las proporciones de vez en cuando, seg\u00fan el ambiente en que vive. Son estos motivos:<br \/>\n1. El ego\u00edsmo agudo. Deseo de parecer listo, de que hablen de uno, de ser recordado despu\u00e9s de la muerte, resarcirse de los mayores que le despreciaron a uno en la infancia, etc., etc. Es una falsedad pretender que no es \u00e9ste un motivo de gran importancia. Los escritores comparten esta caracter\u00edstica con los cient\u00edficos, artistas, pol\u00edticos, abogados, militares, negociantes de gran \u00e9xito, o sea con la capa superior de la humanidad. La gran masa de los seres humanos no es intensamente ego\u00edsta. Despu\u00e9s de los treinta a\u00f1os de edad abandonan la ambici\u00f3n individual -muchos casi pierden incluso la impresi\u00f3n de ser individuos y viven principalmente para otros, o sencillamente los ahoga el trabajo. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 la minor\u00eda de los bien dotados, los voluntariosos decididos a vivir su propia vida hasta el final, y los escritores pertenecen a esta clase. Habr\u00eda que decir los escritores serios, que suelen ser m\u00e1s vanos y ego\u00edstas que los periodistas, aunque menos interesados por el dinero.<br \/>\n2. Entusiasmo est\u00e9tico. Percepci\u00f3n de la belleza en el mundo externo o, por otra parte. en las palabras y su acertada combinaci\u00f3n. Placer en el impacto de un sonido sobre otro, en la firmeza de la buena prosa o el ritmo de un buen relato. Deseo de compartir una experiencia que uno cree valiosa y que no deber\u00eda perderse. El motivo est\u00e9tico es muy d\u00e9bil en much\u00edsimos escritores, pero incluso un panfletario o el autor de libros de texto tendr\u00e1 palabras y frases mimadas que le atraer\u00e1n por razones no utilitarias; o puede darle especial importancia a la tipograf\u00eda, la anchura de los m\u00e1rgenes, etc. Ning\u00fan libro que est\u00e9 por encima del nivel de una gu\u00eda de ferrocarriles estar\u00e1 completamente libre de consideraciones est\u00e9ticas.<br \/>\n3. Impulso hist\u00f3rico. Deseo de ver las cosas como son para hallar los hechos verdaderos y almacenarlos para la posteridad.<br \/>\n4. Prop\u00f3sito pol\u00edtico, y empleo la palabra \u00abpol\u00edtico\u00bb en el sentido m\u00e1s amplio posible. Deseo de empujar al mundo en cierta direcci\u00f3n, de alterar la idea que tienen los dem\u00e1s sobre la clase de sociedad que deber\u00edan esforzarse en conseguir. Insisto en que ning\u00fan libro est\u00e1 libre de matiz pol\u00edtico. La opini\u00f3n de que el arte no debe tener nada que ver con la pol\u00edtica ya es en s\u00ed misma una actitud pol\u00edtica. Puede verse ahora c\u00f3mo estos varios impulsos luchan unos contra otros y c\u00f3mo fluct\u00faan de una persona a otra y de una a otra \u00e9poca. Por naturaleza -tomando \u00abnaturaleza\u00bb como el estado al que se llega cuando se empieza a ser adulto- soy una persona en la que los tres primeros motivos pesan m\u00e1s que el cuarto. En una \u00e9poca pac\u00edfica podr\u00eda haber escrito libros ornamentales o simplemente descriptivos y casi no habr\u00eda tenido en cuenta mis lealtades pol\u00edticas. Pero me he visto obligado a convertirme en una especie de panfletista. Primero estuve cinco a\u00f1os en una profesi\u00f3n que no me sentaba bien (la Polic\u00eda Imperial India, en Birmania), y luego pas\u00e9 pobreza y tuve la impresi\u00f3n de haber fracasado. Esto aument\u00f3 mi aversi\u00f3n natural contra la autoridad y me hizo darme cuenta por primera vez de la existencia de las clases trabajadoras, as\u00ed como mi tarea en Birmania me hab\u00eda hecho entender algo de la naturaleza del imperialismo: pero estas experiencias no fueron suficientes para proporcionarme una orientaci\u00f3n pol\u00edtica exacta. Luego llegaron Hitler, la guerra civil espa\u00f1ola, etc. \u00c9stos y otros acontecimientos de 1936-1937 hab\u00edan de hacerme ver claramente d\u00f3nde estaba. Cada l\u00ednea seria que he escrito desde 1936 lo ha sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democr\u00e1tico, tal como yo lo entiendo. Me parece una tonter\u00eda, en un periodo como el nuestro, creer que puede uno evitar escribir sobre esos temas. Todos escriben sobre ellos de un modo u otro. Es sencillamente cuesti\u00f3n del bando que uno toma y de c\u00f3mo se entra en \u00e9l. Y cuanto m\u00e1s consciente es uno de su propia tendencia pol\u00edtica, m\u00e1s probabilidades tiene de actuar pol\u00edticamente sin sacrificar la propia integridad est\u00e9tica e intelectual.<br \/>\nLo que m\u00e1s he querido hacer durante los diez a\u00f1os pasados es convertir los escritos pol\u00edticos en un arte. Mi punto de partida siempre es de partidismo contra la injusticia. Cuando me siento a escribir un libro no me digo: &#8216;Voy a hacer un libro de arte.