El asesinato de la familia o el devenir a la manada

La familia es la institución de soberanía e individualización que se sigue promocionando con fuerza desde los discursos humanistas, mediáticos, de poder político, y a veces de los llamados críticos, no conviene su abolición, es precisa su reforma interna para justificar su existencia frente a posibles fugitivas. La familia al ser soberana de los cuerpos administra sus vidas, les impone compromisos, normas y se encuentra en funcionalidad con las instituciones disciplinarias; se desarrolla entre la familia y estas una cohesión necesaria para la normalización del niño. Michel Foucault decía «…la familia, en cuanto obedece a un esquema no disciplinario, a un dispositivo de soberanía, es la bisagra, el punto de enganche absolutamente indispensable para el funcionamiento mismo de todos los sistemas disciplinarios»(1). El padre soberano escolariza al hijo, la escuela hace el resto, Foucault dirá que «Para estar obligados a ir a la escuela, es preciso que actúe esa soberanía que es la familia»(2); se trata de producir individuos normales, evitando la fuga creadora, se ejecuta entonces el asesinato de las niñas por guía familiar. Continuar leyendo «El asesinato de la familia o el devenir a la manada»

La muerte de la familia, por David Cooper

davidLa muerte de la familia es un manifiesto revolucionario, escrito por el antipsiquiatra inglés David Cooper, con la pretensión de conseguir el cambio social.

El libro es una crítica a la familia nuclear de la sociedad capitalista, considerándola fracasada y heredera de la sociedad esclavista y de la sociedad feudal, por lo que propone su desaparición. Habla de la superación de todos los prejuicios que impone la sociedad actual, defendiendo la libertad absoluta. Por ello, hace referencia a la “muerte de Dios” y a la revolución social”, diciendo que serán posibles sólo cuando se haya liquidado la familia actual de carácter represivo y jerárquico. Y a su vez ve al instinto como fuente de “salvación”.

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Hacia la abolición del castigo

castigadoLos métodos de crianza, educación y disciplina que impone el sistema de la dominación y la sociedad del espectáculo (1) sobre los niños son tremendamente despreciables y violentos tanto en esencia como en práctica. Antes que nada hace falta recordar lo que nos dice la RAE sobre el castigo: “Pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta”. Tras esto es importante aclarar que la mayoría de estas propuestas validadas socialmente van de acuerdo a las teorías del comportamiento postuladas por el psicólogo conductista Burrhus Frederic Skinner, que en términos generales proponen el “crimen y el castigo”, cuestión que ya nos invita a cuestionarnos la construcción política y social de “crimen”, la cual no tendría validez sin antes haberse construido una normalidad que pretende normalizar a todos los individuos desde su nacimiento. Continuar leyendo «Hacia la abolición del castigo»

El porqué de una sociedad tan violenta Una mirada antiautoritaria hacia la violencia en los hogares y grupos de afinidad

Violencia IntrafamiliarEs cierto que vivimos en tiempos violentos y no precisamente en el buen sentido (sí, existe un buen sentido). Es cuestión de salir a la calle, ser empujado o en el peor de los casos incluso insultado por quien apenas accidentalmente rozaste, o también podemos quedarnos dormidos por las noches con el noticiero que por muy sensacionalista que es, narra hechos de violencia domestica día tras día. Esto no es casualidad y si vamos al fondo del problema nos encontraremos con la misma raíz de todos los males que nos acechan; el principio de autoridad y una sociedad extremadamente enferma.

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El anarquista y la familia

Respecto a la familia, el anarquista se halla en profundo desacuerdo con las ideas dominantes, las cuales basan aquella sobre bienes con gran frecuencia puramente circunstanciales y que conceden al padre una autoridad tiránica, como la de dirigir la educación del niño, inclinándole a una carrera dada, falseando las más de las veces su por venir intelectual y moral. Casi todos los padres tienden a ser de sus hijos, considerados como otra forma de propiedad, no seres capaces de pensar por sí mismos y reaccionar contra las influencias hereditarias, no focos de iniciativas, sino fotografías y reproducciones reflejando las ideas y los gestos progenitores. Basta que un niño no sienta afinidad familiar y que a los veinte años haga gala de ideas contrarias a las aprendidas en el hogar para que sea tachado de mal sujeto y acusado de baldón de los suyos.
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