\u00bb Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, alg\u00fan hecho sobre el que deseo llamar la atenci\u00f3n. Y mi preocupaci\u00f3n inicial es lograr que me oigan. Pero no podr\u00eda realizar la tarea de escribir un libro, ni siquiera un largo art\u00edculo de revista, si no fuera tambi\u00e9n una experiencia est\u00e9tica. El que repase mi obra ver\u00e1 que aunque es propaganda directa contiene mucho de lo que un pol\u00edtico profesional considerar\u00eda irrelevante. No soy capaz, ni me apetece, de abandonar por completo la visi\u00f3n del mundo que adquir\u00ed en mi infancia. Mientras siga vivo y con buena salud seguir\u00e9 concedi\u00e9ndole mucha importancia al estilo en prosa, amando la superficie de la Tierra. Y complaci\u00e9ndome en objetos s\u00f3lidos y trozos de informaci\u00f3n in\u00fatil. De nada me servir\u00eda intentar suprimir ese aspecto m\u00edo. Mi tarea consiste en reconciliar mis arraigados gustos y aversiones con las actividades p\u00fablicas, no individuales, que esta \u00e9poca nos obliga a todos a realizar. No es f\u00e1cil. Suscita problemas de construcci\u00f3n y de lenguaje e implica de un modo nuevo el problema de la veracidad. He aqu\u00ed un ejemplo de la clase de dificultad que surge. Mi libro sobre la guerra civil espa\u00f1ola, Homenaje a Catalu\u00f1a, es, desde luego, un libro decididamente pol\u00edtico, pero est\u00e1 escrito en su mayor parte con cierta atenci\u00f3n a la forma y bastante objetividad. Procur\u00e9 decir en \u00e9l toda la verdad sin violentar mi instinto literario. Pero entre otras cosas contiene un largo cap\u00edtulo lleno de citas de peri\u00f3dicos y cosas as\u00ed, defendiendo a los trotskistas acusados de conspirar con Franco. Indudablemente, ese cap\u00edtulo, que despu\u00e9s de un a\u00f1o o dos perder\u00eda su inter\u00e9s para cualquier lector corriente, ten\u00eda que estropear el libro. Un cr\u00edtico al que respeto me reprendi\u00f3 por esas p\u00e1ginas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ha metido usted todo eso?\u00bb, me dijo. \u00abHa convertido lo que pod\u00eda haber sido un buen libro en periodismo.\u00bb Lo que dec\u00eda era verdad, pero tuve que hacerlo. Yo sab\u00eda que muy poca gente en Inglaterra hab\u00eda podido enterarse de que hombres inocentes estaban siendo falsamente acusados. Y si esto no me hubiera irritado, nunca habr\u00eda escrito el libro.<br \/>\nDe una u otra forma este problema vuelve a presentarse. El problema del lenguaje es m\u00e1s sutil y llevar\u00eda m\u00e1s tiempo discutirlo. S\u00f3lo dir\u00e9 que en los \u00faltimos a\u00f1os he tratado de escribir menos pintorescamente y con m\u00e1s exactitud. En todo caso, descubro que cuando ha perfeccionado uno su estilo, ya ha entrado en otra fase estil\u00edstica. Rebeli\u00f3n en la granja fue el primer libro en el que trat\u00e9, con plena conciencia de lo que estaba haciendo, de fundir el prop\u00f3sito pol\u00edtico y el art\u00edstico. No he escrito una novela desde hace siete a\u00f1os, aunque espero escribir otra enseguida. Seguramente ser\u00e1 un fracaso -todo libro lo es-, pero s\u00e9 con cierta claridad qu\u00e9 clase de libro quiero escribir. Mirando la \u00faltima p\u00e1gina, o las dos \u00faltimas, veo que he hecho parecer que mis motivos al escribir han estado inspirados s\u00f3lo por el esp\u00edritu p\u00fablico. No quiero dejar que esa impresi\u00f3n sea la \u00faltima. Todos los escritores son vanidosos, ego\u00edstas y perezosos, y en el mismo fondo de sus motivos hay un misterio. Escribir un libro es una lucha horrible y agotadora, como una larga y penosa enfermedad. Nunca deber\u00eda uno emprender esa tarea si no le impulsara alg\u00fan demonio al que no se puede resistir y comprender. Por lo que uno sabe, ese demonio es sencillamente el mismo instinto que hace a un beb\u00e9 lloriquear para llamar la atenci\u00f3n. Y, sin embargo, es tambi\u00e9n cierto que nada legible puede escribir uno si no lucha constantemente por borrar la propia personalidad. La buena prosa es como un cristal de ventana. No puedo decir con certeza cu\u00e1l de mis motivos es el m\u00e1s fuerte, pero s\u00e9 cu\u00e1les de ellos merecen ser seguidos. Y volviendo la vista a lo que llevo escrito hasta ahora, veo que cuando me ha faltado un prop\u00f3sito pol\u00edtico es invariablemente cuando he escrito libros sin vida y me he visto traicionado al escribir trozos llenos de fuegos artificiales, frases sin sentido, adjetivos decorativos y, en general, tonter\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align:right\">\n<strong> George Orwell<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde muy corta edad, quiz\u00e1 desde los cinco o seis a\u00f1os, supe que cuando fuese mayor ser\u00eda escritor. 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